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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Internacionales - 12-01-2019 / 17:01
EFEMÉRIDES POPULARES

La “Revolución Cantada” y el Domingo Sangriento en Lituania

La “Revolución Cantada” y el Domingo Sangriento en Lituania
El 13 de enero de 1991, miles de civiles lituanos se congregan en torno al Parlamento y se enfrentan con las tropas soviéticas, quienes atacaron a los ciudadanos desarmados en un intento de tomar bajo control militar la torre de la televisión, donde fueron asesinadas 13 personas y heridos más de 200. Los lituanos culparon a las fuerzas soviéticas de la masacre, mientras los oficiales soviéticos negaron su autoría.
Lituania fue el primer Estado dentro de las repúblicas bálticas en el que apareció el movimiento que se llamó Revolución Cantada. La antiquísima tradición báltica de interpretar canciones tradicionales se convirtió en un acto de protesta política cuando el movimiento independentista se reavivó a mitad de los años 80.
 
En 1988 se formó el Movimiento Lituano por la Perestroika, que triunfó en las elecciones de 1989 al Congreso de Diputados de la URSS. En ese año se establece el lituano como lengua oficial y se proclama la independencia el 11 de marzo de 1990.
 
Hubo una dura réplica soviética (ocupación militar de Vilna) que forzó la pacífica pero unánime reacción popular. En la noche del 12 al 13 de enero de 1991, miles de civiles se congregan en torno al Parlamento y se enfrentan con las tropas soviéticas.
 
El 13 de enero de 1991 las tropas soviéticas atacaron a los ciudadanos desarmados en un intento de tomar bajo control militar la torre de la televisión, donde fueron asesinadas 13 personas y heridos más de 200. Los lituanos culparon a las fuerzas soviéticas de la masacre, mientras los oficiales soviéticos negaron su autoría.
 
El extraordinario coraje y disciplina de los lituanos, reuniendo armas y cantando frente a los tanques y las piezas de artillería soviéticas impidió que se produjera una mayor pérdida de vidas, y simbolizó frente al mundo la bancarrota moral de la Unión Soviética y lo ilegítimo de su ocupación.
 
Lituania siguió su camino de independencia y, como castigo, en agosto de mismo año, las fuerzas especiales soviéticas asesinaron a siete funcionarios de la recién creada aduana de Lituania, disparándoles a todos en la cabeza.
 
Tras el fallido golpe de Estado de agosto de 1991, la independencia del país fue reconocida internacionalmente y aceptada por Moscú.
 
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Como ocurría en el resto de repúblicas bálticas, cientos de miles de personas se reunían en las plazas públicas de toda Lituania cantando canciones patrióticas tradicionales e himnos católicos.
 
La popularidad de las canciones patrióticas se incrementó sensiblemente durante esta época, con muchos intérpretes populares siguiendo la tendencia, a menudo a través de adaptaciones de la poesía de figuras nacionales como Bernardas Brazdžionis o Justinas Marcinkevičius, a las letras de sus canciones.
 
Algunas de esas canciones se convirtieron de esa manera en auténticos himnos nacionales, singularmente Laisve ("Libertad"), de la intérprete Eurika Masytė.
 
El 24 de junio de 1988 se crea el Sąjūdis, movimiento social y político para liderar la independencia y el movimiento pro-democrático, que se convirtió en la primera oposición parlamentaria organizada de la historia de la URSS.
 
La oposición activa del país al régimen comunista culminó con la devolución de la catedral de Vilna, por aquel entonces museo de las bellas artes, a la comunidad católica el 21 de octubre de 1988, seguida de la restauración gradual de símbolos nacionales a lo largo y ancho del país.
 
El himno nacional de Lituania y la tradicional bandera tricolor fueron devueltas a la legitimidad el 18 de noviembre de 1988, reemplazando oficialmente la bandera y el himno de la antigua República Soviética de Lituania.
 
El 24 de febrero de 1990 el Sajūdis gana las elecciones y, cinco décadas después de la ocupación e incorporación lituana a la Unión Soviética, Lituania se convierte en la primera república soviética en declarar su independencia de la URSS el 11 de marzo de 1990, siendo seguida posteriormente por Letonia y Estonia.
 
En cualquier caso, casi todas las naciones de la comunidad internacional, excepto Islandia, dudaron en primera instancia en reconocer la restauración de la independencia lituana, concretamente hasta agosto de 1991.
 
Pero para que ello fuera posible, antes se produjeron los hechos del "Domingo Sangriento": Moscú, tras decretar el bloqueo económico tras la declaración de independencia, lleva a cabo un intento de recuperar por la fuerza el poder en el país.
 
El 13 de enero de 1991 fuerzas paracaidistas rusas asesinan a catorce manifestantes, resultando también heridos cientos de manifestantes no violentos en Vilna, mientras defendían la torre de televisión de de la ciudad y el Parlamento lituano de los tanques y tropas de asalto soviéticas.
 
Quizá más que cualquier otro evento, el "Domingo sangriento" en Vilna ganó para Lituania, Letonia y Estonia la simpatía y el apoyo mundiales. Más tarde el mismo año, la comunidad internacional reconoció su independencia.
 
Lituania, Estonia y Letonia entran a formar parte como Estados independientes de la ONU el 17 de noviembre de 1991.
 
Fuente: Wikipedia

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21-01-2019 / 20:01
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21-01-2019 / 10:01
La Segunda Guerra Mundial, desatada por las potencias imperialistas, y que arrastró a la Unión Soviética y a otros pueblos de Europa y de Asia, criminalmente invadidos, los llevó a una sangrienta lucha de liberación.
 
El 21 de enero de 1944, en Leningrado, los soviéticos rompen el asedio alemán a la ciudad, que duró 29 meses. El sitio de Leningrado fue una acción militar alemana durante la Segunda Guerra Mundial encabezada por Wilhelm Ritter von Leeb, que buscó inicialmente apoderarse de la ciudad de Leningrado (la actual San Petersburgo).
 
El objetivo de las tropas nazis era borrar a Leningrado de la faz de la tierra: acabar con la cuna de la revolución bolchevique y el símbolo de la cultura rusa sería una solución perfecta para socavar la resistencia soviética.
 
Había otros factores también: era un puerto marítimo estratégico y alojaba la única fábrica productora de tanques pesados, coches y trenes blindados del mundo. Los comandantes nazis analizaron la posible escalada de la resistencia y decidieron matar a la ciudad de hambre.
 
Adolf Hitler, ante la perspectiva de tener que mantener a una población enemiga de más de 3.000.000 de habitantes, instruyó que se la sitiara y se dejara morir a la población por hambre y frío. El sitio duró casi 900 días, desde 1941 hasta 1944, uno de los asedios más largos de la historia de la humanidad.
 
La ciudad estuvo a punto de perecer si no hubiera sido que se estableció un corredor a través del helado lago Ládoga por donde llegaba una escuálida ayuda a los sitiados. 
 
Los muertos hasta ser liberada la ciudad superaron la cifra extraoficial de 1.200.000, más personas de las que perdieron EE.UU. y el Reino Unido juntos a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial, que culminó en la derrota del fascismo, la formación del campo mundial del socialismo y la lucha por su soberanía de los pueblos coloniales y dependientes.
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 08:01
20-01-2019 / 08:01
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