La Opinión Popular
                  20:33  |  Jueves 17 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 12-01-2019 / 06:01
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Cuenta regresiva para las elecciones

Cuenta regresiva para las elecciones
La estrategia electoral que anuncia el macrismo será responsabilizar a otros por esos problemas, ya sea la crisis internacional que no supieron prevenir, el clima que arruinó las previsiones de cosechas o la consabida “pesada herencia”. Es una estrategia ya vieja. La usaron desde el principio y a esta altura solamente el núcleo duro más gorila y macrista la puede asumir.
Desde el pomposo y carísimo country de Cumelén en Villa La Angostura, donde está de vacaciones desde el 20 de diciembre, Mauricio Macri se dedicó a tuitear contra Maduro: "No te reconocemos". Entre tuit y tuit se reunió con algunos de los gobernadores que quieren desdoblar las elecciones.
 
El miércoles había cenado con la reina Máxima y el rey Guillermo de Holanda que también se alojan allí. Pero el jueves fue una jornada un poco más agitada en las extensas y lujosas vacaciones presidenciales. Ese día multitudes protestaron en todo el país contra los tarifazos que mantienen por el cielo a la inflación y que generan miles de nuevos pobres y excluidos.
 
La marcha de las antorchas del jueves a la noche fue ignorada por los medios oficialistas que la etiquetaron como kirchnerista. Pero la composición de esas marchas fue cambiando en estos tres años. El traslado a la oposición de las agrupaciones de militantes hizo que muchos no se adaptaran y fueran alejándose. En cambio se activó un sector enojado por la situación económica que se ve en estas marchas y en los ruidazos.
 
En la marchas del jueves participó mucha gente que reconocía públicamente haberse equivocado al votar a Cambiemos en el 2015. Esa especie de confesión se escuchó muchas veces en voz alta y en medio de los aplausos de los demás manifestantes. En muchos aspectos, no es el mismo país que el del 2015. El mapa de los problemas más acuciantes es nuevo. Y los protagonistas de esas historias representan realidades nuevas.
 
La estrategia electoral que anuncia el macrismo será responsabilizar a otros por esos problemas, ya sea la crisis internacional que no supieron prevenir, el clima que arruinó las previsiones de cosechas o la consabida "pesada herencia". Es una estrategia ya vieja. La usaron desde el principio y a esta altura solamente el núcleo duro más gorila y macrista la puede asumir.
 
Pero está demostrado que en este país puede pasar de todo, como lo refleja la lluvia de encuestas que dan resultados para todos los gustos. Se puede sacar algún común denominador, mínimo. Por ejemplo, las encuestas instalaron un escenario con Macri y Cristina como principales candidatos. En algunos gana por poco la ex presidenta. En otros gana por poco Macri en segunda vuelta.
 
La ex presidenta fue ganando imagen positiva y perdió imagen negativa, en la que es superada en todas las encuestas por Macri, incluso en las que lo dan como ganador. O sea que, según estas encuestas, lo votarían incluso algunos que tienen una imagen negativa suya.
 
Evidentemente sería así porque tendrían una imagen aún más negativa de la ex presidenta. En esa lógica, si Cristina fuera candidata, no necesitaría bajar su imagen negativa, sino que bastaría con lograr que la de Macri sea peor.

 
Pero la ex presidenta hasta ahora no ha dicho si será candidata. Los cambios en las encuestas y en la mirada de la sociedad se produjeron sin que Cristina Kirchner moviera un dedo para que sucedieran.
 
Mantener el silencio, o por lo menos no aparecer como candidata, ha sido una decisión que funcionó como estrategia frente a la fuerte presión de dos factores. El primero es el asedio judicial al que es sometida con su familia por jueces y fiscales del oficialismo. El segundo es la profunda crisis económica que provocó el gobierno de Cambiemos, la destrucción del Estado y el empobrecimiento de la sociedad.
 
Más allá de emitir varios comunicados o cartas sobre la situación, la ex presidenta no mostró la intención de ponerse a la cabeza de la oposición. Nadie podrá acusarla de pretender eternizarse o de haber disputado espacio y poder para ocupar ese lugar.
 
Hasta ahora, Cristina Kirchner no es candidata. Las autoridades del PJ, el kirchnerismo y el moyanismo le han pedido al massismo que se integre con ellos en una sola interna. Los precandidatos Agustín Rossi y Felipe Solá, así como Pablo Moyano se manifestaron en ese sentido.
 
Sergio Massa no respondió oficialmente, pero se desplaza hacia una alianza por fuera de esa convocatoria, aunque la realidad le es esquiva, así que todo está por verse.
 
El gobernador de San Juan, Sergio Uñac, que se había mostrado en las reuniones de gobernadores con Massa, llegó a un acuerdo de unidad con José Luis Gioja. Lo mismo el gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, que acordó ir junto al Frente para la Victoria, con una ley de lemas. Y el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, no quiere arriesgar un alineamiento con el massismo para no provocar el respaldo abierto y en campaña de Cristina Kirchner a su rival José Alperovich.
 
Son nueve las provincias que ya decidieron desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales y otras ocho, entre las que se cuenta la provincia de Buenos Aires, prácticamente ya lo tienen decidido. Entre todas ellas están Mendoza, Jujuy y Corrientes, además de Buenos Aires, que son gobernadas por Cambiemos y no quieren llevar en sus boletas el voto nacional a Mauricio Macri.
 
"Ibamos bien, hasta que nos pasó esto de la economía" fueron más o menos las palabras de la vicepresidenta Gabriela Michetti. Esto de la economía está levantando polvareda en todas las formaciones políticas. Los procesos y los candidatos que se pensaban antes de que sucediera esto de la economía han sido trastocados.
 
Y como sucede en política, los melones se acomodan de abajo hacia arriba. Desde los intendentes hasta los gobernadores que buscan sostener sus posiciones en el territorio. Y al final, las candidaturas nacionales serán las que más se ajusten a esa premisa.
 
La decisión de María Eugenia Vidal de despegar las elecciones provinciales de las nacionales provocó una tormenta en la Casa Rosada. Marcos Peña fue a la casa de Elisa Carrió, inexistente en todas las encuestas, para que rechace el desdoblamiento.
 
Macri se reunió el jueves con los gobernadores de Mendoza y Jujuy para pedirles que no desdoblen. Pero "esto que nos pasó en la economía" resquebrajó el verticalismo indiscutido de Cambiemos con Macri y los gobernadores no han depuesto su rebeldía.
 
Marcos Peña sacó entonces de la manga una encuesta de Isonomía que le da a Macri una diferencia de seis puntos sobre Cristina Kirchner en la primera vuelta. La usan como argumento para convencer a los gobernadores de que con sus apoyos se podrían sumar en la campaña los cuatro puntos que le faltan para ganar en la primera vuelta sin necesidad de la segunda.
 
Todo puede pasar en sociedades que son laboratorios de nuevas técnicas y sistemas de comunicación que alteran comportamientos conocidos en la política. Pero los números de esta encuesta parecen dibujados ad hoc para que Macri impida la fuga de los gobernadores que debilita aún más su candidatura.
 
Si estos números fueran funcionales no se habría planteado la fuerte disputa con la gobernadora María Eugenia Vidal. Nada sería mejor para los gobernadores que una candidatura nacional que traccionara sus propios nombres.
 
Pero otras encuestas señalan que Vidal sólo tiene posibilidades de ganar si despega de la fuerte caída de imagen de Macri en el distrito bonaerense. Estas cifras muestran que al separar las elecciones, Vidal tendría posibilidad de sumar hasta diez puntos.
 
"Esto de la economía" se va a poner peor a lo largo del año que apenas empezó porque las caídas se producen como una bola de nieve. Y de la misma manera, los escenarios se pondrán cada vez más difíciles para el oficialismo. No es una adivinanza ni una expresión de deseos sino una lectura de los hechos.
 
Pero pocas veces como ahora, las élites se han comprometido tanto con un gobierno. Además tienen un contexto regional de gobiernos derechistas que restablecieron la hegemonía norteamericana que los favorece.
 
Cambiemos no es una fuerza política democrática a pesar de que fue elegida democráticamente. En las elecciones de 2015 usó promesas falsas, trampas mediáticas, ofensivas judiciales sin sustento y campañas de difamación en las redes. Desde el gobierno persiguió a la oposición, compró voluntades, copó gran parte del Poder Judicial, desnaturalizó los organismos de control ocupándolos con ultraoficialistas, favoreció a las empresas de sus miembros y destruyó medios críticos.
 
Sería ingenuo pensar que con esos antecedentes Cambiemos aceptaría en forma resignada un resultado contrario en las urnas. Queda un tramo corto hasta las elecciones, pero en el que todavía pueden intentar medidas desesperadas como intensificar la persecución judicial a Cristina Kirchner y su familia. Habrá que esperar una campaña sangrienta desde el oficialismo.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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17-01-2019 / 08:01
En los mentideros cuyanos aún es motivo de comentarios el estupor que le causaron al presidente Mauricio Macri las encuestas que la semana anterior le alcanzó el gobernador Alfredo Cornejo al encuentro en el country Cumellén de Villa La Angostura.
 
Ahí se mostraba que los 13 intendentes mendocinos radicales llevan la delantera con holgura en la intención de voto dentro de cada uno de sus distritos, pero en cuanto nacionalizan la boleta, vaya quien vaya a la provincial, la mayoría pierde no menos de 20 puntos.
 
El caso más llamativo resultó ser el de Godoy Cruz, de donde es oriundo el titular de la Convención Nacional de la UCR: el alcalde correligionario, Tadeo García Zalazar, midió 72%, pero en sábana con el Presidente de la Nación bajaba a 40 puntos.
 
Ese tal vez fue el motivo que llevó a la Casa Rosada a replantear su estrategia y, en lugar de negociar elección unificada para apalancarle votos a Macri en primera vuelta, optar por desactivar la candidatura del intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi, para suceder a Cornejo, que propiciaba Marcos Peña, y dejarlo librado a la interna local.
 
La advertencia había sido: "Ojo que el titular del día siguiente podría enfocarse por el lado de que perdió el candidato de Macri", como sugiere una nota aparecida en el medio local Mendozapost.
 
En Buenos Aires ahora se conforman con que Cornejo se las arregle con su gente, pero que dé la cara como socio de Cambiemos encabezando la lista de diputados nacionales de la provincia.
 
Lo está pensando, pero igual en febrero seguramente lo tratará la convención nacional que preside, en la cual el partido de Alem tendrá que decidir hasta dónde acompañar la reelección de Macri y bajo qué condiciones, o si irá por afuera en las PASO.
 
Estarán expectantes de si el Pro mantiene a Daniel Salvador como vice en la provincia de Buenos Aires y si hay espacio para apoyar una tercera vía alternativa a la polarización con Cristina.
 
Hasta ahora, los nombres que se tiraron han sido Martín Lousteau, apadrinado por Ricardo Alfonsín, y Roberto Lavagna, como prenda de unidad, que le instalaron al círculo rojo.
 
Si bien se atribuye al ADN de la lealtad peronista el dicho de que "te acompañan hasta la puerta del cementerio pero no entran", por los últimos movimientos que se vieron en la coalición gobernante Cambiemos se nota que los radicales también lo incorporaron a su acervo en la relación con Mauricio Macri.

17-01-2019 / 08:01
Como dos viejos amigos (que no son), el derechista Mauricio Macri y el ultraderechista Jair Bolsonaro se mostraron sonrientes en su primer encuentro. La relación entre ellos comenzó con una fuerte desconfianza, entre otras cosas, porque los ministros brasileños aseguraron que ni la Argentina ni el Mercosur serían prioridad para el nuevo gobierno.
 
Con la asunción de Bolsonaro se confirma un nuevo eje de la derecha sudamericana. "Tenemos muchas coincidencias con Bolsonaro", dijo Macri al término de la reunión. Ambos presidentes buscarán redoblar sus ataques sobre el pueblo trabajador de la región. Reformas previsionales, entrega al capital financiero, ajustes fiscales, discriminación, privatizaciones en el caso de Brasil, y represión al pueblo, entre los principales lineamientos de ambos gobiernos.
 
A pedido del imperialismo yanqui, uno de los primeros focos de ataque del eje neoliberal conservador Bolsonaro-Macri es Venezuela. Al finalizar la reunión entre los dos presidentes, Macri afirmó que "estamos de acuerdo respecto a la crisis de Venezuela. No hay dudas respecto a que Maduro es un dictador".

De este modo, el golpista Bolsonaro, que reivindica la dictadura militar brasileña, y el presidente Macri, cuya familia hizo fortunas de la mano del genocidio dictatorial argentino, se arrogaron la potestad de dar clase de democracia y cuestionar el régimen político venezolano.
 
También coincidieron en mayores planes de entrega al capital financiero. A pesar de que la economía argentina está sumida en una profunda crisis, con recesión, récords de inflación, aumento de la pobreza y un default de deuda en el horizonte, Bolsonaro aseguró que Brasil ve "con interés y admiración los esfuerzos de Macri por levantar la economía argentina e integrarla al mundo".
 
También derrocharon demagogia en sus "luchas" contra la corrupción y la "inseguridad". "Combatir el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de activos", fue uno de los acuerdos de la reunión. De las delegaciones de ambos países participaron los polémicos Patricia Bullrich y Sergio Moro. A su vez, Bolsonaro viene hablando de la posibilidad de instalar una base militar yanqui en Brasil y la habilitación de portar armas como parte de su política de mano dura.
 
Por último, hay que señalar que Brasil es el principal socio de la economía argentina. Un 20% de los productos que exporta tienen ese destino. Sin embargo, lo que se habló de economía fue pura sanata. La balanza comercial entre los dos países tuvo un rojo de 4.648 millones de dólares en el 2018 en contra de Argentina.
 
Al parecer, de eso no se habló. Y si Macri hizo algún intento, fue rápidamente abortado por el brasileño que no está dispuesto a mantener el mismo trato de negociación y diálogo permanente que establecían los gobiernos anteriores para limar los problemas de asimetrías económicas.
 
La Opinión Popular

16-01-2019 / 09:01
16-01-2019 / 08:01
Primero, Mauricio Macri la canchereó, después la subestimó y luego se les fue de las manos. Y así la alianza Cambiemos se enfrenta ahora a cerrar el último año del mandato incumpliendo la promesa central de su discurso económico: no habrán podido tener ningún año de inflación bien por debajo de la que promedió Cristina Fernández.
 
"Que era lo más fácil de hacer porque dependía del gobierno", decía el presidente Macri o que abrir el cepo era gratis porque "los precios ya estaban a 15" como decía el primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quedaron como ejemplos históricos del que sobra un problema nada menos que el costo de vida en Argentina.
 
Que "hay que mirar la inflación núcleo" porque ahí no hay impacto de tarifas, que "las metas no se cambian porque están para cumplirlas" y que "todos los países del mundo controlan la inflación con tasa de interés" son los regalos para los libros de la ilusión y el desencanto que dejaron los días de Federico Sturzenegger en el Banco Central.
 
Que "recalibramos las metas" del 12 al 15% para 2018 y "atrasamos un año" llegar al objetivo del 5% son los epígrafes que acompañarán por siempre la conferencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, del 28 de diciembre de 2017 que fue el punto de partida de la peor crisis desde 2002.
 
La inflación de 2018 fue la más alta en 27 años. Este martes el Indec dio a conocer la inflación del año pasado que llegó al 47,6%, y fue el nivel más elevado desde 1991 cuando la variación de precios fue del 84%. En diciembre la variación del índice de precios (IPC) fue del 2,6%.
 
Este "logro" del gobierno de Cambiemos no fue un acto de magia, sino que fue tejido en años previos en base a un deterioro cada vez más marcado de la situación externa que estalló en abril pasado, fue acompañado por tarifazos y falta de control de parte del Estado de precios sensibles para el bolsillo popular.
 
El estudio Eco Go calcula que si la luz, el gas y el transporte sólo se hubieran movido igual que la inflación (y no con subas del 1000% como tuvieron) el costo de vida acumulado de los tres años igual llega al 131,2%. Con los aumentos en pleno, da 158% hasta ahora. ¿Puede haber un número que resuma más el fracaso económico de Macri?
 
La contracara de la inflación es el brutal deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Los trabajadores registrados del sector privado perdieron en noviembre de 2018 un 16 % de su poder de compra con respecto a noviembre de 2015. Los empleados públicos tuvieron una perdida mayor en los últimos tres años que alcanzó al 20 % en el mismo período. Mientras que los jubilados y todos los beneficiarios de asignaciones familiares, AUH, pensiones y otras prestaciones atadas a la movilidad, perdieron 23,7 % entre noviembre de 2015 y mismo mes de 2018.
 
La inflación produjo el hundimiento de la economía nacional, un deterioro generalizado de las condiciones de vida y es determinante en el giro del clima político en contra del incapaz Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

15-01-2019 / 09:01
Mauricio Macri ha realizado todos los deberes para el FMI, impulsó una batería de reformas estructurales neoliberales de la economía y buscó alianzas de dependencia estratégica con EE.UU., pero la "lluvia de inversiones" no llega.
 
Según Fundación Capital (FC), en el cuarto trimestre del 2018 la inversión tuvo una estrepitosa caída de 22,7% interanual. Así, para la consultora dirigida por el ex presidente del BCRA, Martín Redrado, ese componente clave de la demanda agregada marcaría un deterioro de 4,9% durante la totalidad del año pasado.
 
Si a ese derrotero se le suma la contracción del 10,5% que proyecta el Gobierno para el 2019, se acumulará un negativo de 15% durante el último bienio de la gestión y la inversión cerrará con niveles de formación de capital fijo tan bajos como no se veían desde la crisis global generada por las subprime.
 
Desde FC son un poco más optimistas que el Gobierno acerca de lo que ocurrirá en 2019 y esperan una caída 8%. En ese caso el bienio acumularía una contracción de "apenas" 12,6%. Pero para otros analistas incluso la proyección oficial de 10,5%, publicada en el Programa Financiero 2019 que salió a la luz la semana pasada, peca de optimista.
 
La inversión es un componente clave de la demanda agregada. Un PBI traccionado por ella garantiza a priori un crecimiento más sostenible y en base a una mayor productividad.
 
Las altas tasas de interés y a la vez la posibilidad de una devaluación holgada atentan hoy contra su despegue. A eso se le suma el parate en la obra pública, que es la base del acuerdo de ajuste con el FMI, y la fuerte caída del consumo, por la caída récord del salario real.
 
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