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                  20:32  |  Jueves 17 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 11-01-2019 / 09:01
EL INDICADOR ANOTÓ SU SÉPTIMA CAÍDA CONSECUTIVA

La crisis de la industria no encuentra piso y sólo usa el 63,3% de su capacidad instalada

La crisis de la industria no encuentra piso y sólo usa el 63,3% de su capacidad instalada
Esta situación se entiende por la aplicación de la política económica neoliberal que está llevando adelante Mauricio Macri que genera un contexto de caída del consumo, ante el menor poder adquisitivo de los salarios, y la sustitución de producción local por importada, lo que deriva en cierres de empresas y suspensión de turnos, en un proceso de desindustrialización en varias ramas productivas. En resumen, menor actividad. Macri lo hizo.
El indicador de la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria manufacturera mide la proporción utilizada, en términos porcentuales, de la capacidad productiva del sector industrial en el país. El relevamiento comprende un panel de entre 600 y 700 empresas. Para su cálculo se tiene en cuenta la producción máxima que cada sector puede obtener con la capacidad instalada actual.
 
En noviembre volvió a crecer el porcentaje de maquinarias fabriles en desuso. El indicador que publica el Indec a través del informe Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) registró su séptimo mes consecutivo de deterioro en la comparación interanual, una saga de contracción del empleo de recursos que comenzó en mayo, con el primer golpe que dio la crisis causada por el rojo de cuenta corriente externa.
 
En el anteúltimo mes del año, el promedio de la industria utilizó el 63,3% de sus instalaciones. Fue el peor noviembre desde el 2002. El 2019 arrancó con un escenario no muy amigable para el universo productivo, con tasas de interés por las nubes en términos reales y dólar planchado.
 
Esta situación se entiende por la aplicación de la política económica neoliberal que está llevando adelante Mauricio Macri que genera un contexto de caída del consumo, ante el menor poder adquisitivo de los salarios, y la sustitución de producción local por importada, lo que deriva en cierres de empresas y suspensión de turnos, en un proceso de desindustrialización en varias ramas productivas. En resumen, menor actividad. Macri lo hizo.
 
La Opinión Popular

 
Los datos de noviembre de la actividad económica en general y los de la actividad industrial en particular confirmaron un panorama complicado para el último trimestre del año. Octubre, en cambio, había generado algunas ilusiones acerca de que la recesión había llegado a tocar su piso. Por caso, el EMAE había dado una mejora de 0,9% intermensual y la actividad industrial había desacelerado su caída desde números de dos cifras hasta 6,8%.
 
Noviembre rompió con esas pequeñas euforias y parece confirmar que la recesión será un poco más larga. Finalmente la actividad industrial medida por el Indec volvió a tener una caída de dos cifras y hubo impacto sobre el uso de capacidad instalada del sector. A la vez, ese último dato va de la mano con la caída de 24,9% que registró la inversión productiva, según el relevamiento del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA). Y es que si las fábricas tienen la mitad de las máquinas con una lona encima, como sucede con la metalmecánica, la automotriz, caucho y plástico y la textil, difícilmente se encuentren motivadas a comprar nuevos bienes de capital.
 
El director del Centro de Estudios de la UIA, Pablo Dragún, afirmó: "Esperábamos que noviembre fuera peor que octubre pero no tanto. Se magnificó lo que se venía observando en todos los sectores. Es una caída muy generalizada y ocurre porque se ajustó muchísimo sobre la demanda interna, junto con las altísimas tasas de interés por el apretón monetario. El consumo está muy reprimido. Las exportaciones no son lo suficientemente significativas y no están generalizadas entre los sectores. La que peor está es industria textil".
 
Y agregó: "Y, de corto plazo, el primer trimestre va a ser muy parecido a este porque el primero del 2018 fue positivo en promedio, con las metálicas básicas, la automotriz y los minerales no metálicos creciendo al 10%. El primer trimestre va a estar mal, por lo que el arrastre estadístico para el resto del año va a dar un piso de una caída importante. Hay que ver cuándo pega la curva".
 
El panorama luce desolador para la actividad productiva. Del dólar planchado con tasas de interés reales altísimas, es decir todos los ingredientes de una bicicleta financiera, a la megadevaluación de 110%. Y de la megadevaluación nuevamente al dólar calmo, con tasas de interés reales incluso más altas y un escenario de estabilidad precaria.
 
El economista Mariano Kestelboim reseñó en ese sentido: "Ahora asoma un modelo parecido al del 2017, aunque con la diferencia de que hoy la caída en la industria es más generalizada porque hay un racionamiento del crédito, con tasas prohibitivas. La baja de la tasa de interés de estos días es mínima y hoy está a niveles reales que no se vieron al menos en los últimos 30 años. Y el dólar perforó la banda inferior. La industria se hunde en plena burbuja financiera".
 
Por Mariano Cuparo Ortiz
 
Fuente: BAE Negocios
 

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17-01-2019 / 08:01
En los mentideros cuyanos aún es motivo de comentarios el estupor que le causaron al presidente Mauricio Macri las encuestas que la semana anterior le alcanzó el gobernador Alfredo Cornejo al encuentro en el country Cumellén de Villa La Angostura.
 
Ahí se mostraba que los 13 intendentes mendocinos radicales llevan la delantera con holgura en la intención de voto dentro de cada uno de sus distritos, pero en cuanto nacionalizan la boleta, vaya quien vaya a la provincial, la mayoría pierde no menos de 20 puntos.
 
El caso más llamativo resultó ser el de Godoy Cruz, de donde es oriundo el titular de la Convención Nacional de la UCR: el alcalde correligionario, Tadeo García Zalazar, midió 72%, pero en sábana con el Presidente de la Nación bajaba a 40 puntos.
 
Ese tal vez fue el motivo que llevó a la Casa Rosada a replantear su estrategia y, en lugar de negociar elección unificada para apalancarle votos a Macri en primera vuelta, optar por desactivar la candidatura del intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi, para suceder a Cornejo, que propiciaba Marcos Peña, y dejarlo librado a la interna local.
 
La advertencia había sido: "Ojo que el titular del día siguiente podría enfocarse por el lado de que perdió el candidato de Macri", como sugiere una nota aparecida en el medio local Mendozapost.
 
En Buenos Aires ahora se conforman con que Cornejo se las arregle con su gente, pero que dé la cara como socio de Cambiemos encabezando la lista de diputados nacionales de la provincia.
 
Lo está pensando, pero igual en febrero seguramente lo tratará la convención nacional que preside, en la cual el partido de Alem tendrá que decidir hasta dónde acompañar la reelección de Macri y bajo qué condiciones, o si irá por afuera en las PASO.
 
Estarán expectantes de si el Pro mantiene a Daniel Salvador como vice en la provincia de Buenos Aires y si hay espacio para apoyar una tercera vía alternativa a la polarización con Cristina.
 
Hasta ahora, los nombres que se tiraron han sido Martín Lousteau, apadrinado por Ricardo Alfonsín, y Roberto Lavagna, como prenda de unidad, que le instalaron al círculo rojo.
 
Si bien se atribuye al ADN de la lealtad peronista el dicho de que "te acompañan hasta la puerta del cementerio pero no entran", por los últimos movimientos que se vieron en la coalición gobernante Cambiemos se nota que los radicales también lo incorporaron a su acervo en la relación con Mauricio Macri.

17-01-2019 / 08:01
Como dos viejos amigos (que no son), el derechista Mauricio Macri y el ultraderechista Jair Bolsonaro se mostraron sonrientes en su primer encuentro. La relación entre ellos comenzó con una fuerte desconfianza, entre otras cosas, porque los ministros brasileños aseguraron que ni la Argentina ni el Mercosur serían prioridad para el nuevo gobierno.
 
Con la asunción de Bolsonaro se confirma un nuevo eje de la derecha sudamericana. "Tenemos muchas coincidencias con Bolsonaro", dijo Macri al término de la reunión. Ambos presidentes buscarán redoblar sus ataques sobre el pueblo trabajador de la región. Reformas previsionales, entrega al capital financiero, ajustes fiscales, discriminación, privatizaciones en el caso de Brasil, y represión al pueblo, entre los principales lineamientos de ambos gobiernos.
 
A pedido del imperialismo yanqui, uno de los primeros focos de ataque del eje neoliberal conservador Bolsonaro-Macri es Venezuela. Al finalizar la reunión entre los dos presidentes, Macri afirmó que "estamos de acuerdo respecto a la crisis de Venezuela. No hay dudas respecto a que Maduro es un dictador".

De este modo, el golpista Bolsonaro, que reivindica la dictadura militar brasileña, y el presidente Macri, cuya familia hizo fortunas de la mano del genocidio dictatorial argentino, se arrogaron la potestad de dar clase de democracia y cuestionar el régimen político venezolano.
 
También coincidieron en mayores planes de entrega al capital financiero. A pesar de que la economía argentina está sumida en una profunda crisis, con recesión, récords de inflación, aumento de la pobreza y un default de deuda en el horizonte, Bolsonaro aseguró que Brasil ve "con interés y admiración los esfuerzos de Macri por levantar la economía argentina e integrarla al mundo".
 
También derrocharon demagogia en sus "luchas" contra la corrupción y la "inseguridad". "Combatir el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de activos", fue uno de los acuerdos de la reunión. De las delegaciones de ambos países participaron los polémicos Patricia Bullrich y Sergio Moro. A su vez, Bolsonaro viene hablando de la posibilidad de instalar una base militar yanqui en Brasil y la habilitación de portar armas como parte de su política de mano dura.
 
Por último, hay que señalar que Brasil es el principal socio de la economía argentina. Un 20% de los productos que exporta tienen ese destino. Sin embargo, lo que se habló de economía fue pura sanata. La balanza comercial entre los dos países tuvo un rojo de 4.648 millones de dólares en el 2018 en contra de Argentina.
 
Al parecer, de eso no se habló. Y si Macri hizo algún intento, fue rápidamente abortado por el brasileño que no está dispuesto a mantener el mismo trato de negociación y diálogo permanente que establecían los gobiernos anteriores para limar los problemas de asimetrías económicas.
 
La Opinión Popular

16-01-2019 / 09:01
16-01-2019 / 08:01
Primero, Mauricio Macri la canchereó, después la subestimó y luego se les fue de las manos. Y así la alianza Cambiemos se enfrenta ahora a cerrar el último año del mandato incumpliendo la promesa central de su discurso económico: no habrán podido tener ningún año de inflación bien por debajo de la que promedió Cristina Fernández.
 
"Que era lo más fácil de hacer porque dependía del gobierno", decía el presidente Macri o que abrir el cepo era gratis porque "los precios ya estaban a 15" como decía el primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quedaron como ejemplos históricos del que sobra un problema nada menos que el costo de vida en Argentina.
 
Que "hay que mirar la inflación núcleo" porque ahí no hay impacto de tarifas, que "las metas no se cambian porque están para cumplirlas" y que "todos los países del mundo controlan la inflación con tasa de interés" son los regalos para los libros de la ilusión y el desencanto que dejaron los días de Federico Sturzenegger en el Banco Central.
 
Que "recalibramos las metas" del 12 al 15% para 2018 y "atrasamos un año" llegar al objetivo del 5% son los epígrafes que acompañarán por siempre la conferencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, del 28 de diciembre de 2017 que fue el punto de partida de la peor crisis desde 2002.
 
La inflación de 2018 fue la más alta en 27 años. Este martes el Indec dio a conocer la inflación del año pasado que llegó al 47,6%, y fue el nivel más elevado desde 1991 cuando la variación de precios fue del 84%. En diciembre la variación del índice de precios (IPC) fue del 2,6%.
 
Este "logro" del gobierno de Cambiemos no fue un acto de magia, sino que fue tejido en años previos en base a un deterioro cada vez más marcado de la situación externa que estalló en abril pasado, fue acompañado por tarifazos y falta de control de parte del Estado de precios sensibles para el bolsillo popular.
 
El estudio Eco Go calcula que si la luz, el gas y el transporte sólo se hubieran movido igual que la inflación (y no con subas del 1000% como tuvieron) el costo de vida acumulado de los tres años igual llega al 131,2%. Con los aumentos en pleno, da 158% hasta ahora. ¿Puede haber un número que resuma más el fracaso económico de Macri?
 
La contracara de la inflación es el brutal deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Los trabajadores registrados del sector privado perdieron en noviembre de 2018 un 16 % de su poder de compra con respecto a noviembre de 2015. Los empleados públicos tuvieron una perdida mayor en los últimos tres años que alcanzó al 20 % en el mismo período. Mientras que los jubilados y todos los beneficiarios de asignaciones familiares, AUH, pensiones y otras prestaciones atadas a la movilidad, perdieron 23,7 % entre noviembre de 2015 y mismo mes de 2018.
 
La inflación produjo el hundimiento de la economía nacional, un deterioro generalizado de las condiciones de vida y es determinante en el giro del clima político en contra del incapaz Gobierno de los Ricos.
 
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15-01-2019 / 09:01
Mauricio Macri ha realizado todos los deberes para el FMI, impulsó una batería de reformas estructurales neoliberales de la economía y buscó alianzas de dependencia estratégica con EE.UU., pero la "lluvia de inversiones" no llega.
 
Según Fundación Capital (FC), en el cuarto trimestre del 2018 la inversión tuvo una estrepitosa caída de 22,7% interanual. Así, para la consultora dirigida por el ex presidente del BCRA, Martín Redrado, ese componente clave de la demanda agregada marcaría un deterioro de 4,9% durante la totalidad del año pasado.
 
Si a ese derrotero se le suma la contracción del 10,5% que proyecta el Gobierno para el 2019, se acumulará un negativo de 15% durante el último bienio de la gestión y la inversión cerrará con niveles de formación de capital fijo tan bajos como no se veían desde la crisis global generada por las subprime.
 
Desde FC son un poco más optimistas que el Gobierno acerca de lo que ocurrirá en 2019 y esperan una caída 8%. En ese caso el bienio acumularía una contracción de "apenas" 12,6%. Pero para otros analistas incluso la proyección oficial de 10,5%, publicada en el Programa Financiero 2019 que salió a la luz la semana pasada, peca de optimista.
 
La inversión es un componente clave de la demanda agregada. Un PBI traccionado por ella garantiza a priori un crecimiento más sostenible y en base a una mayor productividad.
 
Las altas tasas de interés y a la vez la posibilidad de una devaluación holgada atentan hoy contra su despegue. A eso se le suma el parate en la obra pública, que es la base del acuerdo de ajuste con el FMI, y la fuerte caída del consumo, por la caída récord del salario real.
 
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