La Opinión Popular
                  20:50  |  Jueves 17 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Entre Ríos - 07-01-2019 / 21:01
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

¿Qué harán Sergio Urribarri y Julio Solanas?

¿Qué harán Sergio Urribarri y Julio Solanas?
No está claro que pasará entre los K y el PJ oficial. Las dudas tienen que ver con planteos más de fondo. Por un lado están quienes sostienen que es mejor dividir las aguas y que el actual Gobernador se muestre electoralmente teniendo a Urribarri como opositor definido, junto a las expresiones locales del cristinismo no peronista. Quienes sostienen esto desde el oficialismo, afirman que Urribarri y compañía son repiantavos, que suman mucho menos de lo que restan. Analizan que votantes independientes que acompañarán a Bordet no lo harían si Urribarri y sus allegados integran las listas.
La principal inquietud política del gobernador Gustavo Bordet es la negociación para atar los pocos cabos sueltos que le quedan a la estrategia electoral peronista: definir quién lo acompañará en la fórmula -el círculo se va cerrando hacia unos pocos nombres de estrecha confianza del mandatario- y encontrar en las listas los espacios que permitan integración de la dirigencia K, es decir, los lugares para Julio Solanas y Sergio Urribarri.
 
Sectores del bordetismo imaginan dos alternativas para Solanas: cabeza de lista de legisladores nacionales o la vice gobernación. Con Urribarri, cada vez más complicado en la Justicia, no se sabe que pasará. Se comenta que los negociadores de Cristina hablaron con Bordet; quien pidió que la ex mandataria no impulse el armado opositor de Urribarri, a cambio de no apoyar listas que se opongan a la reelección de Cristina.
 
Pero no está claro que pasará entre los K y el PJ oficial. Las dudas tienen que ver con planteos más de fondo. Por un lado están quienes sostienen que es mejor dividir las aguas y que el actual Gobernador se muestre electoralmente teniendo a Urribarri como opositor definido, junto a las expresiones locales del cristinismo no peronista.
 
Quienes sostienen esto desde el oficialismo, afirman que Urribarri y compañía son repiantavos, que suman mucho menos de lo que restan. Analizan que votantes independientes que acompañarán a Bordet no lo harían si Urribarri y sus allegados integran las listas.
 
Apuntan también que la que tiene votos propios es Cristina, pero eso no incidirá ante el hecho de una elección desdoblada, planteando que en caso de ser Cristina la candidata en octubre, los gobernadores evaluaran un apoyo o no, de acuerdo a las circunstancias y a cómo llegue armado el PJ a nivel nacional.
 
"Urribarri y los ultra K podrían hacer una elección relativamente aceptable si van pegados a la boleta de Cristina, por el efecto arrastre, pero solos no mueven el amperímetro. La principal carta que tienen es la amenaza que el PJ pierda la provincia, pero nosotros entendemos que, sin pegar con Cristina, no pasan el 5% en cualquiera de los escenarios. Pero esos votos se van se compensar con los sufragios independientes que llegarán", analiza un referente, quien señala además que todo esto estaría medido en encuestas.
 
Por otro lado están quienes, desde el oficialismo provincial, entienden que el peronismo debe ir unido. La cuestión sería garantizar un marco electoral que posibilite que, de ser inviable un acuerdo con los K, haya una interna en la que participen. Para ello es necesario facilitar la integración de las minorías en el armado de las listas resultantes de la interna, especialmente para diputados provinciales y concejales municipales.
 
Quienes consideran que se debe sumar a Urribarri a la lista oficial ya casi no se manifiestan con fuerza, por lo que un acuerdo a ese nivel parece improbable. No obstante, los que quieren internas abiertas y participativas, aun siguen con su prédica dentro del oficialismo.
 
Los que se oponen, dicen "ya los tuvimos adentro en la interna del 2017 y ninguno de los K trabajó en la campaña cuando perdieron. Y los votos tampoco vinieron", o "siempre que el PJ fue dividido ganamos, en 2007, 2011 y 2015. Bordet puede capitalizar el voto no K y sumar mucho más de lo que trae Urribarri, que además tira para abajo cualquier armado electoral, con su imagen negativa".
 
La Opinión Popular

 Â¿Qué harán Sergio Urribarri y Julio Solanas?

Mauricio Macri lo hizo
 
El 2018 terminó y fue durísimo para el nivel de vida de las mayorías populares que han visto como se estrechaba su salario como consecuencia de la inflación, el incremento astronómico de las tarifas de los servicios, del combustible, que se repetirá en 2019, según lo anunciado por el gobierno de Mauricio Macri. La recesión que se va profundizando, no dejó mucho margen para festejar.
 
Llegamos a 2019 con un nivel de endeudamiento del 97% de Producto Interno Bruto, con una presión tributaria récord pero que además no es posible seguir incrementándola, pobreza estructural del 30%, tasas de interés del 60% con una inflación del 48% y tipo de cambio atrasado, la ANSeS quebrado, el Banco de la Nación Argentina vaciado...
 
Además, la población económicamente activa asfixiada por deudas y créditos hipotecarios impagable, el riesgo-país en 700 puntos básicos, los mercados de deuda cerrados y a merced del Fondo Monetario Internacional, desempleo creciente al igual que los concursos y quiebras. A esto debemos agregarle que la economía está estancada y la cadena de pagos cortada.
 
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Los meritócratas herederos
 
Más allá de las declaraciones optimistas dirigidas a contener a la propia tropa, Macri canchereó demasiado para alguien con tan poco equipo y tan escasa preparación. No intentó siquiera imaginar un proyecto productivo que saque al país de la miseria; está reducido al uso del gobierno en su propio beneficio. El Estado dejó de servir a la sociedad para terminar favoreciendo a los ricos y a los millonarios burócratas que ocupan el poder en este momento.
 
Ninguno de estos funcionarios produjo nada, ni siquiera compitió con nadie, no tienen meritos propios ya que heredaron la fortuna que tienen y la incrementaron haciendo favores y acuerdos con cada gobierno, dándoles "alegrías" a los funcionarios de turno. Eran la vieja "patria contratista". Ahora en el gobierno, la falta de coordinación y la falta de conocimiento de muchos de ellos complican severamente la gestión.
 
El país tiene un capitalismo improductivo, donde la verdadera competencia es por los pedazos de un Estado que nadie defiende. Pese a que no hay brotes verdes, ni lluvia de inversiones, ni nada, el gobierno de Macri se abroquela en culpar al pasado, al peronismo, a Cristina, de todos los males que él mismo creó o profundizó.
 
Y es posible que logre no sólo audiencia para este discurso de salvaguarda de su propia incapacidad entre los sectores más antiperonistas, sino que, además, cree tener posibilidades de ser reelecto. Con tres años de recesión sobre cuatro de gobierno, ser reelecto sería todo un récord Guinness a su favor.
 
 
Si pierde, ¿Macri abandonaría la política y se iría del país?
 
En septiembre de 2010, cuando todavía faltaba un año para la elección presidencial, Macri, cuando era jefe de Gobierno porteño, confesó en un encuentro reservado que si Néstor Kirchner resultaba ganador estaba dispuesto a irse a vivir a Italia con su flamante esposa Juliana Awada y dedicarse a la docencia. Un mes más tarde Kirchner moría repentinamente y en el 2011 sería reelecta su viuda.
 
¿Pasará hoy por la cabeza de Macri un proyecto de ese tipo si Cristina Fernández es elegida para un tercer mandato presidencial? ¿Tendría la alianza Cambiemos continuidad en el tiempo si resulta derrotado el presidente? ¿Macri buscaría ser el jefe de la oposición, abandonaría la política, se iría del país? A Cambiemos lo mantiene unido el poder. Si lo perdiera, la coalición estallaría.
 
El remedo de mani pulite criollo, con el juez Claudio Bonadio, al que Macri apuesta su pellejo puede llegar a consumir su credibilidad o agotar al electorado antes de las elecciones. Algunos juicios incluso pueden terminar bordeando el ridículo.
 
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Fantasías de una victoria en primera vuelta
 
Tres incógnitas se presentan para 2019: procesos electorales con desenlaces imprevisibles; una situación económica desastrosa de la que lo único razonable que se puede decir es que resulta imposible establecer pronósticos; una competencia electoral con visiones políticas antagónicas.
 
Con todo lo que pasa, parecen lejanas las fantasías de una victoria en primera vuelta que se alentaban hasta hace unas pocas semanas. Y es una incógnita si el ensayo neoliberal que Macri encarna desde el 2015 tendrá algún un éxito relativo, si terminará apenas como un gobierno de transición a una nueva etapa o bien en un camino circular, que conduzca de regreso al peronismo.
 
Esta última alternativa significaría el fracaso de la experiencia macrista en toda la línea. ¿Qué otra razón al cabo llevó a Macri al poder como no fuera la de poner fin a la etapa peronista en la Argentina?
 
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La Rosada resististe a Mariu Vidal
 
El núcleo duro del poder central macrista mantiene su rechazo a la idea que acuna el gobierno bonaerense de María Eugenia Vidal para adelantar las elecciones en la Provincia. Hay hasta una fecha tentativa: el 30 de junio. Pero ese almanaque electoral imaginario es una y otra vez incinerado por la irreductible posición del macrismo que pretende que la suerte de Cambiemos se juegue toda junta en octubre.
 
El tema del desdoblamiento responde a una razón muy simple: despegarse de la figura del polémico Presidente, que hoy presenta una imagen negativa muy fuerte. "Con María Eugenia podemos ganar; hoy, con Mauricio, no"; es lo que repiten varios de los caciques de Cambiemos.
 
La jugada bonaerense amenaza con dejar a Macri solitario en octubre, sin su trascendental carta electoral en el principal distrito del país. Aún así, el vidalismo insiste. Parece convencido de que sería la mejor forma de retener la Provincia y darle un espaldarazo a Macri, que sigue midiendo bastante por debajo de Vidal en Buenos Aires.
 
Invocan al menos dos razones de peso. La primera, que un triunfo anticipado de la actual mandataria provincial terminaría potenciando al Presidente. La segunda, que podría significar un tiro de gracia para Cristina.
 
En la Gobernación bonaerense sostienen que los intendentes peronistas jugarán su pellejo en junio y que luego, ya no tendrán el compromiso de apostar todo lo que tienen y más por la ex presidenta. Imaginan así, una candidata debilitada cuando llegue el turno de octubre.
 
En la marea de especulaciones que existe en torno del adelantamiento hay una que sobresale: si la idea de una Cristina que llegue sin tanto ímpetu le es funcional o no a Macri. En la lógica macrista, Cristina debería llegar a las elecciones con una dosis de apoyo lo suficientemente importante. ¿Le serviría a Macri que la tropa K de la ex presidenta termine juntando los harapos de la derrota cuatro meses antes de la pelea presidencial en un escenario central como es la Provincia?
 
La presencia de Cristina es clave para la estrategia reeleccionista de Macri. En la Rosada creen que, con ella en la cancha, el ballotage sería un trámite posible de sortear. Es además la ex presidente, un dique de contención para el crecimiento del Peronismo Federal.
 
En respuesta, algunos intendentes apuestan a una candidatura de Cristina a gobernadora de la provincia. Sin ella, las elecciones de 2019 sean un referéndum sobre las gestiones municipales. El cristinismo salió de plano a descartar esa posibilidad. Pero al mismo tiempo azuzó otra versión: que Vidal, en caso de ser electa, podría ir luego por la Presidencia en lugar de Macri.
 
 
Indefinición en espacios políticos importantes
 
Macri aún no decidió quién lo acompañará en la fórmula presidencial de Cambiemos. Gabriela Michetti quiere seguir. María Eugenia Vidal tampoco ratifica si Daniel Salvador continuará secundándola en la Provincia. Cristina ni siquiera confirma su propia postulación. Juan Manuel Urtubey acaba de anunciarla, urgido por mejorar su posicionamiento. Sergio Massa sigue la misma senda, pero aún no oficializó nada.
 
A nivel provincial, de los 22 distritos que eligen gobernador en 2019, 17 ya definieron desdoblar las elecciones, 2 confirmaron que votarán la misma fecha que las nacionales (Formosa y Ciudad de Buenos Aires), y 3 distritos analizan su posición (Jujuy, Mendoza y Provincia de Buenos Aires).
 
No es casual esta división: Los gobernadores peronistas quieren asegurarse la reelección, Horacio Rodríguez Larreta acepta la orden de la Casa Rosada de no desdoblar, dado que tendría asegura la reelección; 3 provincias de Cambiemos dudan entre sí protegen sus territorios o los dejan sometidos a la suerte de Macri.
 
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Mapa electoral muy disputado
 
Una provincia central para el futuro político del país es Córdoba. Después de la provincia de Buenos Aires, es el distrito electoral más importante. El gobernador Juan Schiaretti, uno de los fundadores de Argentina Federal, irá por la reelección.
 
En el territorio mediterráneo hizo Macri la diferencia para llegar a la Casa Rosada en 2015. Pero ahora se registra una fuerte interna en Cambiemos por la candidatura a gobernador, entre los radicales Mario Negri y Ramón Mestre.
 
En la alianza gobernante a nivel nacional no faltan los que advierten que si Macri no interviene para frenar esa interna, el único beneficiado será Schiaretti. Incluso, en la Coalición Cívica de Elisa Carrió deslizan sus sospechas sobre un acuerdo subterráneo entre el Presidente y el Gobernador peronista.
 
Por otra parte, habrá que seguir lo que se está gestando en Santa Fe. Allí el socialismo gobernante podría romper su histórica alianza con el radicalismo y acordar con sectores del peronismo no kirchnerista, para volver a encumbrar en la Gobernación a Antonio Bonfatti.
 
Macri transmite un optimismo naif a sus fanáticos seguidores, pero el mapa electoral que se está conformado se presenta muy disputado. Y podría requerir de maniobras inesperadas.
 
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¿Qué sucede en Entre Ríos?
 
En Entre Ríos, sólo hay un partido político en condiciones de salir a la cancha electoral mañana mismo si fuera necesario. Ese es el oficialismo. El PJ, que además es el único que hasta candidato gubernamental tiene. Para el resto, realizar comicios en abril y junio se convierte en un problema; hasta sin vacaciones los deja.
 
El problema en el PJ provincial es la participación o no de Sergio Urribarri en la interna partidaria. En la orilla de los que defienden su participacion afirman que: "estamos mejor que en el 2017 pero no nos sobran votos, es muy pareja la elección. Si el armado K saca 10% de los votos puede hacer perder al peronismo. En nuestra provincia el antiperonismo tiene un voto duro importante, incluso luego del desastre de Sergio Montiel y el 2001 sacaron el 35%" o "hay mucho votante arrepentido del macrismo en el no peronismo o los independientes que nunca van a votar al peronismo, así se da el supuesto que tenemos buena imagen pero no intención de voto".
 
La evaluación de esta situación abre una gama de especulaciones que son variadas, pero la única certeza es que definición final la tiene Bordet. El gobierno además es quien mejor estudiado tiene el tema, con encuestas y relevamientos. A la brevedad lo sabremos.
 
El ex gobernador Jorge Busti sostiene que: "Que el kirchnerismo o Solanas vaya por fuera no pone en peligro la reelección de Bordet". "No va a partir el peronismo si va por fuera, se verá como una disputa dentro del peronismo, va a hacer bien el debate en la medida que sea con altura, con autocrítica, mirando las necesidades y los problemas que tiene la gente para subsistir y no mirando las candidaturas y las pequeñeces de los dirigentes en la necesidad de ser candidatos", afirmó el experimentado dirigente.
 
Aunque nada es seguro todavía, así pasan el verano los políticos. La inmensa mayoría de los entrerrianos, en cambio, transcurre entre problemas laborales, locales vacíos, empresas en crisis, impuestos en alza y tarifazos en los servicios.
 
Macri proporcionó dos mensajes
 
El viernes, Macri interrumpió sus prolongadas y reiteradas vacaciones en el sur para dar dos mensajes. Les avisó a los neuquinos, que votan el 10 de marzo, que su preferido para pelear la gobernación en nombre de Cambiemos es el intendente de Neuquén, Horacio "Pechi" Quiroga.
 
Y, sin decirlo, les confesó a los entrerrianos que aún no tiene un candidato para enfrentar a Bordet el 12 de junio en la provincia. Los posibles candidatos creyeron leer, además, otro mensaje: no necesitamos mucho de ustedes.
 
El diputado radical Atilio Benedetti, el intendente macrista de Basavilbaso, Gustavo Hein, y Pedro Galimberti, el radical que es actualmente intendente de Chajarí, volvieron a constatar juntos -ya lo habían hecho los intendentes cambietistas en Buenos Aires, con el ministro Rogelio Frigerio- que el verano de la indefinición podría ser largo.
 
También podría ser tedioso. Las minucias de esa interna sólo entretienen a sus protagonistas, la trama no avanza y faltan dos meses y medio para el desenlace.
 
El PRO quiere erigir al candidato por encuestas, porque los números benefician a Frigerio, que no aspira a llenar las listas completas, sino sólo al primer lugar. Y en caso de no ir Frigerio, que todo indica eso, posiblemente las encuesta dirán que, quien sea el candidato de Macri, mide más independientemente de los nombres.
 
Benedetti puede ir a internas porque tiene el apoyo del aparato radical y considera que con eso le alcanza para decidir la interna. Lo que cada uno ofrece para el financiamiento de la campaña, que deberá enfrentar el arsenal que ya despliega el PJ, no es un tema menor en esa disputa. Pero bien se sabe que, los políticos, de eso nunca hablan.
 
Unos y otros deberían recordar que luego de la interna deberán enfrentar a Bordet con un argumento opositor sólido para tratar de convencer a los entrerrianos que deben ponerles fin a 16 años de peronismo provincial, en un escenario donde la alternancia no es una preocupación colectiva.
 
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Tenía una única decisión para tomar, y ya la tomó
 
El intendente Sergio Varisco tenía una única decisión importante que podía tomar, y ya la tomó con prescindencia de sus socios. Con su postulación a la reelección, decidió que la pelea será a todo o nada. El riesgo de apostar a todo o nada es que se puede perder todo. A cada paso, Varisco parece demostrar que prefiere esa opción antes que la de un triunfo en Paraná que no lo tenga a él como protagonista.
 
El estado de salud del intendente ha sembrado incertidumbres sobre el tablero político de la capital provincial. Las dudas dentro de la alianza Cambiemos se extienden a toda la provincia por la relevancia electoral que tiene Paraná y el riesgo real de pasar de ser un bastión de votos de Cambiemos a una localidad donde gane el PJ.
 
 
Lo que pase en Paraná importa mucho
 
Con lo que hizo, Varisco forzó al peronismo a poner en la cancha al Beto Bahl como candidato a intendente de la Capital -el vice sigue sin manifestar mucho interés por esa postulación- a quien las encuestas señalan como el mejor posicionado en el PJ para la intendencia.
 
Perder la ciudad sería fatal para el radicalismo. Por eso, los movimientos de Cambiemos, impulsando alguna postulación que divida al peronismo sería vital para que Adan Bahl no tenga el triunfo garantizado de antemano. Esto se sigue cada vez con mayor atención desde la Casa Gris, donde la tensión con los K no para de crecer.
 
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Indefinición en Cambiemos
 
El macrismo entrerriano arranca el año sin candidato a la vista. Las elecciones se anticiparon, y el único que es capaz de afrontar tal empresa es el intendente capitalino Sergio Varisco, que mantiene aceitada su estructura. Solo su salud parece ponerle freno. El resto sigue peleando por los principales espacios.
 
Hubiera sido más sencillo que Cambiemos pudiera mostrarle los dientes al PJ entrerriano si hubiera difundido alguna plataforma que constituyera a esa fuerza en una opción para el verdadero cambio. No se sabe que hará esta alianza, de radicales y conservadores, si llega al Gobierno Provincial, si intentarán aplicar las mismas recetas antipopulares de ajuste del gobierno nacional: como despedir empleados estatales, bajar salarios, sacar el 82% móvil a los jubilados provinciales...
 
Solo cuentan las internas, las peleas y después se esperan las bendiciones nacionales. De allí la estrategia de varios de sus dirigentes de rechazar el desdoblamiento electoral, sin pensar en que -paralelamente- debe confeccionar una oferta electoral que atraiga a los votantes entrerrianos.
 
 
¿Se adelantó la contienda electoral?
 
El rechazo al desdoblamiento fue un adelanto de la contienda electoral, que ya estaba en marcha. Una vez más: todos están de vacaciones pero en realidad ya están viviendo los comicios. Bordet, que tiene más calle que despacho, sabe que el choque era inevitable.
 
Se dice que el adelantamiento de las elecciones provinciales le sirve al PJ para sacar ventajas electorales a causa del estado de desorganización en el que se encuentran sus adversarios. Totalmente cierto. El hecho desencajó a los opositores, los alteró, y les provocó reacciones entendibles, en contra de la medida del Gobernador.
 
Cuestionan, desde el macrismo y el urricristinismo, la condición de desventaja en la que los puso la decisión y en función de sus propios intereses políticos, ahora afectados. En el barrio, se diría que reaccionaron porque se sienten perdedores desde el vamos.
 
Desde este punto de vista fue un éxito político; los oficialistas del Ejecutivo todavía siguen descorchando champán, más por los efectos inmediatos que causó que por las posibilidades electorales que les abre la decisión.
 
Desde marzo, con la campaña encaminada, la llegada de todos los aumentos va a sumar más gente a las protestas contra Cambiemos. Lo que se buscará es movilizar. Por eso, sostenemos que la elección presidencial se definirá en la calle. No serán acciones desarticuladas sino un plan de enfrentamiento con las medidas antipopulares del gobierno de los ricos, intentando unificar todo el antimacrismo. Serán meses largos, hasta que comiencen a hablar las urnas.
 
La Opinión Popular
 

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