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Nacionales - 06-01-2019 / 09:01

Elecciones 2019: la intensa presión de Vidal para despegarse de Macri

Elecciones 2019: la intensa presión de Vidal para despegarse de Macri
La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal reclama a la Casa Rosada que le permitan convocar a elecciones en la provincia de Buenos Aires en una fecha anterior a la elección presidencial, es decir, competir en una boleta en la que no figure Mauricio Macri. Los indicadores de Macri son muy pobres. En ese contexto, es lógico que Vidal se preocupe por no ser arrastrada hacia abajo por Macri.
La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal reclama a la Casa Rosada que le permitan convocar a elecciones en la provincia de Buenos Aires en una fecha anterior a la elección presidencial, es decir, competir en una boleta en la que no figure Mauricio Macri. Eso fue interpretado en el equipo de este como un intento de abandonar al Presidente ante la situación delicada que enfrenta.
 
Los argumentos de Vidal parecen, a primera vista, bastante razonables. El kirchnerismo tiene una carta fuerte en la provincia de Buenos Aires que es Cristina Fernández. La alianza antiperonista Cambiemos, en cambio, tiene una carta débil en el mismo distrito: el presidente Macri.
 
Si las elecciones presidenciales y las bonaerenses se realizaran el mismo día, seguramente los votantes privilegien la boleta presidencial frente a la bonaerense, sobre todo porque Cristina no repetirá el error del 2015, cuando colocó un candidato muy vulnerable en la provincia.
 
En esas condiciones, puede ocurrir que en la primera vuelta electoral Cambiemos pierda la provincia de Buenos Aires porque allí Cristina parece más fuerte que el Presidente. Eso dejaría a Macri muy debilitado para un ballotage.
 
Eso no sucedería si las elecciones se desdoblaran: Vidal, la candidata más fuerte de Cambiemos, sería la cabeza de lista en Buenos Aires y Cristina, la más fuerte del kirchnerismo, no estaría en esa contienda.
 
El argumento de Vidal se podría expresar con las siguientes palabras: "Es más probable ganar la provincia si las elecciones se anticipan. Cambiemos ganará también la Capital. Eso generará un clima de derrota para el kirchnerismo que empujará la candidatura de Macri a la presidencia. Además, dejará a Cristina sin el apoyo del aparato de intendentes bonaerenses en la provincia".
 
Toda esta discusión se apoya en un hecho que nadie discute y que es muy revelador sobre cómo funcionan las cosas en la política argentina: Vidal es una candidata más fuerte que Macri.
 
Los indicadores de Macri siguen siendo muy pobres. En ese contexto, es lógico que Vidal se preocupe por no ser arrastrada hacia abajo por Macri, como este por no ser abandonado por la figura política más popular que, al fin y al cabo, fue su propia creación.
 
Macri, al menos hasta ahora, no admite ningún otro plan que el de seguir en el poder después del 2019. En las cercanías del Presidente consideran a Vidal, una subordinada con suerte, una creación presidencial que, al final, deberá aceptar las condiciones del Jefe, como siempre ocurrió.

 Elecciones 2019: la intensa presión de Vidal para despegarse de Macri

Elecciones 2019: la intensa presión de Vidal sobre Macri
 
En las últimas horas, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal ha logrado que el equipo político del Presidente comience a discutir una cuestión de estrategia electoral que, en alguna medida, refleja el actual estado de cosas en la coalición gobernante.
 
Vidal reclamó a la Casa Rosada que le permitan convocar a elecciones en la provincia de Buenos Aires en una fecha anterior a la elección presidencial, es decir, competir en una boleta en la que no figure Mauricio Macri.
 
En primera instancia, eso fue interpretado en el equipo de este como un intento de abandonar al Presidente ante la situación delicada que enfrenta. Con el correr de los días, la discusión se hizo más compleja.
 
Los argumentos de Vidal parecen, a primera vista, bastante razonables. El kirchnerismo tiene una carta fuerte en la provincia de Buenos Aires que es Cristina Fernández de Kirchner. Cambiemos, en cambio, tiene una carta débil en el mismo distrito: el presidente Mauricio Macri.
 
Si las elecciones presidenciales y las bonaerenses se realizaran el mismo día, seguramente los votantes privilegien la boleta presidencial frente a la bonaerense, sobre todo porque Cristina no repetirá el error del 2015, cuando colocó un candidato muy vulnerable en la provincia.
 
En esas condiciones, puede ocurrir que en la primera vuelta electoral Cambiemos pierda la provincia de Buenos Aires porque allí Cristina parece más fuerte que el Presidente. Eso dejaría a Macri muy debilitado para un ballotage. Eso no sucedería si las elecciones se desdoblaran: Vidal, la candidata más fuerte de Cambiemos, sería la cabeza de lista en Buenos Aires y Cristina, la más fuerte del kirchnerismo, no estaría en esa contienda.
 
La primera reacción en la Casa Rosada ante este planteo fue negativa. En el 2015, la candidatura de Vidal en la provincia de Buenos Aires fue clave para el triunfo de Macri.
 
A Marcos Peña y a Jaime Durán Barba les disgusta la idea de que Macri pelee solo por su reelección, sin la compañía directa, el mismo día, en la misma boleta, de los líderes de los distritos más fuertes del país: la Capital y la provincia.
 
El contraargumento de Vidal se podría expresar con las siguientes palabras: "Es más probable ganar la provincia si las elecciones se anticipan. Cambiemos ganará también la Capital. Eso generará un clima de derrota para el kirchnerismo que empujará la candidatura de Macri a la presidencia. Además, dejará a Cristina sin el apoyo del aparato de intendentes bonaerenses en la provincia".
 
Finalmente, la decisión recaerá sobre la dupla que desde hace muchos años conforman Marcos Peña y Jaime Durán Barba. Ambos tienen para el Presidente un aura de infalibilidad. Junto a ellos, Macri ganó todas las elecciones en las que se presentó e, inclusive, supo retirarse a tiempo de la carrera presidencial del 2011, cuyo resultado hubiera sido catastrófico.
 
El argumento central de ambos es que Cambiemos hoy es la agrupación política que representa a una mayor cantidad de argentinos y que eso funciona mejor cuando sus líderes más representativos se presentan juntos, el mismo día. En última instancia, todo esto es cuestión de instinto. Hasta ahora no les ha fallado y por eso Macri está donde está.
 
Toda esta discusión se apoya en un hecho que nadie discute y que es muy revelador sobre cómo funcionan las cosas en la política argentina: María Eugenia Vidal es una candidata más fuerte que Mauricio Macri.
 
Desde hace tres años y medio, cuando enfrentó y derrotó, por primera vez desde 1983, al peronismo en la provincia de Buenos Aires, Vidal se transformó en la política argentina con mejor imagen del país. Los indicadores de Macri, en cambio, aunque en las últimas semanas han recuperado un poco, siguen siendo muy pobres. En ese contexto, es lógico que Vidal se preocupe por no ser arrastrada hacia abajo por Macri, como este por no ser abandonado por la figura política más popular que, al fin y al cabo, fue su propia creación.
 
En el entorno de Vidal, algunos se preguntan. "Si necesitan tanto a María Eugenia, porque sin ella no pueden ganar, ¿por qué entonces la candidata presidencial no es ella? Representa a la coalición tanto como Macri, contiene mejor a los disconformes, no tiene por qué explicar los fracasos económicos porque no fueron su culpa, no es resistida por más de la mitad de la población, sería aire fresco para el país, tiene mucho más para mostrar respecto de la lucha contra las mafias y Mauricio podría presentarse como el padre de un cambio histórico para la Argentina, que, encima de eso, tiene la generosidad de no presentarse a la reelección. Ese argumento, además, sería letal para Cristina, que se presenta en todas las elecciones y es incapaz de soltar".
 
Eso se dice cerca de Vidal. Macri, al menos hasta ahora, no admite ningún otro plan que el de seguir en el poder después del 2019.
 
Hay, en este sentido, cierto paralelismo entre los liderazgos de Macri y de Cristina. Ambos gozan de más rechazo que aprobación en la sociedad. Ese rechazo ya está bastante sostenido en el tiempo.
 
Los dos lideran coaliciones en las cuales hay candidatos mejores que ellos: Vidal, claramente, es más popular que Macri; Axel Kicillof en muchas encuestas aparece con mejores posibilidades que Cristina de ganarle a Macri un ballotage.
 
Si Macri o Cristina asumieran en diciembre, solo sería porque es más grande la porción de votantes que rechaza al otro. Pero el día de su asunción sería angustiante para la mitad que los rechaza. No pasaría lo mismo si el que asumiera fuera otro.
 
En cualquier rubro que se mire -pobreza, inflación, déficit fiscal, déficit externo- Macri y Cristina han dejado o dejarán al país peor y mucho más vulnerable de lo que lo recibieron. Ambos tienen serias denuncias de corrupción en su contra. Son los dos símbolos máximos de la grieta, a punto tal que no se dirigen la palabra, algo que no ocurre entre ninguno de los demás candidatos potenciales del partido que fuere.
 
Pero siguen aferrados a su ambición, que se apoya en el respaldo que reciben de los sectores más cristalizados en esta batalla que ha contribuido tanto a que el país esté donde está.
 
Esa similitud genera efectos similares. En el entorno de Cristina, hay personas que por lo bajo se resignan a su candidatura, pese a que temen la repetición de todos los vicios que llevaron a una derrota tras otra del kirchnerismo, y a una situación muy problemática para el país. Lo mismo ocurre en la coalición Cambiemos, algunos de cuyos integrantes coquetean con terceras opciones, y están a la espera de lo que haga Roberto Lavagna, el candidato mudo.
 
En última instancia, las decisiones de Macri y Cristina son un clásico de la historia política. Los líderes no se retiran: si nadie lo corre de su lugar, se aferran al poder mientras pueden. Siempre esperan revancha.
 
En las cercanías de Macri consideran a Vidal, una subordinada con suerte, una creación presidencial que, al final, deberá aceptar las condiciones del Jefe, como siempre ocurrió.
 
De la misma manera, Cristina subestima a esa media docena de candidatos pequeños que orbitan a su alrededor, con la esperanza de que, al final, ella se baje y ellos reciben sus votos en gratitud por haber estado cerquita. Mientras nadie demuestre que ocurre otra cosa, Mauricio y Cristina no se imaginan lejos del centro del ring.
 
Todo esto comenzará a tomar forma en unos pocos meses. De seguir las cosas como están -el dólar estable, el riesgo país controlado, la economía reptando-, será una pelea pareja y desangelada entre dos figuras más rechazadas que queridas, dos pobres opciones que la democracia argentina le ofrece hoy a la sociedad, una opción entre Guatemala y Guatepeor. Por ahora, aunque todo esté atado con alambres, pareciera que va a ser así.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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20-06-2019 / 11:06
El amague de resistencia le duró una semana. Miguel Ángel Pichetto cedió ante la presión de sus ex compañeros del bloque peronista del Senado y renunció a su asiento en el Consejo de la Magistratura. En los próximos días, la bancada además lo desplazará de la comisión bicameral de inteligencia, otro lugar clave que ocupa.
 
"Me voy a correr, no voy a hacer de esto un elemento de desgaste", adelantó el candidato a vicepresidente macrista, que enviará la renuncia al bloque del PJ. "El bloque fue el que me eligió. Voy a poner a disposición mi lugar para que asuma mi suplente, Mario Pais", dijo el rionegrino. El chubutense Pais, que se había alejado de los K y ahora reconstruyó los lazos, ya había sido consejero en 2017.
 
Los dichos de Pichetto contradicen lo que él mismo afirmó la semana pasada, cuando avisó que no renunciaría. "El cargo que tengo en el Consejo de la Magistratura tiene que ver con mi perfil de senador, he sido elegido como senador y durante este año voy a seguir siendo representante en el Consejo", había dicho haciéndose el guapo. Sin embargo, después admitió que su lugar pertenece al bloque, como sostenían desde todo el peronismo.
 
Incluso, el rionegrino desafió a sus ex compañeros a discutir su cargo en la justicia, si insistían con desplazarlo. "Si tienen algún problema pueden recurrir al camino judicial y lo discutiremos ahí, que es un escenario que me gusta mucho", provocó. Pero finalmente cedió, a pesar de que en ese intento de aferrarse al cargo tuvo el respaldo del macrista Pablo Tonelli.
 
Este mismo miércoles Tonelli había insistido con el argumento de que la banca pertenece a "cada cámara y no a un bloque determinado", casi al mismo tiempo que su ahora socio renunciaba dándole la razón a la oposición. Anoche, el titular del Consejo, el juez Ricardo Recondo, le había recomendado apartarse, una opinión que molestó a Pichetto.
 
El anuncio de Pichetto sucede un día después de que el juez Alejo Ramos Padilla lo recusó ante el Consejo de la Magistratura, donde el senador era el encargado de instruir un pedido de juicio político en su contra presentado por Mauricio Macri, del que ahora es compañero de fórmula. Pichetto preside la Comisión de Acusación y Disciplina del Consejo de la Magistratura, que notificó a Ramos Padilla de la acusación en su contra del Gobierno y lo convocó a comparecer.
 
Por otro lado, el próximo martes cuando definan las nuevas autoridades del bloque, los senadores peronistas elevarán un pedido formal a Gabriela Michetti para reemplazar a Pichetto de todas las comisiones que integra por el bloque del PJ, incluida la bicameral de inteligencia donde su presencia ahora le daba mayoría al macrismo. Esa comisión también investiga a Ramos Padilla.
 
La Opinión Popular

20-06-2019 / 10:06
La fuerte recesión que produjo la economía neoliberal macrista finalmente logró el récord que todos temían. Después de 13 años, el desempleo alcanzó los dos dígitos y llegó al 10,1%. Se trata de un golpe muy fuerte para el Gobierno de Mauricio Macri que coincide con el inicio de la campaña y contradice el optimismo de la Rosada.
 
La tasa de desocupación urbana del primer trimestre se ubicó en 10,1 por ciento, lo que implica una suba de un punto porcentual respecto de igual período del año pasado (9,1 por ciento). También aumentó un punto frente al último trimestre de 2018, informó el Indec. Se trata de la mayor cifra desde el tercer trimestre de 2006 (10,2 por ciento).
 
El informe oficial del mercado laboral recoge así el resultado de los diarios anuncios de cierre de pequeñas y grandes empresas en todo el país. En los 31 aglomerados urbanos medidos por el Indec se generaron 155.000 desocupados respecto de igual período del año pasado, para alcanzar a 1.183.000 en esos distritos.
 
En subocupados la cifra creció en 296.000, a 1.562.000 trabajadores de medio tiempo. Desde que asumió el actual gobierno y tras el apagón estadístico que llevó a cabo al inicio de su gestión hasta mediados de 2016, el nivel de desempleo casi se duplicó, al pasar de 5,9 por ciento del tercer trimestre de 2015 hasta ubicarse en el 10,1 por ciento actual.
 
Si se extrapolan los datos del relevamiento oficial en 31 ciudades a toda la población activa del país, el número de desempleados creció en 242.000 personas, hasta llegar a 2.133.000 desocupados. La crisis afectó el empleo en construcción, industria y comercio, los pilares de cualquier economía sana.
 
El ritmo acelerado de quiebras en el segmento de la pequeña y mediana empresa, principal empleador privado, al que se suma la situación de grandes compañías, desde Loma Negra a la trasnacional Puma, por mencionar ejemplos, se refleja en el menor número de puestos. "Los desocupados provenientes de la construcción y del comercio pasan, en cada caso, a representar el 20,3 y el 17,1 por ciento del total de desocupados del trimestre", explica el informe del Indec.
 
Las más castigadas fueron las mujeres y la juventud. De los desocupados el 52,4 % son mujeres de hasta 29 años. Más de la mitad de los desocupados (52,7 %) son menores de 29 años. Los peores indicadores se observan en el conurbano bonaerense con un 12,3%, una región que acapara más de la mitad de los desocupados del país (52,7%) y que podría decidir el resultado en Buenos Aires.
 
Pese a que el Gobierno de Macri insiste con el mensaje que lo peor ya pasó, las cifras oficiales dan cuenta que todavía no se conoce el efecto completo de las políticas implementadas por la alianza antiperonista Cambiemos. El ajuste de la mano del FMI significa un aumento de la desocupación y un derrumbe del poder adquisitivo de los salarios.
 
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19-06-2019 / 10:06
19-06-2019 / 08:06
Sergio Massa decidió terminar con el suspenso y confirmó que será el primer candidato a diputado en la provincia de Buenos Aires del Frente de Todos, con la intención de presidir la Cámara baja luego del 10 de diciembre. "Más allá de mi interés personal, nuestra responsabilidad mayor es darle a los argentinos la posibilidad de que construyamos esa mayoría para que tengamos un nuevo gobierno", explicó Massa al hacer el anuncio.
 
La candidatura potencia el peso de la boleta del Frente de Todos en la decisiva elección bonaerense, con la fórmula presidencial Alberto Fernández-Cristina Fernández, la provincial Axel Kicillof-Verónica Magario y ahora Massa al tope de la lista de diputados. Uno de los requisitos para la decisión del líder del Frente Renovador fue la potestad de designar a quién será candidato a intendente de Tigre, lugar para el que suena su esposa Malena Galmarini
 
Massa aclaró que "tuve, tengo y voy a tener siempre el deseo de ser presidente de la Argentina", pero que "es un tiempo en el que cada uno de nosotros tiene que tener una dosis de humildad y de reconocimiento de hasta dónde le da la capacidad a cada uno para pelear en el momento o en el lugar que le toque".
 
Según la consultora Federico González & Asociados, Massa le sumaría 8 de su 14 por ciento de intención de votos a la fórmula Fernández-Fernández. El resto se diluiría entre Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto, Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey y José Luis Espert. "En términos de potencia electoral, la conformación del 'Frente de Todos', se revela como una coalición exitosa, ya que amplifica la brecha electoral entre un peronismo unido y el oficialismo", indicó Federico González.
 
Consumado el acuerdo con Massa, Alberto Fernández lo elogió criticando a los ex socios del espacio que el tigrense abandonó: "La verdad es que estoy muy contento. Hemos logrado que todos los sectores relevantes del peronismo estén del mismo lado", comenzó. En ese sentido, agregó que "dentro de Alternativa Federal, el único que tiene votos es Sergio Massa; el resto son dirigentes nada más".
 
Massa representa un valor agregado para la coalición integrada entre el kirchnerismo y la mayor parte del peronismo federal de los gobernadores. Suma votos. Pero, sobre todo, suma desde lo simbólico. Además, le brinda mayor volumen territorial y político a la estructura opositora. "Todos aprendimos que, si vamos divididos, terminamos ayudando a que Macri sea presidente", afirmó Alberto Fernández.
 
Tanto Sergio Massa como Alberto Fernández son la contracara del cristinismo en términos de identidad. Más pragmáticos y menos ideologizados. Más abiertos al diálogo y más predispuestos a la negociación. En definitiva, representan una forma de hacer política diferente a la que llevó adelante el último gobierno de Cristina entre el 2011 y 2015.
 
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18-06-2019 / 08:06
Las elecciones provinciales realizadas hasta ahora arrojan una combinación de datos abrumadores: el peronismo arrasa en muchas provincias, o gana más cómodo que antes, o pierde por menos diferencia. Pero en todos lados crece, y mucho. Al contrario, Cambiemos se achica significativamente. Si se proyectara, la suerte de Mauricio Macri estaría echada. Tal vez sea así.
 
El domingo, Omar Perotti recuperó la provincia de Santa Fe para el peronismo luego de 12 años de gobierno socialista. En Formosa, el peronista Gildo Insfrán logró el 70% de los votos y comenzará el 10 de diciembre su séptimo gobierno consecutivo.
 
En San Luis, el peronista Alberto Rodríguez Saá seguirá en el poder. Obtuvo 42% de los votos. Si le suman los que obtuvo su hermano, el peronista Adolfo Rodríguez Saá, representan dos tercios de la provincia puntana. En Tierra del Fuego, el candidato K Gustavo Melella, superó el 50% de los votos. La gobernadora peronista Roxana Bertone consiguió el 38%. Casi un 90% en total.
 
En todas las provincias hay muchos más votos para el Peronismo y muchos menos votos para Cambiemos. Si se miran objetivamente, los números describen una poderosa ola peronista en las provincias. En este panorama, la fórmula Fernández -Fernández es la gran favorita. 

Adelante en la carrera está hoy la oposición encarnada en la fórmula Alberto-Cristina, con una distancia entre cinco y diez puntos porcentuales (según la encuestadora) por sobre el oficialismo de Macri-Pichetto por lo que no hay que descartar que la diferencia siga estirándose y la elección se resuelva en primera ronda.
 
El efecto mayoría se produjo por el apoyo a la fórmula del PJ por parte de casi todos los gobernadores peronistas exitosos encadenado con la incorporación de una figura de peso nacional como Sergio Massa a la coalición opositora.
 
Esta unidad del peronismo tiene su origen en la necesidad de derrotar a Macri. La realidad política que el poder son los votos. Al sumarse Massa se integra además una superestructura con significación electoral. Ese plus que le agrega la presencia de Massa puede definir la elección en la primera vuelta.
 
La unidad del peronismo es un objetivo anhelado por la mayor parte del electorado argentino que se define como opositor y que está convencido que el peronismo debía unirse con el principal objetivo de derrotar a Cambiemos y poner en marcha un gobierno con un modelo económico y social diferente.
 
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