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Sociedad e Interés General - 05-01-2019 / 18:01
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 06 DE ENERO DE 1956 SE ESTABLECE EL INTA

El INTA, una Institución Creada para la Liberación

El INTA, una Institución Creada para la Liberación
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria es un organismo público que encarna en sí mismo una política de Estado con vocación de progreso y equidad social. Fue creado el 06 de enero de 1956 y posee autonomía operativa y financiera, otorgada mediante la Ley 25641/02, que establece el financiamiento mediante el 0,5% de las importaciones. En la imagen: Entrada a la Estación Experimental Anguil.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria es un organismo público que encarna en si mismo una política de Estado con vocación de progreso y equidad social. Una política de Estado es aquella que en su concepción y ejecución trasciende a los gobiernos. 
 
Y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria es un organismo público de desarrollo nacional que encarna en si mismo una política de Estado de profunda vocación de progreso y de equidad  social.
 
El INTA es un organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la República Argentina.
 
Sus funciones son generar, adaptar y transferir tecnologías, conocimientos y procesos de aprendizaje para el ámbito agropecuario, forestal y agroindustrial dentro de un marco de sostenibilidad ecológica.
 
Fue creado el 06 de enero de 1956 y posee autonomía operativa y financiera, otorgada mediante la Ley 25641/02, que establece el financiamiento mediante el 0,5% de las importaciones.
 
La Opinión Popular

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria es un organismo público que encarna en si mismo una política de Estado con vocación de progreso y equidad social.
 
 
Gentileza de Juan María Escobar 
 
 
EL CUMPLEAÑOS UNA INSTITUCIÓN CREADA PARA LA LIBERACIÓN: EL INTA. 
 
Por Ing. Agr. Carlos Cheppi
 
Presidente del INTA
 
El 4 de diciembre de 1956, fue martes. Las noticias de ese día eran las tensiones de la post-guerra de Corea, los éxitos deportivos en los juegos olímpicos en Australia y unos insurgentes que el domingo pasado habían desembarcado en Cuba y se dirigían a la Sierra Maestra.
 
En el orden local, el gobierno de facto imponía  sus profesores en la UBA y había preocupación por el aumento del precio del pan. Ese mismo día martes, fue creado el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
 
Ese 4 de diciembre de  1956 el titular del Ministerio de Agricultura y Ganadería otorgaba el "derecho de autor"  del nuevo Instituto al "Plan de Restablecimiento Económico" de la autodenominada "Revolución Libertadora".
 
Resulta curioso que un plan que propiciaba la ortodoxia económica y el abandono a los principios de la Constitución del 49 sea inspirador de una institución tan desarrollista como el INTA.
 
En realidad, la idea del INTA venía de más atrás. La Constitución del 49 en cinco ocasiones le asignaba al Estado el deber de promover las ciencias. Pero la "revolución  libertadora" la suprimió, reemplazándola por otro texto que no hacía mención ni una sola vez a ese deber.
 
Siendo el INTA una institución pública promotora del desarrollo, no podría sustentarse en concepciones que  hacen desertar al Estado de todo.
 
Deserción que incluye el propiciar el avance tecnológico para los argentinos.
 
El Segundo Plan Quinquenal, malogrado por el golpe del 55, expresaba como objetivo fundamental del Estado el impulsar el desarrollo de la ciencia y de la técnica.
 
En materia agropecuaria, enunciaba como fin el mejoramiento de la vida social, material y cultural de la población rural.
 
En lo referido a la investigación agropecuaria, expresaba que ésta sería realizada en forma directa por el Estado.
 
En cuanto a la extensión rural, manifestaba que el Estado organizaría en todo el país un servicio permanente y adecuado de asistencia técnica a los productores con el objeto de auxiliarlos para el mejor cumplimiento de sus objetivos económicos, sociales y culturales.
 
Si leemos la ley de creación del INTA, vemos que en sus objetivos hay muchas similitudes con aquel plan quinquenal.
 
Si leemos nuestro actual Plan Estratégico Institucional, esas similitudes siguen estando.
 
¿Debe tomarse estas coincidencias como producto de la casualidad?
 
Sin duda que no. Veamos porqué.
 
Una política de Estado es aquella que en su concepción y ejecución trasciende a gobiernos y a hombres.
 
Y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria es un organismo público de desarrollo nacional que encarna en si mismo una política de Estado de profunda vocación de progreso y de equidad  social.
 
El origen del INTA fue forjado en valores democráticos y participativos que integran nuestra ciudadanía, y que conllevan un alto sentido popular enraizado en los argentinos de bien.
 
No de otra manera podemos explicar que nuestro organismo y su tarea por el desarrollo nacional se haya mantenido firme por medio siglo, a pesar de rupturas del orden constitucional, cambios de gobierno y de los embates recibidos cuando al poder lo asaltaban aquellos defensores de la idea de un país chico y para pocos.
 
El INTA es el resultado de un credo que concibe la búsqueda del conocimiento como vital para el crecimiento de la Nación.
 
El INTA entiende al conocimiento como un bien social por excelencia, que debe ser apropiado por todos los argentinos.
 
A no dudarlo.
 
El INTA es una institución de un país grande y para todos.
 
Durante su trayectoria de medio siglo, el INTA ha corporizado en si mismo una de las pocas experiencias de política de Estado exitosas de nuestro país.
 
Cuando el INTA fue creado, el país venía padeciendo de décadas de estancamiento de su producción agropecuaria.
 
Toda la tierra fértil y cultivable estaba ya ocupada.
 
Un criterio de explotación ausentista, junto con un modelo extensivo bajo en incorporación de tecnología, había puesto en crisis al agro argentino.
 
De haberse librado las cosas a su suerte, el estancamiento se habría configurado en estructural como tantos otros males que aquejan a nuestro país y que aquel plan quinquenal quería modificar.
 
Pero en el sector agropecuario no hubo pasividad.
 
Se implementó una política de Estado que es la promoción de la ciencia aplicada a través del INTA.
 
Así el campo argentino se tecnifica y en breve recuperó su liderazgo a nivel mundial.
 
Hoy, en un país que perdió bastante su autoestima, nos suena extraño. pero la evidencia muestra que el sector agropecuario argentino es el más competitivo del mundo.
 
Como se mencionó, en este posicionamiento fue clave el Estado. Pero por favor, no se entienda al Estado como una entidad abstracta.
 
En el avance tecnológico agropecuario, el Estado se manifiesta por medio del INTA.
 
Al INTA lo conforman los representantes del gobierno si. pero también las facultades de agronomía y de ciencias veterinarias, la SOCIEDAD RURAL, CRA, CONINAGRO, AACREA y la  FEDERACIÓN AGRARIA.
 
El Estado no es el gobierno.
 
El Estado somos todos.
 
Defender al Estado es defendernos a nosotros mismos.
 
Esta estructura colegiada e inclusiva fue un gran acierto de la ley de creación del INTA.
 
Y esta estructura se replica en todas las regiones y provincias en donde estamos presentes.
 
Cuando recuperamos nuestra democracia, el Ingeniero Carlos López Saubidet tuvo la vocación audaz de profundizar la federalización de nuestro organismo, regionalizando la conducción de la institución e incluyendo en los consejos regionales a las provincias.
 
A esto nos referimos cuando manifestamos que la nuestra es una institución de raigambre democrático y participativo.
 
A esto nos referimos cuando sostenemos que la nuestra es una institución con profundo sentido federal.
 
Así decimos que al INTA  lo integra y le da vida el hombre de campo argentino.
 
Así de simple. Él es el único dueño de la institución.
 
Solo por ese hombre de campo puede explicarse que en cincuenta años de vida y aún en épocas muy difíciles, el organismo no haya sido desmontado y dado en remate.
 
Lo que es más.
 
Lejos de  ser desguazado, nuestro instituto ha crecido y ya es parte cotidiana de la vida rural.
 
Este carácter inclusivo hizo que el INTA no solo haya contribuido a la mejora de la productividad agropecuaria y de la vida rural en el sentido material.
 
Por su accionar integrador, descentralizado y horizontal, el INTA también potenció al federalismo, a la participación y al apuntalamiento de los valores democráticos en el país.
 
Esta impronta federal, democrática y participativa explica la fortaleza y éxito del INTA.
 
Los logros del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, al tratarse de una institución pública y abierta a todos, ya son parte cotidiana de nuestra vida rural.
 
Hoy nadie se plantea que el control de la aftosa, que los nuevos cultivares introducidos, que el mejoramiento de razas animales, que el avance en siembra directa, que la agricultura de precisión, que las experiencias exitosas en control de la desertificación, que la teledetección e información climática, y que tantos otros sucesos científico,  fueron todos logros del INTA.
 
Tampoco es frecuente que la gente se plantee que el acceso a estos sucesos científicos, que su apropiación por parte del hombre de campo,  fue el resultado de la labor de los extensionistas del INTA.
 
Acá no hay patentes que pongan limites y sustraigan el onocimiento a los argentinos que son sus dueños. Y estamos orgullosos de que así sea.
 
Somos una institución pública que no privatiza el saber. No lo mezquinamos.
 
No lo vendemos.
 
Porque nuestro objetivo es la búsqueda de la felicidad y la prosperidad para todos. Y todos significa TODOS.
 
Esa búsqueda se expresa a través de nuestra misión.
 
Nuestra misión  que es el desarrollo de la investigación y extensión agropecuarias para promover la tecnificación y el mejoramiento de la productividad agraria y de la vida rural, con sostenibilidad ambiental y equidad social.
 
Es lo que hemos venido realizando a lo largo de nuestro medio siglo de existencia.
 
Sin embargo, en nuestro derrotero hemos tenido distintos momentos.
 
De los buenos y de los otros. 
 
Pero por el compromiso en expandir la frontera del conocimiento,  hemos tenido también una dinámica particular que nos hizo fuertes cuando tuvimos que resistir.
 
Hubo épocas, y me refiero a los setenta,  en las cuales reunirse con productores y formar grupos de trabajo, algo intrínseco a nuestra función institucional, era visto como sedicioso por definición.
 
En esos años, muchos empleados fueron cesanteados o sancionados injustamente por actividades que no encerraban otro objetivo que el mejoramiento de la vida rural.
 
En otros casos más graves, pagaron incluso con sus vidas el compromiso con tan noble objetivo.
 
Creo que nuestros 50 años nos da la oportunidad de que el INTA salde una deuda histórica que tiene con ellos.
 
En nuestras bodas de oro, vaya entonces .nuestro reconocimiento
 
Nuestro más profundo respeto.
 
Nuestro sentido homenaje.
 
Un homenaje que le hemos debido por mucho tiempo.
 
Con distintos alcances, no fue este el único periodo difícil que tuvo que afrontar nuestro Instituto.
 
Años después, me refiero ahora a los noventa, se trató en el país de desguazar su sistema científico tecnológico.
 
El INTA no solo logro sortear al embate privatizador que lo  hubiera reducido a una empresa que solo le presta servicios a los que pueden pagárselos.
 
Además de sobrevivir como entidad pública del Estado, el INTA también jugó un rol vital socorriendo a través de diversos programas como el Prohuerta que, con el decidido apoyo del Ministerio de Desarrollo Social, ayudó a contener a la población que fue arrojada a la pobreza durante esa década.
 
Para ir concluyendo, me gustaría hacer con Ustedes una reflexión que nos puede resultar ilustrativa.
 
Durante los inicios de la Edad Moderna, Portugal era una nación marginal del viejo continente.
 
Ante esto y por iniciativa de su Estado, se funda la Escuela de Sagres, institución que recogía y profundizaba todo el conocimiento marítimo y del arte de la navegación existente en su tiempo.
 
Allí se formaron los futuros navegantes portugueses.
 
Apenas treinta y dos años después de la muerte de su fundador, un egresado de esa escuela de Sagres llamado Vasco da Gama navegaba alrededor de África y llegaba a la India.
 
Otro, llamado Pedro Álvarez Cabral descubría el Brasil. El Portugal, en poco tiempo, se había convertido en una potencia global.
 
En la actualidad, hay amplio consenso en aceptar que los éxitos de Japón, Corea y los denominados Tigres Asiáticos se debió a que sus Estados estimularon la educación técnica,  promovieron la  investigación y estimularon fuertemente la innovación científico-tecnológica.
 
Así, la historia nos enseña que el papel del Estado en este campo es definitivo e insoslayable.
 
Cuando el Estado impulsa la innovación, los beneficios son incalculables. Cuando la abandona, los perjuicios también lo son.
 
Sostenemos con la fuerza de los pueblos la convicción de que la Argentina no ha de abandonar nunca más el camino de la investigación para el desarrollo.
 
Celebremos entonces nuestras bodas de oro sirviendo a un país que no renunciará jamás a la búsqueda del saber.
 
Será entonces, el INTA del cincuentenario, pilar del conocimiento de la Argentina bicentenaria que camina hacia la prosperidad. 
 
Que camina hacia la construcción del bienestar general que nos dicta el preámbulo de nuestra Constitución
 
Ahora si para terminar
 
Muchas gracias
 
Fuente: Nac & Pop

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24-03-2019 / 21:03
Racing Club, o simplemente Racing, es una institución deportiva fundada el 25 de marzo de 1903, ubicada en la ciudad de Avellaneda, en el Gran Buenos Aires. Fue instituido por socios de clubes chicos que querían tener un club grande. Se reunieron ese día en la Barraca Iglesias. Se trataba de Colorados Unidos, que tenían 34 socios y de Barracas al Sud, que aportó 11 afiliados. Entre todos lograron juntar los 36 pesos iniciales.

Si bien su principal actividad deportiva es el fútbol, también se practican diversos deportes como ser: tenis, básquet, futsal, boxeo, vóley, hockey, handball, judo, patín artístico, aikido, gimnasia artística, taekwondo, muay thai, sipalki-do, atletismo y saltos ornamentales.

En la era amateur consiguió nueve campeonatos locales (1913, 1914, 1915, 1916, 1917, 1918, 1919, 1921 y 1925), de los cuales siete de ellos fueron de forma consecutiva y cuatro de forma invicta. A raíz de todo ello recibió el apodo de "La Academia" de Football Nacional que lo identifica hasta la actualidad.

En la era profesional iniciada en 1931, obtiene siete campeonatos argentinos más (1949, 1950, 1951, 1958, 1961, 1966 y 2001). En esta era además, conquista los récords de ser el primer equipo argentino en conseguir un tricampeonato local, primer equipo argentino en conseguir una Triple Corona, segundo campeón de América argentino, primer campeón del Mundo argentino y el primer campeón de campeones de América.

Su clásico rival es el Club Atlético Independiente, con quién disputa el Clásico de Avellaneda. El resto de los equipos considerados grandes (Boca Juniors, River Plate y San Lorenzo de Almagro) también son rivales históricos del club y los partidos que disputa con ellos también son considerados como clásicos.

La Opinión Popular

24-03-2019 / 21:03
El 24 de marzo de 1977, al cumplirse el primer aniversario del golpe militar, Walsh terminó su última obra: la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, en la que denunciaba tanto los crímenes de secuestro y desaparición de personas de la dictadura de Jorge Rafael Videla como las consecuencias de las políticas económicas neoliberales aplicadas por José Alfredo Martínez de Hoz, que produjeron un aumento de la desocupación y la pobreza y destruyeron la industria nacional.

Pocos documentos políticos tienen la fuerza y la claridad para explicar con simpleza e impactante crudeza una época histórica como lo hizo la carta que Walsh dirigió a la dictadura el día antes de que lo asesinen los genocidas. Cualquiera que desee comprender lo que sucedió durante la dictadura militar no puede dejar de leerla.

En el primer aniversario del golpe, Walsh advertía que no eran los horrores de los vuelos de la muerte o los asesinatos de la ESMA, los peores crímenes que se cometían entonces. "Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de este gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada", escribió. Horas después de entregar la carta, él también sería secuestrado y desaparecido.

Fechada el 24 de marzo de 1977, a un año del comienzo de la dictadura, esta "Carta abierta a la Junta Militar" de Rodolfo Walsh es, ciertamente, un texto histórico. Ampliamente conocida, la ponemos a disposición de quienes aún no la hayan leído. Su lectura y estudio es una tarea militante para todo argentino bien nacido.
 
La Opinión Popular

24-03-2019 / 19:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular

23-03-2019 / 18:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.

El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.
 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas.

Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal.

El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.

El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.

A 43 años de aquel infausto 24 de marzo, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.

De la redacción de La Opinión Popular

23-03-2019 / 18:03
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