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“El carácter inevitable de la derrota solo desalienta a los cobardes”. Alejandro Dolina
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Nacionales - 05-01-2019 / 10:01
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Mauricio Macri y Jair Bolsonaro: el mismo cataclismo político

Mauricio Macri y Jair Bolsonaro: el mismo cataclismo político
Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil, afirmó que considera que hay “un exceso de derechos del trabajo” y que piensa eliminar la Justicia Laboral. Ya anunció en su programa una reforma laboral que obtendrá a través de una reforma constitucional. Y en principio hizo desaparecer el Ministerio de Trabajo. ¡¡¡Coincidencia!!! Desde que asumió, Mauricio Macri trata de aplicar la Reforma Laboral. Y en principio hizo desaparecer el Ministerio de Trabajo para convertirlo en una secretaría que quedó prácticamente subordinada al Ministerio de Producción y Trabajo.
Algunos que votaron a Mauricio Macri en Argentina están erizados por el discurso de Jair Bolsonaro cuando asumió en Brasil el domingo pasado y no entienden que los dos presidentes expresan el mismo cataclismo político.
 
Ayer, los horrorizados ni se mosquearon cuando la ministra preferida del presidente, Patricia Bullrich, anunció que en los aeropuertos y en los trenes se usarán las pistolas Taser que en Estados Unidos produjeron más de 300 muertes y que son rechazadas por organismos internacionales.
 
Poco después de asumir, Bolsonaro anunció que despedirá a los empleados estatales comunistas y petistas "para hacer más eficiente y menos ideológico el Estado". Y eso fue lo primero que hizo Macri con los empleados que cometían el error de expresar sus simpatías políticas por el gobierno anterior en facebook o en mensajes en las redes que el macrismo se dedicó a espiar apenas asumió.
 
Las Taser y la persecución ideológica se hermanan con el neoliberalismo en el plano económico. Es fácil ver que Macri y Bolsonaro son parte del mismo fenómeno. Pero es difícil encontrarle explicación a este fenómeno que asemeja a un suicidio en masa.
 
El prodigio de los que se horrorizan de lo que pasa allá y no se dan cuenta de lo que pasa acá está relacionado con la esencia de un mecanismo que impregna a una parte importante de la sociedad con las viejas ideas que son y han sido reaccionarias por su raíz de individualismo extremo.
 
Una de las marcas del "progreso" de la humanidad ha sido justamente tomar distancia -por lo menos- de esa amoralidad primitiva. Se trata de aceptar, por ejemplo, que está mal matar a otra persona o que la condición humana conlleva derechos para todos. Así se abolió la esclavitud. Ningún ser humano, rico o pobre, puede ser esclavo de otro.
 
Bolsonaro pidió ayer la aprobación urgente de una ley que "proteja" a los efectivos de seguridad. Es una norma en consonancia con la doctrina Chocobar que Macri está tratando de imponer aquí. Eso quiere decir, por ejemplo, que pueden disparar por la espalda, sin estar seguro de que sea un ladrón, a una persona que está corriendo.
 
Cuando una sociedad pierde de vista sus ligamentos de civilidad, como el respeto por la vida, y por los derechos del otro, no percibe que el policía que mata en esa circunstancia por la espalda, se embrutece, pero además embrutece al conjunto.
 
Ayer también, en una entrevista el presidente de Brasil afirmó que considera que hay "un exceso de derechos del trabajo" y que piensa eliminar la Justicia Laboral. Ya anunció en su programa una reforma laboral que obtendrá a través de una reforma constitucional. Y en principio hizo desaparecer el Ministerio de Trabajo.
 
¡¡¡Coincidencia!!! Desde que asumió, Macri trata de aplicar la Reforma Laboral. Y en principio hizo desaparecer el Ministerio de Trabajo para convertirlo en una secretaría que quedó prácticamente subordinada al Ministerio de Producción y Trabajo.

 
Las coincidencias se van apilando, como la devoción de ambos por Estados Unidos y por el Israel racista y guerrerista de Netanyahu.
 
Existen diferencias, pero Macri y Bolsonaro, cada uno a su manera, son parte del mismo fenómeno de embrutecimiento de las sociedades que los votaron. Muchas de las personas que lo hicieron dicen que no votaron a la derecha. Se sorprenden cuando se los interpela.
 
Y algunos hasta quieren arriesgar que Macri es de "izquierda progresista". Esta inconsciencia, o negación, de un amplio sector de sus electores lubricó el camino a ese embrutecimiento de punitivismo salvaje y justificación antinatura de su sufrimiento económico.
 
Son fenómenos que no se pueden visualizar con las mismas herramientas teóricas del pasado. En Argentina siempre se pensó que los conflictos políticos y socioeconómicos se agudizaban en las fiestas de fin de año. Que eran fechas sensibles. Levantamientos carapintada, saqueos y la rebelión popular del 2001 fueron confirmando esa creencia.
 
Fue desconcertante que el gobierno eligiera el fin de año para anunciar los tarifazos: 40 por ciento en los transportes, hasta 80 por ciento en los peajes, 31 por ciento la electricidad, 45 por ciento el gas, más los aumentos en las naftas.
 
Todo se va a los precios. Con esos aumentos que ya afectan a una clase media empobrecida que le dio su voto, la inflación no cederá. Ya se calcula que la inflación de arrastre para el año que viene no puede bajar del 30 por ciento.
 
Inflación y tarifazos son los números que van para arriba. Para abajo: el consumo y los salarios que perdieron otro 15 por ciento este año, la actividad industrial que bajó más del 13 por ciento en la última medición de noviembre y la recaudación que estuvo más de diez puntos por debajo de la inflación.
 
Son los números calamitosos de la economía macrista. Un bombazo en la línea de flotación de la economía familiar de la mayoría. No son cifras abstractas, se sienten en el bolsillo. El gobierno eligió esos días que se suponían el colmo de la sensibilidad y no pasó nada cuando los hizo públicos. Misterio.
 
Nadie puede negar esas cifras, son pocos los que podrán decir que no los perjudica. Sin embargo no hubo protesta. Fue uno de los fines de año más tranquilos. Sin piquetes ni concentraciones en los súpermercados para pedir alimentos.
 
Circulan muchas explicaciones de esta supuesta anomalía o probable nueva realidad. Hay quienes explican la poca reacción porque el gobierno bajó muchos recursos en estas fechas a los movimientos territoriales, que son siempre los más movilizados y los que primero perciben el malestar y el descontento, la primera línea de choque en la crisis.
 
Con relación a los trabajadores organizados, el vendaval de despidos y caídas de fuentes de trabajo ponen más el foco de preocupación en el mantenimiento de la fuente de trabajo que en la protesta por la escasez y la caída de la calidad de vida. Ha sido así también en otros momentos recientes, como durante el menemismo.
 
Son dos explicaciones materiales. Hay otras más ideológicas. Una gran parte de los votantes de Macri aceptan la explicación oficial y justifican el saqueo de sus economías aceptando los lugares comunes que les propone el gobierno como "hay que pagar la fiesta irresponsable" o "el populismo les hizo creer que tenían derecho a vacaciones o un televisor, etc.".
 
Es el pensamiento de la resignación y el signo del embrutecimiento y de la esclavitud. El esclavo que justifica al amo.
 
La otra explicación es que la gente sabe que se entró en un año electoral. Que tiene la posibilidad de cambiar la situación a través del voto opositor. Que la bronca crece pero se acumula silenciosa en la expectativa de generar ese cambio con las elecciones de este año.
 
Estos fenómenos no se explican por un solo motivo. Seguramente habrá otros y seguramente interactúan entre todos ellos de una manera compleja entrelazando intereses concretos, contextos y subjetividad.
 
En Argentina, la experiencia de la derecha conservadora sustentada por el capital concentrado dejó un saldo devastador en la economía. La gestión del macrismo ha sido de los peores fracasos en la historia del país. Hay una sociedad que es víctima de ese fracaso y es lógico que haya un aprendizaje.
 
Pero la escalada de encuestas muestra escenarios electorales con poca movilidad. Y con una porción importante de la sociedad que todavía respalda a esta gestión desastrosa, como consecuencia de que estaría incapacitada para transitar ese camino de aprendizaje.
 
Como el ganado llevado al matadero, la maquinaria oficialista no solamente genera un sentido común concreto de resignación ante el sacrificio y de asumir los argumentos de quienes se benefician con ese sacrificio. Es probable que esa apropiadora de subjetividades y generadora de sentido común incluya la incapacidad del aprendizaje, obturándolo con una carga de odio.
 
Se abre un año repleto de interrogantes sobre la sociedad de los argentinos, la identidad de una nacionalidad tan valiosa como cualquier otra, pero específica y particular. El gran interrogante es si todo cambió tanto que ya es imposible reconocerla con la misma mirada construida por su propia historia. O si los cambios se verifican en muchos aspectos pero no alteran los mecanismos profundos de sobrevivencia y rebelión ante la injusticia.
 
Estos tres años de macrismo implicaron un enorme retroceso en el proceso de democratización de un país que durante muchos años, hasta la dictadura, vivió tan sólo simulacros de democracia.
 
Han sido tres años en los que se naturalizó el saqueo por parte de los poderosos, la negación de los derechos y garantías elementales, se estimuló la falta de solidaridad, se dividió al país con odios prefabricados y se profundizaron desigualdades.
 
El 2020 es un año electoral. Es difícil leer encuestas que muestran la superficie quieta del lago mientras se produce la tormenta perfecta. Tiene que haber movimientos en lo profundo, antagónicos, cuya consecuencia serán países diferentes. Lo que se va a elegir esta vez será mucho más que candidatos. Será el futuro.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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17-06-2019 / 12:06
17-06-2019 / 12:06
Durante y después del apagón masivo que colapsó el sistema energético y dejó al país entero en penumbras, dirigentes de la oposición cuestionaron el nefasto rol del gobierno de Mauricio Macri.

Uno de ellos fue el precandidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, quien primero compartió un tweet de Macri del 18 de diciembre de 2013 en el que el Presidente decía: "Estos cortes son el símbolo del fracaso de la política energética nacional". Y luego agregó: "Millones de argentinos, que han debido pagar sumas siderales en tarifas con las que se benefician los amigos del poder, aún esperan que la energía vuelva a sus hogares".
 
El precandidato resaltó que el Gobierno de Cambiemos "hace solo seis días se jactaba de 'exportar energía'" y exigió: "devuelvan la luz a las casas de los argentinos".
 
Por último compartió un video en el que Macri, durante un almuerzo con Mirtha Legrand, dijo: "si nosotros no aumentábamos las tarifas estábamos a una materia de ser Venezuela, nos íbamos a quedar en un apagón general". Fernández explicó que "subieron las tarifas tanto como sus amigos les reclamaron y generaron el apagón más grande de la historia. No es Venezuela. Es Argentina. Ya es hora de darse cuenta".
 
Sergio Massa, también parte del Frente de Todos, planteó que "el Gobierno debe abrir una investigación urgente y explicarle a la sociedad lo que pasó". Y agregó que "los responsables del sistema eléctrico, energía Cammesa, deben ir mañana mismo al Congreso a explicar semejante desastre. Defensa del Consumidor debe resolver cómo va a reparar el daño económico, pérdidas de equipos y alimentos que hoy viven millones de familias argentinas".
 
Finalmente, sentenció: "El apagón viene después de 3 años de tarifazos de más del 1000 por ciento en energía. Nos dijeron que era para inversión. Y el resultado es un enorme apagón. Desde el 10 de diciembre y con un nuevo gobierno, hay que transformar la matriz y el desarrollo energético en un programa a 10 años de política de Estado".
 
Desde el FIT, la diputada Myriam Bregman cuestionó al Gobierno y reclamó: "Ahora discutamos en serio cómo terminamos con el enorme curro de la privatización del sistema energético. Todo lo demás, spot electoral".
 
El senador Fernando "Pino" Solanas, por su parte, señaló que "entre 2015 y 2017 la electricidad aumentó 562 por ciento. En 2019 la tarifa de electricidad aumentará un 55 por ciento de promedio acumulado. Mientras tanto, los argentinos estamos ante el mayor corte de energía que hayamos sufrido por una falla en la distribución".
 
Y luego agregó: "Esto no fue un 'corte' más. Acá falló el centro neurálgico de nuestro sistema eléctrico. Macri se cansó de obedecer los pedidos de aumentos de tarifas de las compañías eléctricas. En cualquier país del mundo lloverían las demandas del Estado contra las empresas".
 
La Opinión Popular

17-06-2019 / 10:06
Las alegrías que trajo el 'efecto Pichetto' duraron muy poco para el macrismo, y es que este fue un domingo negro para Cambiemos (ahora Juntos por el Cambio). Primero, con un megaapagón, el corte de energía más grande de la historia nacional, y posteriormente, el triunfo del PJ en San Luis, Formosa y Tierra del Fuego y en la provincia de Santa Fe, que es un distrito electoral clave.
 
Este domingo de elecciones volvió a arrojar victorias para el peronismo y derrotas para Cambiemos en varias provincias, a dos meses de las PASO. Santa Fe, San Luis, Formosa y Tierra del Fuego celebraron este domingo elecciones y eligieron a sus gobernadores. El gobierno de Macri sigue con la cosecha de un solo triunfo electoral: el de Jujuy.
 
El senador nacional peronista Omar Perotti, del Frente Juntos, se transformó este domingo en el nuevo gobernador de la provincia de Santa Fe, al imponerse con más del 40% de los votos sobre el socialista Antonio Bonfatti, del Frente Progresista Cívico y Social, quien obtuvo el 36,34. En tercer lugar cómodo quedó el intendente de Santa Fe y candidato de Cambiemos, José Corral, con el 18.96.
 
Mientras tanto, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, fue reelecto más del 42 por cientos de los votos y se impuso sobre el senador de Cambiemos, Claudio Poggi, quien consiguió el 34.53%, por delante de Adolfo Rodríguez Saá, con el 22.27%.
 
En San Luis, Gildo Insfrán se encamina seguro a un nuevo mandato. Con más del 70% de las mesas escrutadas, el peronista alcanzaba holgadamente el 72% de los votos y dejaba en el segundo lugar al postulante de la Confederación Frente Amplio Formoseño, Adrián Bogado, con el 26.75%."Esto demuestra que el camino que elegimos hace mucho tiempo es la respuesta para volver a tener el 10 de diciembre en la Casa Rosada un gobierno de tinte nacional y popular", reflexionó el formoseño Insfrán.
 
En el caso de Tierra del Fuego, con un muy lento escrutinio, la gobernadora peronista de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, sacaba alrededor del 40% ante el intendente de Río Grande y aliado al kirchnerismo, Gustavo Melella, quien obtenía el 48.4 e irían al balotaje el próximo 23 de julio.
 
Con los resultados en la mano, le resta al Gobierno de Macri en primer lugar, seguir engañando a los mercados para mantener el clima de entusiasmo y optimismo económico tras el anuncio de la fórmula Macri-Pichetto, y por otro lado, y al parecer el más difícil, convencer al electorado sobre el planteo de la reelección, que con un nuevo triunfo peronista superior a lo previsto, se suma una derrota más al macrismo a nivel nacional, alejando a Macri de la Casa Rosada y acercando un poco más al frente peronista opositor TODOS.
 
La Opinión Popular

16-06-2019 / 10:06
En el día que se oficializaron las alianzas electorales que competirán en agosto en las PASO y en octubre en la primera vuelta, los bancos devengaron intereses por 3126 millones de pesos solamente por la tenencia de Leliq emitidas por el Banco Central para contener la paridad cambiaria. A la cotización de ese día, ese monto de intereses es equivalente a 71 millones de dólares.
 
El reloj del taxi de los intereses de las Leliq no se detiene. La proyección de esos números diarios a términos anuales es abrumadora. Mientras algunos eligen  el camino de sumar angustia haciendo ese ejercicio, ya existen otras cifras que son lo suficientemente contundentes para estar intranquilos.
 
Los intereses ya anotados por los bancos por las Leliq desde octubre del año pasado, cuando fueron lanzadas al mercado por el Banco Central bajo la conducción de Guido Sandleris, hasta el viernes pasado, suman 350.799 millones de pesos. En apenas ocho meses y medio, el instrumento monetario utilizado por el Gobierno para evitar una corrida contra el peso ha acumulado intereses equivalentes a unos 7.973 millones de dólares.
 
La campaña electoral de Cambiemos está siendo muy cara, factura inmensa que será saldada, con una elevada probabilidad, con un evento económico traumático que afectará a la mayoría de la población. Al crédito extraordinario del FMI, de 57 mil millones de dólares entregado al gobierno de Macri para evitar el default de la deuda, se debe sumar la emisión, hasta ahora, de casi 1,2 billones de pesos de Leliq (Letras de Liquidez), negocio espectacular para el sistema financiero, para evitar otra megadevaluación.
 
La cesación de pagos y/o otra vuelta de la corrida cambiaria serían devastadoras para la ambición de reelección de Macri. Para evitar en este año electoral la irrupción de esos acontecimientos críticos, situación de inestabilidad a la que se llegó por la política económica neoliberal aplicada desde el comienzo del gobierno, la economía macrista necesita del pulmotor del endeudamiento.
 
Financiamientos dado por el FMI vía un stand by y por los bancos del sistema local con las Leliq. El proyecto electoral del oficialismo está teniendo de ese modo un costo inmenso.
 
Los bancos están haciendo así un negocio fabuloso, que está siendo reflejado en el cuadro de resultados de los balances. Captan fondos de ahorristas, a quienes les pagan de 48 a 53 por ciento anual, y esos mismos recursos son inmediatamente entregados al Banco Central que estuvo pagando por ellos de 70 a 74 por ciento anual. En un rápido pase de manos, las entidades estuvieron anotando una utilidad de por lo menos 20 puntos porcentuales.
 
El balance global de las entidades privadas en el primer trimestre del año refleja el resultado de esa bicicleta fabulosa a cuenta del Banco Central. Ese grupo de bancos contabilizó una ganancia total de unos 56 mil millones de pesos (1200 millones de dólares), de acuerdo a información proporcionada por el Banco Central. 

15-06-2019 / 09:06
Este domingo 16 se jugará una nueva ronda de elecciones en el país. Formosa, San Luis, Tierra del Fuego y Santa Fe eligen gobernador y diputados y senadores provinciales. En ninguna de ellas Cambiemos tiene chances de figurar.
 
En Formosa, Gildo Insfrán buscará otra reelección como parte del Frente para la Victoria. Ocupa el cargo desde el año 1995 y va por su séptimo mandato. El control del gobernador K sobre la provincia ha sido total y desde hace más de 20 años es reelecto por más del 70% de los votos. Allí se enfrentara a Adrián Bogado del peronismo federal que va en una alianza del PRO, la UCR y sectores justicialistas.
 
En el octavo domingo electoral del año, la disputa en San Luis tendrá carácter histórico. El clan Rodríguez Saá que gobiernan alternando desde el fin de la dictadura se encuentra peleado e irán a las urnas por separados Adolfo y Alberto, este último en busca de la reelección.
 
El senador Adolfo Rodríguez Saá competirá con el Frente Juntos por la Gente y el senador Claudio Poggi, cercano a Cambiemos, lo hará con el frente San Luis Unido.
 
En Tierra del Fuego, la provincia con menor cantidad de habitantes del país, Rosana Bertone, afín al kirchnerismo, buscará la reelección. Le disputan la elección Gustavo Melella, el intendente de Río Grande que se presenta por Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (Forja) y Juan Rodríguez, por Cambiemos con el frente Ser Fueguino.
 
En Santa Fe estarán puestos todos los ojos ya que es la tercera provincia en padrón electoral de todo el país y la disputa aparece reñida entre Antonio Bonfatti del Partido Socialista y Omar Perotti del PJ.
 
El Frente Progresista Cívico y Social gobierna la provincia desde el año 2007 y aspira a otro mandato. Sin embargo el peronismo logró en las PASO provinciales más votos totales, por lo cual el resultado dependerá de qué hagan los votantes de María Eugenia Bielsa quién quedó afuera de la competición del PJ.
 
En tercer lugar y lejos quedó Cambiemos, con el radical José Corral, por la alianza Vamos Juntos. Otro domingo negro para Mauricio Macri, p
orque el peronismo espera festejar en Tierra del Fuego, San Luis y Formosa. Además, tienen serias expectativas por recuperar Santa Fe.


El laboratorio electoral del PRO observa que está perdiendo en todas la provincias donde hubo elecciones, descuenta que perderá en las PASO y en la primera vuelta, pero que finalmente ganará en el balotaje. Nadie sabe a qué Santo le piden este milagro.


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