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"Los pobres que votan por la derecha, son como los perros que cuidan la mansión, pero duermen afuera." John William Cooke
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Entre Ríos - 02-01-2019 / 13:01
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

El peronismo entrerriano está listo para lanzar la campaña

El peronismo entrerriano está listo para lanzar la campaña
Gustavo Bordet cerró su tercer año de gobierno sin mayores sobresaltos, con las cuentas controladas y, por lo tanto, sin conflictos políticos, gremiales y sociales. En todo el año 2018, los dolores de cabeza los generaron los problemas económicos, que mayoritariamente derivan de la destroza gestión de Macri. Y en el 2019, se prepara para la reelección.
Gustavo Bordet cerró su tercer año de gobierno sin mayores sobresaltos, con las cuentas controladas y, por lo tanto, sin conflictos políticos, gremiales y sociales. En todo el año, los dolores de cabeza los generaron los problemas económicos, que mayoritariamente derivan de la desastrosa gestión de Macri.
 
Con todo tranquilo, el Gobernador cerró el año de trabajo y se tomó unos días a descansar en familia, aunque se sabe que su obsesión por la gestión difícilmente le permita olvidarse temporalmente del ritmo de su gobierno.
 
Bordet tampoco quiere que sus principales colaboradores se ausenten mucho tiempo. La mayoría de los ministros y demás funcionarios estarán en sus despachos en pocos días más.
 
En reuniones políticas aisladas el gobernador les dijo a sus funcionarios que los quería a todos trabajando a full el 15 de enero en Paraná. Aunque no todos participarán de la rosca del tiempo electoral, el estilo de Bordet no permite dar ningún tipo de ventaja.
 
Salvo algún cisne negro que rompa el status quo, la política entrerriana no tendrá novedades de fuste hasta febrero de 2019. En la provincia, algo está definido: un escenario de paridad entre el PJ y Cambiemos. Y habrá que ver si, en ese estadío, se produce algún episodio inesperado que trastoque esta situación.
 
En Entre Ríos, el PJ está listo para comenzar la campaña, de cara a las primarias provinciales. El peronismo que adhiere a Bordet empapeló la capital con carteles de campaña y los sindicatos que apoyan la precandidatura del actual gobernador instalaron pasacalles en los puntos más vistos de la ciudad.
 
En ese marco, el Gobernador realizó un acto en Paraná para ir marcando la cancha provincial. Tanto se dijo que el mandatario era "el preferido de Macri", que en su discurso se peronizó al mango. En política no hay sorpresas, sólo hay sorprendidos.
 
Consultado por el acto, el intendente de Concordia, Enrique Cresto evaluó: "Si uno analiza el discurso de Bordet él marca una diferencia enorme con el gobierno nacional, tiene un discurso muy crítico de las políticas de Macri y eso lo define. En estos 3 años, Bordet ha hecho lo mejor que podía hacer para los entrerrianos y muchas veces ha hecho cosas en defensa de los entrerrianos más que por convicción propia".
 
Claramente, Bordet está mejor posicionado para las elecciones, porque en materia de preparativos y organización corre con cierta ventaja sobre Cambiemos y sobre la oposición interna de Sergio Urribarri, que aún trabajan a media máquina, desunidos, sin candidatos y sin estructuras siquiera consolidadas.
 
El PJ tiene candidato ya definido y es el que mejor mide. Esto no es poca cosa para una elección. También, está preparado porque sus candidatos a gobernador y a intendentes en las principales ciudades de la provincia están en las gateras de la campaña y la estructura político-partidaria-estatal está aceitada para actuar ya mismo si fuera necesario.
 
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Crisis sin fin del modelo neocolonial dependiente del FMI
 
Con todos los indicadores económicos en caída, termina uno de los peores doce meses desde el regreso de la democracia. El modelo económico neoliberal de saqueo de Mauricio Macri, dependiente del FMI, es inviable. La incertidumbre se resume a saber cuándo estallará y hasta dónde llegará la onda expansiva.
 
Este fin de año, el gobierno ha sumado más de $1.500 millones en asistencia a los sectores más bajos, para evitar estallidos sociales. Hubo plata antes de la Navidad y hubo más plata antes del último fin de semana de 2018. Populismo puro.
 
El balance del 2018 es archiconocido. Una inflación récord desde los 90, reducción del PBI, pérdida del poder adquisitivo de los ingresos, la necesidad de acceder al auxilio del nefasto FMI para no caer en el default -que el riesgo país insiste en recordar-, tasas de interés estratosféricas para que el dólar no se dispare, aumento de la pobreza, incrementos brutales en los servicios públicos esenciales, y un ajuste en el Presupuesto de 2019 cuyos efectos comenzarán a evidenciarse en poco tiempo.
 
Esta brevísima descripción de la política de saqueo al pueblo para pagar la deuda externa, haría pensar que se trata de un gobierno en retirada. Pero no, por el contrario, se trata de un gobierno que mantiene una intención de voto codo a codo con la principal figura de la oposición, Cristina Fernández, y con posibilidades de ganar en un ballottage.
 
En las encuestas, la gran mayoría confiesa que en 2018 la ha pasado mal. Ha tenido que reducir o suprimir consumos, pasarse a segundas marcas, etc., ¿cómo es posible que parte de esa mayoría siga votando a Macri?  Porque este voto se ancla en lo negativo: se debe evitar el regreso del peronismo, especialmente el de Cristina.
 
Por supuesto que el discurso político del peronismo tiene vigencia, pero no logra -por ahora- ser mayoritario en la clase media, básicamente porque la oferta del voto nostalgia con la finalidad de "recuperar los derechos recortados" no alcanza para reconquistar a franjas importantes de los sectores medios, que comenzaron a votar otras opciones a partir de 2013, como Sergio Massa, y finalmente lo harían por Macri en el ballottage de 2015.
 
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Objetivos cumplidos por Macri
 
El presidente Macri consiguió algunos objetivos: los más accesibles y reservados a "los propios", a una minoría de ricos. El infierno quedó para "los otros", un largo 90 por ciento de la población, donde están los más humildes, los trabajadores, las industrias nacionales y regionales, los jóvenes, las mujeres, los viejos...
 
Hoy, Cambiemos solo cuenta con el apoyo firme del macrismo irredento y gorila, que comprende a gentes de clase alta y los sectores medios que prefieren no llegar a fin de mes antes que soportar el retorno del peronismo. También a los contados privilegiados del modelo, banqueros, agroexportadores, mineras, o a pobladores de ciudades, pequeñas en especial, en la que las fluctuaciones del nivel de vida resultan menos extremas que en las grandes urbes.
 
Pero "la grieta", que el Gobierno auspicia, acicatea y promociona, prepara su propia venganza. Si Macri es reelecto en 2019 lo será, apenas, por una uña. Deberá seguir gobernando un país a salto de mata, con más conflictos callejeros, con un Congreso aún más acotado en voluntades oficialistas y con un odio de clase que es la pésima novedad, desde 1983 hasta hoy.
 
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De economía, mejor ni hablar
 
Los aumentos anunciados a fin de año ya hicieron crecer en hasta 5 puntos las expectativas de inflación para el 2019, llevándola a cerca del 30%. Reducir los subsidios y mantener controlada la inflación y el dólar ya se mostró impracticable en la primera parte del mandato macrista.
 
La difusión del índice de actividad económica del Indec correspondiente a octubre, marcó una retracción de 4%, el séptimo mes consecutivo, y anticipa que la economía en el 2018 caerá más de un 2%. La industria cayó un 9,5% en noviembre. Son los indicadores de una recesión que nadie arriesga a decir cuándo termina.
 
En tres años, el gobierno de los CEOs muestra una pobreza superior al 33%, una desocupación que araña los dos dígitos, más de 150% de inflación y dos períodos de recesión económica. Ninguno de estos indicadores tendrá una mejora sustancial el año que comienza, el último de la gestión neoliberal. Sigue siendo una incógnita con qué armas el Presidente buscará la reelección.
 
Es evidente que Macri no hablará de la economía sino de la corrupción ajena. El gran ariete de batalla del macrismo para ganar las elecciones 2017 fue la corrupción K. Y dicen que será también el eje de la que viene. Es para matarse de la risa, porque según la Universidad Austral -insospechable de K- el 53 por ciento de los argentinos está convencido de que el presidente Macri y "todos o casi todos" sus funcionarios son corruptos.
 
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Escenarios y proyecciones provinciales
 
Todas las provincias, a excepción de Santa Cruz, llegan a 2019 con las cuentas en superávit, lo que le permite a los gobernadores colocar sus fichas en el tablero electoral. Macri en particular y Cambiemos en general tienen ahí un problema: creyeron que podían contar con varios gobernadores del PJ y de fuerzas provinciales como aliados electorales, pero en las últimas semanas se dieron cuenta que se está gestando un Frente Federal contra lo que en el interior del país denominan como Centralismo Porteño.
 
Son ya 8 provincias la que desdoblaron elecciones, y falta aún que se definan otros distritos. Algunos bajo la intención de retener el poder, pero siempre con mira a la estrategia del peronismo federal de hacer emerger a un nuevo líder, que tenga chances de romper la grieta Macri vs. Cristina.
 
Pero la definición más importante estará situada en la provincia de Buenos Aires. Aquí, la gobernadora María Eugenia Vidal debe decidir si la elección bonaerense será desdoblada o si se mantendrá unificada con el cronograma nacional. Se trata, hoy por hoy, de la duda que más incertidumbre genera en todo el arco político, cuya resolución incidiría directamente en el futuro político-electoral del propio Macri.
 
La estrategia electoral del oficialismo se basa en dos ejes: la polarización con Cristina y la división del voto peronista. Por eso, hoy el macrismo es mancha venenosa para gobernadores o dirigentes políticos del PJ, sindicalistas o emergentes de los movimientos sociales.
 
Cristina, mientras esconde su carta electoral, ensaya un acuerdo con los gobernadores: el plan de máxima es que se sumen a la unidad del panperonismo; de mínima, que sean "neutrales" en la pelea presidencial. Puede impulsar o desactivar listas en las provincias para ayudar o perjudicar a los gobernadores que buscan su reelección.
 
En el grupo de candidatos peronistas no-K se distingue Sergio Massa quien acumula una gran elección parlamentaria en 2013, una muy buena presidencial en 2015 (sobrellevando la polarización) y una discreta hace un año. Con caudal propio en Buenos Aires resalta dentro de los candidatos "probados".
 
 
SITUACIÓN POLÍTICA ENTRERRIANA
  

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La oposición interna
 
Por su parte, el urricristinismo trabaja fuertemente en la consolidación de Unidad Ciudadana, en las principales ciudades de la provincia, con la presencia de referentes nacionales, quienes acompañan y apoyan a Sergio Urribarri, Julio Solanas y Blanca Osuna.
 
Durante 8 años, el único discurso de Urribarri fue el poder. Ahora que no tiene poder, busca discurso opositor, con el que se instala para intentar dividir el voto peronista y hacer que Bordet cometa errores, como apretar de más a dirigentes K del interior.
 
En el fondo, el "apriete" es parte de una batalla por arrimar jugadores al equipo propio, centralmente de aquellos que tenían la camiseta puesta del equipo rival. El partido está por jugarse. El libro de pases está abierto. ¿El objetivo? Minar al adversario, principalmente al interno.
 
Más allá de las distintas lecturas, lo concreto es que los dirigentes K o filo K de la provincia, que tienen mejor imagen, asumen una buena relación con Bordet, el caso del intendente Martin Piaggio de Gualeguaychú es el mejor ejemplo.
 
Esta jugada que conlleva un mensaje que se repite con asiduidad: la disputa por el poder político se dará en todos los planos posibles, en especial en contra del ex gobernador. La acusación más fuerte es que negoció su lanzamiento con Cambiemos para dañar al oficialismo provincial y abrirle una puerta a la oposición en la provincia. El Pato patrocina a Julio Solanas como candidato a gobernador contra Bordet.

Al adelantar los comicios provinciales y separarlos de las PASO, el oficialismo provincial le reduce a Urribarri las chances de usufructuar su adhesión a Cristina, quien en Entre Ríos tiene un respaldo importante, según dicen del 30%. Claramente, una anticipación implicó alejar los comicios locales de la influencia nacional y provincializar la elección, sin que medien o incidan elementos ajenos.
 
Al igual que en muchas provincias, está claro que Cristina se ha convertido en un fantasma que recorre el país y se cuela en los debates electorales de los distritos. Y, ese 30%, que aparece en las encuestas, es pétreo y asusta a más de uno porque podría poner en riesgo una elección provincial asegurada.
 
Urribarri habría avisado que ni ante el pedido de Cristina declinaría su armado provincial. ¿Dejó a Bordet sin su última carta para frenar a su antecesor: la de forjar una alianza de todo el peronismo a nivel nacional, con la ex presidenta inclusive, y que sea ella la que lo baje al "Pato"?
 
Nada más alejado de la realidad, ya que Urribarri no tiene la fortaleza ni las posibilidades de salir a jugar el partido en las ligas mayores, como sí los tiene el oficialismo; pero pareciera que la premisa es no mostrar miedo ni aun cuando lo sienta.
 
El ex gobernador sabe muy bien que quien más recursos tiene (y "recursos" es infinitamente más que "dinero"), campaña más efectiva puede organizar. Y nadie tiene en Entre Ríos más recursos que el Estado. Quejas, con Donofrio en la Conmebol.
 
Algunas voces oficialistas pusieron en evidencia el optimismo y la confianza en sus propios recursos. No porque sean mejores que sus adversarios, sino porque están más listos que el resto para afrontar una contienda próxima. No es lo mismo votar dentro de cuatro o cinco meses que hacerlo dentro de ocho.
 
Tal vez la principal ventaja que tiene el armado provincial es la disponibilidad de recursos ligada con la expectativa de victoria. Es más fácil armar cuando uno dispone de los cargos en el gobierno y a la vez goza del aura de victoria, así muchos se suman sin garantías.
 
Diferente es la situación de Urribarri y su montado, quien hoy junta dirigentes locales con la expectativa de que irán entre los cuatro o cinco primeros legisladores provinciales. Que será de eso cuando no cierre de ese modo, será para ver con detenimiento.
 
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La otra oposición
 
La otra oposición, la de Cambiemos, por ahora sigue dispersa y da ventajas al mandatario. Si se atiende a lo que dicen algunos muestreos de diciembre que circulan sobre Macri y sobre la gestión nacional (reprobación de más del 70%, creencia de que las cosas empeorarán el año próximo -40%-, un 57% de los encuestados entiende que la situación económica empeorará, mientras que la imagen negativa del Presidente trepa al 67%), a la alianza opositora le conviene distanciarse del Gobierno nacional y concentrarse en la provincia para hacer campaña.
 
Para la oposición, el desafío de enero será fundamentalmente en su frente interno. Y aquí las siempre deseadas y pocas veces logradas listas de unidad hacen su aparición: muchos espacios para representar en pocos lugares resultan ser el problema clásico en estos armados locales que buscarían sin duda evitar la costosa PASO.
 
En Cambiemos existe otro problema: si bien la apuesta local a Rogelio Frigerio (que no es nacido ni criado en la provincia) no se discute, para el resto de los lugares de candidaturas, la UCR, la Coalición Cívica y las distintas vertientes del PRO ya arrancaron sus cálculos de cotización y los pelearán durante el primer mes del año, que estará muy lejos de considerarse sabático. Todo lo contrario.
 
En la Alianza se viven momentos de interna plena, que son diferentes a los episodios que ocurren en el resto de los partidos o frentes políticos. Las diferencias no son por cuestiones políticas o ideológicas, responden a otro tipo de posicionamientos.
 
El espacio no carece de candidatos, sino de definiciones. Si la candidatura a gobernador debiera decidirse por el pulso político de los dirigentes locales, sería para Atilio Benedetti. Si a la definición la tomara el jefe de Gabinete, Marcos Peña, la boleta sería encabezada por el ministro Frigerio, para sacárselo de encima del entorno de Macri.
 
¿Qué pasa con Frigerio? Es la incógnita central y como si se tratara de una nueva edición de los pronósticos del Pulpo Paul, aquel que fue empleado como oráculo para predecir los resultados de la selección alemana de fútbol, los macristas juegan a acertar si se presentará o no como candidato. Sólo lo sabe él.
 
Si se caen las definitivamente chances de Frigerio como candidato a gobernador, el radical Benedetti parecía tener el camino liberado para convertirse en el postulante. Pero apareció el único intendente macrista de la provincia, Gustavo Hein, que lo desafía desde el PRO.
 
Así las cosas, la Unión Cívica Radical y el PRO que confirmaron su alianza electoral para el 2019, aún le restaría dirimir en internas quién será el candidato a gobernador. Sin embargo, la indeterminación también pasa por el hecho que, sobre todo la pata radical, tiene un ojo puesto en la renovación de la banca senatorial.
 
Benedetti es quien mejor mide en Cambiemos, es el más conocido entre los que pueden competir por una candidatura provincial en la coalición opositora. Jamás pensó que, a esta altura del partido, debería estar dirimiendo su candidatura a gobernador en el filtro de una interna.
 
¿Podrá Cambiemos seguir sin tomar una definición? "Es que esto se arregla en unos días más. No habrá interna", afirma confiado un legislador provincial amarillo.
 
También conspira contra el armado la idea de que nadie se siente adentro. En Cambiemos hay muchas incertidumbres, nadie sabe si está adentro o está afuera, una cosa es que haya internas otra que Frigerio digite candidatura, mucho varía si la política dispone la distribución de poder en Cambiemos o se aplica una lógica típica de Durán Barba. Sólo la certeza de las reelecciones de los intendentes cambietistas y eso no parece alcanzar para el armado provincial.
 
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¿Y en Paraná, cómo andamos?
 
Por su parte, el intendente de la capital provincial, el radical Sergio Varisco, apuesta a sostener el principal municipio que gobierna Cambiemos en Entre Ríos. ¿Es el intendente una figura de relieve, políticamente clave para obtener votos que puedan incidir y volcar una elección? Parece que sí. En virtud de la fidelidad del voto radical.
 
Cabe hacer una referencia a la internación por problemas cardíacos del intendente suma enormes interrogantes. Este hecho, muy grave de por si, ligado a la idea que debe hacer una campaña, con el stress que esto genera, siembran dudas del futuro electoral de Cambiemos en Paraná.
 
Por su parte, una de las principales apuestas del PJ, el vice gobernador Adán Bahl, corre con ventaja porque es co-responsable de la gestión provincial y del orden que hoy muestran las cuentas públicas. También del manejo de una deuda provincial considerable, como la que ha asumido la actual administración, herencia del polémico Sergio Urribarri.
 
El Beto expresaría finalmente su decisión de anotarse en la puja capitalina ni bien pase el tiempo de vacaciones. Lo habría asegurado no hace muchos días en una reunión entre dirigentes cercanos. Dará las señales que Bordet imaginó hace ya varios meses, cuando advirtió que las encuestas ponían al vice con buenas posibilidades en Paraná.
 
En la mayoría de los sondeos, no en todos, Bahl supera en intención de voto a Varisco. Esto, en parte, es lo que llevó a picar en punta. Sin embargo, no habría que desmerecer las chances del actual intendente radical, que en las últimas encuestas habría tenido porcentajes envidiables para muchos, a pesar de lo cascoteado que está y de los problemas graves de salud que sobrelleva.
 
La diputada provincial por el radicalismo, María Alejandra Viola, afirmó que Varisco será candidato para renovar su mandato en Paraná "porque sus votos son trascendentes". Su protagonismo territorial y su fuerza interna en la UCR lo llevan a seguir siendo tenido en cuenta también por el macrismo nacional.
 
Desde el 8 de mayo de 2018, cuando se hizo el allanamiento de su despacho en el Palacio Municipal de Paraná, Varisco la viene pasando mal. El jefe comunal está procesado bajo la acusación de financiar las actividades de una banda dedicada al tráfico de estupefacientes, utilizando medios económicos y logística, provistos desde la intendencia.
 
Varisco, que a pesar de eso aun sigue en el cargo, está ahora internado en la clínica de la Fundación Favaloro, donde le realizaron "una exitosa operación de coronarias". Y en mayo de 2019, Varisco deberá afrontar un juicio oral como imputado en un caso de intento de defraudación a la administración pública.
 
Sin embargo, a pesar del escándalo que lo rodea y de su problema de salud, Varisco se perfila como candidato de Cambiemos a la reelección como intendente, porque sus correligionarios afirman que las encuestas señalan que "mide bien" para lograr ese objetivo. No importan, para nada, las graves acusaciones de narco. Siempre la doble vara.
 
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Otros actores en el escenario electoral
 
Habrá que esperar definiciones por el lado de la izquierda, que avanza en su armado con dos posibles frentes: por un lado el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST)-Izquierda Unida, que lanzó su campaña con Luis Meiners como candidato a gobernador y Nadia Burgos a diputada provincial; y por el otro, el Partido Comunista Revolucionario (PCR) junto al Partido Socialista (PS), quienes reeditarían la alianza electoral que obtuvo pobres resultados con Emilio Martínez Garbino a la cabeza.
 
El problema mayor para Cambiemos Entre Ríos es la caída de las expectativas nacionales. Salvo Poliarquía, el resto de los estudios y sondeos indica que la mayoría de la sociedad sostiene que en el futuro inmediato estará "igual o peor" que ahora. Y ahora está muy mal. Ya pasaron tres años. Y nadie puede alegar su propia torpeza.
 
Mucho ha cambiado el PJ desde el momento del duro revés electoral legislativo del año pasado. Desde las usinas peronistas dieron por descontado que el peronismo requería un refresh del urribarrismo. Se realizó un esfuerzo especial en ese sentido. Y, como la falta de respeto a muchas cuestiones institucionales fue notoria en el gobierno de Urribarri, Bordet siempre trató de mostrar prolijidad al respecto.
 
El reflejo del contraste es fuerte cuando se mira la orilla opositora, feudo de la indefinición. El PRO, siguiendo órdenes de Buenos Aires, pisa la pelota. Las poleas que deberían ayudar a girar la rueda de las determinaciones siguen clavadas: se espera que laude la Casa Rosada y los favorezca.
 
Como fuere, mientras la oposición tenga su objeto de poder dividido, mientras especule por cargos menores antes que jugarse a pleno por la gobernación, presentarse como alternativa de poder será una utopía. En ese escenario, no hay dudas que Bordet es favorito, pero, como en las carreras, hay que llegar a la bandera a cuadros para descorchar el champagne.
 

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Fue el peor diciembre que se recuerde, hasta logró aguar las expectativas por las Fiestas de Fin de Año. Salvo el micromundo de la política, todos están pensando en cómo pagar las deudas. Y el 2019 no asoma mejor, con anuncios de incrementos tarifarios aquí, allá y en todas partes. Se va un pésimo año, hay que dejarlo ir. Viene un año electoral y nadie sabe lo que llega. Con poco, con casi nada, el 2019 será mejor. Ojalá.
 
En esta Argentina, neocolonial y dependiente del FMI, la resistencia colectiva del pueblo contra las minorías antinacionales, cifraron el año que termina. De cajón: serán claves en el próximo. Se está por la independencia económica o se rema a favor del saqueo y la expoliación extranjera. Una sociedad, con vocación nacional, no soportaría cuatro años más de derecha macrista y ajuste del FMI.
 
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