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Internacionales - 01-01-2019 / 17:01
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

El General Leandro Gómez y la defensa de la Heroica Paysandú

El General Leandro Gómez y la defensa de la Heroica Paysandú
En 1863, Bartolomé Mitre mandó a invadir el Uruguay. Lo apoyarían soldados y flota brasileños. Después de un sitio prolongado, el 02 de enero de 1865, finalmente, los atacantes entraron al asalto de la ciudad de Paysandú, defendida por unos 600 soldados y oficiales. El combate fue encarnizado, siendo finalmente derrotados los defensores. El general Leandro Gómez fue tomado prisionero y fusilado en plena calle, junto a varios de sus oficiales. La batalla de Paysandú constituye el primer acto de una tragedia mayor: la Guerra del Paraguay o guerra de la "triple infamia".
En 1863, Bartolomé Mitre mandó a Venancio Flores, famoso degollador de montoneros federales prisioneros en Cuyo, a invadir el Uruguay. Lo apoyarían soldados y flota brasileños. Tras el inicio de la revuelta, el caudillo colorado la bautizó «cruzada libertadora».
 
El 02 de diciembre de 1864, las fuerzas sublevadas -que cometieron traición a la Patria al contar con el respaldo de una escuadra fluvial del Imperio de Brasil, al mando del Marqués de Tamandaré (corbetas a vapor Recife, Belmonte y Paranahíba y las cañoneras Ivahý y Araguaia), y de tropas porteñas enviadas por el unitario Bartolomé Mitre (acérrimo enemigo de Uruguay)- pusieron cerco a Paysandú (Uruguay).
 
Los patriotas orientales, al mando de Leandro Gómez, sumaban poco más de 1.000 hombres (incluidos algunos federales argentinos, paraguayos y unos cuantos europeos), mientras que los partidarios de Flores, los unitarios porteños argentinos y los brasileños eran más de 20.000.
 
La escuadra brasileña bombardeó la ciudad con sus cañones, debiendo evacuarse de ella mujeres, niños y ancianos. La dotación militar de Paysandú sufrió enormes bajas pero resistió el asedio, negándose terminantemente a la rendición. Los orientales se defienden con la esperanza de que llegasen refuerzos, que nunca llegan. Uno de los que promete varias veces ir, es el jefe "federal" Urquiza. Pero el traidor nunca fue.
 
El 02 de enero de 1865, finalmente, los atacantes entraron al asalto de la ciudad, todavía defendida por unos 600 soldados y oficiales. El combate fue encarnizado, siendo finalmente derrotados los defensores. El general Leandro Gómez fue tomado prisionero y fusilado en plena calle, junto a varios de sus oficiales. El sitio y batalla final de Paysandú constituye el primer acto de una tragedia mayor: la Guerra del Paraguay o guerra de la "triple infamia".
 
La Defensa de Paysandú, contra los liberales uruguayos, argentinos y brasileros, tiene ribetes de leyenda y se ha mantenido en la memoria histórica de Latinoamérica este hecho de características épicas, al que un final trágico y heroico redondea como uno de los hitos del pasado común, no solo de todos los uruguayos, sino de la Patria Grande.
 
Por Carlos Morales

El general Leandro Gómez y la defensa de la Heroica Paysandú
Leandro Gómez.
 
LA SOMBRA DE PAYSANDU
 
En 1863 gobernaba en la otra orilla el Partido Blanco, asimilable al Federal de nuestro país. Aquí estaba en su apogeo la guerra de policía de Mitre contra las provincias.
 
La historia oficial, es decir, la historia mistificada por el propio Mitre y sus herederos con la misma coherencia que tuvieron los dictadores de 1976-83 para designar a su propia matanza "Proceso de Reorganización Nacional", llamó a aquella masacre "pacificación del interior".
 
El 12 de noviembre de 1863 era degollado el Chacho Peñaloza y colgada su cabeza sangrante de una pica en la localidad de Olta. Sarmiento -director de la guerra- aplaudió el asesinato "sobre todo por su forma".
 
Marcos Paz, vicepresidente de Mitre, diría para que no quedaran dudas: "En este banquete de civilización y de principios, sólo se excluyen el poncho, el crimen, la barbarie, es decir los caudillos".
 
Con el exterminio de éstos, vendrían las mercaderías extranjeras cometiendo un segundo aniquilamiento, más silencioso: la desarticulación de las economías artesanales del interior profundo.
 
Ahora se imponía hacer lo mismo en la ex Banda Oriental, gobernada por el partido opuesto a los unitarios de ambas orillas, y para cumplir ese cometido se anotaban varios "pacificadores".
 
Entre los emigrados colorados en Buenos Aires se hallaban los llamados "coroneles de Mitre": Ambrosio Sandes, Ignacio Rivas, Wenceslao Paunero - todos de prominente actuación en la guerra civil argentina- y el más calificado de ellos, Venancio Flores, responsable del masivo degüello de Cañada de Gómez, luego de Pavón.
 
Encabezando un grupo de exiliados y mercenarios, Flores invadió tierra oriental el 19 de abril de 1863. Su objetivo -y el de Mitre, que lo apoyó con armas y logística-, era derribar al presidente constitucional Bernardo Berro.
 
Denominó a su golpe de estado con el épico nombre de "Cruzada Libertadora" y en vista de que la resistencia de Berro y su sucesor Atanasio Aguirre era difícil de vencer, no trepidó en aliarse con el Imperio de Brasil, que intervino en la contienda en defensa de sus propios intereses, que, al mismo tiempo, eran los de su mandante, Gran Bretaña, siempre interesada en destruir los lazos que pudieran unir a nuestros países.
 
La escuadra brasileña al mando del almirante Tamandaré y una fuerza de 10.000 hombres ponen sitio a Paysandú y durante varias semanas, sin previa declaración de guerra, la cañonean hasta destruirla, hecho inédito en la historia de Latinoamérica. Entre los defensores se hallaban federales argentinos, entre ellos Rafael Hernández, hermano del autor de Martín Fierro.
 
El jefe de la plaza sitiada, general Leandro Gómez, resiste hasta el último aliento, al frente de 600 hombres, "un puñado de héroes de los tiempos de Sagunto y de Numancia", al decir de Francisco F. Fernández.
 
Finalmente, sin cumplir una tregua pactada entre ambas facciones, la plaza es tomada y, por orden superior, de sargento arriba, fusilados todos los defensores. Los restantes serán masacrados a cuchillo.
 
Lo que no será obstáculo para que días después, "La Nación Argentina", diario del presidente Mitre, enfatice: "La conducta del general Flores y del barón de Tamandaré en el asalto y toma de Paysandú ha sido la más noble, generosa y Caballeresca".
 
Tomada Paysandú, la caída de Montevideo era cuestión de tiempo. La intervención, en defensa propia, del Paraguay de Solano López, sería una de las consecuencias del drama.
 
El otro, la conformación de la Triple Alianza entre los gobiernos "liberales" de Brasil, Argentina y Uruguay. La máxima tragedia sudamericana del siglo XIX estaba por iniciarse.
 
Por Juan Carlos Jara
 
Fuente: TELAM

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La Guerra de Invierno estalló cuando la Unión Soviética atacó Finlandia el 30 de noviembre de 1939, tres meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial. El 11 de diciembre empezaron a ser atacados por guerrilleros finlandeses, y debido a su despreocupado avance, sin proteger sus flancos, pudieron ser cercados por una fuerza menor.
 
La estrategia finlandesa sería una combinación letal de acciones de guerra regular e irregular, una fórmula que por esos años ya estaba probando con éxito Mao Tsé Tung en China y que en las décadas siguientes sería decisiva para las victorias de los revolucionarios vietnamitas contra Francia y los Estados Unidos.
 
Los finlandeses resistieron el masivo embate inicial del Ejército Rojo, comenzando luego a guiarse por un principio tan básico como efectivo: guerra de guerrillas contra grandes concentraciones de tropas enemigas cuando éstas se encontraran en espacios reducidos y sin posibilidades de maniobrar y guerra abierta frente a frente cuando existiera paridad de fuerzas o inferioridad del adversario.
 
La guerra duró 105 días, hasta el 12 de marzo de 1940. El enfrentamiento, desigual, dejó 25 mil bajas finesas contra 200 mil del Ejército Rojo. El resultado es complejo, ya que aunque la URSS logró satisfacer sobradamente sus demandas iniciales con la cesión por parte de Finlandia de los territorios de Petsamo, Salla y la mayor parte de Karelia, sus pérdidas para superar las defensas finlandesas fueron tremendas y no cumplieron con su objetivo de conquistar todo el país.
 
La guerra de Invierno fue un desastre militar para la Unión Soviética. Además, su posición internacional sufrió considerablemente y fue puesta en duda la capacidad combativa del Ejército Rojo tras las purgas políticas de Stalin, un hecho que contribuyó fuertemente a la decisión de Hitler de lanzar la Operación Barbarroja invadiendo la URSS.
 
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