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Nacionales - 28-12-2018 / 09:12

La recesión se agudiza y la carta de Cristina ya no asegura la reelección de Macri

La recesión se agudiza y la carta de Cristina ya no asegura la reelección de Macri
La caída de la actividad se generaliza y está por debajo del nivel de 2015. Hay fuertes indicios de que diciembre será el noveno mes de signo negativo, y de que la tendencia no se revertirá en los primeros meses del próximo año. La carta de Cristina Fernández, con su decisión de volver a competir, hasta hace unos meses garantizaba la victoria del macrismo, pero que con el correr de la crisis dejó de ser una segura carta ganadora para Macri.
El Indec informó que en octubre el nivel de actividad bajó un 4% en relación con igual mes del año pasado, acumulando la séptima caída interanual consecutiva y un retroceso del 1,7% en los últimos doce meses. Con ese nuevo recorte la producción se ubica algo más de 2% por debajo del final del kirchnerismo, en noviembre de 2015.
 
La comparación es peor si se toma en cuenta el crecimiento poblacional de los tres últimos años, lo que estimativamente lleva a que el actual producto per cápita sea más de un 5% inferior al de entonces.
 
Octubre registró la séptima caída al hilo y en noviembre se llegará a la  octava: el cálculo que difundió el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala muestra que ese mes la actividad bajó 4%. La recesión es generalizada.
 
De los quince sectores en que se clasifican los datos, 10 muestran caídas interanuales, incluyendo aquellos de mayor impacto en materia de empleo y humor social: el comercio 11,2%;  la industria manufacturera 5,2%; la construcción 4,7% y transporte y comunicaciones 3,3%. El único que crece sensiblemente es la pesca con 28,4 por ciento.
 
Además hay fuertes indicios de que diciembre será el noveno mes de signo negativo, y de que la tendencia no se revertirá en los primeros meses del próximo año.
 
Ese cuadro de situación empeora aún más si se toma en cuenta que ha habido una fuerte poda en el poder adquisitivo de asalariados, jubilados y receptores de asignaciones sociales, y que hay menos trabajo.
 
Totalmente condicionado por el Fondo Monetario y su imprescindible financiamiento, resulta cada vez más claro que la principal apuesta del Gobierno no es a que la situación mejore sino a evitar que la crisis se profundice a partir de una nueva disparada del tipo de cambio que haría rebotar la inflación y anularía definitivamente toda posibilidad de reelección.
 
No es una estrategia que sea reconocida públicamente por los funcionarios, voceros y estrategas de la Casa Rosada. Sin embargo, la principal carta electoral a favor del Gobierno no es económica ni está en su poder. La tiene Cristina Fernández con su decisión de volver a competir. Es una carta que hasta hace unos meses garantizaba la victoria del macrismo, pero que con el correr de la crisis dejó de ser una segura carta ganadora.

 
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado que realiza el Banco Central, las consultoras, bancos y centros de investigación que participan del sondeo pronostican en promedio que el nivel de actividad no crecerá en el primer trimestre y que el Producto Bruto Interno de 2019 será un 1,2% menor al de este año, con una disminución entre puntas del 0,2 por ciento.
 
 
Caída del ingreso real de los trabajadores
 
Ese cuadro de situación empeora aún más si se toma en cuenta que ha habido una fuerte poda en el poder adquisitivo de asalariados, jubilados y receptores de asignaciones sociales, y que hay menos trabajo.
 
Sin embargo, todas las encuestas que se publican, incluso las que elaboran consultoras nada afines al oficialismo, coinciden en que en los dos últimos meses la imagen del Gobierno y de Mauricio Macri no sólo frenaron su caída sino que incluso recuperaron algunos pocos puntos respecto, es cierto, del bajísimo piso que habían tocado.
 
Parece haber una única explicación posible a esa paradoja. Para un sector de la sociedad la relativa estabilidad del dólar que logró el Gobierno mediante el draconiano torniquete monetario y la consecuente estampida en las tasas de interés, son un factor que tranquiliza y suma algo de apoyo.
 
El discurso público vende que la economía comenzará a dar resultados positivos a partir del segundo trimestre  del año que viene, impulsada por una recomposición del consumo, el aporte de sectores puntuales como energía, turismo y algunas exportaciones, y algo de los típicos anabólicos fiscales de los meses previos a la elección.
 
 
Las malas noticias, ahora
 
Eso encaja con la idea de adelantar lo más posible las medidas de ajuste comprometidas con el FMI, para despejar la campaña electoral de malas noticias. El tarifazo de transporte anunciado ayer y el cronograma de aumentos de electricidad, gas y agua que no se extenderían más allá de abril o mayo, complementan la estrategia.
 
Una estrategia que genera serias dudas y encierra una trampa. Por lo ya señalado respecto a cuál es la principal apuesta del Gobierno, la duda más peligrosa y letal para las aspiraciones electorales de Cambiemos es respecto a una eventual nueva corrida contra el peso que desborde la banda cambiaria.
 
La city, las reuniones de consultores con clientes y también la calle, están repletas de versiones sinceras o malintencionadas acerca de un nuevo salto en el dólar.
 
Otra duda es la que refleja la incesante alza del índice de riesgo país, que es la contracara de los temores sobre la incapacidad en la que podría caer el Estado para hacer frente al endeudamiento que contrajo este Gobierno, que de por sí era elevado y que se potenció con la megadevaluación. Es una duda que en un mal escenario alimenta las especulaciones francas o maliciosas acerca de otra corrida.
 
La manifiesta confianza acerca de un rebote en la actividad también despierta serias dudas. Más allá de lo que aporte una previsible buena cosecha, Vaca Muerta, la energía en general, el turismo y algunas exportaciones, cuesta imaginar una recuperación con impacto social en un contexto de ajuste fiscal y que difícilmente incluya una sensible mejora en el poder adquisitivo y en el consumo.
 
La trampa, o si se prefiere el engaño o la ilusión, es que a partir de abril los datos sobre nivel de actividad van a compararse interanualmente con todos meses de 2018 de recesión, lo que favorece un resultado estadístico positivo que no necesariamente refleje una notable mejoría.
 
Por Marcelo Zlotogwiazda
 
Fuente: Infobae
 

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17-01-2019 / 08:01
En los mentideros cuyanos aún es motivo de comentarios el estupor que le causaron al presidente Mauricio Macri las encuestas que la semana anterior le alcanzó el gobernador Alfredo Cornejo al encuentro en el country Cumellén de Villa La Angostura.
 
Ahí se mostraba que los 13 intendentes mendocinos radicales llevan la delantera con holgura en la intención de voto dentro de cada uno de sus distritos, pero en cuanto nacionalizan la boleta, vaya quien vaya a la provincial, la mayoría pierde no menos de 20 puntos.
 
El caso más llamativo resultó ser el de Godoy Cruz, de donde es oriundo el titular de la Convención Nacional de la UCR: el alcalde correligionario, Tadeo García Zalazar, midió 72%, pero en sábana con el Presidente de la Nación bajaba a 40 puntos.
 
Ese tal vez fue el motivo que llevó a la Casa Rosada a replantear su estrategia y, en lugar de negociar elección unificada para apalancarle votos a Macri en primera vuelta, optar por desactivar la candidatura del intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi, para suceder a Cornejo, que propiciaba Marcos Peña, y dejarlo librado a la interna local.
 
La advertencia había sido: "Ojo que el titular del día siguiente podría enfocarse por el lado de que perdió el candidato de Macri", como sugiere una nota aparecida en el medio local Mendozapost.
 
En Buenos Aires ahora se conforman con que Cornejo se las arregle con su gente, pero que dé la cara como socio de Cambiemos encabezando la lista de diputados nacionales de la provincia.
 
Lo está pensando, pero igual en febrero seguramente lo tratará la convención nacional que preside, en la cual el partido de Alem tendrá que decidir hasta dónde acompañar la reelección de Macri y bajo qué condiciones, o si irá por afuera en las PASO.
 
Estarán expectantes de si el Pro mantiene a Daniel Salvador como vice en la provincia de Buenos Aires y si hay espacio para apoyar una tercera vía alternativa a la polarización con Cristina.
 
Hasta ahora, los nombres que se tiraron han sido Martín Lousteau, apadrinado por Ricardo Alfonsín, y Roberto Lavagna, como prenda de unidad, que le instalaron al círculo rojo.
 
Si bien se atribuye al ADN de la lealtad peronista el dicho de que "te acompañan hasta la puerta del cementerio pero no entran", por los últimos movimientos que se vieron en la coalición gobernante Cambiemos se nota que los radicales también lo incorporaron a su acervo en la relación con Mauricio Macri.

17-01-2019 / 08:01
Como dos viejos amigos (que no son), el derechista Mauricio Macri y el ultraderechista Jair Bolsonaro se mostraron sonrientes en su primer encuentro. La relación entre ellos comenzó con una fuerte desconfianza, entre otras cosas, porque los ministros brasileños aseguraron que ni la Argentina ni el Mercosur serían prioridad para el nuevo gobierno.
 
Con la asunción de Bolsonaro se confirma un nuevo eje de la derecha sudamericana. "Tenemos muchas coincidencias con Bolsonaro", dijo Macri al término de la reunión. Ambos presidentes buscarán redoblar sus ataques sobre el pueblo trabajador de la región. Reformas previsionales, entrega al capital financiero, ajustes fiscales, discriminación, privatizaciones en el caso de Brasil, y represión al pueblo, entre los principales lineamientos de ambos gobiernos.
 
A pedido del imperialismo yanqui, uno de los primeros focos de ataque del eje neoliberal conservador Bolsonaro-Macri es Venezuela. Al finalizar la reunión entre los dos presidentes, Macri afirmó que "estamos de acuerdo respecto a la crisis de Venezuela. No hay dudas respecto a que Maduro es un dictador".

De este modo, el golpista Bolsonaro, que reivindica la dictadura militar brasileña, y el presidente Macri, cuya familia hizo fortunas de la mano del genocidio dictatorial argentino, se arrogaron la potestad de dar clase de democracia y cuestionar el régimen político venezolano.
 
También coincidieron en mayores planes de entrega al capital financiero. A pesar de que la economía argentina está sumida en una profunda crisis, con recesión, récords de inflación, aumento de la pobreza y un default de deuda en el horizonte, Bolsonaro aseguró que Brasil ve "con interés y admiración los esfuerzos de Macri por levantar la economía argentina e integrarla al mundo".
 
También derrocharon demagogia en sus "luchas" contra la corrupción y la "inseguridad". "Combatir el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de activos", fue uno de los acuerdos de la reunión. De las delegaciones de ambos países participaron los polémicos Patricia Bullrich y Sergio Moro. A su vez, Bolsonaro viene hablando de la posibilidad de instalar una base militar yanqui en Brasil y la habilitación de portar armas como parte de su política de mano dura.
 
Por último, hay que señalar que Brasil es el principal socio de la economía argentina. Un 20% de los productos que exporta tienen ese destino. Sin embargo, lo que se habló de economía fue pura sanata. La balanza comercial entre los dos países tuvo un rojo de 4.648 millones de dólares en el 2018 en contra de Argentina.
 
Al parecer, de eso no se habló. Y si Macri hizo algún intento, fue rápidamente abortado por el brasileño que no está dispuesto a mantener el mismo trato de negociación y diálogo permanente que establecían los gobiernos anteriores para limar los problemas de asimetrías económicas.
 
La Opinión Popular

16-01-2019 / 09:01
16-01-2019 / 08:01
Primero, Mauricio Macri la canchereó, después la subestimó y luego se les fue de las manos. Y así la alianza Cambiemos se enfrenta ahora a cerrar el último año del mandato incumpliendo la promesa central de su discurso económico: no habrán podido tener ningún año de inflación bien por debajo de la que promedió Cristina Fernández.
 
"Que era lo más fácil de hacer porque dependía del gobierno", decía el presidente Macri o que abrir el cepo era gratis porque "los precios ya estaban a 15" como decía el primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quedaron como ejemplos históricos del que sobra un problema nada menos que el costo de vida en Argentina.
 
Que "hay que mirar la inflación núcleo" porque ahí no hay impacto de tarifas, que "las metas no se cambian porque están para cumplirlas" y que "todos los países del mundo controlan la inflación con tasa de interés" son los regalos para los libros de la ilusión y el desencanto que dejaron los días de Federico Sturzenegger en el Banco Central.
 
Que "recalibramos las metas" del 12 al 15% para 2018 y "atrasamos un año" llegar al objetivo del 5% son los epígrafes que acompañarán por siempre la conferencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, del 28 de diciembre de 2017 que fue el punto de partida de la peor crisis desde 2002.
 
La inflación de 2018 fue la más alta en 27 años. Este martes el Indec dio a conocer la inflación del año pasado que llegó al 47,6%, y fue el nivel más elevado desde 1991 cuando la variación de precios fue del 84%. En diciembre la variación del índice de precios (IPC) fue del 2,6%.
 
Este "logro" del gobierno de Cambiemos no fue un acto de magia, sino que fue tejido en años previos en base a un deterioro cada vez más marcado de la situación externa que estalló en abril pasado, fue acompañado por tarifazos y falta de control de parte del Estado de precios sensibles para el bolsillo popular.
 
El estudio Eco Go calcula que si la luz, el gas y el transporte sólo se hubieran movido igual que la inflación (y no con subas del 1000% como tuvieron) el costo de vida acumulado de los tres años igual llega al 131,2%. Con los aumentos en pleno, da 158% hasta ahora. ¿Puede haber un número que resuma más el fracaso económico de Macri?
 
La contracara de la inflación es el brutal deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Los trabajadores registrados del sector privado perdieron en noviembre de 2018 un 16 % de su poder de compra con respecto a noviembre de 2015. Los empleados públicos tuvieron una perdida mayor en los últimos tres años que alcanzó al 20 % en el mismo período. Mientras que los jubilados y todos los beneficiarios de asignaciones familiares, AUH, pensiones y otras prestaciones atadas a la movilidad, perdieron 23,7 % entre noviembre de 2015 y mismo mes de 2018.
 
La inflación produjo el hundimiento de la economía nacional, un deterioro generalizado de las condiciones de vida y es determinante en el giro del clima político en contra del incapaz Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

15-01-2019 / 09:01
Mauricio Macri ha realizado todos los deberes para el FMI, impulsó una batería de reformas estructurales neoliberales de la economía y buscó alianzas de dependencia estratégica con EE.UU., pero la "lluvia de inversiones" no llega.
 
Según Fundación Capital (FC), en el cuarto trimestre del 2018 la inversión tuvo una estrepitosa caída de 22,7% interanual. Así, para la consultora dirigida por el ex presidente del BCRA, Martín Redrado, ese componente clave de la demanda agregada marcaría un deterioro de 4,9% durante la totalidad del año pasado.
 
Si a ese derrotero se le suma la contracción del 10,5% que proyecta el Gobierno para el 2019, se acumulará un negativo de 15% durante el último bienio de la gestión y la inversión cerrará con niveles de formación de capital fijo tan bajos como no se veían desde la crisis global generada por las subprime.
 
Desde FC son un poco más optimistas que el Gobierno acerca de lo que ocurrirá en 2019 y esperan una caída 8%. En ese caso el bienio acumularía una contracción de "apenas" 12,6%. Pero para otros analistas incluso la proyección oficial de 10,5%, publicada en el Programa Financiero 2019 que salió a la luz la semana pasada, peca de optimista.
 
La inversión es un componente clave de la demanda agregada. Un PBI traccionado por ella garantiza a priori un crecimiento más sostenible y en base a una mayor productividad.
 
Las altas tasas de interés y a la vez la posibilidad de una devaluación holgada atentan hoy contra su despegue. A eso se le suma el parate en la obra pública, que es la base del acuerdo de ajuste con el FMI, y la fuerte caída del consumo, por la caída récord del salario real.
 
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