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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 23-12-2018 / 10:12
EL COMBO DE NEOLIBERALISMO MÁS MALA PRAXIS DE LA ALIANZA CAMBIEMOS HA SIDO DEVASTADOR

¿Cómo Macri pudo chocar la calesita con todo el poder económico apoyando?

¿Cómo Macri pudo chocar la calesita con todo el poder económico apoyando?
DIFÍCIL GOBERNAR PEOR QUE MACRI. El 2018 termina siendo el peor ejercicio económico desde 2002. El FMI avaló un programa financiero diseñado por Hacienda, que dejó a la Argentina sin resto y disparó el riesgo país. Y ya hay 180 mil desocupados más que hace un año.
El 2018 termina siendo el peor año económico desde el 2002. En este período de diecisiete años hubo recesiones, como la del 2009 precipitada por la crisis internacional y las del 2014 y 2016 provocadas por fuertes devaluaciones. Pero ninguna de esas tres crisis tuvo resultados tan desastrosos en todos los frentes como ésta.
 
No fueron sólo variables macroeconómicas con registros malísimos (inflación, crecimiento, producción industrial, reservas, tasa de interés, desempleo, pobreza), sino que la gestión de la cuestión económica ha sido pésima, con tres presidentes del Banco Central en un mismo año (el tercero tecleando por razones ajenas al manejo de la entidad) y un ministro de Hacienda que tuvo que entregar la política económica a manos de burócratas del FMI ante las varias muestras de deficiencias en su administración.
 
El combo de modelo neoliberal más mala praxis de la alianza Cambiemos ha sido devastador.
 
Entre corporaciones mediáticas que tratan de disimular la debacle y un establishment desorientado como nunca, entre citaciones e imputaciones en Tribunales, quebrantos elevados en sus balances por la mega devaluación y la obstinación ideológica de repudiar el populismo que tanta plata les hizo ganar, la economía macrista navega gracias al salvavidas del FMI con el objetivo de llegar a flote hasta la elección presidencial del año próximo.
 
Es una meta probable pero no segura de alcanzar porque existe consenso de que habrá una próxima corrida cambiaria, más temprano que tarde, y sólo aparecen disensos acerca de la magnitud.
 
La idea generalizada de la inevitabilidad de turbulencias cambiarias que predomina entre jugadores y consultores de la city está sostenida en una serie de indicadores financieros: riesgo país superando los 800 puntos (nivel récord en tres años de gobierno de Macri), una muy débil demanda de dinero, tasas de interés reales elevadas que el Banco Central no puede seguir bajando, aumento de la fuga de capitales y dolarización de carteras en años electorales.
 
Sólo los fanáticos del macrismo mencionan la competitividad electoral de CFK como explicación determinante de un riesgo país tan alto. El motivo principal de la presencia del fantasma de default hay que buscarlo en el horrible programa financiero diseñado por el ministro Nicolás Dujovne y avalado por el FMI.
 
Tan desesperado estaba el gobierno de Macri cuando se cayó el primer acuerdo con el Fondo que en el segundo reclamó todo el paquete y un poco más de los dólares comprometidos para poder cubrir los vencimientos de deuda hasta fin de 2019. Este programa no dejó resto financiero para el 2020, y esto es lo que se refleja plenamente en el riesgo país arriba de 800 puntos.
 
Muchos aparecen ahora sorprendidos por resultados económicos tan desastrosos. No pocos no pueden creer cómo pudieron chocar la calesita con todo el poder acumulado y con todo el poder económico apoyando.

 
Cuando se analiza la evolución de las paridades entre los bonos que vencen en 2019 y en los años siguientes, se observa con claridad la diferencia entre los que están garantizados el cobro de intereses y capital (por los dólares del FMI) y los que se quedaron sin nada.
 
Es una estrategia financiera de responsabilidad exclusiva del gobierno de Macri, cuyo objetivo primordial fue de ese modo estar tranquilo de poder culminar su mandato en diciembre de 2019 y sin default. 
 
 
Burbuja
 
El último informe de coyuntura de Cifra-CTA, elaborado por  Mariano Barrera, Mariana L. González y Pablo Manzanelli, con la coordinación de Eduardo Basualdo, es muy ilustrativo para entender el naufragio de la economía macrista.
 
Señala que está cerrando el peor año del gobierno de Macri, que tuvo como elementos sobresalientes el estallido de la burbuja financiera de las Lebac -con la consiguiente mega devaluación- y los salvatajes financieros del FMI, que trajeron aparejada la profundización del ajuste fiscal y la adopción del enfoque monetario ortodoxo de congelamiento de la base monetaria y suba de la tasa de interés.
 
Menciona también que el auxilio del FMI alcanza para cubrir parte de los abultados vencimientos de deuda que acumuló el gobierno en apenas tres años de gestión, advirtiendo de todos modos que enfrenta al menos dos problemas sustantivos:
 
-      El primero, y por cierto más importante, tiene que ver con la significativa contracción económica que se produjo desde el inicio de la corrida cambiaria. Esta recesión, aunque bastante homogénea desde el punto de vista sectorial, tuvo su epicentro en la industria, el agropecuario (en este caso por el efecto de la sequía) y el comercio. La excepción más relevante fue la intermediación financiera que mostró altas tasas de expansión.
 
-      La segunda cuestión guarda relación con la política de desarme de las Lebac, instrumento principal de la valorización financiera en la primera etapa del gobierno de Cambiemos. Indican que buena parte de ese stock fue reemplazado por las Leliq y las Letras emitidas por el Tesoro Nacional en 2018, cuyo stock sumado ascendió a 902.000 millones de pesos en noviembre. Si bien disminuyó la cartera en manos de agentes privados y se incrementó la que pertenece a entidades financieras que son las únicas que pueden acceder a las Leliq, las altas tasas de interés de estos activos, que se apalancan en los depósitos a plazo fijo, evidencian la sostenibilidad de corto plazo de esta política y la ampliación de sus riesgos.
 
El reporte explica que la corrida cambiaria que se desató como consecuencia de la implosión de la valorización financiera montada sobre las Lebac provocó una suba de la paridad cambiaria de alrededor del 100 por ciento, que se amplía a 228 por ciento desde el inicio del gobierno de Cambiemos. Detalla que el traslado a precios de la corrida de 2018 fue significativo ya que la tasa interanual de inflación de diciembre rondaría el 48 por ciento, la más alta desde la última hiperinflación en 1991.
 
Sin embargo, aclara que la recesión económica impidió que los precios crecieran al ritmo del tipo de cambio (como sucedió durante 2016). Para agregar que, mientras que entre diciembre de 2017 y noviembre de 2018 el tipo de cambio aumentó 106 por ciento, los precios mayoristas subieron 71,4 por ciento y los minoristas 43,6 por ciento.
 
La caída del consumo producto a la crisis económica le puso un freno al alza de precios minoristas y, en menor medida, mayoristas. Destaca que "esto evidencia una modificación de la estructura de precios relativos en el corto plazo en detrimento del comercio minorista". 
 
 
Caídas
 
Los economistas de Cifra-CTA apuntan que en los primeros tres años del gobierno de Cambiemos el PIB no sólo no creció sino que cayó el 0,3 por ciento anual acumulativo. En ese derrape global, el del consumo obedeció, en buena medida, a la contracción del salario real.
 
Indican que en el marco de la elevada inflación, el poder adquisitivo viene sufriendo fuertes caídas que se volvieron dramáticas en los últimos meses. Calculan que el salario real promedio registrado del sector privado "tuvo en octubre una caída interanual del 10,6 por ciento, descenso que es 13,3 por ciento respecto al vigente antes del inicio del gobierno de Cambiemos".
 
Otra variable que jugó un papel en la caída del consumo privado es la ocupacional. Con los últimos datos del Indec, analizan que en el tercer trimestre del año se verificó un aumento interanual significativo en la tasa de desocupación, que se ubicó en el 9,0 por ciento cuando había sido 8,3 por ciento en el mismo periodo del año anterior. Proyectan que a nivel país existen casi 1,9 millones de desocupados, 180.000 más que un año atrás.
 
Destacan que la mayor desocupación obedeció a un aumento de la tasa de actividad (entre las mujeres), ante una tasa de empleo estancada (y en caída para los varones). La tasa de subocupación -que refleja la proporción de personas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están dispuestas a trabajar más horas- también tuvo un fuerte aumento, ya que pasó de 10,8 a 11,8 por ciento en el mismo período.
 
Para concluir que "no se observaban valores tan altos desde 2005, y que sumando a los desocupados y subocupados se llega a 4,3 millones de personas con serias dificultades de empleo, más del 20 por ciento de la Población Económicamente Activa".
 
 
Diamand
 
Muchos aparecen ahora sorprendidos por resultados económicos tan desastrosos. No pocos no pueden creer cómo pudieron chocar la calesita con todo el poder acumulado y con todo el poder económico apoyando.
 
Otros -como los lectores de este diario y del suplemento económico Cash- supieron desde el primer día que este nuevo experimento neoliberal tenía destino de fracaso económico, no así del plan de negocios del macrismo.
 
No era una cuestión de hacer predicciones, sino de conocer la historia económica argentina de las últimas décadas y de los aprendizajes conseguidos por lecturas de economistas, ignoradas por el establishment académico y empresarial, para abordar con rigurosidad el análisis del presente.
 
Uno de esos textos fundamentales, escrito por Marcelo Diamand, imprescindible para entender la actual debacle, fue rescatado por el economista estadounidense Jan Kregel, en el artículo "Los desequilibrios estructurales y la fallida receta del financiamiento externo", que forma parte de un muy interesante volumen que conmemora los 40 años de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE).
 
Kregel dice que Marcelo Diamand se preguntaba: "¿Es posible basar el desarrollo argentino en capitales extranjeros?". Señala que quien fuera ingeniero y empresario integrante de la UIA (esta cámara industrial debería rescatar sus libros antes de caer en la insignificancia con el macrismo) predijo las dificultades que experimentarían los países en vías de desarrollo en América latina al financiar su desarrollo a través del ingreso de capitales extranjeros en forma creciente, tras la crisis del petróleo en la década de 1980.
 
Resulta muy esclarecedor, para entender las razones del fiasco económico del macrismo, un párrafo seleccionado por Kregel de uno de los textos de Diamand ("Overcoming Argentina's Stop-and-Go Economic Cycles", 1986):
 
"Obtener fondos externos nunca es la solución; como mucho, es un sedante que conlleva un alivio monetario temporal, pero a un precio que terminará por empeorar el cuadro. El crédito (o las inversiones) ingresa en moneda extranjera y, como consecuencia, la amortización y los intereses (o dividendos) se deben pagar en moneda extranjera. Si estas contribuciones externas se invirtiesen en generar nueva capacidad exportadora o si se canalizaran en el sector de sustitución de importaciones, darían lugar a un incremento en la oferta de moneda extranjera para el país, en cuyo caso se autofinanciarían. Pero el destino más frecuente para los fondos que llegan a través del crédito en moneda extranjera es el de brindar un respiro temporal al sector externo, que demora una recesión y posibilita continuar el crecimiento de la producción para el mercado doméstico. En la medida en que el crédito externo logre estos objetivos, la necesidad de moneda extranjera aumenta todavía más, y a los gastos se agrega el pago de intereses correspondiente a los nuevos préstamos, con lo que el déficit de divisas inicial se agranda".
 
"Para mantener el equilibrio en el mercado de divisas es necesario que los préstamos se renueven al vencimiento. Asimismo, para compensar por el creciente monto de los pagos de intereses y amortización, los nuevos créditos e inversiones extranjeros deben ir en aumento constantemente. De esta forma, el endeudamiento externo se incrementa hasta que, tarde o temprano, se desarrolla una nueva crisis en la balanza de pagos, más grave que la que el crédito tomado trataba de corregir. Este proceso adquiere características particularmente explosivas debido a los mecanismos utilizados para estimular el ingreso de capitales extranjeros".
 
Más claro, echale Diamand.
 
Por Alfredo Zaiat
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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17-01-2019 / 08:01
En los mentideros cuyanos aún es motivo de comentarios el estupor que le causaron al presidente Mauricio Macri las encuestas que la semana anterior le alcanzó el gobernador Alfredo Cornejo al encuentro en el country Cumellén de Villa La Angostura.
 
Ahí se mostraba que los 13 intendentes mendocinos radicales llevan la delantera con holgura en la intención de voto dentro de cada uno de sus distritos, pero en cuanto nacionalizan la boleta, vaya quien vaya a la provincial, la mayoría pierde no menos de 20 puntos.
 
El caso más llamativo resultó ser el de Godoy Cruz, de donde es oriundo el titular de la Convención Nacional de la UCR: el alcalde correligionario, Tadeo García Zalazar, midió 72%, pero en sábana con el Presidente de la Nación bajaba a 40 puntos.
 
Ese tal vez fue el motivo que llevó a la Casa Rosada a replantear su estrategia y, en lugar de negociar elección unificada para apalancarle votos a Macri en primera vuelta, optar por desactivar la candidatura del intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi, para suceder a Cornejo, que propiciaba Marcos Peña, y dejarlo librado a la interna local.
 
La advertencia había sido: "Ojo que el titular del día siguiente podría enfocarse por el lado de que perdió el candidato de Macri", como sugiere una nota aparecida en el medio local Mendozapost.
 
En Buenos Aires ahora se conforman con que Cornejo se las arregle con su gente, pero que dé la cara como socio de Cambiemos encabezando la lista de diputados nacionales de la provincia.
 
Lo está pensando, pero igual en febrero seguramente lo tratará la convención nacional que preside, en la cual el partido de Alem tendrá que decidir hasta dónde acompañar la reelección de Macri y bajo qué condiciones, o si irá por afuera en las PASO.
 
Estarán expectantes de si el Pro mantiene a Daniel Salvador como vice en la provincia de Buenos Aires y si hay espacio para apoyar una tercera vía alternativa a la polarización con Cristina.
 
Hasta ahora, los nombres que se tiraron han sido Martín Lousteau, apadrinado por Ricardo Alfonsín, y Roberto Lavagna, como prenda de unidad, que le instalaron al círculo rojo.
 
Si bien se atribuye al ADN de la lealtad peronista el dicho de que "te acompañan hasta la puerta del cementerio pero no entran", por los últimos movimientos que se vieron en la coalición gobernante Cambiemos se nota que los radicales también lo incorporaron a su acervo en la relación con Mauricio Macri.

17-01-2019 / 08:01
Como dos viejos amigos (que no son), el derechista Mauricio Macri y el ultraderechista Jair Bolsonaro se mostraron sonrientes en su primer encuentro. La relación entre ellos comenzó con una fuerte desconfianza, entre otras cosas, porque los ministros brasileños aseguraron que ni la Argentina ni el Mercosur serían prioridad para el nuevo gobierno.
 
Con la asunción de Bolsonaro se confirma un nuevo eje de la derecha sudamericana. "Tenemos muchas coincidencias con Bolsonaro", dijo Macri al término de la reunión. Ambos presidentes buscarán redoblar sus ataques sobre el pueblo trabajador de la región. Reformas previsionales, entrega al capital financiero, ajustes fiscales, discriminación, privatizaciones en el caso de Brasil, y represión al pueblo, entre los principales lineamientos de ambos gobiernos.
 
A pedido del imperialismo yanqui, uno de los primeros focos de ataque del eje neoliberal conservador Bolsonaro-Macri es Venezuela. Al finalizar la reunión entre los dos presidentes, Macri afirmó que "estamos de acuerdo respecto a la crisis de Venezuela. No hay dudas respecto a que Maduro es un dictador".

De este modo, el golpista Bolsonaro, que reivindica la dictadura militar brasileña, y el presidente Macri, cuya familia hizo fortunas de la mano del genocidio dictatorial argentino, se arrogaron la potestad de dar clase de democracia y cuestionar el régimen político venezolano.
 
También coincidieron en mayores planes de entrega al capital financiero. A pesar de que la economía argentina está sumida en una profunda crisis, con recesión, récords de inflación, aumento de la pobreza y un default de deuda en el horizonte, Bolsonaro aseguró que Brasil ve "con interés y admiración los esfuerzos de Macri por levantar la economía argentina e integrarla al mundo".
 
También derrocharon demagogia en sus "luchas" contra la corrupción y la "inseguridad". "Combatir el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de activos", fue uno de los acuerdos de la reunión. De las delegaciones de ambos países participaron los polémicos Patricia Bullrich y Sergio Moro. A su vez, Bolsonaro viene hablando de la posibilidad de instalar una base militar yanqui en Brasil y la habilitación de portar armas como parte de su política de mano dura.
 
Por último, hay que señalar que Brasil es el principal socio de la economía argentina. Un 20% de los productos que exporta tienen ese destino. Sin embargo, lo que se habló de economía fue pura sanata. La balanza comercial entre los dos países tuvo un rojo de 4.648 millones de dólares en el 2018 en contra de Argentina.
 
Al parecer, de eso no se habló. Y si Macri hizo algún intento, fue rápidamente abortado por el brasileño que no está dispuesto a mantener el mismo trato de negociación y diálogo permanente que establecían los gobiernos anteriores para limar los problemas de asimetrías económicas.
 
La Opinión Popular

16-01-2019 / 09:01
16-01-2019 / 08:01
Primero, Mauricio Macri la canchereó, después la subestimó y luego se les fue de las manos. Y así la alianza Cambiemos se enfrenta ahora a cerrar el último año del mandato incumpliendo la promesa central de su discurso económico: no habrán podido tener ningún año de inflación bien por debajo de la que promedió Cristina Fernández.
 
"Que era lo más fácil de hacer porque dependía del gobierno", decía el presidente Macri o que abrir el cepo era gratis porque "los precios ya estaban a 15" como decía el primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quedaron como ejemplos históricos del que sobra un problema nada menos que el costo de vida en Argentina.
 
Que "hay que mirar la inflación núcleo" porque ahí no hay impacto de tarifas, que "las metas no se cambian porque están para cumplirlas" y que "todos los países del mundo controlan la inflación con tasa de interés" son los regalos para los libros de la ilusión y el desencanto que dejaron los días de Federico Sturzenegger en el Banco Central.
 
Que "recalibramos las metas" del 12 al 15% para 2018 y "atrasamos un año" llegar al objetivo del 5% son los epígrafes que acompañarán por siempre la conferencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, del 28 de diciembre de 2017 que fue el punto de partida de la peor crisis desde 2002.
 
La inflación de 2018 fue la más alta en 27 años. Este martes el Indec dio a conocer la inflación del año pasado que llegó al 47,6%, y fue el nivel más elevado desde 1991 cuando la variación de precios fue del 84%. En diciembre la variación del índice de precios (IPC) fue del 2,6%.
 
Este "logro" del gobierno de Cambiemos no fue un acto de magia, sino que fue tejido en años previos en base a un deterioro cada vez más marcado de la situación externa que estalló en abril pasado, fue acompañado por tarifazos y falta de control de parte del Estado de precios sensibles para el bolsillo popular.
 
El estudio Eco Go calcula que si la luz, el gas y el transporte sólo se hubieran movido igual que la inflación (y no con subas del 1000% como tuvieron) el costo de vida acumulado de los tres años igual llega al 131,2%. Con los aumentos en pleno, da 158% hasta ahora. ¿Puede haber un número que resuma más el fracaso económico de Macri?
 
La contracara de la inflación es el brutal deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Los trabajadores registrados del sector privado perdieron en noviembre de 2018 un 16 % de su poder de compra con respecto a noviembre de 2015. Los empleados públicos tuvieron una perdida mayor en los últimos tres años que alcanzó al 20 % en el mismo período. Mientras que los jubilados y todos los beneficiarios de asignaciones familiares, AUH, pensiones y otras prestaciones atadas a la movilidad, perdieron 23,7 % entre noviembre de 2015 y mismo mes de 2018.
 
La inflación produjo el hundimiento de la economía nacional, un deterioro generalizado de las condiciones de vida y es determinante en el giro del clima político en contra del incapaz Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

15-01-2019 / 09:01
Mauricio Macri ha realizado todos los deberes para el FMI, impulsó una batería de reformas estructurales neoliberales de la economía y buscó alianzas de dependencia estratégica con EE.UU., pero la "lluvia de inversiones" no llega.
 
Según Fundación Capital (FC), en el cuarto trimestre del 2018 la inversión tuvo una estrepitosa caída de 22,7% interanual. Así, para la consultora dirigida por el ex presidente del BCRA, Martín Redrado, ese componente clave de la demanda agregada marcaría un deterioro de 4,9% durante la totalidad del año pasado.
 
Si a ese derrotero se le suma la contracción del 10,5% que proyecta el Gobierno para el 2019, se acumulará un negativo de 15% durante el último bienio de la gestión y la inversión cerrará con niveles de formación de capital fijo tan bajos como no se veían desde la crisis global generada por las subprime.
 
Desde FC son un poco más optimistas que el Gobierno acerca de lo que ocurrirá en 2019 y esperan una caída 8%. En ese caso el bienio acumularía una contracción de "apenas" 12,6%. Pero para otros analistas incluso la proyección oficial de 10,5%, publicada en el Programa Financiero 2019 que salió a la luz la semana pasada, peca de optimista.
 
La inversión es un componente clave de la demanda agregada. Un PBI traccionado por ella garantiza a priori un crecimiento más sostenible y en base a una mayor productividad.
 
Las altas tasas de interés y a la vez la posibilidad de una devaluación holgada atentan hoy contra su despegue. A eso se le suma el parate en la obra pública, que es la base del acuerdo de ajuste con el FMI, y la fuerte caída del consumo, por la caída récord del salario real.
 
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