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“El carácter inevitable de la derrota solo desalienta a los cobardes”. Alejandro Dolina
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Nacionales - 20-12-2018 / 08:12
LA FUERTE CAÍDA ECONÓMICA BAJÓ EL NIVEL DE LAS IMPORTACIONES Y AUMENTÓ LOS SALDOS EXPORTABLES

Macri logra superávit comercial a fuerza de recesión

Macri logra superávit comercial a fuerza de recesión
La balanza comercial arrojó en noviembre un superávit de 979 millones de dólares, el más alto del año y el tercero consecutivo. Fue por un derrumbe del 29,2 por ciento en las compras y un alza del 14,5 en las ventas. En el año, subsiste un rojo de 5200 millones.
El congelamiento del consumo y la inversión permitieron en noviembre un superávit de la balanza comercial de 979 millones de dólares, frente a un saldo negativo de 1494 millones que se había registrado en igual mes del año pasado, según informó ayer el Indec.
 
Durante ese mes las exportaciones sumaron 5344 millones de dólares, un 14,5 por ciento por encima de igual período de 2017. Sin embargo, el resultado que más inclinó la balanza comercial fue el retroceso de 29,2 por ciento de las importaciones, que sumaron 4365 millones de dólares, derivado de menores compras al exterior de manufacturas terminadas, servicios y bienes de capital producto de la crisis económica y la disparada del dólar.
 
Esto quedó evidenciado en un menor volumen de intercambio comercial del país, que se contrajo 10,4 por ciento a 9709 millones de dólares. No obstante, el saldo comercial para el acumulado de once meses continúa siendo deficitario en 5195 millones de dólares.
 
La estrategia de estrangulamiento del consumo detrás del ajuste que aplicó el Gobierno de Mauricio Macri busca, entre otros objetivos, reducir el saldo comercial a partir de un menor ritmo de importaciones. Por el lado de las exportaciones, la apuesta continúa siendo una buena cosecha de cereales y oleaginosas, principalmente de soja, cerrando el círculo de una política neoliberal de primarización del comercio.
 
En el informe de intercambio comercial del Indec se exhiben los resultados de esa política. En noviembre la importación de bienes de capital medida en unidades, indispensables para la industria, se desplomó 40,5 por ciento. En la misma línea, las compras de piezas y accesorios para bienes de capital cayeron 48,7 por ciento y las de bienes de consumo, 30,9.
 
Las importaciones de bienes intermedios disminuyeron 8,8 por ciento. También colaboró con el objetivo recesivo del Gobierno el retroceso de 48,3 por ciento en la compra de vehículos automotores de pasajeros. Las compras de combustibles y lubricantes bajaron 34,7 por ciento en volumen contra igual mes del pasado.
 
Frente a esta contracción de las compras, la mejora de las exportaciones alcanzó para inclinar la balanza a un superávit, el tercero consecutivo desde septiembre. En productos primarios se exportó un 22,9 por ciento más en cantidades que en noviembre del año pasado, mientras que en manufacturas de origen agropecuario las ventas crecieron 0,2 por ciento y las manufacturas industriales, un 13,4 por ciento.
 
Pese a la sequía, "el comportamiento de la soja y sus derivados contribuyeron en forma positiva en la balanza comercial", de acuerdo con el informe del Indec. De esta forma, el 2018 cerraría con un déficit de 5000 millones de dólares, señala un análisis realizado por la consultora Ecolatina.
 
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Efecto dólar: las importaciones sufren peor derrumbe en más de 9 años y apuntalan el superávit comercial de noviembre
 
Es de manual: cuando el dólar sufre saltos abruptos, lo primero que se ajusta son las importaciones, mientras que las ventas al mundo necesitan para reaccionar un período más largo. 
 
Esto es lo que está ocurriendo con el comercio exterior argentino, que ya está reflejando en las estadísticas la influencia de un billete verde cuyo precio se duplicó en un año.
 
Según difundió el INDEC este miércoles, las compras al exterior en noviembre sufrieron un fuerte desplome interanual, del orden del 29,2%.
 
En total, se realizaron importaciones por u$s4.365 millones cuando hace un año el monto había alcanzado los casi u$s6.200 millones.
 
Para encontrar un desplome superior, hay que retroceder a septiembre de 2009. En ese entonces, la crisis internacional y la histórica sequía del agro -que también impactó en menores importaciones-, sumado a las primeras trabas aduaneras, terminaron reflejándose en un menor dinamismo.
 
Un dato por demás importante es que en noviembre los precios de los productos importados registraron una suba de casi 8%, mientras que las cantidades experimentaron un desplome de casi 34,5%. Es decir que, en volúmenes, el panorama es más duro todavía y pone de manifiesto cómo está impactando el salto del dólar y la floja performance del consumo y de la industria.
 
En cuanto a los grandes rubros, quienes están liderando las mayores caídas son los vehículos: en noviembre, las compras al exterior (principalmente desde Brasil) se achicaron un 52%. Esto obedece al duro panorama que enfrentan las marcas en el plano local, con patentamientos que no paran de caer mes a mes debido a los saltos de precios de los 0Km y a las altas tasas de interés, que encarecieron sustancialmente el financiamiento.
 
En paralelo, los bienes de capital también experimentaron un freno, con una contracción del 46%, seguido por las piezas y accesorios de maquinarias, así como repuestos para el ensamblado de teléfonos celulares, que en conjunto sufrieron una caída del 40%.
 
En tanto que los bienes de consumo mostraron un bajón interanual del 35%. Estos números preocupan porque no sólo son consecuencia de la debilidad de la demanda minorista, sino también, un reflejo del tibio comportamiento que está exhibiendo la inversión privada y la obra pública, en un contexto en el que el Gobierno avanza con su plan de achique del gasto público.
 
 
Ventas al mundo, en positivo
 
Las exportaciones, en tanto, se movieron en terreno positivo, con un alza del 14,5%, marcando la segunda mayor tasa de variación del año (la de marzo había sido superior, con un alza del 18,4%).
 
Un dato importante es que poco más de 1 punto porcentual se explicó por mayores precios. A esto se suma un efecto estadístico: la base de comparación de noviembre es el mismo mes de 2017, cuando crecía el consenso de economistas sobre los efectos del atraso cambiario y las ventas al exterior comenzaban a debilitarse.
 
De hecho, en términos intermensuales, el monto de exportaciones se ubica apenas 4% por encima del promedio que arroja el período enero-noviembre. Es decir que si bien hubo una variación positiva, todavía se está lejos de un boom.
 
Sin embargo, desde la consultora Ecolatina marcaron que fue "el primer mes en que todos los rubros de exportaciones muestran crecimientos en volúmenes, habiendo dejado atrás el efecto negativo de la sequía que afectó los envíos de productos primarios y manufacturas agropecuarias".
 
 
Se achica el déficit
 
Como consecuencia de ambas variables, noviembre arrojó el tercer superávit del año, del orden de los u$s979 millones, cuando el año pasado el resultado había sido de un déficit de casi u$s1.500 millones.
 
El saldo positivo de la balanza no sólo es el más elevado del 2018, sino que hay que retroceder casi 4 años y medio para encontrar una cifra superior.
 
Según Ecolatina, para diciembre se espera que persista el superávit, explicado por un nuevo avance de las exportaciones y una caída en las importaciones.
 
Así las cosas, estiman que 2018 cerraría con un déficit por debajo de u$s5.000 millones, cuando el año pasado había sido del orden de los u$s8.300 millones.
 
De cara a 2019, los analistas de la consultora prevén una nueva caída de las importaciones, dado que el PBI no reaccionará.
 
Esto, sumado a un nuevo avance de las exportaciones -gracias a la recuperación del agro, el mayor dinamismo de Brasil, y el incremento en la producción de hidrocarburos-, "redundará en un superávit comercial en torno a u$s6.000 millones", indicaron.
 
Por Juan Diego Wasilevsky
 
Fuente: iProfesional
 

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Macri logra superávit comercial a fuerza de recesión
El desplome de las importaciones mostró que la recesión siguió fuerte en noviembre.
18-06-2019 / 08:06
Las elecciones provinciales realizadas hasta ahora arrojan una combinación de datos abrumadores: el peronismo arrasa en muchas provincias, o gana más cómodo que antes, o pierde por menos diferencia. Pero en todos lados crece, y mucho. Al contrario, Cambiemos se achica significativamente. Si se proyectara, la suerte de Mauricio Macri estaría echada. Tal vez sea así.
 
El domingo, Omar Perotti recuperó la provincia de Santa Fe para el peronismo luego de 12 años de gobierno socialista. En Formosa, el peronista Gildo Insfrán logró el 70% de los votos y comenzará el 10 de diciembre su séptimo gobierno consecutivo.
 
En San Luis, el peronista Alberto Rodríguez Saá seguirá en el poder. Obtuvo 42% de los votos. Si le suman los que obtuvo su hermano, el peronista Adolfo Rodríguez Saá, representan dos tercios de la provincia puntana. En Tierra del Fuego, el candidato K Gustavo Melella, superó el 50% de los votos. La gobernadora peronista Roxana Bertone consiguió el 38%. Casi un 90% en total.
 
En todas las provincias hay muchos más votos para el Peronismo y muchos menos votos para Cambiemos. Si se miran objetivamente, los números describen una poderosa ola peronista en las provincias. En este panorama, la fórmula Fernández -Fernández es la gran favorita. 

Adelante en la carrera está hoy la oposición encarnada en la fórmula Alberto-Cristina, con una distancia entre cinco y diez puntos porcentuales (según la encuestadora) por sobre el oficialismo de Macri-Pichetto por lo que no hay que descartar que la diferencia siga estirándose y la elección se resuelva en primera ronda.
 
El efecto mayoría se produjo por el apoyo a la fórmula del PJ por parte de casi todos los gobernadores peronistas exitosos encadenado con la incorporación de una figura de peso nacional como Sergio Massa a la coalición opositora.
 
Esta unidad del peronismo tiene su origen en la necesidad de derrotar a Macri. La realidad política que el poder son los votos. Al sumarse Massa se integra además una superestructura con significación electoral. Ese plus que le agrega la presencia de Massa puede definir la elección en la primera vuelta.
 
La unidad del peronismo es un objetivo anhelado por la mayor parte del electorado argentino que se define como opositor y que está convencido que el peronismo debía unirse con el principal objetivo de derrotar a Cambiemos y poner en marcha un gobierno con un modelo económico y social diferente.
 
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17-06-2019 / 12:06
17-06-2019 / 12:06
Durante y después del apagón masivo que colapsó el sistema energético y dejó al país entero en penumbras, dirigentes de la oposición cuestionaron el nefasto rol del gobierno de Mauricio Macri.

Uno de ellos fue el precandidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, quien primero compartió un tweet de Macri del 18 de diciembre de 2013 en el que el Presidente decía: "Estos cortes son el símbolo del fracaso de la política energética nacional". Y luego agregó: "Millones de argentinos, que han debido pagar sumas siderales en tarifas con las que se benefician los amigos del poder, aún esperan que la energía vuelva a sus hogares".
 
El precandidato resaltó que el Gobierno de Cambiemos "hace solo seis días se jactaba de 'exportar energía'" y exigió: "devuelvan la luz a las casas de los argentinos".
 
Por último compartió un video en el que Macri, durante un almuerzo con Mirtha Legrand, dijo: "si nosotros no aumentábamos las tarifas estábamos a una materia de ser Venezuela, nos íbamos a quedar en un apagón general". Fernández explicó que "subieron las tarifas tanto como sus amigos les reclamaron y generaron el apagón más grande de la historia. No es Venezuela. Es Argentina. Ya es hora de darse cuenta".
 
Sergio Massa, también parte del Frente de Todos, planteó que "el Gobierno debe abrir una investigación urgente y explicarle a la sociedad lo que pasó". Y agregó que "los responsables del sistema eléctrico, energía Cammesa, deben ir mañana mismo al Congreso a explicar semejante desastre. Defensa del Consumidor debe resolver cómo va a reparar el daño económico, pérdidas de equipos y alimentos que hoy viven millones de familias argentinas".
 
Finalmente, sentenció: "El apagón viene después de 3 años de tarifazos de más del 1000 por ciento en energía. Nos dijeron que era para inversión. Y el resultado es un enorme apagón. Desde el 10 de diciembre y con un nuevo gobierno, hay que transformar la matriz y el desarrollo energético en un programa a 10 años de política de Estado".
 
Desde el FIT, la diputada Myriam Bregman cuestionó al Gobierno y reclamó: "Ahora discutamos en serio cómo terminamos con el enorme curro de la privatización del sistema energético. Todo lo demás, spot electoral".
 
El senador Fernando "Pino" Solanas, por su parte, señaló que "entre 2015 y 2017 la electricidad aumentó 562 por ciento. En 2019 la tarifa de electricidad aumentará un 55 por ciento de promedio acumulado. Mientras tanto, los argentinos estamos ante el mayor corte de energía que hayamos sufrido por una falla en la distribución".
 
Y luego agregó: "Esto no fue un 'corte' más. Acá falló el centro neurálgico de nuestro sistema eléctrico. Macri se cansó de obedecer los pedidos de aumentos de tarifas de las compañías eléctricas. En cualquier país del mundo lloverían las demandas del Estado contra las empresas".
 
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17-06-2019 / 10:06
Las alegrías que trajo el 'efecto Pichetto' duraron muy poco para el macrismo, y es que este fue un domingo negro para Cambiemos (ahora Juntos por el Cambio). Primero, con un megaapagón, el corte de energía más grande de la historia nacional, y posteriormente, el triunfo del PJ en San Luis, Formosa y Tierra del Fuego y en la provincia de Santa Fe, que es un distrito electoral clave.
 
Este domingo de elecciones volvió a arrojar victorias para el peronismo y derrotas para Cambiemos en varias provincias, a dos meses de las PASO. Santa Fe, San Luis, Formosa y Tierra del Fuego celebraron este domingo elecciones y eligieron a sus gobernadores. El gobierno de Macri sigue con la cosecha de un solo triunfo electoral: el de Jujuy.
 
El senador nacional peronista Omar Perotti, del Frente Juntos, se transformó este domingo en el nuevo gobernador de la provincia de Santa Fe, al imponerse con más del 40% de los votos sobre el socialista Antonio Bonfatti, del Frente Progresista Cívico y Social, quien obtuvo el 36,34. En tercer lugar cómodo quedó el intendente de Santa Fe y candidato de Cambiemos, José Corral, con el 18.96.
 
Mientras tanto, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, fue reelecto más del 42 por cientos de los votos y se impuso sobre el senador de Cambiemos, Claudio Poggi, quien consiguió el 34.53%, por delante de Adolfo Rodríguez Saá, con el 22.27%.
 
En San Luis, Gildo Insfrán se encamina seguro a un nuevo mandato. Con más del 70% de las mesas escrutadas, el peronista alcanzaba holgadamente el 72% de los votos y dejaba en el segundo lugar al postulante de la Confederación Frente Amplio Formoseño, Adrián Bogado, con el 26.75%."Esto demuestra que el camino que elegimos hace mucho tiempo es la respuesta para volver a tener el 10 de diciembre en la Casa Rosada un gobierno de tinte nacional y popular", reflexionó el formoseño Insfrán.
 
En el caso de Tierra del Fuego, con un muy lento escrutinio, la gobernadora peronista de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, sacaba alrededor del 40% ante el intendente de Río Grande y aliado al kirchnerismo, Gustavo Melella, quien obtenía el 48.4 e irían al balotaje el próximo 23 de julio.
 
Con los resultados en la mano, le resta al Gobierno de Macri en primer lugar, seguir engañando a los mercados para mantener el clima de entusiasmo y optimismo económico tras el anuncio de la fórmula Macri-Pichetto, y por otro lado, y al parecer el más difícil, convencer al electorado sobre el planteo de la reelección, que con un nuevo triunfo peronista superior a lo previsto, se suma una derrota más al macrismo a nivel nacional, alejando a Macri de la Casa Rosada y acercando un poco más al frente peronista opositor TODOS.
 
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16-06-2019 / 10:06
En el día que se oficializaron las alianzas electorales que competirán en agosto en las PASO y en octubre en la primera vuelta, los bancos devengaron intereses por 3126 millones de pesos solamente por la tenencia de Leliq emitidas por el Banco Central para contener la paridad cambiaria. A la cotización de ese día, ese monto de intereses es equivalente a 71 millones de dólares.
 
El reloj del taxi de los intereses de las Leliq no se detiene. La proyección de esos números diarios a términos anuales es abrumadora. Mientras algunos eligen  el camino de sumar angustia haciendo ese ejercicio, ya existen otras cifras que son lo suficientemente contundentes para estar intranquilos.
 
Los intereses ya anotados por los bancos por las Leliq desde octubre del año pasado, cuando fueron lanzadas al mercado por el Banco Central bajo la conducción de Guido Sandleris, hasta el viernes pasado, suman 350.799 millones de pesos. En apenas ocho meses y medio, el instrumento monetario utilizado por el Gobierno para evitar una corrida contra el peso ha acumulado intereses equivalentes a unos 7.973 millones de dólares.
 
La campaña electoral de Cambiemos está siendo muy cara, factura inmensa que será saldada, con una elevada probabilidad, con un evento económico traumático que afectará a la mayoría de la población. Al crédito extraordinario del FMI, de 57 mil millones de dólares entregado al gobierno de Macri para evitar el default de la deuda, se debe sumar la emisión, hasta ahora, de casi 1,2 billones de pesos de Leliq (Letras de Liquidez), negocio espectacular para el sistema financiero, para evitar otra megadevaluación.
 
La cesación de pagos y/o otra vuelta de la corrida cambiaria serían devastadoras para la ambición de reelección de Macri. Para evitar en este año electoral la irrupción de esos acontecimientos críticos, situación de inestabilidad a la que se llegó por la política económica neoliberal aplicada desde el comienzo del gobierno, la economía macrista necesita del pulmotor del endeudamiento.
 
Financiamientos dado por el FMI vía un stand by y por los bancos del sistema local con las Leliq. El proyecto electoral del oficialismo está teniendo de ese modo un costo inmenso.
 
Los bancos están haciendo así un negocio fabuloso, que está siendo reflejado en el cuadro de resultados de los balances. Captan fondos de ahorristas, a quienes les pagan de 48 a 53 por ciento anual, y esos mismos recursos son inmediatamente entregados al Banco Central que estuvo pagando por ellos de 70 a 74 por ciento anual. En un rápido pase de manos, las entidades estuvieron anotando una utilidad de por lo menos 20 puntos porcentuales.
 
El balance global de las entidades privadas en el primer trimestre del año refleja el resultado de esa bicicleta fabulosa a cuenta del Banco Central. Ese grupo de bancos contabilizó una ganancia total de unos 56 mil millones de pesos (1200 millones de dólares), de acuerdo a información proporcionada por el Banco Central. 

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