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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 17-12-2018 / 11:12
ASALARIADOS, INDUSTRIAS Y COMERCIOS ESTARÁN ENTRE LOS PERDEDORES DEL 2019

La cosecha récord no generará derrame y se diluye el sueño macrista del segundo semestre

La cosecha récord no generará derrame y se diluye el sueño macrista del segundo semestre
Se espera que no haya efecto derrame por lo que, incluso en un escenario optimista del agro repuntando y traccionando a algunas industrias directamente relacionadas, el primer mandato de la alianza Cambiemos cerrará sin segundo semestre para la actividad.
El Gobierno de Mauricio Macri puso todos sus focos para la reactivación económica de la segunda mitad del 2019 en la cosecha récord que estiman en el campo.
 
Sin embargo, analistas advirtieron que esa tendencia a la mejora en la dinámica del PBI no tendrá correlato en el resto de los sectores, con tasas de interés que complican a la actividad productiva, salarios con dificultades para recuperar lo perdido durante el 2018 y un consumo interno sin reacción.
 
Así, se espera que no haya efecto derrame por lo que, incluso en un escenario optimista del agro repuntando y traccionando a algunas industrias directamente relacionadas, el primer mandato de la alianza  Cambiemos cerrará sin segundo semestre para la actividad.
 
De por sí, el escenario 2019 viene con unas expectativas complicadas, más allá del esperable inicio de un sendero de recuperación en lo estadístico.
 
Es unánime la idea de que por primera vez, tras la salida de la convertibilidad, la economía hilará dos caídas consecutivas del PBI que llevarán al per cápita a una contracción de hasta 8% contra lo que recibió el Gobierno en el 2015.
 
Este modelo, centrado en la fortaleza del agro, tiene un esquema de perdedores entre los que se destacan los sectores que dependen del mercado interno y del salario.

 
Cuando asumió el gobierno de Macri, las intenciones apuntaban a eliminar el efecto serrucho, con caídas en los años pares y repuntes keynesianos en los impares.
 
Los analistas coinciden en que en algún punto del año que viene se comenzará a visualizar una recuperación de la mano del agro. Si bien el año dará negativo (para el Gobierno será una caída de 0,5% contra 2018, para el FMI y el Banco Mundial una de 1,6% y para los privados podría llegar a una de 2%), la dinámica terminará siendo positiva.
 
Pero el modelo centrado en la fortaleza del agro tiene un esquema de perdedores entre los que se destacan los sectores que dependen del mercado interno y del salario. Ahí se anotan la industria, la construcción -que no contaría con el impulso keynesiano de la obra pública con el que contó durante las elecciones de 2017-, el comercio y los asalariados urbanos.
 
Un informe de Ecolatina sostuvo: "La presencia de un mercado interno deprimido afectará al sector no transable, que incluye a la mayoría de los servicios y la construcción.
 
En términos desestacionalizados, la trayectoria de la producción de dicho sector será en forma de L, encontrando la recesión un piso en el primer trimestre de 2019, para luego mantenerse estancada el resto del año.
 
En promedio, el sector no transable sufrirá en 2019 una contracción promedio de casi 3%, en línea con el retroceso de la demanda interna, es decir el consumo más la inversión".
 
Las expectativas para el agro son auspiciosas en la comparación con un 2018 de caída histórica. Pero moderadas en la comparación con 2017.
 
"Esperamos que la producción agrícola de 2018/2019 sea similar a la de 2016/2017, aunque eso es un escenario optimista. El agro puede andar bien, si el clima ayuda a levantar la cosecha. Veo muy poco probable que los que viven en ciudades vayan a tener segundo semestre porque el agro no alcanza a derramar", afirmó el economista del ITE-FGA, Juan Balasini.
 
Para el director de LCG, Guido Lorenzo, la clave es el modelo: "Apunta a eso, los slides del Gobierno hablan de crecimiento basado en exportaciones y eso tiene consecuencias distributivas. No se puede pretender, con ese modelo, tener los salarios de antes. En parte a la licuación la hicieron para bajar salarios. Si se pretende crecer vía consumo y salarios es un modelo y si se pretende crecer vía exportaciones los salarios son un costo y eso no es bueno".
 
Lorenzo explicó a BAE Negocios que el agro tiene un peso de apenas 10% sobre el valor agregado nacional y que con los encadenamientos que logra traccionar se llega al 30%.
 
Y afirmó que el año se parecerá lo que ocurrió en los primeros trimestres de 2016, período definitivamente complicado para la economía metropolitana, con el comercio, la industria y la construcción cayendo en forma sostenida.
 
Por Mariano Cuparo Ortiz
 
Fuente: BAE Negocios
 

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17-01-2019 / 08:01
En los mentideros cuyanos aún es motivo de comentarios el estupor que le causaron al presidente Mauricio Macri las encuestas que la semana anterior le alcanzó el gobernador Alfredo Cornejo al encuentro en el country Cumellén de Villa La Angostura.
 
Ahí se mostraba que los 13 intendentes mendocinos radicales llevan la delantera con holgura en la intención de voto dentro de cada uno de sus distritos, pero en cuanto nacionalizan la boleta, vaya quien vaya a la provincial, la mayoría pierde no menos de 20 puntos.
 
El caso más llamativo resultó ser el de Godoy Cruz, de donde es oriundo el titular de la Convención Nacional de la UCR: el alcalde correligionario, Tadeo García Zalazar, midió 72%, pero en sábana con el Presidente de la Nación bajaba a 40 puntos.
 
Ese tal vez fue el motivo que llevó a la Casa Rosada a replantear su estrategia y, en lugar de negociar elección unificada para apalancarle votos a Macri en primera vuelta, optar por desactivar la candidatura del intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi, para suceder a Cornejo, que propiciaba Marcos Peña, y dejarlo librado a la interna local.
 
La advertencia había sido: "Ojo que el titular del día siguiente podría enfocarse por el lado de que perdió el candidato de Macri", como sugiere una nota aparecida en el medio local Mendozapost.
 
En Buenos Aires ahora se conforman con que Cornejo se las arregle con su gente, pero que dé la cara como socio de Cambiemos encabezando la lista de diputados nacionales de la provincia.
 
Lo está pensando, pero igual en febrero seguramente lo tratará la convención nacional que preside, en la cual el partido de Alem tendrá que decidir hasta dónde acompañar la reelección de Macri y bajo qué condiciones, o si irá por afuera en las PASO.
 
Estarán expectantes de si el Pro mantiene a Daniel Salvador como vice en la provincia de Buenos Aires y si hay espacio para apoyar una tercera vía alternativa a la polarización con Cristina.
 
Hasta ahora, los nombres que se tiraron han sido Martín Lousteau, apadrinado por Ricardo Alfonsín, y Roberto Lavagna, como prenda de unidad, que le instalaron al círculo rojo.
 
Si bien se atribuye al ADN de la lealtad peronista el dicho de que "te acompañan hasta la puerta del cementerio pero no entran", por los últimos movimientos que se vieron en la coalición gobernante Cambiemos se nota que los radicales también lo incorporaron a su acervo en la relación con Mauricio Macri.

17-01-2019 / 08:01
Como dos viejos amigos (que no son), el derechista Mauricio Macri y el ultraderechista Jair Bolsonaro se mostraron sonrientes en su primer encuentro. La relación entre ellos comenzó con una fuerte desconfianza, entre otras cosas, porque los ministros brasileños aseguraron que ni la Argentina ni el Mercosur serían prioridad para el nuevo gobierno.
 
Con la asunción de Bolsonaro se confirma un nuevo eje de la derecha sudamericana. "Tenemos muchas coincidencias con Bolsonaro", dijo Macri al término de la reunión. Ambos presidentes buscarán redoblar sus ataques sobre el pueblo trabajador de la región. Reformas previsionales, entrega al capital financiero, ajustes fiscales, discriminación, privatizaciones en el caso de Brasil, y represión al pueblo, entre los principales lineamientos de ambos gobiernos.
 
A pedido del imperialismo yanqui, uno de los primeros focos de ataque del eje neoliberal conservador Bolsonaro-Macri es Venezuela. Al finalizar la reunión entre los dos presidentes, Macri afirmó que "estamos de acuerdo respecto a la crisis de Venezuela. No hay dudas respecto a que Maduro es un dictador".

De este modo, el golpista Bolsonaro, que reivindica la dictadura militar brasileña, y el presidente Macri, cuya familia hizo fortunas de la mano del genocidio dictatorial argentino, se arrogaron la potestad de dar clase de democracia y cuestionar el régimen político venezolano.
 
También coincidieron en mayores planes de entrega al capital financiero. A pesar de que la economía argentina está sumida en una profunda crisis, con recesión, récords de inflación, aumento de la pobreza y un default de deuda en el horizonte, Bolsonaro aseguró que Brasil ve "con interés y admiración los esfuerzos de Macri por levantar la economía argentina e integrarla al mundo".
 
También derrocharon demagogia en sus "luchas" contra la corrupción y la "inseguridad". "Combatir el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de activos", fue uno de los acuerdos de la reunión. De las delegaciones de ambos países participaron los polémicos Patricia Bullrich y Sergio Moro. A su vez, Bolsonaro viene hablando de la posibilidad de instalar una base militar yanqui en Brasil y la habilitación de portar armas como parte de su política de mano dura.
 
Por último, hay que señalar que Brasil es el principal socio de la economía argentina. Un 20% de los productos que exporta tienen ese destino. Sin embargo, lo que se habló de economía fue pura sanata. La balanza comercial entre los dos países tuvo un rojo de 4.648 millones de dólares en el 2018 en contra de Argentina.
 
Al parecer, de eso no se habló. Y si Macri hizo algún intento, fue rápidamente abortado por el brasileño que no está dispuesto a mantener el mismo trato de negociación y diálogo permanente que establecían los gobiernos anteriores para limar los problemas de asimetrías económicas.
 
La Opinión Popular

16-01-2019 / 09:01
16-01-2019 / 08:01
Primero, Mauricio Macri la canchereó, después la subestimó y luego se les fue de las manos. Y así la alianza Cambiemos se enfrenta ahora a cerrar el último año del mandato incumpliendo la promesa central de su discurso económico: no habrán podido tener ningún año de inflación bien por debajo de la que promedió Cristina Fernández.
 
"Que era lo más fácil de hacer porque dependía del gobierno", decía el presidente Macri o que abrir el cepo era gratis porque "los precios ya estaban a 15" como decía el primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quedaron como ejemplos históricos del que sobra un problema nada menos que el costo de vida en Argentina.
 
Que "hay que mirar la inflación núcleo" porque ahí no hay impacto de tarifas, que "las metas no se cambian porque están para cumplirlas" y que "todos los países del mundo controlan la inflación con tasa de interés" son los regalos para los libros de la ilusión y el desencanto que dejaron los días de Federico Sturzenegger en el Banco Central.
 
Que "recalibramos las metas" del 12 al 15% para 2018 y "atrasamos un año" llegar al objetivo del 5% son los epígrafes que acompañarán por siempre la conferencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, del 28 de diciembre de 2017 que fue el punto de partida de la peor crisis desde 2002.
 
La inflación de 2018 fue la más alta en 27 años. Este martes el Indec dio a conocer la inflación del año pasado que llegó al 47,6%, y fue el nivel más elevado desde 1991 cuando la variación de precios fue del 84%. En diciembre la variación del índice de precios (IPC) fue del 2,6%.
 
Este "logro" del gobierno de Cambiemos no fue un acto de magia, sino que fue tejido en años previos en base a un deterioro cada vez más marcado de la situación externa que estalló en abril pasado, fue acompañado por tarifazos y falta de control de parte del Estado de precios sensibles para el bolsillo popular.
 
El estudio Eco Go calcula que si la luz, el gas y el transporte sólo se hubieran movido igual que la inflación (y no con subas del 1000% como tuvieron) el costo de vida acumulado de los tres años igual llega al 131,2%. Con los aumentos en pleno, da 158% hasta ahora. ¿Puede haber un número que resuma más el fracaso económico de Macri?
 
La contracara de la inflación es el brutal deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Los trabajadores registrados del sector privado perdieron en noviembre de 2018 un 16 % de su poder de compra con respecto a noviembre de 2015. Los empleados públicos tuvieron una perdida mayor en los últimos tres años que alcanzó al 20 % en el mismo período. Mientras que los jubilados y todos los beneficiarios de asignaciones familiares, AUH, pensiones y otras prestaciones atadas a la movilidad, perdieron 23,7 % entre noviembre de 2015 y mismo mes de 2018.
 
La inflación produjo el hundimiento de la economía nacional, un deterioro generalizado de las condiciones de vida y es determinante en el giro del clima político en contra del incapaz Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

15-01-2019 / 09:01
Mauricio Macri ha realizado todos los deberes para el FMI, impulsó una batería de reformas estructurales neoliberales de la economía y buscó alianzas de dependencia estratégica con EE.UU., pero la "lluvia de inversiones" no llega.
 
Según Fundación Capital (FC), en el cuarto trimestre del 2018 la inversión tuvo una estrepitosa caída de 22,7% interanual. Así, para la consultora dirigida por el ex presidente del BCRA, Martín Redrado, ese componente clave de la demanda agregada marcaría un deterioro de 4,9% durante la totalidad del año pasado.
 
Si a ese derrotero se le suma la contracción del 10,5% que proyecta el Gobierno para el 2019, se acumulará un negativo de 15% durante el último bienio de la gestión y la inversión cerrará con niveles de formación de capital fijo tan bajos como no se veían desde la crisis global generada por las subprime.
 
Desde FC son un poco más optimistas que el Gobierno acerca de lo que ocurrirá en 2019 y esperan una caída 8%. En ese caso el bienio acumularía una contracción de "apenas" 12,6%. Pero para otros analistas incluso la proyección oficial de 10,5%, publicada en el Programa Financiero 2019 que salió a la luz la semana pasada, peca de optimista.
 
La inversión es un componente clave de la demanda agregada. Un PBI traccionado por ella garantiza a priori un crecimiento más sostenible y en base a una mayor productividad.
 
Las altas tasas de interés y a la vez la posibilidad de una devaluación holgada atentan hoy contra su despegue. A eso se le suma el parate en la obra pública, que es la base del acuerdo de ajuste con el FMI, y la fuerte caída del consumo, por la caída récord del salario real.
 
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