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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 08-12-2018 / 09:12
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Macristas bolsonarizados

Macristas bolsonarizados
El permiso de Patricia Bullrich a las fuerzas de seguridad para disparar a la espalda de las personas anunció la bolsonarización de la alianza derechista Cambiemos y su eje de campaña para el 2019. El nombre de la ministra de Seguridad, que tiene la imagen más alta del gabinete entre los votantes macristas, resuena como posible compañera de fórmula de Mauricio Macri.
El permiso de Patricia Bullrich a las fuerzas de seguridad para disparar a la espalda de las personas anunció la bolsonarización de la alianza derechista Cambiemos y su eje de campaña para el 2019. El nombre de la ministra de Seguridad, que tiene la imagen más alta del gabinete entre los votantes macristas, resuena como posible compañera de fórmula de Mauricio Macri.
 
El camino que eligió el macrismo muestra una sociedad que se embrutece referenciada en los fenómenos políticos más regresivos que está produciendo la crisis de la globalización neoliberal.
 
La directiva con el nuevo protocolo tiene pocas posibilidades de aplicarse porque se contrapone a leyes nacionales y pactos internacionales, por eso su difusión solamente puede relacionarse con la sobreactuación permanente del oficialismo sobre el tema de la inseguridad. El escenario de esa sobreactuación son las próximas elecciones y la contradanza de candidaturas en el macrismo.
 
La ministra de Seguridad viene desde antes lanzada a una campaña de aparentes exabruptos que ahora, en un mundo dislocado por los exabruptos, se revelan como una estrategia coherente que, sin provenir del riñón del PRO, la colocó en un escalón candidateable para vice del presidente en el 2019.
 
La reivindicación del policía Chocobar que remató a un ladrón en el suelo, sus declaraciones antidemocráticas en defensa de la represión a la protesta social, el protocolo que facilita la tenencia de armas a los civiles y ahora esta directriz que amplía las facultades de los efectivos policiales para disparar sus armas de fuego son eslabones de una cadena.
 
Y desde el otro lado, en el plano internacional, esa misma cadena fue creciendo con los Bolsonaro, el triunfo de la derecha en Andalucía, el gobierno derechista en Italia y hasta el mismo Trump, como expresiones de ese mundo de exabruptos.
 
En ese contexto, el Estado Mayor del PRO, decidió que la seguridad será el eje de su campaña para el año próximo, lo cual posiciona a la ministra de mano dura. Estas referencias internacionales anuncian que será una campaña mucho más a la derecha que el falso centrismo que quiso mantener el macrismo.
 
El tema es que Cambiemos gobierna el país desde hace más de tres años y no puede exhibir ningún logro en el plano de la seguridad. Los índices y registros sobre niveles del delito no bajaron e incluso aumentaron. El ciudadano común percibe que la delincuencia aumentó y nadie se siente más seguro. 

 
Cambiemos descartó la posibilidad de que María Eugenia Vidal fuera la candidata y Mauricio Macri ya definió claramente que quiere reelegir. Decide su candidatura y busca decidir sobre la de la oposición.
 
Todas las encuestas lo hacen competir con Cristina Kirchner aunque la ex presidenta no ha dicho nada en ese sentido y en todo caso se ha mostrado hasta reacia.
 
El desastre de la economía postergó el lanzamiento de su candidatura y el comando de campaña eligió la realización de la reunión del G-20 como su punto de largada.
 
Había previsto el precalentamiento con la Copa Libertadores, pero esa idea naufragó por la ineptitud de los responsables de la seguridad.
 
La prensa en general, pero más las corporaciones oficialistas, celebraron esa reunión que no aportó casi nada para la Argentina, como si se tratara una victoria trascendental.
 
Una parte del periodismo mostró su faceta más mercenaria al celebrar con una efusividad inusitada esa épica de la nada. No hubo nada importante de lo que el presidente pudiera pavonearse porque hasta hubo errores gruesos en el aspecto ceremonial.
 
Clarín y La Nación mostraron la foto de Macri llorando en el Colón y hubo titulares como "Macri tocó el cielo de la Cumbre con las manos".
 
Los desplantes del presidente norteamericano se sucedieron. Macri lo recibió con un agradecimiento por haber facilitado el préstamo del FMI. Y en ese momento se mostró a Donald Trump cuando arrojaba al piso el aparato traductor con un gesto despreciativo.
 
The Independent, de Gran Bretaña, y otros medios del mundo colgaron en sus portales el video donde Trump vuelve a hacer un desplante dejando solo a un Macri servicial que queda haciendo gestos sobre el escenario pidiéndole que vuelva.
 
Y se escucha a Trump exclamar "¡Sáquenme de aquí!" y las risas de los periodistas extranjeros por la situación ridícula del mandatario argentino.
 
El gobierno argentino soportó sin protestar la prepotencia del norteamericano cuando lo incluyó en una declaración que hablaba de la coincidencia para frenar el avance "depredatorio" de China en la economía mundial.
 
No hubo crítica ni protesta por la prepotencia y deslealtad de difundir en esos términos y en forma inconsulta el contenido de esa reunión. Fue otra actitud despreciativa de Trump como las que aplica cuando maltrata a sus subalternos, en este caso el presidente argentino.
 
Por supuesto que en la reunión le apretó las clavijas a Macri sobre China. El comunicado aclaratorio de la cancillería local no negaba que se había hablado del tema, solamente decía que no se había utilizado la calificación de "depredatoria". Hay muchos sinónimos.
 
 Y Macri reaccionó en consecuencia porque se echó para atrás la construcción de dos centrales nucleares, una con los rusos y otra con los chinos.
 
La excusa fue que la situación económica y los recortes establecidos en el acuerdo con el FMI impedían abordar las obras. Pero tanto los chinos como los rusos ofrecían una financiación favorable que comenzaría a pagarse recién cuando estuvieran las centrales en funcionamiento. 
 
El presidente Xi Jinping no se fue contento y se trata del principal comprador de la soja local. Se dijo que Macri había mostrado muñeca política al hacer equilibrio entre chinos y norteamericanos y lo que pasó en realidad fue que hizo todo lo que le pidió Trump en su estilo de amo que ordena.
 
Se exhibió como trofeo de este G-20 porteño la supuesta tregua entre chinos y norteamericanos. Pero en el mismo momento que se decía eso, la directora financiera de Huawei, la principal electrónica china, era detenida en Canadá con una orden de extradición para Estados Unidos. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau se apresuró a afirmar que la detención de Meng Wanzhou, no había sido por causas políticas.
 
Es difícil de entenderlo de otra forma ya que se la acusa de haber violado las sanciones comerciales impuestas por Washington contra Irán. El diario estatal chino Global Times publicó ayer que "obviamente, Washington está recurriendo a un enfoque despreciable y canalla, ya que no puede detener el avance del 5G de Huawei en el mercado". No parece una tregua consistente.
 
Dicen que el mundo respaldó a Macri. Pero fue todo de palabra, sin hechos concretos y en declaraciones a medios locales. El francés Emmanuel Macron le palmeó la espalda pero le advirtió que no habrá por ahora tratado entre la Unión Europea y el Mercosur. 
 
En general la repercusión mundial no fue buena. El BBC Mundo se preguntaba antes de la reunión la razón por la que Argentina pertenece al G-20 "si no está entre las primeras 20 economías mundiales y además presenta la segunda inflación más alta del mundo y con una de las mayores caídas del PIB en el planeta debió recibir el rescate más grande en la historia del FMI".
 
Son registros de un desastre difícil de empardar con ningún otro país del mundo, de África o de Asia, por nombrar dos regiones muy golpeadas. El desastre de la economía tiene un costo también a nivel internacional. Y es de una envergadura imposible de ocultar.
 
Los medios oficialistas se congratulaban porque los mandatarios extranjeros "se sintieron seguros". Buena para Macri. Los mandatarios se sintieron así, pero a costa de la seguridad y tranquilidad de los argentinos en una ciudad tomada por miles de efectivos armados hasta los dientes, con cortes por todo el centro y caravanas blindadas.
 
Miles de porteños abandonaron la ciudad amedrentados por la campaña de miedo lanzada por el gobierno.
 
Hubo detenciones de dos muchachos a los que se acusó de terroristas sin pruebas, hubo atentados sospechosos, más ruidosos que peligrosos, pero que motivaron allanamientos y más detenciones, hubo amenazas y advertencias de la ministra Bullrich y hasta se presionó al juez Gustavo Lleral para que emitiera poco antes de la reunión un fallo que exculpó a las fuerzas de seguridad por la muerte de Santiago Maldonado en el contexto de una fuerte y desigual represión de una protesta mapuche.
 
Esa escalada estatal de amedrentamiento también fue sobreactuada aunque efectivamente la realización del G-20 en Buenos Aires se produjo sin sobresaltos en ese aspecto. El tema de la seguridad fue el único relevante para el gobierno que así lo destacó: la única ministra que nombró Macri en la conferencia de prensa que ofreció al cierre del encuentro, fue a Bullrich.
 
Cambiemos no puede hacer campaña amplificando la inseguridad con la ayuda de las corporaciones mediáticas, como hacía durante los gobiernos kirchneristas, pero realizará campaña negativa sobre lo que haría la oposición si derrota a Macri y la culpará por "atarle las manos".
 
Tiene para eso un ejército de 4500 "voluntarios territoriales" a las órdenes del jefe de Gabinete Marcos Peña y del publicista Durán Barba, más "unos 15 directivos, community managers, programadores y creadores de contenidos", según informó La Nación.
 
Y cuenta también con acceso a la información de la ANSES. Han diseñado una aplicación que usan estos voluntarios para operar en las redes. La aplicación ubica a las personas por sexo, preferencias de consumo, culturales o deportivas, edad, nivel económico y demás, para enviar los mensajes diseñados para cada uno de esos nichos o tribus.
 
Tienen a las grandes corporaciones de medios y además inundarán las redes, sobre todo Whatsapp que fue la que usan Trump y Bolsonaro. Brasil lleva la punta y Argentina se bolsonariza.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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17-01-2019 / 08:01
En los mentideros cuyanos aún es motivo de comentarios el estupor que le causaron al presidente Mauricio Macri las encuestas que la semana anterior le alcanzó el gobernador Alfredo Cornejo al encuentro en el country Cumellén de Villa La Angostura.
 
Ahí se mostraba que los 13 intendentes mendocinos radicales llevan la delantera con holgura en la intención de voto dentro de cada uno de sus distritos, pero en cuanto nacionalizan la boleta, vaya quien vaya a la provincial, la mayoría pierde no menos de 20 puntos.
 
El caso más llamativo resultó ser el de Godoy Cruz, de donde es oriundo el titular de la Convención Nacional de la UCR: el alcalde correligionario, Tadeo García Zalazar, midió 72%, pero en sábana con el Presidente de la Nación bajaba a 40 puntos.
 
Ese tal vez fue el motivo que llevó a la Casa Rosada a replantear su estrategia y, en lugar de negociar elección unificada para apalancarle votos a Macri en primera vuelta, optar por desactivar la candidatura del intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi, para suceder a Cornejo, que propiciaba Marcos Peña, y dejarlo librado a la interna local.
 
La advertencia había sido: "Ojo que el titular del día siguiente podría enfocarse por el lado de que perdió el candidato de Macri", como sugiere una nota aparecida en el medio local Mendozapost.
 
En Buenos Aires ahora se conforman con que Cornejo se las arregle con su gente, pero que dé la cara como socio de Cambiemos encabezando la lista de diputados nacionales de la provincia.
 
Lo está pensando, pero igual en febrero seguramente lo tratará la convención nacional que preside, en la cual el partido de Alem tendrá que decidir hasta dónde acompañar la reelección de Macri y bajo qué condiciones, o si irá por afuera en las PASO.
 
Estarán expectantes de si el Pro mantiene a Daniel Salvador como vice en la provincia de Buenos Aires y si hay espacio para apoyar una tercera vía alternativa a la polarización con Cristina.
 
Hasta ahora, los nombres que se tiraron han sido Martín Lousteau, apadrinado por Ricardo Alfonsín, y Roberto Lavagna, como prenda de unidad, que le instalaron al círculo rojo.
 
Si bien se atribuye al ADN de la lealtad peronista el dicho de que "te acompañan hasta la puerta del cementerio pero no entran", por los últimos movimientos que se vieron en la coalición gobernante Cambiemos se nota que los radicales también lo incorporaron a su acervo en la relación con Mauricio Macri.

17-01-2019 / 08:01
Como dos viejos amigos (que no son), el derechista Mauricio Macri y el ultraderechista Jair Bolsonaro se mostraron sonrientes en su primer encuentro. La relación entre ellos comenzó con una fuerte desconfianza, entre otras cosas, porque los ministros brasileños aseguraron que ni la Argentina ni el Mercosur serían prioridad para el nuevo gobierno.
 
Con la asunción de Bolsonaro se confirma un nuevo eje de la derecha sudamericana. "Tenemos muchas coincidencias con Bolsonaro", dijo Macri al término de la reunión. Ambos presidentes buscarán redoblar sus ataques sobre el pueblo trabajador de la región. Reformas previsionales, entrega al capital financiero, ajustes fiscales, discriminación, privatizaciones en el caso de Brasil, y represión al pueblo, entre los principales lineamientos de ambos gobiernos.
 
A pedido del imperialismo yanqui, uno de los primeros focos de ataque del eje neoliberal conservador Bolsonaro-Macri es Venezuela. Al finalizar la reunión entre los dos presidentes, Macri afirmó que "estamos de acuerdo respecto a la crisis de Venezuela. No hay dudas respecto a que Maduro es un dictador".

De este modo, el golpista Bolsonaro, que reivindica la dictadura militar brasileña, y el presidente Macri, cuya familia hizo fortunas de la mano del genocidio dictatorial argentino, se arrogaron la potestad de dar clase de democracia y cuestionar el régimen político venezolano.
 
También coincidieron en mayores planes de entrega al capital financiero. A pesar de que la economía argentina está sumida en una profunda crisis, con recesión, récords de inflación, aumento de la pobreza y un default de deuda en el horizonte, Bolsonaro aseguró que Brasil ve "con interés y admiración los esfuerzos de Macri por levantar la economía argentina e integrarla al mundo".
 
También derrocharon demagogia en sus "luchas" contra la corrupción y la "inseguridad". "Combatir el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de activos", fue uno de los acuerdos de la reunión. De las delegaciones de ambos países participaron los polémicos Patricia Bullrich y Sergio Moro. A su vez, Bolsonaro viene hablando de la posibilidad de instalar una base militar yanqui en Brasil y la habilitación de portar armas como parte de su política de mano dura.
 
Por último, hay que señalar que Brasil es el principal socio de la economía argentina. Un 20% de los productos que exporta tienen ese destino. Sin embargo, lo que se habló de economía fue pura sanata. La balanza comercial entre los dos países tuvo un rojo de 4.648 millones de dólares en el 2018 en contra de Argentina.
 
Al parecer, de eso no se habló. Y si Macri hizo algún intento, fue rápidamente abortado por el brasileño que no está dispuesto a mantener el mismo trato de negociación y diálogo permanente que establecían los gobiernos anteriores para limar los problemas de asimetrías económicas.
 
La Opinión Popular

16-01-2019 / 09:01
16-01-2019 / 08:01
Primero, Mauricio Macri la canchereó, después la subestimó y luego se les fue de las manos. Y así la alianza Cambiemos se enfrenta ahora a cerrar el último año del mandato incumpliendo la promesa central de su discurso económico: no habrán podido tener ningún año de inflación bien por debajo de la que promedió Cristina Fernández.
 
"Que era lo más fácil de hacer porque dependía del gobierno", decía el presidente Macri o que abrir el cepo era gratis porque "los precios ya estaban a 15" como decía el primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quedaron como ejemplos históricos del que sobra un problema nada menos que el costo de vida en Argentina.
 
Que "hay que mirar la inflación núcleo" porque ahí no hay impacto de tarifas, que "las metas no se cambian porque están para cumplirlas" y que "todos los países del mundo controlan la inflación con tasa de interés" son los regalos para los libros de la ilusión y el desencanto que dejaron los días de Federico Sturzenegger en el Banco Central.
 
Que "recalibramos las metas" del 12 al 15% para 2018 y "atrasamos un año" llegar al objetivo del 5% son los epígrafes que acompañarán por siempre la conferencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, del 28 de diciembre de 2017 que fue el punto de partida de la peor crisis desde 2002.
 
La inflación de 2018 fue la más alta en 27 años. Este martes el Indec dio a conocer la inflación del año pasado que llegó al 47,6%, y fue el nivel más elevado desde 1991 cuando la variación de precios fue del 84%. En diciembre la variación del índice de precios (IPC) fue del 2,6%.
 
Este "logro" del gobierno de Cambiemos no fue un acto de magia, sino que fue tejido en años previos en base a un deterioro cada vez más marcado de la situación externa que estalló en abril pasado, fue acompañado por tarifazos y falta de control de parte del Estado de precios sensibles para el bolsillo popular.
 
El estudio Eco Go calcula que si la luz, el gas y el transporte sólo se hubieran movido igual que la inflación (y no con subas del 1000% como tuvieron) el costo de vida acumulado de los tres años igual llega al 131,2%. Con los aumentos en pleno, da 158% hasta ahora. ¿Puede haber un número que resuma más el fracaso económico de Macri?
 
La contracara de la inflación es el brutal deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Los trabajadores registrados del sector privado perdieron en noviembre de 2018 un 16 % de su poder de compra con respecto a noviembre de 2015. Los empleados públicos tuvieron una perdida mayor en los últimos tres años que alcanzó al 20 % en el mismo período. Mientras que los jubilados y todos los beneficiarios de asignaciones familiares, AUH, pensiones y otras prestaciones atadas a la movilidad, perdieron 23,7 % entre noviembre de 2015 y mismo mes de 2018.
 
La inflación produjo el hundimiento de la economía nacional, un deterioro generalizado de las condiciones de vida y es determinante en el giro del clima político en contra del incapaz Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

15-01-2019 / 09:01
Mauricio Macri ha realizado todos los deberes para el FMI, impulsó una batería de reformas estructurales neoliberales de la economía y buscó alianzas de dependencia estratégica con EE.UU., pero la "lluvia de inversiones" no llega.
 
Según Fundación Capital (FC), en el cuarto trimestre del 2018 la inversión tuvo una estrepitosa caída de 22,7% interanual. Así, para la consultora dirigida por el ex presidente del BCRA, Martín Redrado, ese componente clave de la demanda agregada marcaría un deterioro de 4,9% durante la totalidad del año pasado.
 
Si a ese derrotero se le suma la contracción del 10,5% que proyecta el Gobierno para el 2019, se acumulará un negativo de 15% durante el último bienio de la gestión y la inversión cerrará con niveles de formación de capital fijo tan bajos como no se veían desde la crisis global generada por las subprime.
 
Desde FC son un poco más optimistas que el Gobierno acerca de lo que ocurrirá en 2019 y esperan una caída 8%. En ese caso el bienio acumularía una contracción de "apenas" 12,6%. Pero para otros analistas incluso la proyección oficial de 10,5%, publicada en el Programa Financiero 2019 que salió a la luz la semana pasada, peca de optimista.
 
La inversión es un componente clave de la demanda agregada. Un PBI traccionado por ella garantiza a priori un crecimiento más sostenible y en base a una mayor productividad.
 
Las altas tasas de interés y a la vez la posibilidad de una devaluación holgada atentan hoy contra su despegue. A eso se le suma el parate en la obra pública, que es la base del acuerdo de ajuste con el FMI, y la fuerte caída del consumo, por la caída récord del salario real.
 
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