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Nacionales - 03-12-2018 / 10:12

Eufórico por el G20, Macri busca reconciliarse con la clase media y lanzar su reelección

Eufórico por el G20, Macri busca reconciliarse con la clase media y lanzar su reelección
La cumbre del G20 dejó acuerdos, documentos y pactos poco significativos. La reunión más importante de la política y economía mundial que se realizó en el país, consintió, según muchos especialistas "demasiado optimismo por parte del Gobierno de Macri". Las cumbres del G20 realizadas anteriormente en otros países, no cambió para nada la vida de la gente después de la reunión, y esto se hizo en México, en Turquía, salió bien, con documentos finales, sin incidentes, pero se exagera en decir que la Argentina será otra después del encuentro.
Más allá de los pocos avances logrados con el documento final en muletas sobre los espinosos temas del comercio y el medio ambiente; más allá de las reuniones bilaterales fracasadas con Francia y Gran Bretaña, más allá de las muchas fotos con los líderes y la poca inversión, Mauricio Macri siente que tuvo una victoria política.
 
Para empezar, se logró que en los medios del mundo se hablara de la cumbre de líderes y no de choques violentos entre manifestantes y policías en las calles de Buenos Aires. Las manifestaciones de protestas fueron importantes pero controladas.
 
Macri fue consciente desde el comienzo respecto de la oportunidad que le daba este evento, que parecía destinado al público argentino. Como la alusión a que la Argentina abandonaba su "aislamiento" internacional, una crítica implícita al cristinismo y su política exterior.
 
Todo lo que rodeó a Macri conformó una estrategia de marketing político. Se quería mostrarlo como el estadista que no es, un político a la altura de un evento global, con la suficiente estatura como para "chicanear" al resto de los líderes del G20 y reclamarles que la reunión no fuera anodina sino que debía marcar la agenda mundial para la próxima década.
 
Luego, en las redes, las cuentas de Presidencia y la del propio Macri fueron difundiendo mini entrevistas a los líderes quienes, mirando directamente a cámara, decían lo bien que se sentían en Buenos Aires, reconocían el efectivo liderazgo de Macri y dispensaba elogios varios.
 
Fue una inyección de optimismo para la fanática tropa propia, todo apuntó a reforzar el vínculo con un sector de la clase media que constituyó desde el inicio la base de apoyo político del PRO, y que en los últimos meses había manifestado una fuerte desilusión con el macrismo.
 
Ese antecedente deja en claro cuál es el desafío del macrismo para las próximas semanas: lograr que la inyección de optimismo -y hasta de triunfalismo electoral- perdure en el tiempo y no se disipe cuando la evidencia de la dura recesión vuelva a pesar sobre el humor de los argentinos.
 
Porque, a pesar de la indestructible fantasía macrista, país sale de la Cumbre en las mismas condiciones en las que empezó: con la recesión oficialmente decretada por las estadísticas del Indec; el salario en franco derrumbe; la desocupación y la pobreza en alza.
 
Las dimensiones de la crisis económica, olvidada por sólo 72 horas, volverán este lunes con toda su fuerza, dado que regresarán los piquetes, los paros docentes, los reclamos sindicales y la lluvia de indicadores macroeconómicos espantosos.
 
La Opinión Popular

 
Un acuerdo lavado
  
Por Florencia Gosparini* y Alejandro Robba**
* Investigadora-docente UNM.
** Coordinador de la Licenciatura en Economía UNM.
 
Cuando asumió el gobierno, Mauricio Macri salió por el mundo con una agenda internacional basada en tres objetivos: el ingreso a la OCDE, el acercamiento a la Alianza del Pacifico y la intención de presidir el G-20. Entonces el presidente argentino era visto como el líder de derecha que enterraría el periodo de gobiernos populares en Sudamérica.
 
Las esperanzas del "mundo libre" sobre el rol disciplinador de Macri en la región llegaron a su fin. De sus tres objetivos solo se concretó el evento del G-20. No hubo ingreso a la OCDE y la Alianza del Pacifico fue dinamitada.
 
El documento final del G-20 ha sido "muy lavado". Desliza críticas al desempeño de la OMC, pero no dice qué reformas se llevaran a cabo; pone en evidencia la postura de Estados Unidos en contra del Acuerdo de Paris sobre cambio climático y relata desde la tribuna los problemas mundiales sobre los procesos migratorios desde países acechados por guerras y hambrunas.
 
Sin embargo, nos parece esencial analizar qué sucede hoy en la economía internacional desde la óptica de los países periféricos.
 
Como fuera señalado durante el Seminario de Economía Política Internacional organizado por la Universidad Nacional de Moreno, estamos frente a un momento histórico; el avance y repliegue de las derechas en América Latina, la nueva apertura comercial y financiera, y la profundización de los procesos de concentración y centralización del capital no son anomalías, sino que forman parte del proceso iniciado con Bretton Woods y de una crisis global del 2008 que todavía no ha terminado.
 
De lo que se trata, entonces, es de no naturalizar estos procesos y la forma que históricamente adoptan.
 
El G20 se desarrolló en medio de una importante competencia estratégica entre China y Estados Unidos. Se trata de una competencia por recursos financieros y económicos, se pelea por los puestos de trabajo. Allí el desafío radica en la potencialidad de las propuestas de políticas nacionales y regionales de los países periféricos para potenciar estrategias de desarrollo plausibles en el largo plazo.
 
Frente a un mundo en crisis es necesario comprender la disputa geopolítica en un marco de conflicto histórico y sus dinámicas cíclicas con características específicas.
 
En ese sentido es clara la transformación y desacoplamiento, en términos de crecimiento económico, de los países del sur global en la primera mitad del siglo XXI.
 
En dicho periodo, sigue siendo Estados Unidos quien mantiene la posición de centro cíclico principal; posición que se ve debilitada por la crisis financiera internacional de 2008 y el rol de China, como principal centro cíclico para la importación de commodities, oferente mundial de productos manufacturados y gran inversor internacional.
 
Estamos frente a una transformación de la economía mundial en relación a la expansión y la proyección de los intereses económicos de China. Resulta imprescindible avanzar en una nueva estrategia geopolítica de los países del sur a través de un mayor multilateralismo favorecedor de una nueva geografía regional de desarrollo.
 
Otro tema central que fue abordado durante el Seminario de Economía Política Internacional se relacionó con la inserción de países periféricos en las denominadas Cadenas Globales de Valor.
 
Aquí debemos tener mucho cuidado con la naturalización del comercio mundial en términos de capacidades y desprovista de las relaciones de poder, propiedad del capital y conflicto, propios del modo de producción capitalista.
 
El foco debe estar el rol de los Estados latinoamericanos para fortalecer y trabajar en conjunto con el capital privado nacional, en términos de recursos, políticas y apoyos necesarios, para así compensar la diferencia entre las capacidades de negociación de una empresa trasnacional y la contraparte local.
 
Se trata de repensar y fortalecer un Estado que posea una visión de conjunto, atendiendo a las dinámicas cíclicas que el capitalismo despliega, al orden geopolítico con el único objetivo de la búsqueda de mejoras en la condiciones de vida de la población.
 
 
Lo calló el G-20; lo debatieron los pueblos
  
Por Javier Echaide *
 
El gobierno argentino presentó tres ejes durante el G-20: el futuro del trabajo, la alimentación sostenible y la infraestructura para el desarrollo. Los tres temas más importantes, sin embargo, fueron el comercio internacional, el cambio climático y la crisis migratoria. El planteo de origen del gobierno intentó esquivar temas conflictivos.
 
La cumbre tampoco resolvió los temas que ponen en vilo a esta globalización neoliberal en crisis. En un documento final de cinco páginas hay pocas referencias sustanciales o con disensos, como es el caso de la cuestión climática. Resalta la mención de los líderes del G-20 al fracaso de la OMC para la regulación del comercio mundial, lo que motiva su necesidad de reforma.
 
Los temas que generan controversia, en cambio, fueron abordados en la Cumbre de los Pueblos: un encuentro entre organizaciones sociales de América Latina y de otras partes del mundo que durante dos días se concentraron en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y en la Plaza de los Dos Congresos con carpas públicas.
 
Allí se realizaron foros de debate, como el Foro Feminista; el de Soberanía Alimentaria; el Foro de Migrantes; el de Bienes Comunes y Soberanía; pero también foros sobre juventud, salud, reforma urbana, y sobre derechos humanos: temas ausentes en los debates oficiales.
 
El Foro Feminista contra el G-20 ya había planteado su propia actividad en octubre, cuando se reunió el denominado Women 20. Sus debates trascienden la lucha por el derecho a un aborto legal, seguro y gratuito, pues bajo su consigna "tu mujer emprendedora es una ajustadora" planteó una proyección de mujer diametralmente opuesta a la del W20 centrada en un emprendedorismo individualista como opción "femenina" (y no feminista) de un supuesto empoderamiento de las mujeres.
 
El Foro de Bienes Comunes identificó la falta de diversificación económica que mantiene a economías como la argentina a ser generadora y exportadora de materias primas, y la necesidad creada por las empresas transnacionales de condenarnos al extractivismo como modo principal de inserción en las cadenas globales de valor.
 
Esa situación afecta a las comunidades y a la naturaleza, expoliando las riquezas naturales en pos de un modelo de desarrollo que parece ilimitado, cuando fenómenos como el cambio climático nos señalan lo contrario.
 
Los tratados de libre comercio (TLC) y los tratados bilaterales de inversión (TBI) también fueron tenidos en cuenta por este foro como formas de garantizar la acumulación de ganancias para las empresas bajo amenaza de demandas ante tribunales arbitrales. Argentina cuenta con una grave experiencia en ese sentido con, por ejemplo, 60 juicios acumulados ante el Ciadi.
 
La soberanía alimentaria es un concepto de larga data ya propuesto por la Vía Campesina -la red de movimientos sociales más grande del mundo- en oposición a la "seguridad alimentaria" planteada por los poderosos.
 
La capacidad de los pueblos de decidir qué llevar a sus mesas para comer y en virtud de una alimentación sana y responsable, desafía no solamente la transgenización de los alimentos a escala planetaria, sino también proyectos como el de patentamiento de semillas que actualmente se está discutiendo en el Congreso Nacional con un proyecto de ley del que se debate socialmente bastante poco.
 
Argentina gastó de su propio presupuesto 200 millones de dólares para un G-20 que deja bastante poco para su población: un TBI celebrado con Japón a espaldas de los argentinos, una ciudad militarizada, y una momentánea distensión en la guerra comercial que mantienen Estados Unidos y China.
 
Los sectores sociales y populares respondieron a la campaña del miedo instalada por el gobierno con una movilización pacífica y contundente de 50.000 personas en las calles. Y en definitiva, quedan planteadas dos agendas: la de los gobiernos enfrentados entre sí y con consensos aparentes para tratar de no mostrar sus fracasos, y la de los pueblos que exploran sus alternativas por otro lado, en forma mucho más inclusiva y abarcativa, y encarando los problemas de frente.
 
* Doctor en Derecho y Abogado (UBA). Investigador del Conicet y miembro de ATTAC Argentina.
 
Fuente: Página12
 

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Eufórico por el G20, Macri busca reconciliarse con la clase media y lanzar su reelección
Sumisión al imperialismo. La grotesca escena en la que el presidente de los EEUU deja literalmente pagando a un Macri en el centro del escenario con una desorientación casi delarruesca, grafica la relación contradictoria con el amo del norte: Trump es el mejor apoyo y a la vez el mayor problema.
15-12-2018 / 10:12
La contundencia del balance numérico de los 3 años de gestión de la alianza Cambiemos es desastroso: 291% de devaluación, 160% de inflación, 3008% de alza en el gas, 2136% en la luz, 515% en el agua, 22% de caída en el salario real promedio y 24% en el mínimo y 18,5% en la jubilación.
 
Pero además, la destrucción de 51.700 empleos privados, la resignación de 107.933 puestos industriales y la desaparición de 9609 Pymes. Aún así, a cada argentino le tocan $283.380 de la deuda contraída, que supera en 420% a la que dejó la economía K y que ocupa 17,7% del gasto público, 10,2 puntos más que desde que asumió el actual gobierno.
 
Uno de las mentiras de campaña, como la promesa de reducción del peso del Estado, se usó en realidad de camuflaje para echar personal de planta y contratado heredado de la gestión anterior, pero reemplazándolo con creces por "tropa propia" e inclusive mejor paga. Hay un crecimiento de 87.700 empleos públicos nacionales.
 
En verdad, se hipotecó el futuro: se achicó la actividad económica, hay menos trabajo, se benefició más a los ricos en desmedro de los pobres y se disminuyó la inversión destinada a educación y ciencia, ¿a cambio de qué?
 
Recién ahora, desde la industria se advierte sobre un posible agravamiento de la recesión si no se adoptan medidas que fomenten las inversiones y una mayor actividad.
 
Acusado, imputado y procesado por haber pagado coimas a funcionarios del gobierno anterior en el marco de la causa de los cuadernos, Paolo Rocca paradójicamente se acaba de convertir en "el vocero" de la agenda de temas que el empresariado local reclama que Mauricio Macri encare en su cuarto año de mandato.
 
La voz del titular del Grupo Techint -y también el hombre más rico de la Argentina- se escuchó en un seminario de la organización Pro Pyme de la cual el holding es parte importante y, entre sus pares, se leyó como un fuerte mensaje hacia el gobierno de los CEOs de Cambiemos.
 
Si bien no marcó directamente los errores de gestión que la mayoría de los ejecutivos del país le adjudican a Macri, sí hizo referencia a las medidas que el país "necesita" mirando a mediano y largo plazo.
 
En ese contexto, pidió un país que genere más divisas genuinas, que apoye las exportaciones, que no mire solamente al campo sino también a la industria y que mantenga un tipo de cambio competitivo, en especial en un año electoral como será el 2019.
 
La Opinión Popular

15-12-2018 / 08:12
En un país ya de por sí aterrorizado por la peor política económica que recuerde, se levantan tapas desde las que se abalanzan viejos monstruos, como esas cajas con resorte de las que salta un payaso de susto.
 
El escándalo de la Libertadores por la violencia en el fútbol derivó en que -¡salta el payaso!- la final de una copa con ese nombre se definiera entre dos equipos argentinos en el país del que fuimos liberados por los Libertadores.
 
La denuncia por la violación de una menor por parte de un adulto en el ámbito del espectáculo estalló en los medios como una granada que se multiplicó en miles de esquirlas y relatos de mujeres que contaron por primera vez que fueron abusadas o violadas de niñas.
 
Y -¡salta el payaso!- el presidente Mauricio Macri, quien dijo que no les cree a las mujeres cuando dicen que no les gusta, "que les digan qué lindo culo tenés", anunció que enviará al Congreso una ley de equidad de género.
 
El que fue presidente de un club que tiene una de las barras más agresivas está incapacitado moralmente para hablar de violencia en el fútbol porque no hizo nada cuando pudo hacerlo.
 
El hombre que juega con esa idea de que "aunque digan que no, es sí" y que piensa que es agradable para las mujeres que todo el tiempo los hombres hablen de sus culos, no puede decir que entiende o, siquiera, que trata de entender la violencia de género.
 
El presidente que encabezó una de las principales constructoras contratistas del Estado y cuyas empresas se multiplicaron durante la dictadura, no tiene autoridad para hablar de corrupción en la obra pública, porque su fortuna proviene de ese ámbito y nunca dijo nada.
 
Y como su hermano Gianfranco, que acaba de declarar esta semana ante la justicia que "nunca pagó sobornos, no sé mi padre", parece que en la familia presidencial se escudan en la discapacidad mental de Franco, il capo di famiglia.
 
Es el mismo Macri que prometió "pobreza cero" en la campaña y se acaba de demostrar que su gobierno ha sido el que con más rapidez aumentó los niveles de pobreza en el país, aún más que las dictaduras y que cualquier gobierno civil.
 
La mayoría de los argentinos votó a un presidente que encarna a sus peores congojas. Cada payaso monstruoso que brinca de las cajitas del horror argentino tiene un reflejo de la clase y el grupo social al que pertenece Macri.

14-12-2018 / 10:12
Gianfranco Macri compareció ayer ante el juez Claudio Bonadío, evitó defender su padre Franco y mandó a los cronistas tribunalicios a preguntarle "a él" si había pagado coimas para mantener sus cabinas de Autopistas del Sol durante el kirchnerismo, al que apoyó incluso cuando su primogénito buscaba destronarlo.
 
Ausol, en rigor, es controlada por el consorcio español Abertis y tiene como socia a la italiana Impregilo. La constructora del grupo Macri, SIDECO Americana, tuvo entre 1994 y 2001 un 23% del capital y redujo esa participación al 10% en 2001 a cambio de u$s 120 millones, tras asegurarse la contratación de sus constructoras para las obras de los años 90.
 
En 2004, como explicó ayer Gianfranco, se licuaron las participaciones al incorporar un refuerzo de capital. Pero los Macri mantuvieron un 7% que recién vendieron el año pasado, después de que las acciones de Ausol treparan 394% por las subas de peajes dispuestas por el Gobierno de Macri.
 
Eso no es todo. Las multinacionales europeas que se quedaron con los peajes de los accesos tienen a su vez otros vínculos con la familia presidencial. Abertis pertenece a Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, con quien Macri compartió negocios en el mundo del fútbol.
 
Impregilo es un grupo constructor italiano fundado en 1959 en Milán, con más de 17.000 empleados y obras viales en toda Latinoamérica, pero con una particularidad: en casi todos sus negocios en Argentina aparece asociado a los Macri.
 
Una de las prósperas empresas contratistas del Estado que compartieron durante años los Macri con Impregilo es la línea de alta tensión que transporta la energía generada por Yacyretá (Yacylec S.A.).
 
Esta semana, el diario La Nación reveló que el Tribunal Fiscal de la Nación dictaminó que Yacylec le debe a la AFIP 46 millones de pesos en impuestos atrasados, multas e intereses acumulados, además de las costas del juicio que hizo para intentar evitar pagar.
 
Llamativamente, apenas 24 horas después se incendió en el sexto piso de la sede central de la AFIP la oficina de Causas Tributarias, donde se almacenan expedientes y actuaciones administrativas como las que se ventilaron en ese juicio en el Tribunal Fiscal.
 
Ahora, el padre y el hermano del Presidente y jefe del clan familiar están acusados de haber pagado coimas para mantener las concesiones del Acceso Oeste a través de la empresa Concesionaria Oeste, y por el Acceso Norte a través de Autopistas del Sol (Ausol). Pero, el responsable de los negocios no es otro que Mauricio, y ni los CEOs ni Gianfranco participaban de las decisiones sin la venia del líder de Cambiemos.
 
La Opinión Popular

14-12-2018 / 09:12
Mauricio Macri lo hizo. La pobreza alcanzó al 33,6 por ciento de la población urbana durante el tercer trimestre de 2018. Con un salto de 5,4 puntos en un año, la medición del Observatorio de la Deuda Social de la UCA alcanzó su valor más elevado desde 2010.
 
El deterioro socioeconómico asociado a la crisis cambiaria y financiera junto con el ajuste recesivo implementado por el FMI para intentar domarla dejó un saldo de 2.180.000 nuevos pobres que elevan la cifra total hasta las 13.600.000 personas.
 
La estimación anticipa el fiasco rotundo del gobierno de Macri para cumplir con su promesa de reducir la pobreza al finalizar su mandato en diciembre de 2019. "Si cuando finalice mi gestión no bajó la pobreza, habré fracasado", esto decía al comienzo de su mandato.
 
La indigencia, por su parte, ascendió hasta el 6,1 por ciento que marca un alza de 0,4 puntos frente al mismo período del año pasado. El dato representa la emergencia de 161.500 indigentes nuevos para llegar a un total de 2.470.000 de individuos con ingresos inferiores al valor de la canasta básica de alimentos.
 
"Mientras se mantenga el actual escenario recesivo, sólo cabe esperar un aumento del desempleo, los trabajos de subsistencia y de la precariedad laboral y, por lo tanto, de las desigualdades estructurales que afectan al mercado de trabajo, con efectos directos sobre la pobreza", advierte el informe del ODS-UCA.
 
En otras palabras, el motor para el crecimiento de la pobreza es el programa económico neoliberal de Cambiemos y el programa de austeridad y ajuste adoptado para acceder al financiamiento del FMI.
 
Con el incremento en los precios que siguió al salto cambiario, la medición del observatorio dirigido por el sociólogo Agustín Salvia superó el 32,3 por ciento que había alcanzado en 2016. El deterioro experimentado entonces fue consecuencia de la devaluación, los tarifazos y la destrucción de empleo.
 
El 33,6 por ciento informado ayer es el dato más elevado en nueve años. "Un cambio de rumbo sustantivo no sólo necesitará de fuertes inversiones e impulso a las exportaciones, sino también de políticas que reactiven el mercado interno, apoyen a las microempresas y mejoren su productividad", explica el OSD-UCA.
 
El reporte muestra que, desde la llegada de Macri a la Casa Rosada, los niveles de pobreza entre los niños de 0 a 17 años treparon del 44,6 a 51,7 por ciento, un aumento de 7,1 puntos en un año. La Unicef advirtió que cerca de la mitad de los niños, niñas y adolescentes en la Argentina son pobres. Y el macrismo no tiene instrumentos que permitan revertir la pauperización en las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la población.
 
La Opinión Popular

13-12-2018 / 09:12
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