Mauricio Macri, la puta que te parió'. O se lee con demasiada frecuencia su versión de redes sociales, #MMLPQTP". No se publicó en PáginaI12, sino en el New York Times el martes pasado.
 
Macri es el anfitrión de un G20 que representa a un mundo en crisis por las políticas neoliberales en las que él cree. Es parte de esa crisis o producto de ella y no es parte de la solución. No tiene nada que aportar ni qué decir, más que una sola palabra: "¡Socorro!" 
 
El artículo del New York Times muestra a un Macri desbordado por situaciones que se le escapan. Un personaje que no está a la altura de los problemas y los empeora. Y sobre todo describe a un gran mentiroso, nada peor para la imagen internacional de un presidente. 
 
Como los argentinos son todos directores técnicos, el tema del Boca-River ha sido discutido, analizado, discurseado, desmenuzado, repetido, revisado y vilipendiado y en todos los casos, más allá de las miles de explicaciones diferentes -todas muy ilustradas- hay coincidencia en la ineptitud del gobierno.
 
Los futboleros de River y de Boca y de todos los demás equipos coinciden en que la situación fue un fracaso político y un fallo estrepitoso en la seguridad que les privó del espectáculo más esperado y deseado. 
 
Toda la maquinaria de comunicación del macrismo no tiene antídoto contra esta explosión que carga la misma munición que usan ellos, pero multiplicada. Hay pasión, deseo, frustración, odios y amores, miedos y paranoia puestos en el juego.
 
El macrismo visualiza la integración en el mundo como la capacidad de endeudarse con los grandes centros financieros, lo que no tenía ni quería el peronismo.
 
El arma se les dio vuelta por su propia incompetencia y no tuvieron forma de intervenir para revertir el efecto. Imposible culpar a la pesada herencia ni al populismo. La explosión interfirió todas las líneas del macrismo, al punto que perjudicó la intención de Daniel Angelici en disputar la interna de la UCR en la CABA.
 
Seguramente, la mayoría de los jefes de Estado que asisten a la reunión del G20, están más informados de lo que pasó en la Libertadores, que en los intersticios de la economía argentina.
 
A muchos de ellos, Macri los ha saludado en términos futbolísticos, con alusiones que muchos de ellos no entendieron. Y terminaron por visualizar a un Macri que no será un gran estadista, pero sabe de fútbol, el terreno donde se acaba de mostrar tan incapaz.
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Nacionales - 01-12-2018 / 09:12
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Macri, el anfitrión de un mundo en crisis por las políticas neoliberales en las que él cree

Macri, el anfitrión de un mundo en crisis por las políticas neoliberales en las que él cree
Trump ha prometido 250 millones de dólares para intervenir en el área de la construcción en los proyectos PPP (Participación Público-Privada). Los proyectos PPP, en los que el gobierno había depositado sus esperanzas para reactivar la economía, fracasaron por las altas tasas de interés y el riesgo país en ascenso. Aún así, la cifra prometida por Trump es mínima porque la obra que quieren encarar en ese tramo licitado está valuada en 800 millones de dólares.
"Ahora, en conciertos, marchas y hasta en el preámbulo de la final suspendida de la Copa Libertadores, se escucha más bien otro eslogan: 'Mauricio Macri, la puta que te parió'. O se lee con demasiada frecuencia su versión de redes sociales, #MMLPQTP". No se publicó en PáginaI12, sino en el New York Times el martes pasado.
 
Macri es el anfitrión de un G20 que representa a un mundo en crisis por las políticas neoliberales en las que él cree. Es parte de esa crisis o producto de ella y no es parte de la solución. No tiene nada que aportar ni qué decir, más que una sola palabra: "¡Socorro!" 
 
El artículo del New York Times muestra a un Macri desbordado por situaciones que se le escapan. Un personaje que no está a la altura de los problemas y los empeora. Y sobre todo describe a un gran mentiroso, nada peor para la imagen internacional de un presidente. 
 
Como los argentinos son todos directores técnicos, el tema del Boca-River ha sido discutido, analizado, discurseado, desmenuzado, repetido, revisado y vilipendiado y en todos los casos, más allá de las miles de explicaciones diferentes -todas muy ilustradas- hay coincidencia en la ineptitud del gobierno.
 
Los futboleros de River y de Boca y de todos los demás equipos coinciden en que la situación fue un fracaso político y un fallo estrepitoso en la seguridad que les privó del espectáculo más esperado y deseado. 
 
Toda la maquinaria de comunicación del macrismo no tiene antídoto contra esta explosión que carga la misma munición que usan ellos, pero multiplicada. Hay pasión, deseo, frustración, odios y amores, miedos y paranoia puestos en el juego.
 
El macrismo visualiza la integración en el mundo como la capacidad de endeudarse con los grandes centros financieros, lo que no tenía ni quería el peronismo.
 
El arma se les dio vuelta por su propia incompetencia y no tuvieron forma de intervenir para revertir el efecto. Imposible culpar a la pesada herencia ni al populismo. La explosión interfirió todas las líneas del macrismo, al punto que perjudicó la intención de Daniel Angelici en disputar la interna de la UCR en la CABA.
 
Seguramente, la mayoría de los jefes de Estado que asisten a la reunión del G20, están más informados de lo que pasó en la Libertadores, que en los intersticios de la economía argentina.
 
A muchos de ellos, Macri los ha saludado en términos futbolísticos, con alusiones que muchos de ellos no entendieron. Y terminaron por visualizar a un Macri que no será un gran estadista, pero sabe de fútbol, el terreno donde se acaba de mostrar tan incapaz.

 
El presidente quería aprovechar la realización del G20 para mostrar una Argentina apetecible y la ventana que abrió mostró el desastre. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, con su manía de decir lo opuesto a lo que sucede, afirmó que la realización del G20 era la culminación del proceso de integración de la Argentina al mundo.
 
Entre un G20 que se anuncia más conflictivo que productivo y la catástrofe de la Copa Libertadores, la consecuencia es obvia: un país que es incapaz de contener la final de un partido de fútbol entre equipos locales no se presenta como el mejor para recibir las inversiones que desvelan a un gobierno que ha demolido su economía.
 
El francés Emmanuel Macron, con su país prendido fuego por las protestas populares, aconsejó a Macri que "ese es el camino, apoyamos sus reformas".  
 
Antes de reunirse con Macri, Macron había anunciado que no se firmará el tratado de la Unión Europea con el Mercosur, una de las metas del mandatario argentino para esta reunión, durante la que esperaba, por lo menos, ablandar al francés.
 
A Macron lo habían dejado de plantón cuando llegó. Lo saludó un técnico del aeropuerto y cuando se estaba retirando, llegó tarde la vicepresidenta Gabriela Michetti que farfulló en un inteligible franchuñol a la primera dama gala, de quien los franceses dicen que es la verdadera jefa en su país.   
 
Era esperada la reunión de Donald Trump con el premier ruso Vladimir Putin, y la foto con Macri en el medio como campeón de la paz, pero el norteamericano la suspendió en pleno vuelo en respaldo de sus aliados ucranianos.
 
Trump ha prometido 250 millones de dólares para intervenir en el área de la construcción en los proyectos PPP (Participación Público-Privada). En el entorno de Macri dicen que con el argumento de la corrupción local el presidente quiere desplazar a la "patria contratista" local y reemplazarla por constructoras de la potencia del Norte, como si estas no usaran los mismos y otros mecanismos de cartelización, chantaje y coimas.
 
Pero es un argumento falso porque las empresas de Macri están entre las más importantes de la patria contratista. Esas empresas están involucradas ahora en la escandalosa venta de las centrales termoeléctricas Brigadier López y Ensenada Barragán a precios sensiblemente inferiores a los que requirió su construcción.
 
Los proyectos PPP, en los que el gobierno había depositado sus esperanzas para reactivar la economía, fracasaron por las altas tasas de interés y el riesgo país en ascenso. Aún así, la cifra prometida por Trump es mínima porque la obra que quieren encarar en ese tramo licitado está valuada en 800 millones de dólares.
 
Nada le ha hecho más daño a su imagen internacional que un grupo de los barra de River que decidieron cascotear el ómnibus de Boca. Los piedrazos impactaron en todo el planeta hasta llegar al absurdo de que la final de la Copa Libertadores -el hecho futbolístico más importante de Latinoamérica- que en esta ocasión enfrenta a los dos equipos más populares de Argentina, tenga que realizarse en España, en el estadio del Real Madrid.
 
La crisis de la Libertadores podría quedar circunscripta a un tema deportivo, pero adquirió una dimensión política especial, incluso internacional, porque se produce en un terreno que usa el macrismo para meter la política por la ventana.
 
Macri entró por esa vía y su principal operador judicial es Daniel Angelici, el actual presidente de Boca y por lo tanto uno de los principales protagonistas de este enredo. En estos días se conoció que en lo que va del año, los salarios perdieron el 17 por ciento frente a la inflación, pero el clásico fue más discutido que la crisis del salario.
 
La fallida recepción a Macron por parte de la vice Michetti fue sellada con el chiste de Macri al francés:"Muchas de las macanas que cometimos nosotros -le dijo con una sonrisa de picardía- las aprendimos allá, en la Sorbona, con algunos dirigentes que mandamos hace algunos años".
 
O con otro fallido en la recepción del chino Xi JinPing que fue confundido con su jefe de ceremonial. Con la presencia del canciller Jorge Faurie, la primera persona que bajó del avión fue recibida con banda y honores como si fuera el presidente, hasta que se dieron cuenta de que no todos los chinos son iguales.
 
El gobierno kirchnerista desarrolló una estrategia internacional que priorizaba la integración regional y desde allí hacia el resto del mundo con la idea de multilateralidad. Cuando el Grupo de los siete, integrado por las potencias principales, se amplió en el G20, la diplomacia kirchnerista lo aprobó como parte de esa vía hacia la multilateralidad.
 
Sin embargo, el macrismo visualiza la integración en el mundo como la capacidad de endeudarse con los grandes centros financieros, lo que no tenía ni quería el kirchnerismo. Una de sus principales consignas electorales fue la de integrar a la Argentina al mundo y exhibe esta reunión como la coronación de esa estrategia.
 
Pero Macri esperaba que se diera en un contexto económico nacional e internacional menos desfavorable. En este escenario se ha convertido en un recurso desesperado para hacer remontar la economía y su imagen política que a dúo se van a pique.
 
En un plano más de coyuntura, el gobierno se regodeó con el tema de la seguridad desplegada para la reunión. Ya habían metido la pata cuando antes de los desmanes en Núñez que no supo prevenir, la ministra Patricia Bullrich afirmó: "Si vamos a tener un G20, cómo no vamos a poder con un Ríver-Boca".
 
Y el jueves mezcló amenazas como "no se va a tolerar ningún tipo de violencia" con el cierre de la causa por la muerte y desaparición de Santiago Maldonado. "Triunfó la verdad sobre el relato" se jactó en un mensaje por las redes.
 
En un extenso fallo, el juez Gustavo Lleral decidió el cierre de la causa y eximió de culpa al único gendarme enjuiciado. La familia Maldonado informó que al hablar con la madre de Santiago, el juez Lleral le confesó que "todo mi equipo de trabajo y yo estamos siendo apretados para que cierre la causa (...) por eso debo hacer esto".
 
Mezclar en pleno G20 las amenazas contra las movilizaciones por un lado, y la jactancia por la decisión judicial en el caso de un crimen en un contexto de represión policial, por el otro, demostró que, al revés de su afirmación sobre el triunfo de "la verdad sobre el relato", lo que quiso hacer para apuntalar su amenaza fue enfatizar el triunfo de la impunidad para estos casos.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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20-04-2019 / 09:04
20-04-2019 / 08:04
Aunque todas las encuestas muestran a Cristina Kirchner ganadora de la primera vuelta y luego en la segunda con más de cinco puntos de diferencia sobre Mauricio Macri, el verdadero problema está en los más de 25 por ciento de indecisos, la mayoría de ellos, ex votantes del macrismo y con marcada inclinación por ideas conservadoras.
 
No es momento de festejo para nadie. Para el macrismo, porque le será muy difícil remontar la cuesta. Tampoco para la tercera vía, porque no mueve el amperímetro. Pero el kirchnerismo tampoco puede estar de fiesta porque le falta disputar una franja del electorado que le ha sido reacia y que, si se vuelca en masa a último momento, puede cambiar cualquier resultado.
 
En ese 25-30 por ciento está el corazón de la batalla. Una minoría recalcitrante que exige mano dura y no simpatiza con la AUH se convierte así en el gran elector. Está fundida, destrozada, por la política económica de Mauricio Macri, pero al mismo tiempo reniega de las políticas distributivas y de ampliación de derechos del peronismo-kirchnerismo.
 
Constituye el emergente del proceso de derechización que se está produciendo en todo el mundo. Hay un video dando vueltas en las redes donde Noam Chomsky dice que esta fotografía del planeta le recuerda el final de la década del '30 con la propagación del nazismo, que parecía indestructible.
 
El desafío para las fuerzas populares y de izquierda es doble porque sin perder su identidad deben disputar con la derecha un electorado que se ha derechizado.
 
Los defensores de la "amplia avenida" del medio, que a esta altura tendría varios representantes, en Sergio Massa, Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, presentan una salida con personalidad socialdemócrata.
 
Paradójicamente, los tres en algún momento fueron parte del esquema de alianzas del peronismo-kirchnerismo, pero ahora van acompañados por socialistas santafesinos y algunos radicales espantados por el desastre que provocaron con Macri.
 
No aceptan la polarización que revelan las encuestas y se ilusionan con superar a Macri en la primera vuelta para disputar el ballottage con el respaldo de los votos macristas residuales ante Cristina Kirchner.
 
La experiencia europea y norteamericana y aquí en Argentina con la Alianza demostró que esta corriente tuvo su oportunidad y fracasó en ese doble desafío, porque perdió identidad al ser cooptada por las políticas neoliberales. Y porque no supo contener los reclamos populares que provocan esas políticas. Terminaron por convertirse en lo que supuestamente debían confrontar.
 

19-04-2019 / 10:04
Los datos que trascendieron de la última encuesta electoral de la consultora preferida de Marcos Peña y de la alianza antiperonista Cambiemos, 'Isonomía', dieron un verdadero golpe bajo a la Rosada. Ocurre que según la misma, la ex mandataria Cristina Fernández se impondría por 9 puntos sobre Mauricio Macri en un balotaje.
 
'Isonomía' es una de las consultoras que se encuentra entre las líderes en campañas electorales, asesoramiento estratégico, investigación de opinión pública, mercado y asuntos públicos en la Argentina.
 
Dentro del macrismo es una encuestadora respetada e incluso ha realizado trabajos para la Jefatura de Gabinete de la Nación y para el propio Marcos Peña, quien en un año le encargó decenas de  investigaciones. Peña, como los principales funcionarios y referentes del macrismo, le creen.
 
Por eso cayó como un balde de agua fría que la consultora preferida de Cambiemos haya realizado una encuesta electoral cuyos resultados no son nada halagüeños para Macri: en un eventual balotaje, Cristina le gana por paliza.
 
La ex presidenta sacaría 45 puntos en segunda vuelta mientras que el Presidente obtiene solo 36, lo que profundiza la diferencia que apenas un punto que Cristina le sacaba hace solo un mes, según un relevamiento de la misma consultora. Es decir, la intención de voto de Macri se desplomó de manera alarmante.
 
La encuesta revela que todavía hay un 17% de votantes indecisos y un 3% que no sabe o no contesta, pero acá surge otro dato importante: día a día crece la tendencia de voto en favor de Cristina, lo que revela en proyección una mayor diferencia sobre Macri.
 
Según el análisis de 'Isonomía', la mayoría de los votantes en primera vuelta de Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey migrarían al voto a Cristina, mientras que lo que votarían por Roberto Lavagna se repartirían en forma pareja.
 
La encuesta cayó como una bomba en la Casa Rosada y los mercados. El riesgo país ya está en 850 puntos, porque Macri no logra imponerse entre los indecisos.
 
No es casual que haya sucedido en el mismo momento que la inflación se disparó al 4,7% y acaso sea la explicación del paquete desesperado de medidas "populistas" de congelamiento de precios, techo a la cotización del dólar y postergación de aumentos de tarifas que apuró el gobierno, acaso la última bala para tratar de mantener en pie la candidatura del Presidente a su reelección.
 
La Opinión Popular
 

19-04-2019 / 09:04
 De todo el paquete de medidas para bajar la inflación, sólo el congelamiento de las tarifas -con la excepción del gas- y el descuento en medicamentos para los sectores más pobres de la sociedad (si es que se cumple eficazmente), pueden considerarse como beneficios seguros e indiscutibles.
 
Con el agregado de que el congelamiento tarifario elimina transitoriamente un encarecimiento futuro, pero no implica una mejora respecto a la situación vigente, lo que diluye la percepción del beneficio.
 
Todo el resto son medidas de muy escaso alcance e impacto macroeconómico - como por ejemplo el inicio de la construcción de 10.000 viviendas dentro del Plan Procrear - o incluso con riesgo de ser perjudiciales para quien las tome,  como los préstamos a tasas exorbitantes que otorgará la Anses.
 
En cuanto a las medidas destinadas al comercio y a las Pymes, son de una magnitud poco significativa para el contexto de crisis que atraviesan.
 
Lo más endeble de todo es el relanzamiento de Precios Cuidados, que se presenta como el elemento estelar. El "acuerdo de caballeros" abarca apenas 64 productos que además van a estar disponibles a partir del lunes con precios que incorporan un aumento promedio del 8% (con "picos" de más del 20% para yerba, arroz y leche).
 
No podía esperarse algo mejor de parte de un Gobierno que descree visceralmente de ese tipo de medidas intervencionistas al punto de exprimir el diccionario para encontrar eufemismos que reemplacen la palabra congelamiento, que según expresó públicamente Marcos Peña es una estrategia "regresiva", "insostenible" y que termina provocando una "inflación más alta".
 
Si con toda la convicción y evidencias que tenía, Galileo Galilei no pudo convencer a la Iglesia Católica de la teoría Copernicana sobre que la tierra gira alrededor del sol, menos podrá un Gobierno atrapado en dogmas de libre mercado generar confianza respecto a una política antiinflacionaria que, para peor, se lanza con un impulso de precios al alza.
 
Por todo lo anterior, es poco probable que el paquete sirva para desacelerar la inflación de manera rápida y considerable, y que contribuya a que la curva descendente del nivel de actividad se revierta de manera significativa.
 
Menos aún si se tiene en cuenta que el "pico" inflacionario de marzo, más lo que se agregará en abril y mayo, asestarán un nuevo mazazo al poder adquisitivo de la sociedad y, en consecuencia, debilitarán el consumo, que es el motor indispensable y requisito necesario para que una economía se recupere.

18-04-2019 / 10:04
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