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Nacionales - 29-11-2018 / 08:11
EN SEPTIEMBRE SE DESTRUYERON 9300 PUESTOS FABRILES

La industria perdió 100.000 puestos de trabajo, la peor crisis de los últimos 20 años

La industria perdió 100.000 puestos de trabajo, la peor crisis de los últimos 20 años
La industria perdió más de cien mil empleos. La cifra representa el 8,5 % de la dotación de trabajadores manufactureros que existía a fines de 2015. Sobre 34 meses de gestión Cambiemos, en 33 cayó la ocupación industrial. En septiembre también bajó el resto del empleo privado. Analistas aseguran que los sectores que ganen con el modelo económico neoliberal de Cambiemos, no compensarán lo que se pierda con la baja en el mercado interno.
El legado de Jorge Triaca al frente de la cartera laboral es contundente. Durante su gestión se destruyeron 107.300 puestos de trabajo en la industria. La cifra representa el 8,5% de la dotación de trabajadores manufactureros que existía a fines de 2015. La pérdida de empleos en el sector es una constante desde que comenzó la presidencia de Mauricio Macri.
 
El deterioro de la estructura laboral se explica por la contracción de la demanda interna, el impacto de los tarifazos y la apertura de las importaciones. A ese cóctel se sumaron este año la corrida cambiaria y el ajuste recesivo implementado para intentar contenerla. Las estadísticas oficiales reflejan que esos factores aceleraron la caída de la ocupación industrial.
 
En septiembre se contabilizaron 9300 empleos menos que en agosto. La medición sin estacionalidad muestra un saldo mensual negativo de 7300 operarios. La Secretaría de Trabajo, que hasta el próximo lunes estará encabezada por Triaca, estima que en los primeros nueve meses de 2018 se perdieron 42.200 posiciones fabriles.
 
Los datos publicados ayer por la Secretaría de Trabajo ofrecen además una aproximación para la caída en la capacidad de compra de los salarios de los trabajadores registrados. La remuneración promedio experimentó en septiembre un alza interanual del 25,2% mientras que la inflación marcó en el mismo período un alza del 40,5%, según el Indec.
 
La pérdida en el poder adquisitivo no solo afecta las condiciones de vida sino que impacta directamente sobre las empresas industriales cuya producción depende del consumo interno. Así las actividades industriales registraron caídas en 33 de los 34 meses de la gestión de Cambiemos cubiertos por las estadísticas oficiales.
 
La cantidad de trabajadores en la industria es la más baja en nueve años. Los datos para septiembre están por debajo de los observados en enero de 2009 que es cuando comenzaron a publicarse las cifras.
 
A lo largo de los últimos tres años la industria manufacturera fue una de las actividades más golpeadas. El escenario de estancamiento con estabilidad en el empleo experimentado durante los últimos años del gobierno K se convirtió en una caída con destrucción de puestos de trabajo con la llegada de la alianza Cambiemos.
 
El Estimador Mensual Industrial marcó un derrumbe histórico del 11,5% en septiembre respecto de igual mes del año pasado. Fue la mayor caída interanual desde julio de 2002, cuando hubo un retroceso del 12,2%. Los sectores fabriles más afectados por la crisis fueron el textil, caucho y plástico, sustancias y productos químicos y refinación de petróleo, entre otros. El profundo ajuste contemplado en el acuerdo stand-by con el Fondo Monetario Internacional garantiza la continuidad del escenario sectorial recesivo.
 
La Opinión Popular

 
Con 100.000 puestos menos, el empleo industrial atraviesa la peor crisis de los últimos veinte años
 
La crisis de la industria manufacturera ya se cobró 100.000 puestos registrados en el sector desde el 2015, y se convirtió en la peor de los últimos veinte años en materia de empleo para ese sector.
 
De acuerdo a estimaciones de la consultora Radar, que relevó BAE Negocios, la destrucción de vacantes en el rubro fabril acumulada durante la administración de Cambiemos se asimila a las de 2014 o 2009.
 
En ese sentido, el Estimador Mensual Industrial (EMI) que mide el INDEC marcó una baja del 11,5% interanual en octubre y un deterioro de las expectativas de los empresarios en lo que respecta al empleo y el volumen de ventas que esperan para los próximos meses.
 
"Sector por sector las perspectivas son negativas", advirtió el economista de Radar, Martín Alfie, a BAE Negocios. Consideró que por la devaluación "algunos sectores pueden ganar con mayores exportaciones como el automotriz, metálicas básicas o alguna actividad puntual de la siderurgia por Vaca Muerta, pero no compensan lo que se pierde con todo el resto que depende del mercado interno".
 
"La industria viene mal desde 2011 pero hasta 2015 logró mantener a grandes rasgos su nivel de empleo, desde ese entonces no paró de caer y muy probablemente lo siga haciendo como mínimo hasta mediados de 2019, pero lo cierto es que no sabemos cuándo va a frenar", añadió el doctor en Sociología, Daniel Schteingart.
 
Para el experto, "en 2016 el empleo industrial cayó mucho y en 2017 lo hace a un ritmo menor". Es que el año pasado el rubro fabril mostró una recuperación magra de apenas 1,8%, una mejora que ya se evaporó con la contracción del 2,1% de lo que va del 2018, que se inició en mayo con la corrida cambiaria.
 
El rebote de 2017 no se reflejó en los puestos de trabajo porque los sectores que traccionaron fueron la construcción y el agropecuario, que son intensivos en capital y no en mano de obra, describió Schteingart.
 
"Lo que había subido fue despachos de cemento, que no aporta mucho empleo, la petroquímica y química, y las metálicas básicas como la siderurgia que son capital intensivas", puntualizó Alfie.
 
"Los sectores más afectados por las importaciones y la contracción del consumo interno, como son el rubro textil y de calzado, no contribuyen tanto al PBI pero sí en términos de puestos de trabajo", abundó Schteingart.
 
En cuanto a las perspectivas para el 2019, Alfie planteó que "no veo ninguna recuperación, en todo caso caerá menos" ya que la tracción podría provenir del agro o actividades vinculadas a las exportaciones a Brasil, pero no de las que están ligadas al mercado interno, duramente golpeado por el deterioro del poder adquisitivo.
 
Consultados por las causas de la crisis que vive la industria desde 2015, mencionaron particularmente la apertura comercial que impulsó el Gobierno.
 
"Abrir la economía te disciplina los precios a expensas de un mayor déficit comercial, la idea era exportar más pero el problema es que las importaciones crecen a un ritmo mayor como ocurrió en otros períodos", sintetizó Schteingart.
 
Alfie, por su parte, puso el foco en la "suba de costos que salvo el salarial, fue muy importante por tarifas y combustibles, incluyendo el financiero con el fin de la línea de crédito productiva".
 
Fuentes: iProfesional y Página12
 

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La industria perdió 100.000 puestos de trabajo, la peor crisis de los últimos 20 años
La sucesión de “tormentas” económicas, provocadas por el Gobierno de Macri, ya impactó en el empleo registrado. La mala noticia es que a pocas semanas de finalizar 2018 dicho efecto no finalizó. El trabajo formal continúa en merma y según las estadísticas oficiales en septiembre hubo 28.900 empleados en blanco menos que en agosto.
17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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