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Nacionales - 28-11-2018 / 11:11
HUBO FUERTES CRÍTICAS AL GOBIERNO DE MACRI

Movimientos populares realizaron un acto contra el G20 en Atlanta

Movimientos populares realizaron un acto contra el G20 en Atlanta
Dirigentes políticos y movimientos sociales se manifestaron en la cancha de Atlanta, en la llamada "cumbre de los pueblos", bajo la consigna "No al G20. No al FMI". Entre las agrupaciones que organizaron el acto se destacaron el Movimiento Evita, el sector de Barrios de Pie que responde a Daniel Menéndez, y la Corriente Clasista y Combativa (CCC). Entre los dirigentes estaban el diputado Felipe Solá, el secretario general del gremio de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, el diputado nacional del Movimiento Evita Leonardo Grosso, el legislador Carlos Arroyo, el economista Claudio Lozano y el referente de la CCC Juan Carlos Alderete, entre otros.
 
Con un estadio repleto y contingentes de personas que quedaban fuera de la cancha de Atlanta, en el barrio de Villa Crespo, se realizó el acto de movimientos populares contra la realización del G20 en el país, que no dejó de tener un tinte electoral.
 
El encuentro organizado, entre otros, por el Movimiento Evita, la CCC, y el sector que quedó junto a la diputada Victoria Donda luego de la reciente ruptura de su espacio histórico, Libres del Sur, hizo hincapié en la unidad lograda en las calles mediante el movimiento piquetero que debía trasladarse a la esfera política para derrotar a Macri en 2019.
 
A la vez plantearon movilizarse este viernes 30 en repudio a la visita de los líderes de las naciones "imperialistas", como las definió Juan Carlos Alderete, de la CCC, que incluyó en su discurso desde a Trump y Putin, pasando por el chino Xi Jingping.
 
"Somos prudentes, pero no mansos", alertó el histórico dirigente piquetero, que se refirió de ese modo a la posibilidad de incidentes en la movilización convocada para el primer día de deliberaciones del entente que agrupa a las principales naciones por su rol en la economía mundial.

 Movimientos populares realizaron un acto contra el G20 en Atlanta

Del acto participó el diputado Felipe Solá, que recordó su relación con el movimiento piquetero durante su rol como gobernador bonaerense, y el dirigente Juan Carlos Schmidt, cabeza de los gremios del transporte que durante la madrugada del martes habían realizado asambleas en sus lugares de trabajo en protesta por el impuesto a las ganancias.
 
También hubo ausencias relevantes del así llamado "triunvirato piquetero". Emilio Pérsico, del movimiento Evita, dijo a Infobae: "Grabois eligió estar con Cristina, no acá", en referencia al dirigente de llegada directa al Vaticano.
 
La capacidad para 20 mil personas del estadio de Atlanta se vio colmada y permitió que los asistentes escucharan a Felipe Solá postulando a los movimientos sociales como los responsables de "evitar el caos y el desborde social", algo que, según el dirigente que se postula como presidenciable por la oposición peronista, el macrismo no quería ver.
 
Solá, con la mirada en 2019, postuló un frente "policlasista, plural, argentino" y respecto a la movilización del viernes dijo: "No le podemos dar a Bullrich, tenemos que empoderar al pueblo y que la seguridad sea del gobierno popular".
 
"Si hay incidentes, será responsabilidad del Gobierno y llama la atención el cuantioso presupuesto en elementos represivos que adquirieron para esta ocasión", dijo a Infobae el economista Claudio Lozano, dirigente de Unidad Popular, que en su discurso había enumerado los "cinco mil efectivos parapoliciales extranjeros, veintidós mil efectivos de las fuerzas de seguridad locales, las veintitrés embarcaciones de guerra en territorio uruguayo", como parte de una larga lista de pertrechos que se utilizarían para garantizar la seguridad del G20.
 
"Nuestros pibes cazan palomas y cuises para llevar algo para el hogar", disparó Alderete frente a la cancha dividida según las organizaciones convocantes. "Es necesaria la más amplia unidad para enfrentar la entrega de Macri", remarcó.
 
Alderete, que fue presentado como coordinador de la CCC, presidente del Partido del Trabajo y del Pueblo y miembro del Comité Central del maoísta Partido Comunista Revolucionario culminó: "Somos prudentes pero no mansos", ante las expresiones de apoyo del auditorio.
 
"Es un derecho constitucional, pero el gobierno todavía no respondió a los anuncios que hicimos sobre las movilizaciones, cortes de ruta y manifestaciones en todo el país contra la presencia del G20, dijo a Infobae.
 
Victoria Donda, que lidera el grupo Somos, recientemente escindido de Libres del Sur, liderado por Humberto Tumini, recordó a Lucía Pérez, la adolescente asesinada en Mar del Plata cuyos sospechosos fueron absueltos por un tribunal judicial: "Tenemos que romper la pared del patriarcado para defender la vida. No importa si algunas rezan y otras no, esta no es una pelea por el color de los pañuelos y sólo un futuro feminista será el fruto de esta pelea por la vida".
 
Donda también responsabilizó al gobierno por la posibilidad de incidentes el viernes y dijo: "Cuando Patricia Bullrich recomendó que nos fuéramos de la ciudad, lo hizo porque sabía de su propia incapacidad".
 
Emilio Pérsico cerró el acto con un intenso llamado a la unidad que ejemplificó en el logrado por los grupos piqueteros. "La gloriosa marcha de San Cayetano es fruto de esa unidad que debemos lograr en la política", dijo. Rescató el rol de la mujer en los barrios frente a la crisis económica y en una curiosa lectura histórica señaló que el Partido Peronista Femenino había sido la primera organización feminista nacional y popular.
 
Pérsico recordó a Juan Perón quien durante su tercer y final mandato preguntó quién había visto un dólar, cuestión con la que trató un paralelo respecto a las políticas bancarias y cambiarias del gobierno de Mauricio Macri. Llamó a cuestionar el capitalismo neoliberal y demando: "Queremos que la economía popular tenga el mismo derecho que la economía de mercado".
 
Cerrada la tarde, los asistentes al acto comenzaron a agruparse para regresar a los micros que los esperaban en las calles adyacentes del barrio de Villa Crespo que, por una jornada, vio convertida sus calles en estacionamiento de decenas de colectivos alquilados para la ocasión.
 
Por Diego Rojas
 
Fuente: Infobae
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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