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Nacionales - 27-11-2018 / 08:11
EN LA HORA MÁS DIFÍCIL POR LA CRISIS

Fuerte caída de ventas en supermercados y shoppings por tercer mes consecutivo

Fuerte caída de ventas en supermercados y shoppings por tercer mes consecutivo
Por tercer mes consecutivo cayeron las ventas en los supermercados y grandes centros de compra. La combinación de aceleración de la inflación a 6,5%; suba de las tasas de interés para las compras con tarjeta de crédito a más de 80% anual y sostenida contracción del poder de compra de los salarios, determinó una singular disminución del gasto de los hogares.
Las ventas en supermercados medidas en cantidades bajaron 7,9 por ciento en septiembre frente al mismo mes del año pasado, la peor caída de la era de Mauricio Macri. En nueve meses, la merma interanual es del 0,2 por ciento, informó ayer el Indec.
 
En tanto, la baja de las ventas en los shoppings fue del 15,1 por ciento frente al mismo período de 2017. El fuerte deterioro de las ventas en términos reales tanto en consumo masivo como en los shoppings se explica por el retraso de los ingresos frente a la inflación. La baja de ventas continuó en octubre y en lo que va de noviembre.
 
En septiembre, los supermercados anotaron un total de 14 mil millones de pesos en ventas, lo cual representó el 35,8 por ciento del total de sus ventas. Otro 25,5 por ciento fue operado a través de tarjetas de débito, mientras que la tarjeta de crédito se llevó el 35,3 por ciento y otros medios de pagos explicaron lo restante. La venta con tarjeta fue el segmento que más creció, gracias a promociones y al contexto económico depresivo, que obliga a patear pagos para adelante a través de las cuotas.
 
El empleo en los supermercados se ubicó en 98.601 trabajadores, lo cual implica, según los números del Indec, una baja interanual del 2,4 por ciento. En el informe de empleo hubo un cambio en la base de comparación, ya que el año pasado la cuenta de empleados ascendía a 92.864.
 
En los shoppings, las ventas a precios corrientes en septiembre alcanzaron un total de 5749,9 millones de pesos, lo que representa un aumento del 17,2 por ciento nominal frente al mismo mes del año anterior. La fuerte brecha en relación a la inflación implica una disminución del 15,1 por ciento en términos constantes.
 
Un rubro particularmente afectado fue electrónicos, electrodomésticos y computación, que cayó en términos nominales un 4,3 por ciento. En tanto, el segmento de indumentaria, calzado y marroquinería avanzó un 16,6 por ciento, también por debajo del promedio. El nicho que más cerca quedó de la inflación interanual es perfumería y farmacia, que creció de forma nominal un 40,1 por ciento.
 
En los shoppings, el 43,9 por ciento de las ventas se explica por el rubro indumentaria, calzado y marroquinería, seguido por patio de comidas, alimentos y kioscos (14,7 por ciento) y electrónicos, electrodomésticos y computación (11 por ciento).
 
En septiembre se registraron 3012 locales en los shoppings, de los cuales 2831 se encontraban activos. Eso implica una reducción de 64 locales activos frente al mismo período del año pasado. El personal ocupado en las administradoras de shoppings fue de 1187 trabajadores, lo cual implica una reducción de la plantilla de 27 empleados.
 
La Opinión Popular

 
EL INDEC REGISTRÓ EN SEPTIEMBRE SENDAS BAJAS DE 7,9% Y 15,1% EN CANTIDADES. MAYOR CONTRACCIÓN EN ELECTRODOMÉSTICOS
 
Por tercer mes consecutivo cayeron las ventas en los supermercados y grandes centros de compra
 
La combinación de aceleración de la inflación a 6,5%; suba de las tasas de interés para las compras con tarjeta de crédito a más de 80% anual y sostenida contracción del poder de compra de los salarios, determinó una singular disminución del gasto de los hogares.
 
El fenómeno fue cabalmente captado por la Encuesta de Supermercados y Autoservicios Mayoristas por parte del Indec. En el primer caso, el organismo oficial de estadística acusó una contracción real del volumen de operaciones de 7,9%, mientras que en el segundo, donde los precios unitarios son notablemente más económicos, anotó una merma de 15,4 por ciento.
 
Al parecer, el severo deterioro del poder adquisitivo de las remuneraciones quitó margen a las familias para comprar volumen de mercadería, y sólo se limitaron a demandar lo estrictamente necesario.
 
El notable cambio de precios relativos que generó la violenta devaluación del peso en el trimestre mayo a septiembre, no tuvo un efecto inmediato compensador con la llegada de turistas del exterior, en particular desde países limítrofes, al menos en una magnitud suficiente como para contrarrestar el efecto contractivo de la demanda de los residentes.
 
De ahí que como en el caso de los supermercados, las ventas del conjunto de los shopping relevados por el Indec cerraron septiembre con una caída del 15,1% en el volumen de ventas.
 
Mientras que el total de venta por parte del conjunto de comercios dedicados a la venta de electrodomésticos y artículos para el hogar, la Encuesta del Indec estimó una baja nominal de la facturación de 1,8%, pese a que en los últimos 12 meses el promedio de precios de la economía subió poco más de 39%, equivale a un receso promedio de 30% en unidades de producto.
 
Según datos de la industria, la retracción en las cantidades despachadas se redujo a la mínima expresión en septiembre, menos del 5% de la capacidad de producción en lo que respecta a la línea blanca, y también marrón, como el de los televisores, en tanto en el resto de los rubros el receso se estimó entre 40% y 50% de los valores considerados normales para ese período.
 
La estadística ampliada del Indec de ventas en los supermercados y autoservicios mayoristas dio cuenta de que en septiembre se mantuvo en niveles mínimos las operaciones concretadas a través de internet: representó 1,5% en el primer caso y menos de 0,5% en el segundo.
 
También persistieron con baja incidencia las operaciones pactadas con el uso de tarjeta de crédito: un tercio del total en los supermercados y poco más del 16% en los mayoristas.
 
Las expectativas en el sector mercantil indican que el receso comercial se extenderá hasta el cierre del año, cuando se espera que la desaceleración de la inflación y la baja de las tasas de interés comiencen a estar acompañadas con alguna recuperación de los salarios y de las jubilaciones, en particular en las franjas de consumos masivos imprescindibles, como alimentos, bebidas y algunos textiles.
 
Por Daniel Sticco
 
Fuente: Infobae
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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