"Fue una emboscada", comentó uno de los presentes en los incidentes, que terminaron astillando los vidrios del micro que llevaba a los jugadores del club de la ribera y que obligaron a suspender el inicio del partido previsto para las 17 horas, desatando una guerra de intereses cruzados para que se reanude.
 
Las primeras imágenes que trascendieron confirman en efecto serias fallas en el operativo, ya que se ve que los organizadores hacen ingresar al micro con los jugadores de Boca ingresa al monumental por una avenida Monroe desbordada de hinchas de River a ambos lados y con la escolta de apenas un puñado de motos de policía.
 
Esa zona estaba a cargo de Prefectura, que según fuentes al tanto del operativo no hizo lo que tenía que hacer, que era básicamente acordonar la zona.
 
El operativo estuvo a cargo del gobierno porteño, pero por sus dimensiones -se trata de un evento que movilizó unas cien mil personas- pidieron ayuda a las fuerzas federales que aportaron efectivos de Gendarmería y Prefectura para que se hicieran cargo del tercer anillo del operativo. Ambas fuerzas federales responden a la ministra Bullrich.
 
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Nacionales - 24-11-2018 / 19:11
PAPELÓN INTERNACIONAL

El ataque al micro de Boca se produjo en una zona a cargo de Prefectura y complica a Patricia Bullrich

El ataque al micro de Boca se produjo en una zona a cargo de Prefectura y complica a Patricia Bullrich
El operativo de seguridad llevó al convoy que trasladaba a jugadores y directivos de Boca Juniors a pasar entre simpatizantes millonarios quienes arrojaron piedras al micro que trasladaba la delegación boquense que produjo roturas en sus vidrios.
El promocionado operativo de seguridad para impedir incidentes en la Superfinal de este sábado, fracasó de manera absoluta, provocando un papelón mundial a días del G20 que reunirá en la ciudad a los principales líderes del mundo.
 
El operativo de seguridad llevó al convoy que trasladaba a jugadores y directivos de Boca Juniors a pasar entre simpatizantes millonarios quienes arrojaron piedras al micro que trasladaba la delegación boquense que produjo roturas en sus vidrios.
 
Para reprimirlos, la policía arrojó "gas lacrimógeno" pero la sustancia química también ingreso al ómnibus de Boca por las ventanillas rotas. Varios jugadores 'xeneizes' quedaron afectados.
 
"Fue una emboscada", comentó uno de los presentes en los incidentes, que terminaron astillando los vidrios del micro que llevaba a los jugadores del club de la ribera y que obligaron a suspender el inicio del partido previsto para las 17 horas, desatando una guerra de intereses cruzados para que se reanude.
 
Las primeras imágenes que trascendieron confirman en efecto serias fallas en el operativo, ya que se ve que los organizadores hacen ingresar al micro con los jugadores de Boca ingresa al monumental por una avenida Monroe desbordada de hinchas de River a ambos lados y con la escolta de apenas un puñado de motos de policía.
 
Esa zona estaba a cargo de Prefectura, que según fuentes al tanto del operativo no hizo lo que tenía que hacer, que era básicamente acordonar la zona.
 
El operativo estuvo a cargo del gobierno porteño, pero por sus dimensiones -se trata de un evento que movilizó unas cien mil personas- pidieron ayuda a las fuerzas federales que aportaron efectivos de Gendarmería y Prefectura para que se hicieran cargo del tercer anillo del operativo. Ambas fuerzas federales responden a la ministra Bullrich.
 
La Opinión Popular

 El ataque al micro de Boca se produjo en una zona a cargo de Prefectura y complica a Patricia Bullrich
El propio secretario de Seguridad porteño, Marcelo D´Alessandro, reconoció a TN que en la zona del ataque al micro "hubo una falla de seguridad", aunque evitó precisar quién fue el responsable.
 
Como en tantas otras ocasiones la mala relación de la ministra con el gobierno de Rodríguez Larreta complicó la situación. Las fuerzas federales suelen resistirse a cumplir las órdenes de sus pares porteños, cuando estos están a cargo del operativo, como sucedió este sábado.
 
El ataque al micro se produjo en una zona que estaba a cargo de Prefectura, que responde a la ministra Bullrich. "Hubo desidia", fue el diagnóstico.
 
"Hubo desidia de Prefectura", fue el diagnóstico. "El área a cargo de Gendarmería fue impecable", agregaban las fuentes. Se sumó la furia del sector más duro de la barra de River que el día anterior sufrió una serie allanamientos, donde les incautaron diez millones de pesos y entradas. Se les aplicó derecho de admisión y por eso en la cancha se veía un sector vació. "Querían armar quilombo", reconoció la fuente. La incompetencia de un sector del operativo les dio la ocasión para cumplir sus deseos.
 
Luego cuando intervino la Prefectura, todo fue peor. Para intentar dispersar a los hinchas los efectivos empezaron a tirar gases lacrimógeno afectando a los propios jugadores. Se vio entrar a los jugadores al vestuario heridos y con dificultad para respirar. El chofer del micro bajó desmayado y seis jugadores vomitaron y quedaron tirados en la antesala el vestuario: Carlos Tevez, Fernando Gago, Julio Buffarini, Agustín Almendra, Nahitán Nandez y Darío Benedetto.
 
"No hacen inteligencia, los barras son los más fácil del mundo para infiltrarse porque son todos habladores, con un micro con vidrios blindados nada de esto pasaba. Con un dron que vaya 200 metros adelante y donde ve cosas raras desvía el trayecto alcanzaba", explicó a LPO un experto en la materia, pasmado por la falta de profesionalidad exhibida, en un evento de repercusión global.
 
Incluso trascendió que ante los ataques, el chofer del micro recibió un ladrillazo en una ventana y tuvo que ser reemplazado de manera urgente en el volante por un dirigente del club, con el riesgo de desencadenar una tragedia si no se lograba controlar el micro.
 
Mientras, en Libertador y Udaondo los miles de hinchas de River que no habían logrado empezaron a chocar con la Prefectura, que volvió a usar gases y hasta balas de goma, en una sucesión de incidentes que llegó hasta Libertador y Monroe, donde fue la Policía de la Ciudad la que encabezó los choques.
 
Pasadas las 17 horas, el panorama era completamente confuso. Mientras la Conmebol informó a través de su cuenta oficial de Twitter que el partido fue postergado para las 18, desde de Boca insistían en que su plantel no está en condiciones de jugar -con Pablo Pérez y Gonzalo Lamardo hospitalizados- y las fuerzas de seguridad apostadas en la puerta del estadio les decían a los hinchas que el partido no se jugaría hoy. Pablo Pérez tendría una úlcera en el ojo izquierdo y no estaría en condiciones de jugar y en su lugar entraría Gago.
 
Se supo además que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presente en el país para ver la final, le habría dicho al presidente de Boca, Daniel Angelici, que la final debía jugarse sí o sí. mientras que el técnico de River, Marcelo Gallardo, dijo que de ninguna manera iba a aceptar jugar la superfinal si el plantel de Boca no estaba en óptimas condiciones.
 
Nos están obligando a jugar, hace cinco horas que estamos en el vestuario, tenemos tres compañeros lastimados. Las condiciones para jugar no están dadas y lo quieren jugar los presidentes de la FIFA, la Conmebol.
 
Luego de una reunión entre Infantino, Angelici y el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, se acordó que el partido se juegue a las 19.15, pese a todo. Sin embargo, las autoridades del club xeneixe y los jugadores se resistían. "La posición de Boca es que no se juega", dijo el vicepresidente de Boca, Darío Richarte.
 
"Nos están obligando a jugar, hace cinco horas que estamos en el vestuario, hace siete que almorzamos, tenemos tres compañeros lastimados. Las condiciones para jugar no están dadas y lo quieren jugar los presidentes de la FIFA, la Conmebol y nosotros ni siquiera estamos cambiados", afirmó Carlos Tevez.
 
Los incidentes se desencadenaron pasadas las 15, con la llegada en micro del plantel de Boca al Monumental. En ese momento, cuando faltaban menos de dos horas para que comenzara la final, un grupo de hinchas de River empezó a lanzar piedras contra el plantel visitante. La zona parecía liberada, sin policías que controlaran las inmediaciones del estadio.
 
Bullrich quedó en el centro de las críticas, ya que de modo reiterado había afirmado que "el Estado está en condiciones de garantizar la seguridad en los estadios". Incluso, hace un par de semanas cuando Macri pidió que hinchas visitantes puedan presenciar el partido, la ministra había respaldado la polémica propuesta con una pregunta retórica: "Vamos a tener un G20, imaginese que lo de Boca y River parece algo bastante menor al lado de tener veinte presidentes y ocho organismos internacionales", sobró la ministra en una nota en TN (ver video).
 
Los incidentes preocupan porque se dan, justamente, a días de la cumbre mundial en la que participarán en Buenos Aires los líderes de las máximas potencias, con un megaoperativo de seguridad también a cargo de Bullrich.
 
Fuente: La Politica Online
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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