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Nacionales - 21-11-2018 / 11:11
LOS GREMIOS RECHAZAN QUE EL PAGO EXTRA SE CONSIDERE A CUENTA DE FUTUROS AUMENTOS

Contra lo planeado por Macri con el bono, la tensión no afloja y los gremios piden paritarias con subas del 40%

Contra lo planeado por Macri con el bono, la tensión no afloja y los gremios piden paritarias con subas del 40%
El bono de fin de año calmó las aguas pero por unos días. El gobierno de Mauricio Macri aspiraba a que el pago de $5.000 en dos cuotas abriera una tregua con la CGT y disminuyera la conflictividad. Pero la decisión de los gremios de avanzar con pedidos de aumentos del orden del 40% para recuperar la pérdida de poder adquisitivo volvió a recalentar las paritarias en las últimas horas.
El bono de fin de año calmó las aguas pero por unos días. El gobierno de Mauricio Macri aspiraba a que el pago de $5.000 en dos cuotas abriera una tregua con la CGT y disminuyera la conflictividad. Pero la decisión de los gremios de avanzar con pedidos de aumentos del orden del 40% para recuperar la pérdida de poder adquisitivo volvió a recalentar las paritarias en las últimas horas.
 
Se trata de organizaciones que representan a más de 2,5 millones de trabajadores del sector metalúrgico, construcción, empleados de comercio, ferroviarios, colectiveros y aeronáuticos.
 
La puja se desató luego de la publicación del decreto que el martes pasado fijó el pago por única vez de una cuota de $2.500 en diciembre y otra igual en febrero. La idea de los sindicatos es recomponer primero los ingresos antes de fin de año y negociar el bono aparte.
 
Pero las cámaras de la industria, comercio y construcción buscan que dicha suma sea a cuenta de futuros aumentos, una posibilidad contemplada en la norma, cuya reglamentación se conocerá en los próximos días, según adelantaron fuentes del Ministerio de Producción y Trabajo.
 
El gremio liderado por Antonio Caló tendrá este jueves una nueva audiencia con las entidades privadas de la actividad. Tras obtener un aumento del 24,5% en mayo, el sindicalista busca una suba del 15% en tres tramos (noviembre, diciembre y enero) para sumar un 40%.
 
"Nosotros planteamos que dentro de lo que pedimos puede estar el bono, pero no a cuenta sino que integre el salario y permita un porcentaje mayor", dijeron fuentes de la UOM, quienes por ahora se mostraron proclives a evitar medidas de fuerza.
 
La discusión del bono impactó de lleno en la industria de la alimentación: el sindicato bloqueó el lunes de la semana pasada las plantas de Arcor, Mondelez, Bimbo, Felfort, Quaker, Molinos, PepsiCo y Nestlé.
 
Los empresarios se reunieron ayer por la tarde en Trabajo con el titular del gremio, Rodolfo Daer, quien insistió en adelantar a noviembre el pago de un 6% de la suba pactada del 24% y cobrar el bono por separado. Pero la cámara del sector lo rechaza.
 
"Si las empresas se mantienen duras, vamos a realizar de nuevo bloqueos en 20 días", dijo Daer

 
Es que a principios de diciembre vence la conciliación obligatoria decretada la semana pasada por la Secretaría de Trabajo. Las negociaciones se complicaron en medio de la caída de la actividad y el aumento de la capacidad ociosa en la industria, que en septiembre subió al 40%. Por caso, en las ramas más afectadas -textiles, calzado, vestido y ceramistas- los gremios recibieron el bono con alivio ante la dificultad para reabrir sus paritarias.
 
 
Empresarios desfinanciados
 
En la vereda de enfrente, los empresarios alegan dificultades económicas ya no sólo para dar aumentos a tono con la inflación, sino para pagar el bono de fin de año.
 
El titular de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), Camilo Alberto Kahale, advirtió el martes que el pago del bono para las Pymes es "inviable", por lo que reclamó una herramienta para deducir dichas sumas del impuesto a las Ganancias, a la vez que sugirió que el incremento sea absorbido por las futuras paritarias.
 
En el caso de comercio, las cámaras empresarias ratificaron en las últimas horas a este medio que "el bono es a cuenta de futuros aumentos". De ese modo, apuntan a compensar la suba del 15% pretendida por el mercantil Armando Cavalieri para alcanzar un incremento global del 40% para más de un millón de empleados.
 
El endurecimiento del sector privado le sumó más presión al sindicalista que en lo que va del año negoció un aumento del 25% y que ahora además enfrenta el reclamo de un ajuste del 45% por parte de la oposición dentro de su gremio.
 
Por lo bajo, los empresarios de la construcción también analizan plegarse al planteo de sus pares de la industria y comercio. "Veremos si es posible incluir el bono a cuenta, algunos no lo van poder pagar", dijeron fuentes empresarias.
 
Como adelantó este medio hace dos semanas, el gremio encabezado por Gerardo Martínez pidió un adicional del 10% (que llevaría el aumento a cerca del 40%), luego de acordar en octubre un 10% en tres tramos y totalizar una suba del 27% para 450.000 albañiles. Con todo, la negociación no será fácil: el sector espera en los próximos meses una mayor caída de la actividad.
 
El rubro que sigue con atención el Gobierno es del transporte, donde se vive una escalada de la conflictividad. Los gremios aeronáuticos anunciarán hoy nuevas medidas de fuerza luego de conocerse ayer la suspensión de 370 trabajadores en el marco de un reclamo por el pago del último tramo de la cláusula gatillo en Aerolíneas (6,5%) que implicaría una suba anual del orden del 40%.
 
La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), por otra parte, definió la semana pasada realizar asambleas el próximo 27 de noviembre en el transporte de carga, aviones, colectivos, trenes y puertos.
 
En ese contexto, los choferes de ferrocarriles, encabezados por Omar Maturano, buscan renegociar el próximo 18 de diciembre un 16% a tono con la inflación de septiembre, octubre y noviembre, y que se sumaría al 31% negociado previamente. De ser así, el gremio obtendría un 47% anual, el mayor aumento registrado en las paritarias hasta ahora. Por otra parte, el gremialista se reunirá en los próximos días con el ministro de Producción y Trabajo Dante Sica para manifestarle su preocupación por el impacto de Ganancias sobre los salarios.
 
La inflación interanual del 46% en octubre encendió el alerta en los gremios. Los porteros, por caso, apuestan a empatar la suba de precios, que a fin de año llegará al 42,5% según sus estimaciones, mientras que el bancario Sergio Palazzo logró la semana pasada avanzar con las cuatro cámaras del sector privado en un incremento del 12% por octubre, lo que llevó el total al 40%.
 
La que resiste es la entidad que agrupa al sector público Abappra, aunque algunos bancos ya empezaron a pagar el aumento desacatando la postura de su cámara. Los docentes bonarenses, en tanto, realizaron ayer un nuevo paro tras rechazar una oferta del 30%.
 
Por Juan Manuel Barca
 
Fuente: iProfesional
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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