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Nacionales - 19-11-2018 / 10:11
SE BENEFICIAN CON FONDOS Y LUEGO VENDEN SUS PASAJES A PRECIO DE DUMPING PARA ELIMINAR A LA COMPETENCIA DE AEROLÍNEAS ARGENTINA

Vuelos baratos, ¿a qué precio?: denuncian que las low cost gozan de beneficios que Macri oculta

Vuelos baratos, ¿a qué precio?: denuncian que las low cost gozan de beneficios que Macri oculta
El bloque que integran APTA (técnicos), APA (personal aeronáutico), UPSA (personal superior), APLA (pilotos) y UALA (pilotos de Austral), salieron al cruce y advirtieron sobre los millonarios beneficios fiscales y exenciones vigentes de los que gozan Norwegian, Avianca y Flybondi, las compañías que vienen encabezando la ultra promocionada “revolución de los aviones”.
La polémica en torno a los fondos que el Estado destina al funcionamiento de Aerolíneas Argentinas y Austral, y que se potenció aun más con las críticas realizadas por el propio presidente Mauricio Macri, derivó en una denuncia por parte de los gremios de la actividad y que generó ruido en el sector.
 
El bloque que integran APTA (técnicos), APA (personal aeronáutico), UPSA (personal superior), APLA (pilotos) y UALA (pilotos de Austral), salieron al cruce y advirtieron sobre los millonarios beneficios fiscales y exenciones vigentes de los que gozan Norwegian, Avianca y Flybondi, las compañías que vienen encabezando la ultra promocionada "revolución de los aviones".
 
A través de un comunicado expusieron que estas empresas "compiten deslealmente con subsidios provinciales de Córdoba (que finalmente paga el Estado nacional y todos los argentinos)" y que luego "venden sus pasajes a precios de dumping o por debajo de sus costos, para eliminar a las compañías aerocomerciales nacionales."
 
"Subsidios públicos a extranjeros que el presidente Macri niega, diciendo que solo Aerolíneas los recibe", expresaron las organizaciones, para luego agregar que el Presidente "no denuncia que el 95% de los argentinos no viaja porque esas empresas no pagan".
 
La existencia de beneficios otorgados a estas empresas fue ratificada por numerosos expertos consultados por este medio, y hasta fue reconocida directamente por algunas de las aerolíneas mencionadas.
 
A estos nombres resta agregar el caso de LATAM que, según analistas del sector, durante 2017 resultó exceptuada del pago de IVA por el lapso de 6 meses. Sin embargo, ante la consulta fuentes de la aerolínea negaron haber gozado de esa ventaja.

 
Lluvia de críticas contra Norwegian
 
La cuestionada Norwegian aparece, según los expertos, como una de las aerolíneas beneficiadas, con acuerdos que le permiten gozar de ventajas impositivas.
 
En junio de este año, firmó un acuerdo con la administración de Córdoba, que encabeza Juan Schiaretti, y que estableció la creación de un hub en esa provincia y le garantiza a la firma la exención al pago del Impuesto Inmobiliario por cinco años mientras que, a la par, también se verá excluida de abonar el Impuesto a los Sellos por dos años.
 
En paralelo, el trato cerrado con el Estado provincial fija que Córdoba otorgará un subsidio mensual a los primeros 100 puestos de trabajo que Norwegian active en esa provincia.
 
Del lado de los sindicatos, la crítica hacia Norwegian es impiadosa, dado que la acusan de avanzar con prácticas desleales para perjudicar a la competencia, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo.
 
"Norwegian goza de exenciones por años y tiene a los trabajadores sin representación mientras que las aerolíneas nacionales tienen inconvenientes por todos lados. Se intenta hacer desaparecer a las compañías estatales", enfatizó ante este medio Marcelo Uhrich, vocero de UPSA, el gremio que nuclea al personal superior del segmento aéreo.
 
El representante remarcó, además, que los directivos de Norwegian en la Argentina incluso mantienen conversaciones con el sindicato de empleados de comercio para colocar a sus empleados dentro de esa organización y eludir así las obligaciones que fijan los convenios aéreos.
 
"La empresa está negociando con Cavalieri para englobar a sus empleados bajo ese convenio si aumenta la presión. Es algo atroz. Detrás de todo esto está la cartera de Transporte con el ministro Dietrich a la cabeza", disparó.
 
Un dato clave es que Norwegian está volando con un nivel de ocupación muy bajo, del 56%, una cifra que se ubica varios puntos por debajo de la competencia, lo que revela las dificultades comerciales que está teniendo en la Argentina.
 
Por el lado de Flybondi, los voceros consultados también pusieron el foco en el acuerdo vigente con el gobierno de Córdoba.
 
"La provincia tiene la decisión de promover la actividad aerocomercial y, en consecuencia, es posible negociar beneficios fiscales y laborales para todas aquellas nuevas empresas que se radiquen en el distrito", se defienden desde la aérea.
 
En concreto, el Estado cordobés permite que la firma abone la mitad de la alícuota de Ingresos Brutos sobre la tasa de aviación por el término de dos años, mientras que, para los tres siguientes, la responsabilidad de pago subirá al 75 por ciento.
 
Al mismo tiempo, la gobernación abonó 4.000 pesos por única vez por cada uno de los empleos que Flybondi activó en la provincia mediterránea, pero sigue haciéndose cargo del equivalente al 20 por ciento del sueldo básico -categoría empleado de comercio- que rige para los operarios de la aérea en esa provincia.
 
Flybondi suma 110 empleados radicados en Córdoba -la compañía totaliza 550- entre pilotos, tripulantes, técnicos de mantenimiento, mecánicos, agentes de tráfico y rampa. Ese beneficio para la empresa rige por un período de dos años.
 
Con ese acuerdo en el bolsillo, la firma va por más: en la actualidad, negocia hacerse con más beneficios en Chubut.
 
En ese sentido, ejecutivos de la compañía vienen manteniendo conversaciones con funcionarios de esa provincia para gozar de exenciones impositivas en el corto plazo. La aérea pretende quedar exceptuada del pago de Ingresos Brutos.
 
Por el lado de Avianca, la aerolínea cerró un acuerdo con Tucumán, el cual fija que, una vez que la empresa active sus servicios desde y hacia ese distrito, el Estado provincial garantizará un piso del 65 por ciento de ocupación en cada uno de esos vuelos.
 
El porcentaje surge de los números aportados por la compañía a las autoridades de esa provincia. En distintas reuniones con dirigentes locales, los representantes de la firma señalaron que la única manera de alcanzar el equilibrio operativo y financiero de los itinerarios consiste en no perforar ese porcentaje de butacas ocupadas por aeronave.
 
El acuerdo fijado establece que, en caso no alcanzar ese 65 por ciento de cobertura, el Estado tucumano deberá hacerse cargo económicamente del nivel faltante.
 
Lo particular es que desde la misma Avianca ya anticiparon a la gobernación que el estimado de ocupación para la ruta Tucumán-Buenos Aires rondará el 60 por ciento por avión. Es decir que el servicio, en cuanto se ponga en marcha, arrancará subsidiado.
 
"Se critica lo que ocurre con Aerolíneas Argentinas, que es una línea de bandera, y acá estamos ante una compañía privada, de capitales extranjeros, que antes de volar una ruta ya se asegura un mínimo de cobertura con caja estatal. Ni hablar de lo que negoció Flybondi", se quejó ante iProfesional un referente de UPSA.
 
 
Polémica por los subsidios
  
Entre los analistas consultados, Diego Dominelli, director de Aviación en Argentina, sostuvo ante iProfesional que los subsidios a las compañías del sector son usuales, y que incluso el mismo Mauricio Macri -quien a través de la familiar MacAir supo intervenir en la actividad aerocomercial-, sabe muy bien que "sin estos beneficios el transporte aéreo no funciona".
 
"La operación, sostener la cadena de seguridad, implica afrontar costos enormes. Hasta Boeing, fabricante de aviones de relevancia mundial, goza de subsidios. Las aéreas prestan servicios muy caros y, como ocurre en otros ámbitos difíciles de operar por el costo financiero, necesariamente requieren de exenciones o ayudas. Decir que sólo Aerolíneas recibe subsidios es dejar afuera de la historia cómo funciona el sector en general", dijo.
 
A principios de este mes, y tras una medida de fuerza de los gremios aeronáuticos, el presidente Macri declaró que "no es justo que el 95% (de los ciudadanos) que no usa los aviones tengan que pagar para que Aerolíneas funcione".
 
"La verdad es que la mayoría de las aerolíneas que funcionan acá y en el mundo hoy día no requieren que sus ciudadanos pongan plata todos los meses", aseguró el primer mandatario.
 
Los convenios rubricados recientemente por Flybondi, Avianca y Norwegian con las provincias dejan en evidencia que, aunque de forma solapada, el aporte estatal también termina generando una diferencia positiva en los números financieros de estas empresa que intentan liderar la "revolución de los cielos" en la Argentina.
 
Por Patricio Eleisegui
 
Fuente: iProfesional
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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