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Nacionales - 11-11-2018 / 10:11
EL ELECTORADO QUIERE QUE LOS OPOSITORES SE UNAN PARA RESOLVER LA CRISIS ECONÓMICA, LA INFLACIÓN Y EL DESEMPLEO

La mayoría votaría hoy una candidatura que se oponga a Macri

La mayoría votaría hoy una candidatura que se oponga a Macri
El último estudio de opinión, realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), revela que la mayoría votaría hoy una candidatura que se oponga a Mauricio Macri. Y ese electorado quiere que los opositores se unan para resolver la crisis económica, la inflación y el desempleo.
El último estudio de opinión del CEOP revela una clarísima mayoría de los que dicen que van a votar a candidatos opositores en 2019 sostienen que la oposición debe ir unida, hacer una gran PASO y que de ahí salga un candidato único. Semejante voluntad surge de la desesperación por la gravísima situación económica, que sigue dominando el alma y la mente de los argentinos.
 
El cuadro completo es que el 45 por ciento de los consultados dice estar resuelto a votar por una opción opositora, mientras que el 31 por ciento afirma que le dará el voto al oficialismo. Como viene sucediendo, el dato clave de la ecuación es que la oposición está dividida. Y allí es dónde se plantea el interrogante, con respuesta nítida.
 
Una amplia mayoría de los que anticipan que van a votar a candidatos opositores sostiene que debe haber unidad y una gran PASO, mientras que una minoría sostiene que cada espacio vaya con sus ideas y por separado.
 
También en el día a día hay una evaluación tamizada con mirada opositora: la sociedad está dividida casi por mitades respecto del presupuesto, pero cuando al encuestado se le pide que asuma el papel de senador, son más los que votarían en contra que los que votarían a favor.
 
Las opiniones sobre la economía son categóricas y vienen inamovibles desde hace meses:
 
-78 por ciento tiene opinión negativa o muy negativa sobre la situación económica.
-70 por ciento dice que tiene poca o ninguna confianza en el Gobierno.
-54 por ciento dice que Mauricio Macri no va a resolver los problemas.
-63 por ciento afirma que las medidas del Gobierno lo afectaron.
 
Como se ve, todo es ampliamente desfavorable para la administración Cambiemos y para el propio presidente.
 
Las conclusiones surgen de una amplia encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que dirige el sociólogo Roberto Bacman. En total fueron entrevistadas 1.200 personas de todo el país, con respeto por las proporciones de edad, sexo y nivel económico-social. Las entrevistas fueron telefónicas y la encuesta se terminó de procesar ayer. 

 
"Sin embargo  -remarca Bacman-, aunque el enojo con la economía sigue creciendo, los indicadores de la imagen de Mauricio Macri en los últimos meses se han estabilizado. La caída en picada libre del primer semestre del año parece haber tocado fondo. El piso ubica la imagen positiva en torno al 34/35 por ciento. Incluso la calma cambiaria del último mes les ha venido bien tanto a Macri como a su gestión. Pero alta inflación y marcada recesión siguen subyacentes en el imaginario colectivo. Desde las elecciones de 2017, el presidente perdió 15 puntos de aprobación. Un porcentaje sideral."
 
 
Opositores
 
Bacman diagnostica que "a nueve meses de las elecciones es posible contar con fotogramas de la situación". Y describe así los fotogramas: "El voto oficialista (sea quien fuese el candidato) está hoy en alrededor del 31 por ciento; el voto opositor, posicionado en un promedio del 46/47 por ciento; y los indecisos, aún con valores altos, en el eje del 24 por ciento".
 
"El oficialismo ha perdido la ventaja inicial, que a principios de marzo le permitía creer en lograr un triunfo en primera vuelta en 2019. En la actualidad deben conformarse con la hipótesis de entrar a un balotaje y jugarse a antagonizar nuevamente con CFK".
 
El punto decisivo para la oposición está en cómo jugar las cartas. El CEOP planteó dos alternativas claras:
 
La necesidad de crear un espacio único para ganarle a Cambiemos y al macrismo, aceptando a todos los candidatos sin exclusiones y la determinación del postulante presidencial como resultado de una interna en las PASO. 
 
Que cada espacio del peronismo conserve sus ideas y vaya a las elecciones por separado.
 
La alternativa le fue presentada únicamente a quienes dijeron que votarían a candidatos opositores. La mayoría (55,4 por ciento) se inclinó por la primera variante: todos juntos y dirimiendo en unas PASO. La minoría (27,8 por ciento) se inclinó por la variante de cada uno por su lado.
 
La explicación de esta mayoría por la unidad es que la situación económica es tan apremiante que surge como prioridad el cambio en la Casa Rosada, por encima de los matices opositores.
 
 
Avenida
 
A esto se agrega un elemento adicional. En la encuesta del CEOP, como también en los demás estudios, no parece haber mucho espacio para la llamada "avenida del medio", si tiene perfil peronista.
 
Bacman sostiene que "todo parece indicar que Mauricio Macri será el candidato del oficialismo". Añade: "La intención de voto está alrededor del 31 por ciento y todo va a depender de la evolución de la economía. En el heterogéneo conglomerado opositor peronista, se destaca CFK con el 27 por ciento, un valor que ningún otro candidato de extracción peronista puede alcanzar. Dentro del restante peronismo no-K, Sergio Massa es el mejor posicionado, pero toda esa franja reuniría el 11 por ciento, muy por detrás de la ex presidenta".
 
Semejante panorama, además, le plantea serios interrogantes a la franja no-K en caso de no ir a la unidad: si sale tercero, corre el peligro de perder intendencias y gobernaciones que hoy tiene; bancas en las dos cámaras y hasta lugares en los concejos deliberantes.
 
Y, por supuesto, falta despejar la incógnita sobre lo que resolverá la ex presidenta, es decir si se postulará nuevamente a la presidencia o no. En cualquier caso, la encuesta del CEOP señala, según redondea Bacman, que "el peronismo, si fuera unido, podría redondear un piso del 38 por ciento. Sería una base poderosa".
 
Hay otros potenciales votantes opositores -progresistas cuatro por ciento; izquierda cuatro por ciento- que en teoría podrían ser más proclives a votar al opositor en un eventual balotaje, sobre todo si proviene de unas PASO unitarias.
 
 
Propuestas
 
El CEOP les preguntó a oficialistas y opositores por qué unos privilegian el perfil anti-corrupción y los otros dicen que hay que cambiar totalmente el modelo económico. Y no sólo por qué, sino también qué quieren decir específicamente con "terminar con la corrupción" o "que mejore la situación económica".
 
En los que van hacia el voto oficialista, más de la mitad quiere una justicia que compruebe las acusaciones contra el kirchnerismo; mientras que un 36 por ciento afirma que la Justicia debe actuar por igual contra todos.
 
Del otro lado, los que privilegian en su voto la mejora de la economía, apuntan en primer lugar a la inflación, luego al trabajo, que mejore la actividad y que rinda más el salario. Todos ellos están en sintonía con el 70 por ciento que dice que la economía está mal o muy mal.
 
 
Enigmas
 
Hay una franja de indecisos formada por quienes no se declaran ni oficialistas ni opositores, pero que claramente rechazan la actual situación económica y en una alta proporción creen que el gobierno de Cambiemos no solucionará los problemas.
 
"Esos independientes han sido decisivos en los últimos años", sostiene Bacman. Según surge de los datos del sondeo, tanto Macri como CFK tienen altos niveles de rechazo que seguramente abarcan a esta franja.
 
Un indicativo de las dudas de ese conglomerado está en la votación del presupuesto. A la pregunta inicial, la mitad dice que hay que aprobar lo enviado por el Ejecutivo y una mitad afirma que hay que rechazarlo.
 
Y cuando se reformula la pregunta pidiéndole al encuestado que se ponga en el lugar del senador, hay una mayoría que se inclina por votar en contra, aunque entre los independientes son más los que votarían a favor, con alta proporción de los que dicen que no saben qué harían.
 
Es indudable que oficialistas y opositores tendrán que trabajar sobre esta franja de indecisos y es muy posible que el punto neurálgico esté en la economía.
 
"El panorama electoral es marcadamente inestable", concluye Bacman. La encuesta demuestra que una sólida mayoría quiere que la oposición se una, elija los candidatos en una PASO, y, sobre todo, que tenga un plan económico alternativo.
 
Por Raúl Kollmann
 
Fuente: Página 12
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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