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“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
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Nacionales - 09-11-2018 / 10:11
SE TOMARÍA A CUENTA DE REAPERTURA DE PARITARIAS, SEGÚN PROPUSO EL GOBIERNO DE MACRI

El bono iba a ser obligatorio, pero ahora ya no tanto

El bono iba a ser obligatorio, pero ahora ya no tanto
En rigor el DNU todavía no está firmado ni publicado y los miembros de la CGT rezan para que cuando hoy se despierten esté incluido en el Boletín Oficial. Lo acordado son dos cuotas de 2.500 pesos junto a los salarios de noviembre y enero próximos y sólo es obligatorio para el sector privado. Daer en todo momento se preocupó en aclarar que el bono no puede tomarse a cuenta de futuros aumentos y advirtió que esa posibilidad, junto a cualquier otra modificación que se pretenda realizar “deberá acordarse entre las empresas y los sindicatos en paritarias”. Los trabajadores del sector público nacional, provincial y municipal quedan excluidos del otorgamiento del bono. Tampoco cobrarán el plus trabajadores del agro y de casas particulares.
El Ministro de Producción, Dante Sica; los conciliadores dirigentes de la CGT (que no agrupa a todos los sindicatos) y el sector empresarial (que no incluye a la pequeña y mediana empresa), se reunieron para evitar el paro general y dar un "auxilio" económico al mercado laboral y la caída actividad económica.
 
Se fijó un bono de $ 5.000, compensatorio y no remunerativo, en 2 cuotas pagaderas en noviembre y en enero, con la finalidad es darle una especie de equidad al desplome de los salarios reales. La medida busca compensar el retraso de los salarios, ya que los sindicatos en su gran mayoría, firmaron paritarias por debajo de 25%, en un año en el que se proyecta una inflación que rondará 45% o más.
 
El bono es optativo. El bono es obligatorio. El bono es para privados. El bono será para estatales. El bono es a partir de 5.000 pesos. El bono es hasta 5.000 pesos. El bono puede ser menos de 5.000 pesos. Es a cuenta de paritarias. No se computará para futuros aumentos.
 
En 24 horas, las versiones sobre el pago extra a los trabajadores formales pasó por detalles contradictorios a toda velocidad y reavivó las especulaciones respecto de cuán cerrado tenía el gobierno de Mauricio Macri el paquete para ofrecer a las centrales sindicales para desactivar el paro.
 
A pesar de que el "paliativo" en discusión resulta más bien miserable, una catarata de cámaras empresarias salió a afirmar que muchas empresas tendrían dificultades para hacer frente al reclamo. Los empresarios insistieron para que el borrador de acuerdo incluyera la posibilidad de que los $ 5.000 sean tomados a cuenta de la discusión paritaria de 2019.
 
Si el plan del Gobierno era desconcertar, confundir y provocar un debate enmarañado, sin dudas resultó exitoso. Ahora, si intentaba comunicar una iniciativa positiva, un interés en reactivar el consumo -aunque sea leve y acotado al período de las fiestas- parece haber quedado a mitad de camino y haber regresado a la etapa de dar pasos erráticos.
 
Decir que el bono de $ 5.000 se queda corto, es decir poco. Apenas cubriría un 10% de la suma de ingresos perdidos por los trabajadores en el último año. Y este bono no incluye a estatales, docentes y jubilados. Contra el saqueo al salario hay que exigir la reapertura de las paritarias para recuperar lo perdido en los últimos dos años, con cláusula gatillo y un salario mínimo igual a la canasta familiar.
 
La Opinión Popular

 
El Gobierno puso el decreto a consideración de la CGT, que se dio por satisfecha y no habrá paro
 
Con un decreto/bono en tiempo de descuento el Gobierno logró desactivar el paro general que para el 27 del corriente amagó con activar la CGT. El consejo directivo de la central pasó de tener un 50% a favor y un 50% en contra de la huelga a una moción aprobada hasta con silencios para no ampliar sus reacciones contra el modelo económico de Cambiemos.
 
El sector empresario, que había subrayado que este adicional de $ 5.000 en dos cuotas, tenía la única misión de abortar la huelga cegetista, aceptó el texto del decreto como "una solución intermedia".
 
BAE Negocios tuvo acceso a la versión final de la norma que desde el Ejecutivo enviaron ayer a Azopardo. Desde el Ejecutivo confirmaron a este medio la remisión del texto y aclararon que "no se llega a tiempo" para publicarlo en el Boletín Oficial de hoy.
 
El bono no cobija a la administración pública pero si a los trabajadores de empresas estatales. La norma establece que las empresas que reabrieron sus paritarias absorberán (o completarán) la suma hasta los 5 mil previstos. Para los casos de las empresas "especialmente en crisis" se prevé la posibilidad de adecuar la implementación en materia de "plazos y montos".
 
El decreto establece, en un segundo capítulo, un procedimiento previo para la comunicación de despidos. El ministerio de Trabajo tomará cuenta, de este modo, en cualquier intento de despido sin causa hasta el 31 de marzo de 2019.
 
Héctor Daer uno de los secretarios a cargo de la central obrera, al término de una extensa reunión en Azopardo, precisó que los trabajadores del sector público accederán al beneficio adicional a través de sus paritarias.
 
En diálogo con Crónica HD el referente de Sanidad aclaró que el bono no se tomará a cuenta de futuros acuerdos salariales, mientras también detalló que esa chance, junto a otras modificaciones "deberá acordarse entre las empresas y los sindicatos en paritarias". De hecho, más allá de los plazos de pago, el monto siempre responderá a la paritaria 2018.
 
Acechantes y con la descalificación del pago extra que disparó el Frente Sindical (FS) de Pablo Moyano sobre el "bonito", en minoría absoluta algunos dirigentes se retiraron de la CGT señalando en voz baja que "será un triunfo de la CGT pero es una derrota más de los laburantes". Por esa melodía y como dato a tener en cuenta es que el próximo jueves 15 los transportistas agrupados en la CATT van a deliberar con agenda propia, incluso sobre el reclamo de pago extraordinario a jubilados. .
 
Para quienes gusten de medir temperaturas internas la CATT tiene su pulseada puertas adentro por su tablero de mandos, pero prevalece la necesidad de unir fuerzas en cuanto a lances de interés común que abarcan a ese sector de organizaciones.
 
Si de convivencia en labor se trata la continuidad del secretario laboral Jorge Triaca volvió a ser tema de rumores inter despachos ya que a pesar de los dichos del ministro de Producción y Trabajo Dante Sica negando su alejamiento, una actividad oficial que debieron compartir en Lanús solo tuvo asistencia del ex titular de la cartera laboral. La ausencia de Sica se debió a "cuestiones de agenda" según deslizaron en el Ejecutivo.
 
Por Luis Autalan
 
Fuente: BAE Negocios
 

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18-11-2018 / 09:11
La semana del peronismo terminó muy diferente a como había arrancado. De la fractura en el Senado por la votación del Presupuesto, cerró con la muestra de unidad exhibida para darle un golpe a la alianza Cambiemos y evitar que se quedara con los dos tercios de los miembros del Consejo de la Magistratura.
 
Es un nuevo error de cálculo político por parte de Mauricio Macri, Marcos Peña y de los operadores macristas en el Congreso que le causaron a Cambiemos una enorme derrota política en el Congreso de la Magistratura.
 
¿Qué ocurrió? Lo que los "PRO Puros" dijeron que no podía ocurrir: Todas los sectores peronistas olvidaron sus diferencias para ganar dos sillas en el poderoso Consejo de la Magistratura. La Casa Rosada creía que eso era imposible y que tenían aseguradas las poltronas de Pablo Tonelli y Mario Negri, con lo cual, tendrían aseguradas 8 de las 13 bancas necesarias para controlar el organismo judicial que selecciona y destituye jueces, y manipular así la justicia.
 
Lo ocurrido confirma que el entorno de Macri ha exagerado al minimizar la posibilidad de unidad de todos los peronistas para las elecciones del año que viene, lo que obliga a replantear toda la estrategia electoral que se elaboró y aplicó hasta ahora. En caso contrario, hay un riesgo cierto de derrota en las urnas en 10 meses.
 
Otra señal de unidad: el peronismo en su conjunto se reunió en Buenos Aires y lanzó un llamado a un gran frente opositor. "Se acabó definitivamente la mentira, el jolgorio y la fiesta amarilla en la Argentina", sentenció el presidente del Partido Justicialista nacional, José Luis Gioja, en el cierre del acto por el Día del Militante Peronista que conmemoró el regreso del ex presidente Juan Perón al país tras 17 años en el exilio.
 
El encuentro, organizado por el presidente del PJ bonaerense e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, reunió en el Club Deportivo de esa localidad a Gioja, Magario, Scioli, Moyano, Yasky, entre otros dirigentes políticos y gremiales, de todo el arco peronista y dejó una foto histórica de unidad de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.
 
Igual, pese al paso adelante, prevaleció la cautela acerca de si lo que sucedió es un indicativo acerca de que la oposición marcha hacia un proceso de unidad en 2019. "Es un paso importante, pero no sacaría conclusiones apresuradas. Todavía falta recorrer mucho para saber si va a haber unidad", definió el jefe del bloque de diputado del FpV-PJ, Agustín Rossi, uno de los anotados en la carrera presidencial.
 
De hecho, hasta ahora resultaron negativas las gestiones realizadas desde el PJ Nacional que encabeza Gioja para sumar a los referentes del sector Alternativa Argentina a la Mesa de Acción Política. El camino hacia la unidad no está libre de escollos, pero hay indicios favorables.
 
La Opinión Popular

17-11-2018 / 10:11
El Presupuesto 2019 en rojo que aprobó el Senado, en vez de asignar partidas, las retira. Es un presupuesto al revés. Se trata de una lista que enumera cuánto se saca de cada rubro, un anti presupuesto.
 
El país está en rojo pero no por comunista sino por quebrado. El gobierno de Cambiemos aprobó un presupuesto que es la expresión más clara de su dramático fracaso. Dramático para la gente de a pie, a la que los mismos que han hecho este desastre le reclaman sacrificios.
 
Muchos de ellos lo votaron, engañados, seducidos por promesas que nunca se cumplieron o por razones en las que cada uno habrá creído, pero ya no se trata de creer, las consecuencias están a la vista, duelen en el alma, en la panza y en el bolsillo: casi 50 por ciento de inflación en 2018 y cien por ciento de devaluación, con un 20 por ciento de pérdida de capacidad adquisitiva del salario y el cierre de miles de empresas y comercios.
 
Eso fue 2018, pero el Presupuesto que se aprobó el miércoles anuncia un 2019 aun peor. Ni siquiera lo pueden ocultar los medios y los periodistas del oficialismo.
 
La quiebra del país es indefendible, 2019 será un año difícil para la clase media y los sectores más humildes. La caída de la industria, más del 11 por ciento, es un dato que arrastra a miles de familias a la miseria. En todo el planeta hubo un sólo país con peor resultado en ese andarivel y fue Burundi.
 
No se está pagando ninguna fiesta. El gobierno de radicales y macristas asumió con muy poca deuda. Si hubo una fiesta, ya estaba pagada cuando asumió Mauricio Macri.
 
En cambio el país que recibirán los que ganen las próximas elecciones arrastrará la deuda inmensa que se tomó en estos años y que solamente sirvió para enriquecer a unos pocos.
 
Una deuda que el Fondo Monetario no tendría que haber concedido en condiciones claramente impagables. En el nuevo presupuesto bajan las partidas para salud y educación y la única que aumenta es para el pago de deuda externa.
 
Los medios, incluso los oficialistas, cuentan las monedas que habrá para ciencia y técnica, imaginan lo que faltará en los hospitales o los precios a los que volará el transporte y los demás servicios dolarizados y sin subsidios. Ha sido el avispón que molestó al gobierno. Empieza el año electoral y cada vez es más evidente que el eje de los opositores será la demolición de la gestión de Cambiemos

16-11-2018 / 10:11
Un estudio privado estimó que el promedio de los trabajadores perdió este año $57.500 por la suba de los precios no trasladada a los salarios. Con $57.500 una familia tipo cubre dos meses y medio el costo de la Canasta Básica Total que calculó el Indec para setiembre pasado.
 
Como alternativa, con esos $57.500 esa familia también podría pasar por una tienda de electrodomésticos y comprar por $19.000 una heladera de 280 litros y un televisor de 32 pulgadas a un precio de 11.000 pesos.
 
El resto les alcanzaría para aprovechar este fin de semana largo y hacerse una escapada a Mar del Plata a un Apart de 4 estrellas les cobraría $11.877 por 3 noches con desayuno incluido en habitaciones separadas para padres e hijos, y en el Bus de larga distancia pagarían algo menos de $7.000 por los viajes ida y vuelta en coche cama.
 
Haciendo las cuentas les sobraría suficiente dinero para las comidas y alguna comprita.
 
Cualquiera de las dos alternativas ilustra el poder de compra que en promedio perderá un trabajador asalariado en 2018, según un estudio realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).
 
El cálculo es muy sencillo: sumaron la diferencia entre el salario promedio que efectivamente cobraron los trabajadores registrados del sector privado en cada uno de los meses y lo que hubieran cobrado si el salario se hubiera ajustado mensualmente de acuerdo a la inflación.
 
Ese cálculo arrojó $57.500, el equivalente a dos canastas y media o a ese paquete de electrodomésticos y fin de semana de miniturismo.
 
Para cuando termine el año la pérdida puede llegar a ser incluso algo mayor a $57.500, porque el estudio estimó que la inflación de octubre sería del 4,5%  pero resultó del 5,4%, según difundió el Indec. Para noviembre y diciembre estimaron 3% y 3,5%, respectivamente.
 
Con el mismo método, el trabajo coordinado por Ana Rameri y Claudio Lozano también calculó la merma del poder adquisitivo acumulada desde que asumió Mauricio Macri. La reducción en esos tres años asciende a 117.581 pesos.
 
En comparación con esas pérdidas, el bono de $5.000 tiene el efecto de una aspirina para un enfermo grave. Compensa menos del 10% del perjuicio de 2018 y equivale a menos del 5% de lo que se les esfumó desde diciembre de 2015.

16-11-2018 / 09:11
Ayer quedó en claro, una vez más, el fracaso de la política económica neoliberal de Mauricio Macri. El índice de precios al consumidor del Indec registró en octubre un alza del 5,4% a nivel nacional, empujado por alimentos y bebidas, las tarifas del gas, el transporte y las prepagas. En la comparación anual, la inflación de octubre se ubica en el 45,9%.
 
En diez meses, la inflación asciende al 39,5% y puntualmente los rubros esenciales de la canasta básica muestran en promedio un incremento del 43,7%, cuya contracara es el grave deterioro del poder adquisitivo de los sectores trabajadores y jubilados.
 
El año cerraría con una inflación del orden del 48%, la más alta desde 1991, y se calcula que el año que viene, si las variables financieras no se vuelven a disparar, la inflación no bajaría de del 30%. Los números de inflación se dan en el marco de una dura caída de la producción, inversión y empleo, tasas de interés siderales y aumento record de la deuda externa, de la pobreza y la indigencia.
 
Los precios en el promedio de toda la economía se multiplicaron por 2,5 en apenas tres años de gestión Cambiemos, lo cual está bastante alejado del slogan de campaña de Macri acerca de que "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema". Una mentira más para engañar a los votantes y llegar al poder.
 
El Gobierno preparó los ingredientes para el caldo ideal de inflación: brutal devaluación, violenta suba de tarifas y tasas de interés siderales. Así, en octubre los precios de alimentos y bebidas avanzaron un 5,9% a nivel nacional, acumulan un 43,7 en diez meses y el 46,4% en la comparación interanual. El traslado de la suba del dólar de fines de agosto y septiembre a bienes de consumo masivo, como por ejemplo la harina y panificados, aceites, carnes y lácteos, fue letal.
 
Según los datos del Indec, en el último año el kilo de pan francés subió un 84% y los fideos guiseros lo hicieron en un 80%, ambos empujados por la harina, que avanzó un 173%. El arroz subió un 66% y el aceite de girasol lo hizo en un 79%. Entre los lácteos, la leche en sachet subió un 40% y el queso cremoso, un 31%. La sal fina creció un 60%.
 
Los incrementos de precios de alimentos y bebidas, el colectivo, tren y subte, naftas y los servicios esenciales para el funcionamiento del hogar fue muy fuerte en el último año, lo cual, conjugado con un escenario de caída del empleo, paritarias a la baja, recorte de horas extra, suspensiones, caída del poder adquisitivo de jubilaciones y asignaciones familiares, configura un delicado escenario social.
 
Los creadores de "pobreza cero", "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema", "el segundo semestre", "no vamos a ajustar", " se viene la lluvia de inversiones"... ahora dicen que "después de la próxima cosecha todo va a cambiar"  y "en noviembre la inflación se va a reducir a menos del 3 % mensual". Para diciembre frutean con un guarismo similar. Se trata del nivel más elevado desde 2002.
 
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15-11-2018 / 10:11
La declaración reciente del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne: "Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno", es una forma de sincericidio del que no se tiene memoria en las últimas décadas en el país.
 
Hay una excepción: la del radical Juan Carlos Pugliese, quien tomó las riendas del ministerio en el último tiempo del gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín. Se dirigió entonces al mundo de las finanzas, pidiendo respaldo y comprensión: "Yo les hablo con el corazón -dijo- pero ustedes me responden con el bolsillo".
 
Dujovne pudo decir lo que dijo hace horas porque los militares argentinos no son una amenaza, por suerte. Fueron los golpes de Estado en la segunda mitad del siglo XX los que ayudaron a perturbar la economía. No dejaban hacer, nadie podía tomar previsiones ni asumir políticas de largo plazo.
 
Sólo Arturo Frondizi fue víctima de 32 planteos militares. Uno de sus ministros de Economía, Álvaro Alsogaray, pudo remontar la instancia crítica sólo porque estaba respaldado por los militares (entre ellos el general Julio Alsogaray, su hermano).
 
José Alfredo Martínez de Hoz, ministro con el siniestro Golpe Militar de 1976, pudo concretar su modelo de apertura de la economía, más las privatizaciones, más el amparo de la timba financiera, más su lucha contra la industria nacional, el tiempo de "la plata dulce", porque lo apoyaba la mayoría de los militares.
 
Los ministros de Economía acompañaron el paso de los años con engaños, con mentiras y ocultamientos. La sorpresa de Dujovne es que está diciendo la verdad. En otro momento, habida cuenta de la actual realidad económica, la aflicción de la clase media, la imposición de un programa que sólo genera víctimas, el crecimiento de la pobreza, ya habrían bastado para acorralar a cualquier gobierno de cualquier signo político.
 
Así, el ministro puede decir lo que dice porque en la vereda política de la oposición no hay unidad, ni candidato, ni organización de ninguna naturaleza. El peronismo está dividido. Y no hay otra cosa.
 
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