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“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
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Nacionales - 07-11-2018 / 10:11
LA INDEPENDENCIA DEL PODER JUDICIAL, TE LA DEBO

Sugestivo almuerzo "de camaradería" entre Macri y la Corte Suprema

Sugestivo almuerzo
Este martes, trascendió una foto en la cual aparecen el presidente Macri junto a los ministros de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz y Elena Highton de Nolasco en un almuerzo de camaradería en la Casa de Gobierno, los cuales son acompañados por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Justicia, Germán Garavano. Las suspicacias no se hicieron esperar, ya que la reunión con el máximo tribunal, evidenció un acercamiento al Gobierno. Nunca ha existido, desde la recuperación de la democracia, un gobierno que tenga tanto nivel de presión sobre la justicia, y con operadores.
El presidente Mauricio Macri almorzó en la Casa Rosada con la "tropa propia", las máximas autoridades de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Carlos Rosenkrantz y Elena Highton de Nolasco, en lo que oficialmente se presentó como un encuentro institucional.
 
Si bien la invitación inicial fue para los cinco miembros de la Corte, se notó la ausencia de los otros tres, precisamente los menos identificados con el gobierno de Cambiemos: Ricardo Lorenzetti, sorpresivamente desplazado de la presidencia hace poco más de un mes; Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti.
 
La decisión de no asistir que adoptaron estos tres se habría debido al trascendido de que a la mesa también asistirían los máximos "operadores" macristas en el Poder Judicial: Fabián "Pepín" Rodríguez Simón y José Torello. La decisión del trío de la Corte habría sido tomada en desacuerdo con aquellas probables presencias.
 
La presencia del presidente y de la vice de la Corte sin los demás integrantes los deja expuestos como los ministros afines al Gobierno de Macri que dilatan fallos que podrían complicar el ajuste en marcha impuesto por el Gobierno para cumplir a rajatabla con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Además, se hizo trascender una acordada de la Corte de 2004, que sustentó la negativa a asistir del trío en cuestión: esa acordada dispuso que, cuando una parte que está litigando en la Corte solicita una audiencia, del encuentro debe participar también la contraparte. El Estado nacional interviene como parte interesada en varios trámites pendientes ante la Corte.
 
El principal de ellos es el caso del jubilado Lucio Orlando Blanco, sobre el que la Corte tendría que expedirse en breve, quien reclama un ingreso justo como jubilado. La Cámara de la Seguridad Social ya le dio la razón: debería percibir un 31 por ciento más que lo que le ofrece la Anses con la polémica Reparación Histórica. Pero el Gobierno apeló y faltan las firmas de Rosenkrantz y de Highton de Nolasco para destrabar la cuestión.
 
El caso Blanco puede ser testigo para miles de juicios similares y por eso inquieta al Gobierno. La Cámara de la Seguridad Social le dio la razón a Blanco este año, pero la Anses pretende que se utilice otro índice, el Ripte (remuneración promedio imponible de los trabajadores estatales), que es el que fijó como pauta de movilidad cuando el gobierno actual ofreció la llamada "Reparación Histórica" a cambio de no hacer juicio. Según este cálculo, la jubilación es alrededor de 60 por ciento inferior.
 
Soldado de Macri y Clarín, Rosenkrantz resiste un fallo que beneficiaria a los jubilados. El dilema para la Corte es si sostiene su criterio favorable a los jubilados o si admite la presión del gobierno macrista. Al alto tribunal no le conviene pagar el costo de fallar contra un sector tan vulnerable teniendo en cuenta que la deuda por los juicios previsionales se licua por la devaluación.
 
La Opinión Popular

 
ANTE UN FALLO CLAVE
 
Un encuentro con Macri expone las diferencias en la Corte Suprema
 
El mandatario compartió hoy un almuerzo en la Casa Rosada con el titular del máximo tribunal Carlos Rosenkrantz, y con la vicepresidenta Elena Highton de Nolasco.
 
El presidente Mauricio Macri y los ministros de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz y Elena Highton de Nolasco compartían esta tarde un almuerzo de camaradería en la Casa de Gobierno. Junto al mandatario nacional y las autoridades del máximo tribunal se encontraban el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Justicia, Germán Garavano.
 
El encuentro se da a un mes de una votación que sorprendió a muchos y marcó un importante cambio en la Justicia argentina, con el polémico reemplazo de Rosenkrantz en la presidencia del máximo tribunal -nominado por el propio Macri- que terminó desplazando al juez Ricardo Lorenzetti, quien llegó de la mano del ex presidente Néstor Kirchner para ocupar el lugar de Enrique Petracchi. En tanto, Elena Highton de Nolasco, fue elegida para ocupar la vicepresidencia de la Corte.
 
Cabe destacar que, en un principio se esperaba que la mesa compartida con el jefe de Estado fuera más amplia, pero finalmente solo participaron Rosenkrantz y Highton, mostrando así un mayor acercamiento al gobierno de Cambiemos, mientras que los demás magistrados terminaron excusando su ausencia esta tarde.
 
Si bien los operadores judiciales del oficialismo Fabián "Pepín" Rodríguez Simón y José Torello tenían un lugar asignado en la mesa, pegaron el faltazo luego de que les recomendaran no asistir. La explicación a esto tiene que ver con que al almuerzo estaban invitados los cinco miembros del máximo tribunal, pero solo el presidente y la vice aceptaron el banquete, mientras que en esta oportunidad Lorenzetti, Carlos Maqueda y Horacio Rosatti decidieron no acudir.
 
De esta manera, la foto entre Ronsenkrantz y Highton de Nolasco y Macri ratifican el perfil que asumieron los dos ministros de la Corte más afines al Poder Ejecutivo, quienes se encargaron de remover a Lorenzetti de la presidencia del máximo tribunal. Además, son señalados como los responsables de dilatar sentencias que podrían complicar el ajuste fomentado por la Nación para cumplir con el FMI y alcanzar el déficit cero.
 
En ese sentido, cabe mencionar que uno de los expedientes que podría ser desempolvado es esperado por el sector de los jubilados, ya que se trata del caso Blanco, quien viene batallando en distintas instancias para que las autoridades  respeten su derecho de cobrar un haber justo. Ante esto, la Cámara de la Seguridad Social se definió a su favor, por lo que debería percibir un 31% más de lo que le ofrece la Anses con la polémica Reparación Histórica. Sin embargo, el Gobierno apeló y estaría faltando la firma de Rosenkrantz y Highton de Nolasco para destrabar el caso.
 
Fuente: elintransigente.com
 

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18-11-2018 / 09:11
La semana del peronismo terminó muy diferente a como había arrancado. De la fractura en el Senado por la votación del Presupuesto, cerró con la muestra de unidad exhibida para darle un golpe a la alianza Cambiemos y evitar que se quedara con los dos tercios de los miembros del Consejo de la Magistratura.
 
Es un nuevo error de cálculo político por parte de Mauricio Macri, Marcos Peña y de los operadores macristas en el Congreso que le causaron a Cambiemos una enorme derrota política en el Congreso de la Magistratura.
 
¿Qué ocurrió? Lo que los "PRO Puros" dijeron que no podía ocurrir: Todas los sectores peronistas olvidaron sus diferencias para ganar dos sillas en el poderoso Consejo de la Magistratura. La Casa Rosada creía que eso era imposible y que tenían aseguradas las poltronas de Pablo Tonelli y Mario Negri, con lo cual, tendrían aseguradas 8 de las 13 bancas necesarias para controlar el organismo judicial que selecciona y destituye jueces, y manipular así la justicia.
 
Lo ocurrido confirma que el entorno de Macri ha exagerado al minimizar la posibilidad de unidad de todos los peronistas para las elecciones del año que viene, lo que obliga a replantear toda la estrategia electoral que se elaboró y aplicó hasta ahora. En caso contrario, hay un riesgo cierto de derrota en las urnas en 10 meses.
 
Otra señal de unidad: el peronismo en su conjunto se reunió en Buenos Aires y lanzó un llamado a un gran frente opositor. "Se acabó definitivamente la mentira, el jolgorio y la fiesta amarilla en la Argentina", sentenció el presidente del Partido Justicialista nacional, José Luis Gioja, en el cierre del acto por el Día del Militante Peronista que conmemoró el regreso del ex presidente Juan Perón al país tras 17 años en el exilio.
 
El encuentro, organizado por el presidente del PJ bonaerense e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, reunió en el Club Deportivo de esa localidad a Gioja, Magario, Scioli, Moyano, Yasky, entre otros dirigentes políticos y gremiales, de todo el arco peronista y dejó una foto histórica de unidad de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.
 
Igual, pese al paso adelante, prevaleció la cautela acerca de si lo que sucedió es un indicativo acerca de que la oposición marcha hacia un proceso de unidad en 2019. "Es un paso importante, pero no sacaría conclusiones apresuradas. Todavía falta recorrer mucho para saber si va a haber unidad", definió el jefe del bloque de diputado del FpV-PJ, Agustín Rossi, uno de los anotados en la carrera presidencial.
 
De hecho, hasta ahora resultaron negativas las gestiones realizadas desde el PJ Nacional que encabeza Gioja para sumar a los referentes del sector Alternativa Argentina a la Mesa de Acción Política. El camino hacia la unidad no está libre de escollos, pero hay indicios favorables.
 
La Opinión Popular

17-11-2018 / 10:11
El Presupuesto 2019 en rojo que aprobó el Senado, en vez de asignar partidas, las retira. Es un presupuesto al revés. Se trata de una lista que enumera cuánto se saca de cada rubro, un anti presupuesto.
 
El país está en rojo pero no por comunista sino por quebrado. El gobierno de Cambiemos aprobó un presupuesto que es la expresión más clara de su dramático fracaso. Dramático para la gente de a pie, a la que los mismos que han hecho este desastre le reclaman sacrificios.
 
Muchos de ellos lo votaron, engañados, seducidos por promesas que nunca se cumplieron o por razones en las que cada uno habrá creído, pero ya no se trata de creer, las consecuencias están a la vista, duelen en el alma, en la panza y en el bolsillo: casi 50 por ciento de inflación en 2018 y cien por ciento de devaluación, con un 20 por ciento de pérdida de capacidad adquisitiva del salario y el cierre de miles de empresas y comercios.
 
Eso fue 2018, pero el Presupuesto que se aprobó el miércoles anuncia un 2019 aun peor. Ni siquiera lo pueden ocultar los medios y los periodistas del oficialismo.
 
La quiebra del país es indefendible, 2019 será un año difícil para la clase media y los sectores más humildes. La caída de la industria, más del 11 por ciento, es un dato que arrastra a miles de familias a la miseria. En todo el planeta hubo un sólo país con peor resultado en ese andarivel y fue Burundi.
 
No se está pagando ninguna fiesta. El gobierno de radicales y macristas asumió con muy poca deuda. Si hubo una fiesta, ya estaba pagada cuando asumió Mauricio Macri.
 
En cambio el país que recibirán los que ganen las próximas elecciones arrastrará la deuda inmensa que se tomó en estos años y que solamente sirvió para enriquecer a unos pocos.
 
Una deuda que el Fondo Monetario no tendría que haber concedido en condiciones claramente impagables. En el nuevo presupuesto bajan las partidas para salud y educación y la única que aumenta es para el pago de deuda externa.
 
Los medios, incluso los oficialistas, cuentan las monedas que habrá para ciencia y técnica, imaginan lo que faltará en los hospitales o los precios a los que volará el transporte y los demás servicios dolarizados y sin subsidios. Ha sido el avispón que molestó al gobierno. Empieza el año electoral y cada vez es más evidente que el eje de los opositores será la demolición de la gestión de Cambiemos

16-11-2018 / 10:11
Un estudio privado estimó que el promedio de los trabajadores perdió este año $57.500 por la suba de los precios no trasladada a los salarios. Con $57.500 una familia tipo cubre dos meses y medio el costo de la Canasta Básica Total que calculó el Indec para setiembre pasado.
 
Como alternativa, con esos $57.500 esa familia también podría pasar por una tienda de electrodomésticos y comprar por $19.000 una heladera de 280 litros y un televisor de 32 pulgadas a un precio de 11.000 pesos.
 
El resto les alcanzaría para aprovechar este fin de semana largo y hacerse una escapada a Mar del Plata a un Apart de 4 estrellas les cobraría $11.877 por 3 noches con desayuno incluido en habitaciones separadas para padres e hijos, y en el Bus de larga distancia pagarían algo menos de $7.000 por los viajes ida y vuelta en coche cama.
 
Haciendo las cuentas les sobraría suficiente dinero para las comidas y alguna comprita.
 
Cualquiera de las dos alternativas ilustra el poder de compra que en promedio perderá un trabajador asalariado en 2018, según un estudio realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).
 
El cálculo es muy sencillo: sumaron la diferencia entre el salario promedio que efectivamente cobraron los trabajadores registrados del sector privado en cada uno de los meses y lo que hubieran cobrado si el salario se hubiera ajustado mensualmente de acuerdo a la inflación.
 
Ese cálculo arrojó $57.500, el equivalente a dos canastas y media o a ese paquete de electrodomésticos y fin de semana de miniturismo.
 
Para cuando termine el año la pérdida puede llegar a ser incluso algo mayor a $57.500, porque el estudio estimó que la inflación de octubre sería del 4,5%  pero resultó del 5,4%, según difundió el Indec. Para noviembre y diciembre estimaron 3% y 3,5%, respectivamente.
 
Con el mismo método, el trabajo coordinado por Ana Rameri y Claudio Lozano también calculó la merma del poder adquisitivo acumulada desde que asumió Mauricio Macri. La reducción en esos tres años asciende a 117.581 pesos.
 
En comparación con esas pérdidas, el bono de $5.000 tiene el efecto de una aspirina para un enfermo grave. Compensa menos del 10% del perjuicio de 2018 y equivale a menos del 5% de lo que se les esfumó desde diciembre de 2015.

16-11-2018 / 09:11
Ayer quedó en claro, una vez más, el fracaso de la política económica neoliberal de Mauricio Macri. El índice de precios al consumidor del Indec registró en octubre un alza del 5,4% a nivel nacional, empujado por alimentos y bebidas, las tarifas del gas, el transporte y las prepagas. En la comparación anual, la inflación de octubre se ubica en el 45,9%.
 
En diez meses, la inflación asciende al 39,5% y puntualmente los rubros esenciales de la canasta básica muestran en promedio un incremento del 43,7%, cuya contracara es el grave deterioro del poder adquisitivo de los sectores trabajadores y jubilados.
 
El año cerraría con una inflación del orden del 48%, la más alta desde 1991, y se calcula que el año que viene, si las variables financieras no se vuelven a disparar, la inflación no bajaría de del 30%. Los números de inflación se dan en el marco de una dura caída de la producción, inversión y empleo, tasas de interés siderales y aumento record de la deuda externa, de la pobreza y la indigencia.
 
Los precios en el promedio de toda la economía se multiplicaron por 2,5 en apenas tres años de gestión Cambiemos, lo cual está bastante alejado del slogan de campaña de Macri acerca de que "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema". Una mentira más para engañar a los votantes y llegar al poder.
 
El Gobierno preparó los ingredientes para el caldo ideal de inflación: brutal devaluación, violenta suba de tarifas y tasas de interés siderales. Así, en octubre los precios de alimentos y bebidas avanzaron un 5,9% a nivel nacional, acumulan un 43,7 en diez meses y el 46,4% en la comparación interanual. El traslado de la suba del dólar de fines de agosto y septiembre a bienes de consumo masivo, como por ejemplo la harina y panificados, aceites, carnes y lácteos, fue letal.
 
Según los datos del Indec, en el último año el kilo de pan francés subió un 84% y los fideos guiseros lo hicieron en un 80%, ambos empujados por la harina, que avanzó un 173%. El arroz subió un 66% y el aceite de girasol lo hizo en un 79%. Entre los lácteos, la leche en sachet subió un 40% y el queso cremoso, un 31%. La sal fina creció un 60%.
 
Los incrementos de precios de alimentos y bebidas, el colectivo, tren y subte, naftas y los servicios esenciales para el funcionamiento del hogar fue muy fuerte en el último año, lo cual, conjugado con un escenario de caída del empleo, paritarias a la baja, recorte de horas extra, suspensiones, caída del poder adquisitivo de jubilaciones y asignaciones familiares, configura un delicado escenario social.
 
Los creadores de "pobreza cero", "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema", "el segundo semestre", "no vamos a ajustar", " se viene la lluvia de inversiones"... ahora dicen que "después de la próxima cosecha todo va a cambiar"  y "en noviembre la inflación se va a reducir a menos del 3 % mensual". Para diciembre frutean con un guarismo similar. Se trata del nivel más elevado desde 2002.
 
La Opinión Popular

15-11-2018 / 10:11
La declaración reciente del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne: "Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno", es una forma de sincericidio del que no se tiene memoria en las últimas décadas en el país.
 
Hay una excepción: la del radical Juan Carlos Pugliese, quien tomó las riendas del ministerio en el último tiempo del gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín. Se dirigió entonces al mundo de las finanzas, pidiendo respaldo y comprensión: "Yo les hablo con el corazón -dijo- pero ustedes me responden con el bolsillo".
 
Dujovne pudo decir lo que dijo hace horas porque los militares argentinos no son una amenaza, por suerte. Fueron los golpes de Estado en la segunda mitad del siglo XX los que ayudaron a perturbar la economía. No dejaban hacer, nadie podía tomar previsiones ni asumir políticas de largo plazo.
 
Sólo Arturo Frondizi fue víctima de 32 planteos militares. Uno de sus ministros de Economía, Álvaro Alsogaray, pudo remontar la instancia crítica sólo porque estaba respaldado por los militares (entre ellos el general Julio Alsogaray, su hermano).
 
José Alfredo Martínez de Hoz, ministro con el siniestro Golpe Militar de 1976, pudo concretar su modelo de apertura de la economía, más las privatizaciones, más el amparo de la timba financiera, más su lucha contra la industria nacional, el tiempo de "la plata dulce", porque lo apoyaba la mayoría de los militares.
 
Los ministros de Economía acompañaron el paso de los años con engaños, con mentiras y ocultamientos. La sorpresa de Dujovne es que está diciendo la verdad. En otro momento, habida cuenta de la actual realidad económica, la aflicción de la clase media, la imposición de un programa que sólo genera víctimas, el crecimiento de la pobreza, ya habrían bastado para acorralar a cualquier gobierno de cualquier signo político.
 
Así, el ministro puede decir lo que dice porque en la vereda política de la oposición no hay unidad, ni candidato, ni organización de ninguna naturaleza. El peronismo está dividido. Y no hay otra cosa.
 
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