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“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
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Entre Ríos - 06-11-2018 / 14:11
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

¿Se viene la pelea de Urribarri contra Bordet?

¿Se viene la pelea de Urribarri contra Bordet?
Para muchos peronistas, el ex gobernador Sergio Urribarri no le juega lealmente al Movimiento Peronista. Es que, cuando Juan Perón proclamó que “la única verdad es la realidad”, estaba diciendo, también, que lo opuesto a lo real (lo ideal, lo ideológico…) es secundario. Léase, lo real es el poder. Poder para el peronismo.
La disputa política entre Gustavo Bordet y Sergio Urribarri es por el poder provincial. Es también por el peronismo y los peronistas. Los seguidores del primero se quedaron con el PJ; la sigla les pertenece. Se muestran como justicialistas genéticamente puros; los que representan los intereses del peronismo en una provincia que viene votando mayoritariamente por el PJ desde hace tiempo.  
 
Los partidarios de Urribarri convocan en general a los que están siendo afectados por la crisis, no mencionan a los peronistas; para eso hablan de Cristina; y con ella quiere cooptar un sector del PJ. El ex gobernador les puede facilitar la tarea a los primeros, evitando la interna en el PJ, al decir que competirá por fuera y al facilitar que, sus ayer socios, se instalen en el partido.
 
En adelante se verá si, más allá de la rigurosidad verticalista que impone el PJ, hay peronistas que le agradecerán al ex gobernador sus favores en 8 años de mandato. Pero a su vez hay muchos dirigentes que acusan a Urribarri de aprovecharse y usar en beneficio propio al peronismo. Y entienden que, por esa causa, le van a dar la espalda.
 
Son los que miraban cómo se integraba un gabinete de técnicos (muchos ellos de la UCR o fuerzas no afines al peronismo), no de políticos -a los cuales desplazó-, dejando afuera a los peronistas. Que veían como instalaba a familiares o amigos en puestos clave. O a los amigos de Mauro Urribarri ¿Se lo van a cobrar ahora?
 
El nivel de adhesión que consiga entre las huestes justicialistas dirá mucho al respecto, dirá si el urribarrismo es un "ismo" en extinción en el peronismo, como sugirieren; o bien si Urribarri es más de lo que obtuvo con el PJ.
 
Para muchos militantes justicialistas, que caminan sus barrios y saben hasta de las dolencias y la medicación de sus vecinos, Urribarri les está jugando mal a ellos. No a Bordet, que llegó al poder y en algún momento se irá, como muchos gobernantes que ellos han visto ir y venir.
 
Para los dirigentes, el ex gobernador "reinó" en Entre Ríos sin una sola crisis de gobernabilidad gracias al blindado apoyo del justicialismo. Ahora, en cambio, muchos asumen que él juega a que el peronismo sea desalojado del poder. Porque Urribarri no amenaza con la posibilidad de un triunfo, sino con su poder de daño. Para ellos, Urribarri, con lo que realiza, sólo puede hacer perder al peronismo.
 
Dividir el voto peronista para que la contra opositora, imposibilitada desde hace mucho tiempo de ser mayoría, se convierta en una primera minoría triunfante, que la alianza Cambiemos se imponga sobre los pedazos fragmentados del peronismo provincial.
 
Para muchos peronistas, el ex gobernador no le juega lealmente al Movimiento. Es que, cuando Juan Perón proclamó que "la única verdad es la realidad", estaba diciendo, también, que lo opuesto a lo real (lo ideal, lo ideológico...) es secundario. Léase, lo real es el poder. 
 
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 Â¿Se viene la pelea de Urribarri contra Bordet?

Macri aflojó demasiado ante el PJ
 
De pronto, el gobierno de Mauricio Macri descubrió tarde que cedió mucho a los Gobernadores peronistas: Se eliminaron 15 artículos del proyecto de Ley original de Presupuesto 2019, 31 artículos tuvieron modificaciones de fondo y se incorporaron prioridades de gasto por casi $20.000 millones.
 
Se destacan: la compensación del subsidio automotor, el aumento aportes para las cajas previsionales e incrementos en los programas de vivienda. Esto sin contar con una larga listas de obras públicas que se cedió a cada provincia "dialoguista".
 
"El peronismo no es ni bueno ni es malo, es incorregible", decía Jorge Luis Borges. Y ahora volvió a mostrar su verdadera cara; y luego de aprobar el Presupuesto 2019 en la Cámara de Diputados, para que ocurra lo mismo en el Senado, piden que se les reponga el Fondo Federal Sojero y se les distribuyan los Aporte del Tesoro Nacional, pese a que ya se giró la primera cuota del instrumento que se acordó para reemplazar los ingresos por retenciones de la soja, el recién creado "Programa de Asistencia Financiera a Provincias y Municipios".
 

¿Se viene la pelea de Urribarri contra Bordet?

Los mismos gobernadores que dieron sus votos para aprobar el Presupuesto 2019 en Diputados, son los mismos que ahora presionan por el regreso del Fondo Federal Sojero: Juan Manzur (Tucumán), Domingo Peppo (Chaco), Gildo Insfrán (Formosa), Lucía Corpacci (Catamarca), Sergio Casas (La Rioja); Rosana Bertone (Tierra del Fuego) y Julio Zamora (Santiago del Estero).
 
Cuando el Senado apruebe el nuevo Presupuesto del déficit cero, la cúpula dirigencial del PJ se despedirá del escenario de acuerdo con Macri y cada cual regresará a su provincia a velar las armas para el año de la maratón presidencial. Quedará para el próximo diciembre la incógnita del clima social hostigado por la retracción brusca de la actividad económica, debido al brutal ajuste macrista.
 
Luego, los Gobernadores van a buscar la reelección el año que viene. Por eso, necesitan todo el dinero que puedan obtener de la Casa Rosada. Toda campaña electoral se hace más sencilla si hay dinero para hacer obras pero también para conseguir adhesiones, bajar opositores y/o sumar aliados.
 
¿Se viene la pelea de Urribarri contra Bordet?  

El problema principal
 
Pero el problema principal que tiene hoy el peronismo no es de dinero, sino de armado y fragmentación política, que si bien es muy visible a nivel nacional, cuando se baja a las provincias, también se ve.
 
El reflejo de esa situación comenzará a verse en los próximos días. Los plazos que establecen las legislaciones provinciales para convocar a comicios desdoblados de la elección nacional están próximos a vencerse, especialmente en los casos en los que existen normas propias para elecciones primarias.
 
Si las provincias justicialistas comienzan a descolgarse en cascada con elecciones anticipadas, es porque las perspectivas de unificación en torno a un candidato presidencial están agotando su tiempo de maduración y espera. En tanto, la estrategia opositora sigue bloqueada por Cristina Fernández.
 
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Interna del oficialismo provincial
 
La interna actual del oficialismo en Entre Ríos es una singularidad política en la cual se anudan dinámicas que desde 2015 estaban en funcionamiento dentro del justicialismo; y a partir de ese mismo momento se comienza a tejer un proceso hacia 2019. Y más allá también.
 
Gustavo Bordet, por un lado, quiere consolidarse como un mandatario cuyo plan es ordenar la provincia e insertarla en el mercado internacional. Ya que el mundo sigue sin venir a Entre Ríos, hay que llevar a Entre Ríos (o cuanto a su menos a una parte sustancial de su sector industrial, empresarial, comercial y universitario) al mundo.
 
Por otro lado, trabaja en su proyección nacional. De mínima, hoy, para estar en la mesa chica del peronismo. De máxima, para estar en la fórmula presidencial de 2023. Bordet acaso cree que debe ser un referente del PJ nacional, según lo que radiografían los pocos hombres que lo visitan fuera de la Casa Gris.
 
Esto es: ser gobernador; ser convocante de otros gobernadores y referentes del peronismo federal; tener buenas relaciones con el sindicalismo y el empresariado... Para eso necesita ganar en 2019. Sergio Urribarri, lanzado a disputarle la gobernación es, entonces, un problema personal. No sólo declaró que buscará la gobernación, sino que además no queda claro si lo hará por dentro o por fuera del PJ.
 
Urribarri intuye que, desde ámbitos judiciales, no van a convalidar su candidatura a gobernador por ser inconstitucional, pero sigue armando y buscando un candidato propio al cual "colarle" todos los suyos en la sábana. Un buen "caballo de troya" para darle sobrevida al urribarrismo. Pero, a pesar de los esfuerzos, aun no aparece el candidato urricristinista. Muchos especulan con que sea Julio Solanas, pero el ex intendente de Paraná no ratifica esta intención.
 
En los mentideros políticos, ya sea en bares, en gimnasios, en restaurantes, en pasillos de la Legislatura, en los estadios de fútbol, en despachos del Poder Ejecutivo o en estaciones de servicio, los urribarristas aturdían repitiendo que todos estaban aguantando hasta marzo para concretar la ruptura.
 
Otros dicen que Urribarri se siente incomodo, que se ve afuera de todo y que no sabe que es peor, que si gane Bordet o que gane Cambiemos. Algunos cercanos comentan que más por enojo que por estrategia resolvió que el quiebre no podía esperar hasta marzo. Y no son pocos los que creen que Urribarri puede terminar siendo el verdugo de su propia dirigencia, y en definitiva de sí mismo.
 
En el medio de tantas especulaciones hay funcionarios que buscan la anuencia de Bordet para guillotinar decenas de cargos de urribarristas. Con independencia de si lo harán con amargura política o con disfrute personal, ejecutarán lo que manda el manual.
 
Y es que, no por lógica peronista, sino de poder: ningún gobierno puede albergar a una dirigencia que se pone a trabajar para desplazarlo. Urribarri lo entendía así: tras la pelea por la conducción del PJ en 2008, no dejó ni vestigios de los seguidores de Jorge Busti.
 
Marzo era el plazo. En un plumazo se llegaba a los comicios de agosto. Pero comenzaron a patalear antes, sin siquiera que se anunciara el cronograma electoral interno. Las eventuales consecuencias serán la prueba cabal de que jugaron a destiempo.
 
Es un enfrentamiento extraño, que se da en un contexto de letargo político y apatía militante, en el cual Bordet hace política con la gestión y su imagen personal mientras que el urricristinismo espera directrices desde la oficina de CFK y piensa más en las causas judiciales y las repercusiones mediáticas de las mismas que en hacer campaña.
 
La "desurribarrización" que se puede implementar tiene una intención pedagógica: si no les tembló el pulso para desplazar de lugares de poder a muchos dirigentes, entre ellos Mauro Urribarri, ya pueden ir calculando qué pasará con quienes no avalen el proyecto reeleccionista oficial.
 
Hay temor en el urribarrismo respecto a la cada vez más creciente posibilidad de que Bordet se plante políticamente y tome posición respecto al escándalo de los "contratos truchos" del Poder Legislativo, enviando un mensaje de transparencia hacia la sociedad que puede implicar una presión política que culmine, entre otras cosas, en el desplazamiento del urribarrismo del control político de las Cámaras. 
 
Esto inauguraría el enfrentamiento abierto y el sinceramiento total de la interna. No hay certezas, pero cuando el rio suena es porque agua trae.
 
 
Bordet optó por el ninguneo
 
En lo comunicacional, en su dimensión social, el gobernador actual no entró todavía en "guerra" con su (¿ex?) socio político, el ex gobernador, simplemente lo relegó. Bordet optó por el ninguneo. Tan poca importancia le prestó a la reacción de Urribarri, como si le pareciera ridículo, inclusive, destinarle un lugar de su agenda a la cuestión.
 
En su ninguneo, Bordet dice sin decir que, de Urribarri, se ocupará el PJ. El bordetismo, en cambio, le apunta al corazón político del ex mandatario. Proclaman que el urribarrismo se encuentra en proceso de franca extinción.
 
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Urribarri apuesta por Cristina
 
Manteniendo viva a Cristina -presa o libre, jefa o líder, Cambiemos mantendrá vivo a Urribarri. Si Macri considera que, para su continuidad, es vital que la senadora sobreviva políticamente hasta los comicios del año entrante, indirectamente estará beneficiando las pretensiones del ex gobernador que, por cierto, debe especular igual.
 
Justamente lo que necesita para sostenerse, pero más que nada para tratar de seducir a una franja del peronismo que simpatiza con la ex jefa de Estado y que no tiene un referente local que pueda aglutinarlos tras una candidatura. En esa línea, Urribarri se expresa convencido que el balotaje será entre Macri y Cristina. "Yo soy su representante en Entre Ríos", podría acotar.
 
En este aspecto, Urribarri se adelantó a Bordet, porque si bien el primer mandatario no está con el cristinismo, no tienen todavía un candidato presidencial que se oponga a Macri y, a la vez, a Cristina. Es decir alguien que entre a terciar en el plano nacional para bajarlo también al territorio provincial.
 
El peronismo tiene varios presidenciables y un serio problema a resolver: cómo elegir al candidato que unifique a todos los espacios en pugna, con o sin los cristinistas. Es la dificultad que soporta Bordet.
 
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Estrategias a largo plazo
 
Si más adelante todos los peronistas y los sectores K se unen nacionalmente para derrotar a Macri, ¿implicará que el gobernador y su antecesor tendrán que sentarse a dialogar? No parece posible.
 
Derrotar a Urribarri y reducir al mínimo su influencia en el peronismo en 2019 les abre a varios dirigentes provinciales la puerta a la gobernación en 2023. Es el principal escollo a sortear. ¿Aquello está lejos? Político que no diseña estrategias a largo plazo no merece tal calificación.
 
Ningún peronista que se precie de tal podría desconocer los efectos de la ruptura de Urribarri con quien conduce la provincia, especialmente si sabe lo que significa conducir en el peronismo: pragmatismo, verticalismo y lealtad. A veces no son valores, son guías para adaptarse a las nuevas realidades.
 
Urribarri no podrá sorprenderse; sabía de los riesgos que corrían sus simpatizantes, principalmente los que tienen cargos políticos en algún sector del Estado; sabía que iban a sufrir las consecuencias de su decisión, tanto como lo saben sus seguidores.
 

¿Se viene la pelea de Urribarri contra Bordet?

Ahora Urribarri les dice a todos ellos -los que siguen en sus puestos y pueden conservarlos y los que están en el llano-, que deberán hacer campaña por Cristina, que lo principal es atacar al Gobierno nacional, que hay que diferenciarse de Cambiemos, que no hay que acompañarlo como hizo el Ejecutivo provincial colaborando con sus diputados para la sanción del Presupuesto 2019.
 
Cristina le es funcional a Urribarri en su pretensión de intentar volver a la Casa de Gobierno, tanto como a Cambiemos Urribarri le es funcional para dividir el voto peronista y entrar a pelear con alguna posibilidad por la gobernación de Entre Ríos.
 
Lo creen propios y extraños. Intereses cruzados que se retroalimentan porque así como Cambiemos fogonea a diario a la ex presidenta, el diputado provincial ahora la respalda. Para la supervivencia de ambos es vital Cristina.
 
Pero, tanto el macrismo como Urribarri tienen dificultades políticas en la provincia: en Cambiemos no asoma un candidato firme a gobernador todavía -Rogelio Frigerio empezó a mostrarse más pero dice que no será candidato- y la UCR atraviesa una crisis interna de identidad; mientras que Unidad Ciudadana -fuerza política creada por Cristina- tiene su propio conflicto en Entre Ríos, ya que algunos integrantes están al lado de Bordet y otros se vuelcan por Urribarri y su cruzada.
 

¿Se viene la pelea de Urribarri contra Bordet?

Unidad Ciudadana contiene a varias agrupaciones políticas y sociales en la provincia, unas más cristinistas que otras. Sin embargo, en este sector hay militantes y simpatizantes K que dudan del ex mandatario. Por otra parte, hay miembros de Unidad Ciudadana que forman parte de la estructura gubernamental, por lo que están obligados institucionalmente a sostener a Bordet.
 
Claro que los hay K convencidos de que la opción a futuro es mantenerse en el oficialismo y dentro del peronismo. Los que no se den por enterados deberán dar un paso al costado o bien esperar que también les llegue la guadaña si no dan muestras de lealtad.
 
Dirigentes provinciales K pretenden que Unidad Ciudadana se fortalezca como espacio político independiente para terciar en el peronismo; sin embargo, deberán sortear un serio dilema existencial: ser los referentes cristinistas en la provincia y respaldar a Bordet o subirse al tren de Urribarri como furgón de cola.
 
Coletazos internos habrá, seguramente sobrevendrá un serio debate sobre el futuro de la corriente K en la provincia; porque, además, deberán decidir si están dentro del peronismo o salen por fuera a pelear por el urribarrismo. Qué son y qué quieren ser.
 
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18-11-2018 / 11:11
17-11-2018 / 20:11
16-11-2018 / 11:11
En un acto de jura de fiscales, el Procurador Jorge Amílcar García habló de la relación de la Justicia con la política en un escenario de tensión entre los poderes del Estado por la causa de los contratos truchos. Se volvió a diferenciar de Comodoro Py y dio su opinión sobre algunos comportamientos de la prensa.
 
En su discurso fue mechando sus conceptos con autores de la filosofía y el derecho. El prólogo lo dejó para lo institucional. Destacó el Consejo de la Magistratura de Entre Ríos como "modelo del país por su organización" y por su perfección que atravesó a distintos gobiernos. Al referirse a sus conducidos, que debían jurar, refirió a la legitimidad que se le agrega a un funcionario que pasó por el organismo examinador.
 
Enseguida habló de dos generaciones: "Uno ve el número de documento de los jurantes y no puede menos que decir que estamos al final del camino y ellos al inicio". García ha anunciado que a finales del año que viene estaría dejando el Ministerio Público Fiscal.
 
Sin extenderse, el jefe de los fiscales planteó "el problema de la independencia judicial". "La gramática con la que nosotros trabajamos, sobre todo la más importante, es la de hacerlo en el máximo respeto por los otros poderes. El recato del Poder Judicial frente a los otros poderes hace el juego de contrapeso", afirmó, acompañado, a cada uno de sus costados, por el defensor general, Maximiliano Benítez; y los vocales Emilio Castrillón, Susana Medina, Claudia Mizawak, Bernardo Salduna, Juan Ramón Smaldone y Martín Carbonell.
 
Las palabras de García sobre el vínculo entre Justicia y demás poderes contrastan con lo señalado recientemente por el abogado defensor de un grupo de legisladores, cuando dijo, sin más: "No ver la injerencia de un poder sobre otro es ver la mitad del cuento".

16-11-2018 / 11:11
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