La Opinión Popular
                  08:54  |  Viernes 18 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
Recomendar Imprimir
Nacionales - 06-11-2018 / 09:11
ESPERAN QUE LA CAÍDA DE VENTAS Y LA FUGA DE CLIENTES SE MANTENGA

Pesimismo en los supermercados: se preparan para una de las peores temporadas navideñas

Pesimismo en los supermercados: se preparan para una de las peores temporadas navideñas
La notable retracción del consumo, la falta de financiamiento a largo plazo y a tasas razonables y la migración de consumidores hacia otros canales de compra se combinan para que las grandes cadenas de hipermercados ya estén anticipando que soportarán un fin de año con una crisis mucho más profunda que la que va vienen sufriendo desde el 2016.
La notable retracción del consumo, la falta de financiamiento a largo plazo y a tasas razonables y la migración de consumidores hacia otros canales de compra se combinan para que las grandes cadenas de hipermercados ya estén anticipando que soportarán un fin de año con una crisis mucho más profunda que la que va vienen sufriendo desde el 2016.
 
El escenario plantea un cierre del 2018 peor que como lo iniciaron y hasta con mayores complicaciones que las que atravesaron a partir de la segunda mitad del 2017.
 
Ni la quietud actual del dólar, ni la tranquilidad financiera que el acuerdo con el FMI le dio a la economía ni las nuevas subas de salarios previstas tras la reapertura de algunas paritarias parecen convencer a los empresarios del sobre la llegada de un panorama más calmo, estable y con horizonte de reactivación.
 
El último trimestre es considerado fundamental para los hiper y supermercados, ya que entre octubre y diciembre suelen concentrar las mayores ventas de indumentaria, calzado, juguetería y de productos con licencia. En especial, a partir de la cercanía de las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
 
Se trata de rubros que podrían compensar en algo el fuerte descenso en las ventas de alimentos que se viene evidenciando mes a mes, a pesar de la innumerable cantidad de ofertas, promociones, descuentos y rebajas vinculadas al comercio electrónico, como el último Cyber Monday o los Black Friday.
 
El escenario pesimista es admitido por fuentes de las principales cadenas del sector, que no esperan cerrar 2018 con mejores datos y que anticipan que, por lo menos, el primer semestre del 2019 continuará por la misma senda de retracción y recesión.
 
De hecho, admiten que las casas matrices volverán a girarles fondos a sus filiales argentinas, como ya lo hicieron durante el año pasado, cuando la crisis cambiaria, el proceso recesivo y la inflación impactaron con fuerza en este negocio. A tal punto que han tenido que admitir ante sus centrales que pierden dinero por primera vez en casi 17 años.
 
Desde el cimbronazo de 2001 no cierran balances en rojo como, anticipan, volverá a suceder en este ejercicio, que tendrá un nivel de rentabilidad escaso y hasta menor al del 2016, que fue de sólo el 1%.
 
Lejos de mejorar, su situación empeoró todavía más durante el primer semestre de este año. Reconocen que el proceso de achique de personal y sucursales continuará para poder adecuar sus estructuras a esta realidad e intentar competir con mayoristas, almacenes de barrio y comercios de origen asiático, que están concentrando la demanda de los clientes que se alejan de las góndolas de Walmart, Carrefour, Jumbo, Disco o Vea.

 
Un año de números en rojo
  
Hasta agosto, cuatro meses resultaron viables para estas cadenas y los otros cuatro cerraron en rojo. Positivos fueron febrero, marzo, mayo y junio que, según las estadísticas del INDEC, registraron crecimiento de ventas de 1,7%, 9,5%, 3,2% y 4,8% respectivamente y en comparación con los mismos meses del 2017.
 
El resto de los meses mostraron datos preocupantes: enero, con -2,7%; abril, con -2,3%; julio, -2,9% y agosto con -4,2%. Se supone que los meses que restan mantendrán esta foto pesimista, aunque hasta ahora el acumulado anual refleja ingresos estancados, con una leve suba de 0,8% con relación a los primeros ocho meses del año pasado.
 
En volumen, las ventas a precios constantes suman $215.036 millones contra $213.331 millones de igual período del 2017, reflejando esa fuerte retracción que marcan las estadísticas oficiales y teniendo en cuenta que la inflación acumulada en igual lapso supera el 24%.
 
De hecho, si los datos se los compara a precios corrientes ofrecen otro escenario, con una suba del 26% en agosto y del 24% en los primeros ocho meses, con ventas que totalizan $287.356 millones en comparación con los $230.252 millones del año pasado.
 
En cuanto a las formas de pago, las tarjetas ya superan al efectivo, más que nada por la posibilidad de aprovechar descuentos, promociones y cuotas que ofrecen las emisoras de dinero plástico. En agosto pasado, por ejemplo, las ventas con tarjeta de débito y crédito representaron el 58,5% del total, contra el 34,9% del efectivo y 6,5% de otros medios. El promedio de compras por consumidor no superó los $400.
 
Con respecto al personal, se evidencia una caída del 2% con respecto al mismo lapso del 2017: 99.236 empleados, entre cargos jerárquicos, cajeros, administrativos y repositores. Por obra de las paritarias, las cadenas vieron incrementar su costo laboral un 19%, lo cual fortalece las perspectivas de que sigan reduciendo trabajadores como forma de achicar sus estructuras ante la preocupante realidad.
 
 
El cambio cultural del cliente low cost
 
 "Los factores que complican el cierre del año tienen que ver con la recesión, la falta de cuotas fijas y la decisión de nuestros clientes de buscar otros canales de compra. También, con elegir productos más baratos, como segundas marcas y marcas propias", admite un directivo de una de las mayores cadenas supermercadistas del país, que pide el off the record por la "sensibilidad de la situación".
 
Sus palabras encuentran sustento en un trabajo de la consultora Kantar Worldpanel, que indica que el sector local de retail inició una -necesaria y esperada-, fase de reconversión con el objetivo de adecuarse a los nuevos hábitos de compra de los clientes. Incluso, revela que el consumo masivo en Argentina lleva más de una década de estancamiento y asegura que hoy tiene el mismo nivel en volumen de compras que en 2007.
 
"Si el mercado total no crece, la única forma de evolución positiva es ganarle a la competencia. En este caso, a otros canales de compra", señala el informe de Kantar, que deja en evidencia que los mayoristas y almacenes más chicos hicieron mejor la tarea que los hipermercados a la hora de atraer consumidores.
 
También se habla de clientes "low cost". Es decir, aquellos que buscan marcas de segunda línea, corren atrás de las promociones, comparan precios y, principalmente, eligen el canal que se percibe como más económico, en donde el mayorista está ganando la batalla.
 
Además el consumo masivo perdió relevancia en todos los niveles de la pirámide social. Por ejemplo, los estratos altos y medios priorizan turismo, bienes durables, ahorro; mientras que los niveles bajos lo hacen por obligación, dado el impacto del ajuste en servicios públicos e inflación.
 
"Interpretamos que los supermercados leyeron los cambios de hábitos de los últimos años como temporales y no como una nueva normalidad. Que lo entendieron del punto de venta mayorista como coyuntural y perdieron la batalla de la percepción de precios, asegura el trabajo a modo de crítica a la estrategia comercial adoptada por las cadenas para sobrevivir a la crisis actual.
 
Según Kantar, el 90% de los hogares cree que el canal mayorista es al menos 15% más barato que los hipermercados, creencia que será muy difícil de revertir en el corto plazo.
 
"Los hipermercados centraron el esfuerzo en la activación cada vez más agresiva de promociones, minando la rentabilidad. Está comprobado que pierden efecto en el tiempo, que el consumidor se acostumbra y que sólo generan ventas adicionales si crecen en cantidad, agravando el problema", agrega el informe.
 
Recién en 2017 algunos retailers se animaron a volver a las bases y empezaron a comunicar precios bajos siempre, compitiendo con lo que el consumidor valora del mayorista.
 
Otro cuestionamiento a los híper se basa en la poca innovación, con un bajo desarrollo del e-commerce en consumo masivo que sólo representa el 0,5% del total. "La salida del actual contexto será una compleja suma de pequeñas partes, de difícil articulación, y requerirá tiempo. Hay que esperar que el sector siga en reconversión, quizás con fusiones, adquisiciones, y nuevos jugadores emergiendo", se anima a sostener Kantar a modo de conclusión.
 
Las cadenas saben que fin de año "no será bueno", así lo reconocen desde otra de las grandes jugadoras del rubro que, además, ya se resignó a tener que ser sostenida con fondos provenientes de su casa matriz, en este caso, ubicada en Europa.
 
"Esperamos una rentabilidad más baja que la del año pasado, con una perspectiva para 2019 que recién podría recuperarse a partir de la segunda mitad", argumentan en otra cadena con acento norteamericano.
 
Si bien todavía no están seguros de que recibirán asistencia monetaria de su sede, admiten que hace ya varios años que no giran ganancias a las arcas de su matriz. "Hasta ahora, venimos operando con el poco margen que tenemos, pero la verdad es que no sabemos cuánto tiempo más podremos hacerlo", advierten.
 
Las fuentes consultadas por iProfesional coinciden en un punto: la torta del negocio se seguirá achicando a favor de los mayoristas y comercios de proximidad. "Los clientes se siguen yendo del canal moderno y regresan al tradicional, al almacén de barrio, al mayorista, ya que les pueden ofrecer otros precios, mas diferenciales al no tener que soportar tanta presión fiscal como nosotros", indica un referente del sector.
 
 
Achiques de estructura
 
Así las cosas, anticipan que para el año próximo deberán seguir agudizando el ingenio para evitar profundizar la crisis que ya soportan o copiar la estrategia que adoptó Carrefour al presentarse ante el Gobierno solicitando la apertura de un procedimiento preventivo de crisis que le permitió cerrar algunas sucursales y despedir personal.
 
A Rami Baitieh, quien reemplazó a Daniel Fernández como director Ejecutivo, le toca liderar la reconversión de 16 hipermercados en maxi mercados para enfrentar de manera más directa a los supermercados mayoristas. Se trata de un formato que el año pasado le ganó a los hipermercados la batalla por los clientes, apalancado en menores superficies de venta, costos más reducidos y precios más bajos.
 
En el caso de Walmart, también redujo su estructura, aunque usando otra modalidad como fue la de directamente cerrar la sucursal del shopping porteño Dot y vender una docena de locales de su formato de menor superficie a la cadena Día.
 
Disco, Vea y Supervea, propiedad del grupo chileno Cencosud, también nutrieron sus cajas de fondos provenientes del país vecino como forma de evitar o postergar la elección de un camino de achique similar al de sus competidores. "Habrá, seguramente, algo de esto el año próximo si el negocio se sigue achicando", advierten cerca de Horst Paulmann, el empresario dueño de Cencosud.
 
También esperan que todo el mercado mantenga las fórmulas comerciales que entremezclan ofertas, descuentos y cuotas en ciertos días de la semana, con subas de precios limitadas y que no llegan a compensar los incrementos de costos y de la inflación. "Si lo hacemos, vendemos mucho menos que ahora", señalan a modo de justificación.
 
Con estos datos y advertencias a la vista solo resta esperar que el sector supermercadista tenga la obligación de continuar por el camino del achique, el despido de personal y el freno de cualquier tipo de plan de expansión, por lo menos durante los próximos dos años.
 
Además, deberán ampliar las propuestas de descuentos, promociones y los acuerdos con las emisoras de las tarjetas de crédito para extender las cuotas y las rebajas a quienes compran con dinero plástico.
 
Tanto Carrefour como Walmart aplicarán, además, de manera permanente sus habituales estrategias con las que intentan ya no recuperar, sino mantener sus clientes, ganar volumen y tratar de dejar de depender de los aportes de capital de sus sedes en el exterior.
 
Volverán a volcar los esfuerzos con rebajas puntuales casi todos los días, descuentos con el uso de determinadas tarjetas de crédito o de afinidad y ofertas por cantidad de productos comprados (como los tradicionales 4x2 o 6x4).
 
Por Andrés Sanguinetti
 
Fuente: iProfesional
 

Agreganos como amigo a Facebook
17-01-2019 / 08:01
En los mentideros cuyanos aún es motivo de comentarios el estupor que le causaron al presidente Mauricio Macri las encuestas que la semana anterior le alcanzó el gobernador Alfredo Cornejo al encuentro en el country Cumellén de Villa La Angostura.
 
Ahí se mostraba que los 13 intendentes mendocinos radicales llevan la delantera con holgura en la intención de voto dentro de cada uno de sus distritos, pero en cuanto nacionalizan la boleta, vaya quien vaya a la provincial, la mayoría pierde no menos de 20 puntos.
 
El caso más llamativo resultó ser el de Godoy Cruz, de donde es oriundo el titular de la Convención Nacional de la UCR: el alcalde correligionario, Tadeo García Zalazar, midió 72%, pero en sábana con el Presidente de la Nación bajaba a 40 puntos.
 
Ese tal vez fue el motivo que llevó a la Casa Rosada a replantear su estrategia y, en lugar de negociar elección unificada para apalancarle votos a Macri en primera vuelta, optar por desactivar la candidatura del intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi, para suceder a Cornejo, que propiciaba Marcos Peña, y dejarlo librado a la interna local.
 
La advertencia había sido: "Ojo que el titular del día siguiente podría enfocarse por el lado de que perdió el candidato de Macri", como sugiere una nota aparecida en el medio local Mendozapost.
 
En Buenos Aires ahora se conforman con que Cornejo se las arregle con su gente, pero que dé la cara como socio de Cambiemos encabezando la lista de diputados nacionales de la provincia.
 
Lo está pensando, pero igual en febrero seguramente lo tratará la convención nacional que preside, en la cual el partido de Alem tendrá que decidir hasta dónde acompañar la reelección de Macri y bajo qué condiciones, o si irá por afuera en las PASO.
 
Estarán expectantes de si el Pro mantiene a Daniel Salvador como vice en la provincia de Buenos Aires y si hay espacio para apoyar una tercera vía alternativa a la polarización con Cristina.
 
Hasta ahora, los nombres que se tiraron han sido Martín Lousteau, apadrinado por Ricardo Alfonsín, y Roberto Lavagna, como prenda de unidad, que le instalaron al círculo rojo.
 
Si bien se atribuye al ADN de la lealtad peronista el dicho de que "te acompañan hasta la puerta del cementerio pero no entran", por los últimos movimientos que se vieron en la coalición gobernante Cambiemos se nota que los radicales también lo incorporaron a su acervo en la relación con Mauricio Macri.

17-01-2019 / 08:01
Como dos viejos amigos (que no son), el derechista Mauricio Macri y el ultraderechista Jair Bolsonaro se mostraron sonrientes en su primer encuentro. La relación entre ellos comenzó con una fuerte desconfianza, entre otras cosas, porque los ministros brasileños aseguraron que ni la Argentina ni el Mercosur serían prioridad para el nuevo gobierno.
 
Con la asunción de Bolsonaro se confirma un nuevo eje de la derecha sudamericana. "Tenemos muchas coincidencias con Bolsonaro", dijo Macri al término de la reunión. Ambos presidentes buscarán redoblar sus ataques sobre el pueblo trabajador de la región. Reformas previsionales, entrega al capital financiero, ajustes fiscales, discriminación, privatizaciones en el caso de Brasil, y represión al pueblo, entre los principales lineamientos de ambos gobiernos.
 
A pedido del imperialismo yanqui, uno de los primeros focos de ataque del eje neoliberal conservador Bolsonaro-Macri es Venezuela. Al finalizar la reunión entre los dos presidentes, Macri afirmó que "estamos de acuerdo respecto a la crisis de Venezuela. No hay dudas respecto a que Maduro es un dictador".

De este modo, el golpista Bolsonaro, que reivindica la dictadura militar brasileña, y el presidente Macri, cuya familia hizo fortunas de la mano del genocidio dictatorial argentino, se arrogaron la potestad de dar clase de democracia y cuestionar el régimen político venezolano.
 
También coincidieron en mayores planes de entrega al capital financiero. A pesar de que la economía argentina está sumida en una profunda crisis, con recesión, récords de inflación, aumento de la pobreza y un default de deuda en el horizonte, Bolsonaro aseguró que Brasil ve "con interés y admiración los esfuerzos de Macri por levantar la economía argentina e integrarla al mundo".
 
También derrocharon demagogia en sus "luchas" contra la corrupción y la "inseguridad". "Combatir el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de activos", fue uno de los acuerdos de la reunión. De las delegaciones de ambos países participaron los polémicos Patricia Bullrich y Sergio Moro. A su vez, Bolsonaro viene hablando de la posibilidad de instalar una base militar yanqui en Brasil y la habilitación de portar armas como parte de su política de mano dura.
 
Por último, hay que señalar que Brasil es el principal socio de la economía argentina. Un 20% de los productos que exporta tienen ese destino. Sin embargo, lo que se habló de economía fue pura sanata. La balanza comercial entre los dos países tuvo un rojo de 4.648 millones de dólares en el 2018 en contra de Argentina.
 
Al parecer, de eso no se habló. Y si Macri hizo algún intento, fue rápidamente abortado por el brasileño que no está dispuesto a mantener el mismo trato de negociación y diálogo permanente que establecían los gobiernos anteriores para limar los problemas de asimetrías económicas.
 
La Opinión Popular

16-01-2019 / 09:01
16-01-2019 / 08:01
Primero, Mauricio Macri la canchereó, después la subestimó y luego se les fue de las manos. Y así la alianza Cambiemos se enfrenta ahora a cerrar el último año del mandato incumpliendo la promesa central de su discurso económico: no habrán podido tener ningún año de inflación bien por debajo de la que promedió Cristina Fernández.
 
"Que era lo más fácil de hacer porque dependía del gobierno", decía el presidente Macri o que abrir el cepo era gratis porque "los precios ya estaban a 15" como decía el primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quedaron como ejemplos históricos del que sobra un problema nada menos que el costo de vida en Argentina.
 
Que "hay que mirar la inflación núcleo" porque ahí no hay impacto de tarifas, que "las metas no se cambian porque están para cumplirlas" y que "todos los países del mundo controlan la inflación con tasa de interés" son los regalos para los libros de la ilusión y el desencanto que dejaron los días de Federico Sturzenegger en el Banco Central.
 
Que "recalibramos las metas" del 12 al 15% para 2018 y "atrasamos un año" llegar al objetivo del 5% son los epígrafes que acompañarán por siempre la conferencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, del 28 de diciembre de 2017 que fue el punto de partida de la peor crisis desde 2002.
 
La inflación de 2018 fue la más alta en 27 años. Este martes el Indec dio a conocer la inflación del año pasado que llegó al 47,6%, y fue el nivel más elevado desde 1991 cuando la variación de precios fue del 84%. En diciembre la variación del índice de precios (IPC) fue del 2,6%.
 
Este "logro" del gobierno de Cambiemos no fue un acto de magia, sino que fue tejido en años previos en base a un deterioro cada vez más marcado de la situación externa que estalló en abril pasado, fue acompañado por tarifazos y falta de control de parte del Estado de precios sensibles para el bolsillo popular.
 
El estudio Eco Go calcula que si la luz, el gas y el transporte sólo se hubieran movido igual que la inflación (y no con subas del 1000% como tuvieron) el costo de vida acumulado de los tres años igual llega al 131,2%. Con los aumentos en pleno, da 158% hasta ahora. ¿Puede haber un número que resuma más el fracaso económico de Macri?
 
La contracara de la inflación es el brutal deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Los trabajadores registrados del sector privado perdieron en noviembre de 2018 un 16 % de su poder de compra con respecto a noviembre de 2015. Los empleados públicos tuvieron una perdida mayor en los últimos tres años que alcanzó al 20 % en el mismo período. Mientras que los jubilados y todos los beneficiarios de asignaciones familiares, AUH, pensiones y otras prestaciones atadas a la movilidad, perdieron 23,7 % entre noviembre de 2015 y mismo mes de 2018.
 
La inflación produjo el hundimiento de la economía nacional, un deterioro generalizado de las condiciones de vida y es determinante en el giro del clima político en contra del incapaz Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

15-01-2019 / 09:01
Mauricio Macri ha realizado todos los deberes para el FMI, impulsó una batería de reformas estructurales neoliberales de la economía y buscó alianzas de dependencia estratégica con EE.UU., pero la "lluvia de inversiones" no llega.
 
Según Fundación Capital (FC), en el cuarto trimestre del 2018 la inversión tuvo una estrepitosa caída de 22,7% interanual. Así, para la consultora dirigida por el ex presidente del BCRA, Martín Redrado, ese componente clave de la demanda agregada marcaría un deterioro de 4,9% durante la totalidad del año pasado.
 
Si a ese derrotero se le suma la contracción del 10,5% que proyecta el Gobierno para el 2019, se acumulará un negativo de 15% durante el último bienio de la gestión y la inversión cerrará con niveles de formación de capital fijo tan bajos como no se veían desde la crisis global generada por las subprime.
 
Desde FC son un poco más optimistas que el Gobierno acerca de lo que ocurrirá en 2019 y esperan una caída 8%. En ese caso el bienio acumularía una contracción de "apenas" 12,6%. Pero para otros analistas incluso la proyección oficial de 10,5%, publicada en el Programa Financiero 2019 que salió a la luz la semana pasada, peca de optimista.
 
La inversión es un componente clave de la demanda agregada. Un PBI traccionado por ella garantiza a priori un crecimiento más sostenible y en base a una mayor productividad.
 
Las altas tasas de interés y a la vez la posibilidad de una devaluación holgada atentan hoy contra su despegue. A eso se le suma el parate en la obra pública, que es la base del acuerdo de ajuste con el FMI, y la fuerte caída del consumo, por la caída récord del salario real.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar