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Sociedad e Interés General - 30-10-2018 / 18:10
EFEMÉRIDES POPULARES

Un gran olvidado, Edelmiro Farrell

Un gran olvidado, Edelmiro Farrell
El 31 de octubre de 1980, en Capital Federal, fallece Edelmiro Juan Farrell, un militar patriota que ejerció como presidente de la República Argentina, no habiendo sido electo, pero fue un activo protagonista de un proceso histórico que cambió el rumbo de la Patria. En la imagen: Farrell y Perón, dos de las figuras de la Revolución Nacional del 43 en la Plaza de Mayo, circa 1945.
El 31 de octubre de 1980, en Capital Federal, fallece Edelmiro Juan Farrell, un militar patriota que ejerció como presidente de la República Argentina, no habiendo sido electo, pero fue un activo protagonista de un proceso histórico que cambió el rumbo de la Patria.
 
En 1943 participó en el golpe de estado, junto al coronel Juan Perón, llamado Revolución del 43 desempeñando los cargos de Ministro de Guerra y Vicepresidente de la Nación durante el gobierno del general Pedro Pablo Ramírez hasta que éste fue removido, fecha en que asumió por delegación (de facto) del cargo como Presidente de la Nación.
 
La Revolución del 43 fue el movimiento militar, producido el 4 de junio de 1943, que derrocó al gobierno fraudulento de Ramón S. Castillo, poniendo fin a la llamada "Década Infame", un período de gobiernos autoritarios, ilegítimos y corruptos, signados por la trampa electoral sistemática, la represión a opositores, la proscripción del yrigoyenismo y la entrega económica de la Patria. 
 
La serie de gobiernos militares que resultaron del mismo terminaron con la vieja argentina oligárquica, semicolonial y dependiente y culminaron con la asunción del gobierno electo democráticamente de Juan Perón, el 4 de junio de 1946. En su transcurso emergió la figura del entonces coronel Perón, originándose el peronismo.
 
La Opinión Popular 

Un gran olvidado, General Edelmiro Juan Farrell
 
Edelmiro J. Farrell no fue solo un militar sino un criollazo de ley. Su carácter alegre y sencillo conquistaba amistades por donde pasaba, desde los círculos sociales de la ciudad hasta los últimos rincones de la cordillera cuyana que conocía como pocos.
 
No había rancho donde no hubiera estado tomando mates, tocando la guitarra y cantando folclore, llevando siempre ayuda a los necesitados. He conocido muchos chicos montañeses que se decían ahijado del "coronel". Con ese grado lo conocieron y no le daban importancia a otras jerarquías militares.
 
La última vez que lo vi estaba en la sala de su departamento frente a la Plaza San Martín, donde no faltaba nunca una guitarra, y sobre sillones un pergamino y una plaqueta que le acababan de entregar altos jefes de la Fuerza Aérea Militar, arma creada por Farrell siendo presidente provisional y ese día se celebraba un aniversario más.
 
Amante de los deportes de montaña los difundió entre los jóvenes mendocinos y estimuló la preparación de pistas de esquiar en Vallecitos y Puente del Inca. Trajo los primeros esquíes para armar regimientos de infantería en esa especialidad.
 
Auspició la formación de la Asociación de Andinistas Argentinos a cuyos muchachos, entre ellos su propio hijo Jorge y yo, nos prestaba elementos del ejército para las prácticas. Hasta que Farrell impuso la palabra "andinismo", se usaba decir aquí "alpinismo".
 
Sus conocimientos musicales le permitieron hacer composiciones folclóricas, con letras muy criollas que exaltaban la identidad nacional. A veces improvisaba rimas como un payador.
 
 
Farrell en la política
 
Cuando el pequeño grupo de coroneles y otros oficiales formaron el GOU y desde allí comenzaron a soñar una revolución transformadora en lo económico y social. Farrell fue el primer general enterado de tales propósitos y el principal apoyo.
 
Ya en el gobierno provisional, algunos opositores intrigaban con supuestas diferencias entre ellos, pretendiendo mostrarlos como enfrentados. Pero Farrell lograba con habilidad consensos para seguir adelante. Para ello disponía de inteligencia, autoridad y credibilidad.
 
Solían discutir amigablemente y sabía bien donde ponía su firma, cuidando celosamente sus puntos de vista. En el cuerpo diplomático extranjero se destacaba por su tacto y en ese medio ganó amistades.
 
Llegado el momento de la conspiración contra Perón de octubre de 1945, Farrell jugó los tiempos con mucha astucia. Aduciendo razones de salud del coronel, fue el presidente quien ordenó su rápido traslado al Hospital Militar.
 
Allí estuvo al cuidado médico de un joven de su confianza que prestaba servicio en ese nosocomio, el doctor Ramón Carrillo, quien sería luego el brillante primer ministro de Salud Pública del gobierno constitucional.
 
Con el hecho consumado de encontrarse en el hospital capitalino, fue fácil llevar al coronel Perón a la Casa Rosada para tranquilizar al pueblo allí reunido que lo reclamaba y se negaba a abandonar el lugar sin ver antes libre a su líder. Así ocurrió y, siendo el general Perón vicepresidente, se agilizó el proceso de cambios, incrementándose las medidas a favor de los olvidados trabajadores.
 
El levantamiento del estado de sitio y el llamado a elecciones, fue armonizado sin problemas entre Farrell y Perón. Luego el primero se retiró y no participó más en política, al dejar ya normalizada y en paz la vía constitucional del país.
 
La vida sencilla de siempre y sus hábitos de lector (conocía dos lenguas extranjeras), más la afición por la música y sus frecuentes caminatas por la vecina calle Florida, como se usaba antes, se contaban entre sus distracciones. A su paso recibía demostraciones de simpatías y saludos amistosos de los transeúntes.
 
Como hombre de contactos populares se sentía solidarizado con las necesidades de los pueblos marginados, lo cual facilitó que darle un gran apoyo a quien fuera su subordinado, el coronel Perón que actuó un tiempo bajo sus órdenes organizando la infantería de montaña.
 
Sus vivencias de los jóvenes que llegaban a cumplir con el servicio militar de lugares remotos de la cordillera lo sensibilizaban por el grado de miseria e ignorancia que reinaba en esas soledades de dura existencia y riguroso clima.
 
Es probable que la Revolución de 1943, sin el papel delicado que él supo cumplir con el prestigio de su carrera militar y personal marcada por la honestidad de sus actos, no hubiera tenido tanto éxito.
 
Pienso que, con una clara investigación histórica del papel cumplido por el general Edelmiro J. Farrell, se enriquecerá la verdad y entendimiento de aquellos años tan difíciles donde se jugaba el destino del país.
 
En paz con la conciencia del deber cumplido, murió Farrell en 1990, a los 93 años de edad.
 
Escrito por Enrique Oliva

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17-04-2019 / 21:04
17-04-2019 / 20:04
El 18 de abril de 1995 fallece el ex presidente de origen radical Arturo Frondizi. Fue abogado, periodista y político, elegido como presidente de Argentina y gobernó entre el 1 de mayo de 1958 y el 29 de marzo de 1962, cuando fue derrocado por un golpe de estado militar.

Militante estudiantil reformista, afiliado a la Unión Cívica Radical en la década de 1930,Frondizi fue uno de los líderes que renovaron esa fuerza política en la década de 1940, dando origen a la corriente intransigente. En 1946 fue diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires y en 1951 integró la fórmula presidencial de la UCR como candidato a vicepresidente, junto a Ricardo Balbín.

Político e intelectual brillante y autor de varios libros, generó simpatías en amplios sectores de clase media. En 1958, Frondizi buscó el apoyo de Juan Perón para evitar el continuismo gorila que expresaba el radical Balbín, consigue el apoyo y lo derrota en las elecciones.

Frondizi se compromete poner fin a la política económica y social antipopular instalada desde el 16 de septiembre de 1955, a rehabilitar los sindicatos y la CGT, y derogar aquellos decretos que prohibían que el peronismo se presentase en elecciones, pero incumplió el pacto.

Sometido a sucesivas crisis y planteos militares, por las constantes huelgas de la CGT, con que la clase trabajadora respondía al cercenamiento de sus derechos y contra la creciente represión al movimiento peronista, el gobierno moviliza militarmente, a punta de fúsil, a los trabajadores que estaban de paro y la aplicación del represivo Plan Conintes, llenó de presos peronistas las cárceles.

No obstante, la cúpula militar de entonces, de un furibundo antiperonismo, lo destituye con un golpe de Estado por no impedir el triunfo del justicialismo proscripto en las elecciones del 18 de marzo de 1962, cuando ganó la gobernación de diez de las catorce provincias en juego, incluida Buenos Aires, donde triunfó el combativo dirigente sindical Andrés Framini.


Propaganda macrista: De Goebbels a Durán Barba
Escribe: Blas García

16-04-2019 / 18:04
15-04-2019 / 20:04
14-04-2019 / 19:04
 
El antiperonismo fue terrorista, antidemocrático y golpista desde su mismo origen. Un hecho muy poco conocido es el atentado terrorista indiscriminado, contra víctimas inocentes, realizado el 15 de abril de 1953 por el antiperonismo, que consistió en la detonación de bombas mientras se realizaba un acto sindical organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en la Plaza de Mayo de Buenos Aires.
 
Como trágico resultado murieron 7 trabajadores peronistas y más de 90 quedaron heridos, entre ellos 19 mutilados. El atentado se realizó en la histórica Plaza y en la línea A de subterráneos que corre por debajo de la misma, mientras el entonces presidente Juan Perón se dirigía a los trabajadores argentinos desde la Casa Rosada.
 
El 16 de junio de 1955 diversos grupos de militares y civiles antiperonistas ejecutaron el brutal bombardeo en la Plaza de Mayo, asesinando más de 300 personas y dejando heridas a otras 800.
 
Después del golpe del 16 de septiembre de 1955 (Revolución Libertadora), el antiperonismo inició una política para "desperonizar" el país, que incluyó la represión sistemática contra peronistas, con fusilamientos, detenciones arbitrarias, cesantías laborales, discriminación política y proscripciones electorales, que continuó hasta 1973.
 
En especial, cabe mencionar los fusilamientos de 1956 en contra del general Juan José Valle y otros militares y civiles peronistas que se habían levantado contra la dictadura gorila, y que culminó con los fusilamientos clandestinos de peronistas en los basurales de José León Suárez.
 
Escribe: Blas García
 

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