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"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
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Nacionales - 28-10-2018 / 18:10

El alegre camino hacia un Bolsonaro argentino

El alegre camino hacia un Bolsonaro argentino
Brasil, en estas horas, si las encuestas no se equivocan, elegirá como presidente a Jair Messias Bolsonaro, un hombre que reivindica la tortura; desprecia a los homosexuales, a las mujeres y a los negros; defiende el derecho de la policía a disparar contra inocentes; amenaza con violencia a la prensa independiente y advierte que a los disidentes les espera la cárcel y el exilio si no se convierten al credo de la mayoría. Si ocurre lo que parece, el clima político del continente habrá cambiado radicalmente.
El país viene de una larga decepción. Hace más de una década parecía que, definitivamente, despegaría de la mano de líderes jóvenes y transgresores que habían reparado heridas recientes y prometían un futuro próspero.
 
Desde entonces, todo se desbarrancó y sus habitantes fueron cada día un poco más pobres. El empobrecimiento duele más que la pobreza, porque le suma la frustración, la percepción de un fracaso, una esperanza rota: creíamos que el país, finalmente, tendría destino. No sucedió.
 
Esa situación incrementó un problema endémico que, en los últimos años, había cambiado dramáticamente a la sociedad: la inseguridad se instaló y ataca cada vez un poco más, de la mano del narcotráfico. En zonas de alta densidad poblacional, salir a trabajar implica un riesgo alto y cotidiano de ser, como mínimo, asaltado. El sonido de disparos se ha transformado en algo habitual.
 
Los líderes del país, mientras tanto, se echan la culpa, desde hace años, los unos a los otros, con una virulencia descarnada. No hay ninguna posibilidad de acuerdo entre ellos, entre otras razones, porque tampoco se dirigen la palabra: cada uno cree que el otro debe estar preso. Está instalada una competencia despiadada en la que ninguno de ellos se imagina que puede siquiera vivir en el país si es el otro el que gobierna.
 
A tal punto sucede así que muchas personas han comenzado a creer en lo que dicen los líderes acerca de sus enemigos: unos son ladrones, los otros hambrean al pueblo. La democracia solo ofrece esas opciones.
 
La prensa militante, de un lado o del otro, agrega cada día su granito de arena para que esta sensación se profundice. Si esta gente nos ha instalado en la pobreza y la inseguridad, si unos son ladrones que se robaron un PBI, si los otros instalaron la dictadura del capital financiero internacional, tal vez sea necesario que aparezca otro tipo de liderazgo que barra con todo, incluida la prensa que forma parte de este circo.
 
Los párrafos que preceden no se refieren a la Argentina sino al Brasil que, en estas horas, si las encuestas no se equivocan, elegirá como presidente a Jair Messias Bolsonaro, un hombre que reivindica la tortura; desprecia a los homosexuales, a las mujeres y a los negros; defiende el derecho de la policía a disparar contra inocentes; amenaza con violencia a la prensa independiente y advierte que a los disidentes les espera la cárcel y el exilio si no se convierten al credo de la mayoría. Si ocurre lo que parece, el clima político del continente habrá cambiado radicalmente.
 
Nunca los países son iguales entre sí. Brasil vive una crisis de inseguridad incomparable con la Argentina. Su última presidenta fue derrocada. El político que, hasta hace unas semanas era el más popular del país está encarcelado.
 
Pero basta con releer el comienzo de esta nota para preguntarse si en la Argentina no está preparado el caldo de cultivo para que emerja, aquí también, algún líder con los valores de Bolsonaro

 
Los procesos políticos, en ambos países, muchas veces siguieron las mismas direcciones: las democracias volvieron casi en el mismo momento, los dúos Vargas-Perón, Lula-Kirchner, Menem-Fernando Henrique, Alfonsín-Sarney compartieron visiones similares, distintas a quienes los precedieron o los sucedieron. ¿Sucederá lo mismo con la ola bolsonarista?
 
En principio, hay algunos elementos que se repiten de manera idéntica en ambos países: una crisis socioeconómica muy delicada, cierta inconsciencia de la clase dirigente sobre los riesgos que asoman y un rechazo contundente hacia las principales figuras políticas del país, con pocas excepciones.
 
Los candidatos presidenciales Mauricio Macri y Cristina Kirchner baten récords de imagen negativa, y cada uno de ellos cifra sus esperanzas para el 2019 en el rechazo que genera el otro.
 
Un ejemplo de lo que ocurre se pudo ver esta semana. El Gobierno envió al Congreso un presupuesto donde se recortan gastos muy sensibles para pagar una deuda que el mismo Gobierno contrajo, sin que eso signifique ningún beneficio para los perjudicados ahora.
 
La Cámara de Diputados lo aprobó en medio de un espectáculo triste que solo puede alejar más a la sociedad de su dirigencia. Todo empezó con un brote de violencia contra las fuerzas de seguridad que fue respondido con una represión inexplicable, a kilómetros de los hechos, contra personas que no habían hecho nada.
 
Los principales diputados de la oposición no repudiaron el estallido, seguramente porque algunos de los suyos estaban implicados. Funcionarios oficiales distribuyeron información falsa para justificar que habían detenido a dirigentes sociales o instalaron el absurdo debate sobre la necesidad de expulsar extranjeros sin poder demostrar que algún inmigrante estuvo involucrado en los disturbios.
 
Mientras esto ocurría, algunos diputados se desafiaban a agarrarse a trompadas. Otros distribuían a los gritos información falsa para demostrar que la policía había iniciado la agresión. Y todo eso frente a una sociedad agobiada por una crisis social en la que ninguno de los gritones es inocente.
 
¿Qué podría salir de ese baile en las cubiertas del Titanic, donde las personas sensatas son desbordadas por aquellos que lucran con los gestos aparatosos y extremos?
 
En las semanas previas, otros integrantes de la dirigencia se sumaron al ágape. En la ciudad de Luján, tres sectores se reunieron para plantear una alternativa al Gobierno actual.
 
Por un lado, la Iglesia Católica Argentina: una organización que en las últimas décadas se opuso a los mejores avances de la democracia, como el divorcio, el juicio a los militares de la dictadura, el matrimonio igualitario y, además, está implicada en un escándalo por el encubrimiento de la jerarquía a cientos de casos de abuso sexual.
 
En ese mismo acto estuvo gran parte del sindicalismo argentino. Su principal referente es investigado por su ostensible vínculo con barras bravas repletas de delincuentes. Para defenderse, pegó afiches contra un periodista y su mujer, desparramó amenazas personales, insultos homofóbicos y llamados a derrocar al Gobierno. El tercer sector eran los intendentes del Conurbano bonaerense, una zona destruida por sus propias gestiones.
 
En paralelo, los empresarios se reunieron en el Coloquio de IDEA. Solo se les ocurrieron tres recomendaciones: bajar los sueldos, reducir los derechos de los trabajadores y pagar menos impuestos.
 
En los días en que se realizaba ese coloquio, el diario La Nación contó que en Francia, durante el 2010, las principales empresas del país decidieron aportar el 2% de sus ganancias para aplicarlo en proyectos sociales. ¿Se darán cuenta los ricos empresarios de IDEA lo que se ve de ellos cuando lo único que piden son más y más ventajas? Esos empresarios ovacionaron al Presidente de la Nación.
 
Unos días antes, uno de los sectores del peronismo se reunió en Tucumán para celebrar el Día de la Lealtad: gran parte de los dirigentes viajaron hasta allí en carísimos aviones privados. Ese mismo día, el máximo dirigente de una poderosa organización juvenil, el dirigente supera ya los 40 años, visitó en la cárcel a un ex ministro condenado por hechos de corrupción que causaron decenas de muertos.
 
Y todo eso apenas en una quincena.
 
Brasil está ofreciendo en estos días una solución fantasiosa a tantos problemas. La dirigencia argentina procede como la brasileña, antes de Bolsonaro, como si el riesgo de Bolsonaro no existiera.
 
Un prestigioso consultor analiza: "La Argentina tiene que agradecer a la grieta que Bolsonaro no exista. Con todos sus defectos, Macri y Cristina concentran dos tercios del electorado. Pero en los focus group de los desencantados, emergen los valores de Baby Etchecopar. Unos son ladrones, los otros ricos e ineptos. Están enojados. Probablemente, la mayor parte de ellos voten con bronca a Macri. Pero quieren otra cosa. Y, sobre todo, están hastiados de todo lo que ven. Sería tonto no ver allí una advertencia muy concreta".
 
Pero en la Argentina, seguro, eso no va a ocurrir. Nosotros somos distintos.
 
Brasil, decime qué se siente.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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20-04-2019 / 09:04
20-04-2019 / 08:04
Aunque todas las encuestas muestran a Cristina Kirchner ganadora de la primera vuelta y luego en la segunda con más de cinco puntos de diferencia sobre Mauricio Macri, el verdadero problema está en los más de 25 por ciento de indecisos, la mayoría de ellos, ex votantes del macrismo y con marcada inclinación por ideas conservadoras.
 
No es momento de festejo para nadie. Para el macrismo, porque le será muy difícil remontar la cuesta. Tampoco para la tercera vía, porque no mueve el amperímetro. Pero el kirchnerismo tampoco puede estar de fiesta porque le falta disputar una franja del electorado que le ha sido reacia y que, si se vuelca en masa a último momento, puede cambiar cualquier resultado.
 
En ese 25-30 por ciento está el corazón de la batalla. Una minoría recalcitrante que exige mano dura y no simpatiza con la AUH se convierte así en el gran elector. Está fundida, destrozada, por la política económica de Mauricio Macri, pero al mismo tiempo reniega de las políticas distributivas y de ampliación de derechos del peronismo-kirchnerismo.
 
Constituye el emergente del proceso de derechización que se está produciendo en todo el mundo. Hay un video dando vueltas en las redes donde Noam Chomsky dice que esta fotografía del planeta le recuerda el final de la década del '30 con la propagación del nazismo, que parecía indestructible.
 
El desafío para las fuerzas populares y de izquierda es doble porque sin perder su identidad deben disputar con la derecha un electorado que se ha derechizado.
 
Los defensores de la "amplia avenida" del medio, que a esta altura tendría varios representantes, en Sergio Massa, Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, presentan una salida con personalidad socialdemócrata.
 
Paradójicamente, los tres en algún momento fueron parte del esquema de alianzas del peronismo-kirchnerismo, pero ahora van acompañados por socialistas santafesinos y algunos radicales espantados por el desastre que provocaron con Macri.
 
No aceptan la polarización que revelan las encuestas y se ilusionan con superar a Macri en la primera vuelta para disputar el ballottage con el respaldo de los votos macristas residuales ante Cristina Kirchner.
 
La experiencia europea y norteamericana y aquí en Argentina con la Alianza demostró que esta corriente tuvo su oportunidad y fracasó en ese doble desafío, porque perdió identidad al ser cooptada por las políticas neoliberales. Y porque no supo contener los reclamos populares que provocan esas políticas. Terminaron por convertirse en lo que supuestamente debían confrontar.
 

19-04-2019 / 10:04
Los datos que trascendieron de la última encuesta electoral de la consultora preferida de Marcos Peña y de la alianza antiperonista Cambiemos, 'Isonomía', dieron un verdadero golpe bajo a la Rosada. Ocurre que según la misma, la ex mandataria Cristina Fernández se impondría por 9 puntos sobre Mauricio Macri en un balotaje.
 
'Isonomía' es una de las consultoras que se encuentra entre las líderes en campañas electorales, asesoramiento estratégico, investigación de opinión pública, mercado y asuntos públicos en la Argentina.
 
Dentro del macrismo es una encuestadora respetada e incluso ha realizado trabajos para la Jefatura de Gabinete de la Nación y para el propio Marcos Peña, quien en un año le encargó decenas de  investigaciones. Peña, como los principales funcionarios y referentes del macrismo, le creen.
 
Por eso cayó como un balde de agua fría que la consultora preferida de Cambiemos haya realizado una encuesta electoral cuyos resultados no son nada halagüeños para Macri: en un eventual balotaje, Cristina le gana por paliza.
 
La ex presidenta sacaría 45 puntos en segunda vuelta mientras que el Presidente obtiene solo 36, lo que profundiza la diferencia que apenas un punto que Cristina le sacaba hace solo un mes, según un relevamiento de la misma consultora. Es decir, la intención de voto de Macri se desplomó de manera alarmante.
 
La encuesta revela que todavía hay un 17% de votantes indecisos y un 3% que no sabe o no contesta, pero acá surge otro dato importante: día a día crece la tendencia de voto en favor de Cristina, lo que revela en proyección una mayor diferencia sobre Macri.
 
Según el análisis de 'Isonomía', la mayoría de los votantes en primera vuelta de Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey migrarían al voto a Cristina, mientras que lo que votarían por Roberto Lavagna se repartirían en forma pareja.
 
La encuesta cayó como una bomba en la Casa Rosada y los mercados. El riesgo país ya está en 850 puntos, porque Macri no logra imponerse entre los indecisos.
 
No es casual que haya sucedido en el mismo momento que la inflación se disparó al 4,7% y acaso sea la explicación del paquete desesperado de medidas "populistas" de congelamiento de precios, techo a la cotización del dólar y postergación de aumentos de tarifas que apuró el gobierno, acaso la última bala para tratar de mantener en pie la candidatura del Presidente a su reelección.
 
La Opinión Popular
 

19-04-2019 / 09:04
 De todo el paquete de medidas para bajar la inflación, sólo el congelamiento de las tarifas -con la excepción del gas- y el descuento en medicamentos para los sectores más pobres de la sociedad (si es que se cumple eficazmente), pueden considerarse como beneficios seguros e indiscutibles.
 
Con el agregado de que el congelamiento tarifario elimina transitoriamente un encarecimiento futuro, pero no implica una mejora respecto a la situación vigente, lo que diluye la percepción del beneficio.
 
Todo el resto son medidas de muy escaso alcance e impacto macroeconómico - como por ejemplo el inicio de la construcción de 10.000 viviendas dentro del Plan Procrear - o incluso con riesgo de ser perjudiciales para quien las tome,  como los préstamos a tasas exorbitantes que otorgará la Anses.
 
En cuanto a las medidas destinadas al comercio y a las Pymes, son de una magnitud poco significativa para el contexto de crisis que atraviesan.
 
Lo más endeble de todo es el relanzamiento de Precios Cuidados, que se presenta como el elemento estelar. El "acuerdo de caballeros" abarca apenas 64 productos que además van a estar disponibles a partir del lunes con precios que incorporan un aumento promedio del 8% (con "picos" de más del 20% para yerba, arroz y leche).
 
No podía esperarse algo mejor de parte de un Gobierno que descree visceralmente de ese tipo de medidas intervencionistas al punto de exprimir el diccionario para encontrar eufemismos que reemplacen la palabra congelamiento, que según expresó públicamente Marcos Peña es una estrategia "regresiva", "insostenible" y que termina provocando una "inflación más alta".
 
Si con toda la convicción y evidencias que tenía, Galileo Galilei no pudo convencer a la Iglesia Católica de la teoría Copernicana sobre que la tierra gira alrededor del sol, menos podrá un Gobierno atrapado en dogmas de libre mercado generar confianza respecto a una política antiinflacionaria que, para peor, se lanza con un impulso de precios al alza.
 
Por todo lo anterior, es poco probable que el paquete sirva para desacelerar la inflación de manera rápida y considerable, y que contribuya a que la curva descendente del nivel de actividad se revierta de manera significativa.
 
Menos aún si se tiene en cuenta que el "pico" inflacionario de marzo, más lo que se agregará en abril y mayo, asestarán un nuevo mazazo al poder adquisitivo de la sociedad y, en consecuencia, debilitarán el consumo, que es el motor indispensable y requisito necesario para que una economía se recupere.

18-04-2019 / 10:04
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