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Nacionales - 28-10-2018 / 11:10

El propio FMI resalta que la deuda está al borde de la insustentabilidad y que el ajuste puede no cumplirse

El propio FMI resalta que la deuda está al borde de la insustentabilidad y que el ajuste puede no cumplirse
Los propios técnicos del FMI resaltan que la deuda argentina está al borde de la insustentabilidad y que el ajuste de Dujovne puede no cumplirse. Por eso, el nuevo acuerdo pone la condición de que los dólares desembolsados solo se podrán usar para salvar a los acreedores de otro default. Dicen que “es probable que sea difícil mantener el apoyo social y político para el ajuste propuesto por las autoridades, especialmente cuando la desaceleración económica se profundice. Este riesgo se ve agravado aún más por el hecho de que habrá elecciones nacionales en octubre de 2019”. Tantas veces se quemaron con leche argentina, que los técnicos del FMI aprendieron que lo más prudente es abrir el paraguas.
La economía macrista navega entre medidas regresivas deliberadas y mala praxis, combo que agudiza el naufragio, cuyo desenlace traumático fue postergado con el abrazo desesperado al Fondo Monetario Internacional. El objetivo del organismo financiero, en cambio, no reconoce fragilidades: los dólares que entrega son para atender los vencimientos de intereses y capital de la deuda externa.
 
O sea, el renovado rescate, aprobado anteayer por el directorio del FMI, no es al gobierno de Mauricio Macri, sino para salvar a los acreedores de un nuevo default argentino, destino que fue convocado por la política económica de la Alianza Cambiemos.
 
Ese auxilio evita además la caída de Macri al abismo y que sea él, un presidente disciplinado a cada uno de los intereses geopolíticos y económicos de Estados Unidos, habilitó casi sin resistencia ese salvataje.
 
A cambio de los dólares que pasan a fortalecer las enflaquecidas reservas del Banco Central y que sirven para eludir la cesación de pagos, el FMI exigió la libre flotación del tipo de cambio, política que ha sido reafirmada en el nuevo acuerdo.
 
Esto implica una fortísima devaluación, que viene a cumplir dos objetivos subsidiarios del principal. Un objetivo es imponer una veloz redistribución regresiva del ingreso y una reducción del costo salarial en dólares. El otro, definir un ajuste del sector externo vía una vertical caída de las importaciones y disminución de la demanda de divisas por turismo al exterior y por fuga de capitales.
 
Con ese horizonte y para evitar otro traspié con la economía macrista y, en especial, para advertir acerca de que los dólares del FMI no se tocan para otra cosa que no sea pagar deuda, los técnicos del organismo abrieron el paraguas.
 
Tienen motivos para estar prevenidos y lo dejaron escrito en el staff report. Señalan que el anterior acuerdo aprobado en junio pasado fue decepcionante porque a los tres meses el gobierno de Macri incumplió en las metas establecidas de inflación, de reservas internacionales netas mínimas, en montos de contratos de dólar futuro y de asistencia del Banco Central al Tesoro Nacional.
 
El informe que presentaron al directorio del Fondo, para su evaluación previa a la aprobación de una ampliación del crédito al gobierno de Macri, menciona esos incumplimientos y además asegura lo siguiente:
 
-La deuda argentina está al borde de la insustentabilidad.
-El ajuste fiscal propuesto por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tiene que mejorar su calidad, además de considerar que puede no cumplirse porque es "muy ambicioso".
-La inflación descenderá el año próximo, pero existe riesgo de que lo haga a un ritmo más lento que el previsto por las autoridades.

 
EL LADO B DEL ACUERDO CON EL FONDO
 
Se mira y no se toca
 
Además. El FMI critica al presidente Macri por haber anunciado este segundo acuerdo sin haber sido concretado, señalando que ese comportamiento generó inestabilidad en el mercado financiero, con fuerte suba del riesgo país, alza de la tasa de interés y aceleración de la depreciación de la moneda doméstica.
 
También censuraron con dureza la gestión de Luis Caputo en el Banco Central, al que acusaron de tener una política poco transparente y de desconocer los compromisos definidos con el FMI porque vendió dólares de las reservas sin una estrategia clara.
 
Cuidar el stock de reservas es lo más relevante para la tecnoburocracia del Fondo. Reafirmaron, y con más énfasis que en el acuerdo anterior, que sus dólares que van a parar al Banco Central no deben ser utilizados para financiar la fuga de capitales ni para intervenir en el mercado de cambio, sino exclusivamente para garantizar el pago de intereses y capital de la deuda.
 
 
Ajustazo
 
Hasta a los técnicos del Fondo el programa fiscal de Dujovne les parece exagerado, aunque lo respaldan. Al ajuste fiscal lo denominan "consolidación fiscal" y en la versión de junio pasado era evaluado como exigente.
 
El punto 8 del reporte, dedicado a puntualizar los riesgos de la sustentabilidad de la deuda, menciona que la propuesta fiscal "es ambiciosa en relación a situaciones similares en otros países".
 
Precisa que el ajuste de junio se ubicaba entre el 13 por ciento de los planes stand-by más profundos acordados por el FMI con países miembros, y ahora éste se encuentra en el 5 por ciento más estricto. O sea, el ajuste macrista tiene el privilegio de ser uno de los más brutales aplicados en la historia del Fondo Monetario.
 
El recelo que expresan los técnicos del FMI a la posibilidad de cumplimiento del ajuste fiscal se extiende a aspectos vinculados al manejo político del gobierno, cuando observan críticamente la intervención de Macri (el insólito mensaje de 104 segundos vía Facebook) en momentos que el primer acuerdo se diluía.
 
El relato que exponen es elocuente: "En la última semana de agosto, la difícil situación dio un giro dramático cuando el presidente Macri anunció públicamente que había llegado a un acuerdo con el Fondo para adelantar recursos del programa para financiar las necesidades fiscales del Gobierno en 2018-2019. La incertidumbre en torno al anuncio amplificó la volatilidad del peso (que ya había estado en una tendencia de caída), lo que llevó a la moneda a depreciarse en un 8 por ciento frente al dólar el día del anuncio".
 
"Al día siguiente, a pesar de un aumento de 1500 puntos básicos en la tasa de interés de referencia, un aumento de 5 puntos porcentuales en los encajes y la venta de reservas de 330 millones de dólares, la moneda cayó otro 11 por ciento. Los diferenciales de los bonos aumentaron dramáticamente, con un alza de los Credit Default Swap de 1 año desde 499 puntos antes del anuncio a 798 puntos. Durante agosto, el peso se depreció un 26 por ciento frente al dólar".
 
 
Tasas y dólar
 
Los técnicos del Fondo lanzaron al cesto de basura el régimen de metas de inflación, que inicialmente diseñó el entonces ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat-Gay y el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger.
 
Ante el estrepitoso fracaso de esa política, ahora dicen que para reducir la inflación el Banco Central "adoptará un régimen de política monetaria más sólido, más simple y más verificable". Esta definición es, a la vez, una evaluación del experimento del sistema de Metas de Inflación.
 
El FMI apoya el Plan Emisión Cero, al indicar que el aspecto principal del nuevo marco es un compromiso de limitar el crecimiento de la masa monetaria a 0 por ciento mensual (calculado como la variación del promedio mensual) hasta junio 2019, "con el fin de reducir firmemente la inflación y las expectativas inflacionarias". Prevé que la base monetaria crecerá al 1 por ciento mensual a partir de ese mes.
 
Como complemento de esa estrategia, adelanta que existe el compromiso del Banco Central de no permitir que las tasas de interés de corto plazo desciendan a menos de 60 por ciento hasta que las expectativas inflacionarias a 12 meses hayan disminuido de forma contundente por lo menos durante dos meses consecutivos. Ambas medidas, emisión cero y tasas elevadas, aseguran un proceso recesivo prolongado
 
Después de ver cómo fue dilapidado el primer tramo del crédito por 15 mil millones de dólares, el FMI se aseguró de que el Banco Central ratifique la adopción de un régimen de tipo de cambio flotante sin intervención. Deja abierta la posibilidad de hacerlo en el caso de una fluctuación extremadamente excesiva del tipo de cambio, pero aclarando que deberá ser en forma limitada.
 
El Gobierno se compromete a no realizar venta de divisas mediante bancos estatales (Nación) y afirma que el Tesoro Nacional no tiene intención de vender dólares de los desembolsos del FMI en lo que resta de este año.
 
A la vez, la participación en el mercado de dólar futuro deberá restringirse por exigencia del Fondo: el stock que tiene el  Banco Central se mantendrá en 3600 millones de dólares hasta fin de diciembre próximo, para luego tener que reducirlo en los meses siguientes.
 
 
Desembolsos
 
Con esas condiciones, tasas elevadísimas por varios meses y fuerte restricción al Banco Central para intervenir en la plaza cambiaria, ambas medidas para cuidar que los dólares del FMI se utilicen sólo para pagar deuda, el organismo redefinió el programa de auxilio a la economía macrista.
 
Para éste y el próximo año, aumentaron en 19.000 millones de dólares, para totalizar un plan global de 56.300 millones hasta 2021. Los desembolsos del FMI para el resto de 2018 serán en más del doble en comparación con el programa original, subiendo a un total de 13.400 millones (además de los 15.000 millones ya desembolsados). Los desembolsos previstos para 2019 también se duplican prácticamente, a 22.800 millones, dejando apenas 5900 millones para 2020-2021.
 
El Fondo explica que "ya no se prevé que los recursos disponibles en virtud del programa sean considerados de carácter precautorio, y las autoridades han solicitado destinar el financiamiento del FMI con fines de apoyo presupuestario". Esto implica que los dólares se desembolsarán para evitar el default. El primer giro será de 5700 millones de dólares.
 
 
Oposición
  
El informe del equipo de técnicos del FMI, liderado por Roberto Cardarelli, revela la satisfacción por la actitud de sectores políticos de la oposición. En realidad, muestran sorpresa por el respaldo al ajuste, comportamiento que quedó explícito en la media sanción en la Cámara de Diputados del Presupuesto 2019. Reconocen que "habrá tiempos difíciles para el pueblo argentino, pero los planes de las autoridades merecen el apoyo de la comunidad internacional", para elogiar la participación que ha tenido el senador Miguel Angel Pichetto y un grupo de gobernadores peronistas en este proceso.
 
El Fondo expresa que "a pesar de una situación económica complicada y una historia difícil con los préstamos del FMI, la oposición social al programa ha sido más suave que la esperada" y se manifiestan seguidores de Miguel Angel Pichetto, al mencionarlo en tres oportunidades en el staff report. "Existe una amplia comprensión de algunos gobernadores que acompañaron el plan fiscal y además hubo declaraciones del presidente del bloque del Partido Justicialista del Senado que indican su respaldo", apuntan.
 
Riesgos
No sólo habrá una supervisión general a la política económica; los técnicos del Fondo encargados del monitoreo también recibirán información diaria, semanal y mensual de las principales variables, serán consultados en forma continúa acerca de la marcha de las metas establecidas, que luego la Junta Ejecutiva del FMI evaluará.
 
La apuesta del FMI de entregar un mega paquete de auxilio para administrar la economía macrista consiste en que el ajuste, mientras se garantiza el pago de intereses y capital de la deuda con sus dólares, provoque un shock de confianza en grandes inversores del mercado internacional para que Argentina pueda tener acceso al financiamiento externo.
 
En el reporte los técnicos fondomonetarista indican que "la capacidad de la Argentina para reembolsar al Fondo se considera adecuada, aunque está sujeta a mayores riesgos". Reconocen que es muy elevada la exposición crediticia del organismo con el país en comparación con otros casos. Pero estiman que el apoyo financiero del FMI reducirá los riesgos de insolvencia y del déficit del sector externo, lo que "permitiría a la Argentina acceder al mercado de capitales global", y así empezar a cancelar el crédito con el organismo.
 
De todos modos apuntan la existencia peligros que pueden llegar a alterar ese sendero. Para precisarlos, los encargados de auditar la economía macrista realizaron un análisis dinámico de la actual situación. Plantean que existen varios riesgos, entre los que destacan los siguientes: que la respuesta de inversores a la refinanciación de deuda (Letes) sea bajo y, por lo tanto, los dólares del Fondo no alcancen para cubrir los vencimientos; que no se pueda cumplir con la meta del déficit fiscal cero; que el nuevo esquema monetario no sea creíble para el mercado y pueda haber un nuevo salto inflacionario; y que a nivel externo siga subiendo la tasa de interés y se agudice la guerra comercial.
 
Mencionan además un riesgo en el frente político. Dicen que "es probable que sea difícil mantener el apoyo social y político para el ajuste propuesto por las autoridades, especialmente cuando la desaceleración económica se profundice. Este riesgo se ve agravado aún más por el hecho de que habrá elecciones nacionales en octubre de 2019". Tantas veces se quemaron con leche argentina, que los técnicos del FMI aprendieron que lo más prudente es abrir el paraguas.
 
Por Alfredo Zaiat
 
Imagen: Pati-Jorh
 
Fuente: Página 12
 

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21-01-2019 / 09:01
"Voy a ser candidato a presidente y quiero ser el presidente de la Argentina del crecimiento para salir de este fracaso", señaló Sergio Massa, líder del Frente Renovador y ahora precandidato de Alternativa Federal, ante las voces que impulsan la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato de un armado peronista sin el cristinismo.
 
"De ninguna manera voy a ser candidato a gobernador", afirmó el ex intendente de Tigre y así descartó bajar su precandidatura que por ahora disputaría con el senador del PJ Miguel Ángel Pichetto y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
 
Con el año electoral ya corriendo a los candidatos y al propio gobierno, Massa apuntó que "el próximo presidente, y sin dudas yo lo tengo claro e impregnado en la piel, después de recorrer parte del país con el auto y tomar contacto con la gente, va a tener que llamar a un gran acuerdo por la unidad".
 
Alternativa Federal nació una vez que el camino de unidad encarado por el peronismo comenzó a concretarse y los dirigentes de Alternativa Federal tomaron la vía de diferenciarse confrontando con el cristinismo.
 
Integrado por gobernadores justicialistas, descartan a la ex presidenta Cristina Fernández como candidata, se declaman como un agrupamiento "superador" de la disyuntiva macrismo- cristinismo. Los dirigentes promueven que las candidaturas se resuelvan a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
 
"Cuando vos mirás las serie histórica de la Argentina y... ¿viste que se habla mucho de los últimos 50 años? Roberto (Lavagna), Martín Redrado, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Pignanelli, y yo mismo en ese momento desde la seguridad social, pusimos una serie histórica, que cruzó dos gobiernos, el de (Eduardo) Duhalde y el de la primera etapa del de (Néstor) Kirchner", señaló Massa sobre algunos de los funcionarios que pasaron o forman parte del Frente Renovador (FR).
 
"Con Lavagna vamos a ser parte de la solución a los problemas de la Argentina", agregó, buscando mostrar cercanía con el economista. El líder del FR insistió en mostrar su buena relación con Lavagna, con quien dijo reunirse cada quince días, y de quien dijo que es "el faro más importante que tienen aquellos que creen en la Argentina del desarrollo y el crecimiento".
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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