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El clima en Paraná
“El carácter inevitable de la derrota solo desalienta a los cobardes”. Alejandro Dolina
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Nacionales - 25-10-2018 / 09:10
EMPIEZAN A LLEGAR SEÑALES PREOCUPANTES

El Gobierno de Macri espera del campo más dólares e inversión, pero es una apuesta riesgosa

El Gobierno de Macri espera del campo más dólares e inversión, pero es una apuesta riesgosa
El campo es la gran carta del Gobierno para motorizar la salida de la recesión. Para el macrismo esta campaña todavía puede ser la gran "revancha". Sin embargo, algunos reportes alertan que el camino no será tan fácil. Por las dudas, Macri y los funcionarios miran al cielo para pedir por el clima. Y también a Estados Unidos, para que no pinche más los precios.
En medio del plan de austeridad fiscal, la obra pública viene sacando el pie del acelerador. Sectores industriales, especialmente aquellos orientados al mercado interno, tampoco atraviesan su mejor momento. Incluso ramas de actividad que dependen de la exportación muestran sus altibajos, como ocurre con el sector automotor.
 
Así, en momentos en que organismos multilaterales como el FMI prevén una caída del PBI del 2,6% para este año y de 1,6% para 2019, el macrismo apuesta a pleno por el agro para que vuelva a asumir el rol de "locomotora" de la economía.
 
Cuando al campo le va bien, su efecto derrame sobre las economías regionales y entramados industriales es notable. De hecho, un relevamiento de la Bolsa de Rosario preveía tiempo atrás que el campo iba a invertir la friolera u$s10.000 millones en la campaña agrícola 2018-2019.
 
Maquinaria agrícola, servicios logísticos, silobolsas, agroinsumos y hasta pick-ups son algunos de los rubros que siempre se ven impulsados cuando la cosecha es buena y los altos precios acompañan.
 
Claro que la esperanza de un nuevo boom sojero por parte del macrismo no está relacionada únicamente con la necesidad de darle empuje a una economía ahogada por la inflación, los bajos niveles de inversión y un pobre comportamiento del consumo; el interés también está basado en el importante flujo de dólares.
 
En general, la proyección para la campaña 2018-2019 luce alentadora, pero hay una serie de variables sensibles que empiezan a preocupar y que están siendo monitoreadas día a día:
 
-Clima: la falta de lluvias en áreas estratégicas de la zona núcleo, que aporta los mayores rindes, sumado a algunos frentes fríos en momentos clave de la siembra, están afectando a algunos cultivos.
 
-Producción: como consecuencia de esto, se vienen recortando las hectáreas plantadas con trigo y ya se está registrando un retraso de la campaña maicera. Si bien no se pone en tela de juicio que será una campaña con un buen volumen, analistas anticipan que la cifra sería ser menor a la prevista.
 
-Costos y rentabilidad: productores alertan que los costos se dispararon, no sólo por la devaluación, sino porque también los fertilizantes sufrieron un incremento de precios medido en divisas.
 
-Precios de los granos: con altibajos, el valor de la soja se movieron en un rally descendente desde marzo: tras llegar a cotizar a u$s392 la tonelada, actualmente se ubica en los u$s315, casi 20% menos.
 
-Incertidumbre: fondos agrícolas vienen alertando que, debido a que se inicia la carrera electoral, los inversores están más reacios a anclar su capital en una actividad a la que le podrían cambiar las reglas de juego si sobreviene una derrota del oficialismo.
 
En definitiva, para el macrismo esta campaña todavía puede ser la gran "revancha". Pero por las dudas, los funcionarios miran al cielo para pedir por el clima. Y también a Estados Unidos, para que no pinche más los precios.

 
En el Banco Central miran con buenos ojos el nivel de ajuste de las cuentas externas, propiciado por la suba del dólar. Y si bien el año próximo está pactado el ingreso de más de u$s25.000 millones en concepto de préstamos del FMI y otros organismos, el Gobierno va por más: el flujo de divisas "cosecha 2019" que provenga de la liquidación del agro tendrá un papel decisivo en la recta hacia los comicios.
 
A esto se suma el aporte a nivel retenciones, tras el brusco cambio de dirección por parte del macrismo, que decidió "repartir" un poco con el sector rural el esfuerzo para cerrar el déficit fiscal.
 
 
¿Estará el campo "a la altura"?
 
Más allá del malestar que hubo entre las cúpulas de las organizaciones rurales por la amenaza de una mayor presión impositiva, tranqueras adentro, productores y responsables de pooles de siembra se enfrentan a una situación ambigua.
 
 
Preocupación en la zona núcleo
 
El trigo, sin dudas, luce como el cultivo más amenazado por la situación climática. El combo conformado por escasez de lluvias, heladas y granizo, derivó en que la Bolsa de Rosario haya recortado en 2 millones de toneladas la producción prevista, lo que equivale a un 10% menos que lo que se proyectaba hace apenas dos meses.
 
"Han quedado atrás las posibilidades de alcanzar las 21 millones de toneladas trigueras que se preveían", a raíz de la sequía que domina en gran parte del oeste y centro de la región pampeana, advirtió la entidad.
 
"Las pérdidas por los lotes que empiezan a dejarse de lado por la falta de agua y el efecto de las bajas temperaturas ya suman 190.000 hectáras", marcaron.
 
En tanto, el consultor Salvador Di Stéfano, especializado en agronegocios, planteó un escenario más pesimista: "La cosecha de trigo sufrió muchos recortes y sumatoria de problemas. Hay que ponerse contentos si llegamos a las 18 millones de toneladas".
 
En paralelo, desde la BCR señalaron que la campaña de maíz, que está en pleno desarrollo, "se sigue atrasando y aumenta la incertidumbre".
 
La intención de siembra contempla cubrir unas 6,6 millones de hectáreas. Sin embargo, "la falta de agua pone en duda la concreción final de esa cifra", alertaron.
 
Así las cosas, "el área de siembra maicera, que prometía ser la más importante de todos los tiempos, ahora se tambalea en la cuerda floja", advirtieron desde la entidad rosarina.
 
Di Stéfano coincidió en señalar que "el maíz de primera no se está sembrando en muchas zonas. No va a haber una súper cosecha de este cultivo, justo cuando los stocks están cayendo en el mundo".
 
Y, por si faltara un condimento extra, agregó que "la retención le quita una gran rentabilidad a este producto".
 
 
Soja: incertidumbre por el precio
  
La expectativa está entonces en la soja: se prevé una producción de 53 millones de toneladas, un número positivo, de no mediar inconvenientes climáticos. Además, la proyección viene en franco aumento de la mano de ruralistas que están abandonando el maíz, debido a los mayores costos.
 
"La soja podría incrementar el área a sembrarse, por los problemas con el maíz. La gran dificultad es que Estados Unidos viene con una cosecha récord", estimó Di Stéfano, quien agregó que si esto ocurre y en Brasil la campaña marcha bien, habrá un sobrestock que presionará a la baja sobre los precios.
 
Por lo pronto, la tonelada de porotos hoy cotiza a unos u$s312, un 20% por debajo del último pico, registrado a comienzos de marzo, al tiempo que resulta casi 30% menor que el nivel de mediados de 2016.
 
Pero no es el único cultivo que está sufriendo magras cotizaciones. Por el contrario, este flagelo afecta a todo el complejo agrícola.
 
Para Gustavo López, director de la consultora AgriTrend, "no podemos decir que los precios son muy buenos o excelentes. Si promediamos el valor de todos los granos y subproductos, como harina y aceite, obtenemos un promedio de u$s305 por tonelada, es una cifra bastante baja respecto de los últimos diez años, principalmente por una soja que hoy está sufriendo la incertidumbre por el conflicto entre China y los Estados Unidos". En la última década, el valor promedio de exportación fue de u$s385 por tonelada. Es decir que hoy se ubica u$s80 por debajo.
 
Cabe destacar que el último récord de precios -que benefició al gobierno de Cristina Kirchner- se dio en el período 2011-2012: en ese entonces, el precio por tonelada de granos, harina y aceites puesta en barcos equivalía a u$s464, nada menos que un 52% por encima de la cifra actual.
 
 
Costos y rentabilidad, en la mira
  
Otro gran foco de incertidumbre está vinculado con las débiles espaldas que, en general, tienen los productores tras los problemas que dejó la sequía y que ahora deben enfrentar tasas de interés por las nubes.
 
"El que tiene que salir a buscar financiamiento bancario o de proveedores está muy, muy complicado. Este nivel de interés terminará comiéndose una buena parte de la rentabilidad. Por eso, el que alquila campo en una zona promedio y necesita efectivo para arrancar, está corriendo el riesgo de terminar cambiando la plata cuando finalice la campaña", planteó Guillermo Villagra, director de la consultora OpenAgro.
 
El problema en años así, en los que hay poca espalda financiera y el costo del dinero es elevado, es que termina recortándose el nivel de inversión: "Es típico que los productores, al no poder fondearse, apliquen un paquete tecnológico menor. Entonces fertilizan menos o no usan semillas de última generación. Esto va a pegar en los rindes y puede sentirse mucho en el resultado final del maíz, que es el cultivo más sensible", afirmó el experto.
 
La razón, en parte, según Villagra, "es que hubo insumos clave se encarecieron mucho en dólares: por ejemplo, la urea granulada, fundamental para el maíz, hoy vale u$s500 la tonelada, cuando el año pasado costaba unos u$370. Esto es un 35% más en divisas".
 
Lo mismo pasó con el fósforo, otro fertilizante que se aplica apenas arranca la siembra: "De los u$s450 que costaba la tonelada hoy se están pidiendo u$s600, un 27% más. A lo que hay que sumar, lógicamente, el impacto de la devaluación", explicó el experto.
 
¿Y cómo queda la rentabilidad? Según Villagra, en una zona núcleo con muy buenos rendimientos; con una baja necesidad de financiamiento, menor al 30% sobre los gastos totales para cubrir toda la siembra; y de no mediar grandes sorpresas climáticas, entonces un productor en un planteo de mediana escala podrá aspirar a sacar un retorno del 20% en pesos, descontada la inflación y post pago de impuestos.
 
La cifra resulta interesante, considerando que un plazo fijo hoy está rindiendo un 47%, a lo que hay que restarle la evolución del índice de precios, estimado hoy en un rango cercano al 45% anual.
 
El problema, advirtió Villagra, es que este año la apuesta luce arriesgada: los precios de los granos en dólares no dan señales de firmeza y el factor climático hoy muestra algunas señales de incertidumbre. De modo que cualquier alteración sobre algunas de estas variables terminará achicando esa cifra.
 
 
¿Habrá cosecha récord?
  
Tras las últimas complicaciones climáticas, las visiones se van dividiendo. Por lo pronto, analistas como Di Stéfano plantean que el verano no vendrá tan cargado de billetes verdes como se preveía, de modo que adelanta un verano menos holgado a nivel divisas que el que esperaba el macrismo.
 
"No habrá cosecha récord, y el oxígeno de dólares que el Gobierno espera en enero por el trigo será muy escaso. Hay vendida en los mercados de futuros 7 millones de toneladas, y muchos de los que cosechen van a tratar de retener para comercializar recién en marzo, o más adelante", advirtió el experto.
 
López, en tanto, es de los que ve el vaso medio lleno: "Es verdad que se fue recortando un poco el área, pero vamos a estar mejor que el último ciclo, cuando por la sequía se perdieron 20 millones de toneladas. Es más, se prevé que la campaña terminará con 30 millones de toneladas por encima de la anterior".
 
En septiembre, durante el Tercer Congreso de Perspectivas Agrícolas, organizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), se planteó que el incremento del Producto Bruto Agrícola equivaldría a u$s7.600 millones. Es una buena cifra. Sin embargo, esto fue antes del importante recorte que sufrió la proyección para el trigo.
 
Por Juan Diego Wasilevsky
 
Fuente: iProfesional
 

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20-06-2019 / 11:06
El amague de resistencia le duró una semana. Miguel Ángel Pichetto cedió ante la presión de sus ex compañeros del bloque peronista del Senado y renunció a su asiento en el Consejo de la Magistratura. En los próximos días, la bancada además lo desplazará de la comisión bicameral de inteligencia, otro lugar clave que ocupa.
 
"Me voy a correr, no voy a hacer de esto un elemento de desgaste", adelantó el candidato a vicepresidente macrista, que enviará la renuncia al bloque del PJ. "El bloque fue el que me eligió. Voy a poner a disposición mi lugar para que asuma mi suplente, Mario Pais", dijo el rionegrino. El chubutense Pais, que se había alejado de los K y ahora reconstruyó los lazos, ya había sido consejero en 2017.
 
Los dichos de Pichetto contradicen lo que él mismo afirmó la semana pasada, cuando avisó que no renunciaría. "El cargo que tengo en el Consejo de la Magistratura tiene que ver con mi perfil de senador, he sido elegido como senador y durante este año voy a seguir siendo representante en el Consejo", había dicho haciéndose el guapo. Sin embargo, después admitió que su lugar pertenece al bloque, como sostenían desde todo el peronismo.
 
Incluso, el rionegrino desafió a sus ex compañeros a discutir su cargo en la justicia, si insistían con desplazarlo. "Si tienen algún problema pueden recurrir al camino judicial y lo discutiremos ahí, que es un escenario que me gusta mucho", provocó. Pero finalmente cedió, a pesar de que en ese intento de aferrarse al cargo tuvo el respaldo del macrista Pablo Tonelli.
 
Este mismo miércoles Tonelli había insistido con el argumento de que la banca pertenece a "cada cámara y no a un bloque determinado", casi al mismo tiempo que su ahora socio renunciaba dándole la razón a la oposición. Anoche, el titular del Consejo, el juez Ricardo Recondo, le había recomendado apartarse, una opinión que molestó a Pichetto.
 
El anuncio de Pichetto sucede un día después de que el juez Alejo Ramos Padilla lo recusó ante el Consejo de la Magistratura, donde el senador era el encargado de instruir un pedido de juicio político en su contra presentado por Mauricio Macri, del que ahora es compañero de fórmula. Pichetto preside la Comisión de Acusación y Disciplina del Consejo de la Magistratura, que notificó a Ramos Padilla de la acusación en su contra del Gobierno y lo convocó a comparecer.
 
Por otro lado, el próximo martes cuando definan las nuevas autoridades del bloque, los senadores peronistas elevarán un pedido formal a Gabriela Michetti para reemplazar a Pichetto de todas las comisiones que integra por el bloque del PJ, incluida la bicameral de inteligencia donde su presencia ahora le daba mayoría al macrismo. Esa comisión también investiga a Ramos Padilla.
 
La Opinión Popular

20-06-2019 / 10:06
La fuerte recesión que produjo la economía neoliberal macrista finalmente logró el récord que todos temían. Después de 13 años, el desempleo alcanzó los dos dígitos y llegó al 10,1%. Se trata de un golpe muy fuerte para el Gobierno de Mauricio Macri que coincide con el inicio de la campaña y contradice el optimismo de la Rosada.
 
La tasa de desocupación urbana del primer trimestre se ubicó en 10,1 por ciento, lo que implica una suba de un punto porcentual respecto de igual período del año pasado (9,1 por ciento). También aumentó un punto frente al último trimestre de 2018, informó el Indec. Se trata de la mayor cifra desde el tercer trimestre de 2006 (10,2 por ciento).
 
El informe oficial del mercado laboral recoge así el resultado de los diarios anuncios de cierre de pequeñas y grandes empresas en todo el país. En los 31 aglomerados urbanos medidos por el Indec se generaron 155.000 desocupados respecto de igual período del año pasado, para alcanzar a 1.183.000 en esos distritos.
 
En subocupados la cifra creció en 296.000, a 1.562.000 trabajadores de medio tiempo. Desde que asumió el actual gobierno y tras el apagón estadístico que llevó a cabo al inicio de su gestión hasta mediados de 2016, el nivel de desempleo casi se duplicó, al pasar de 5,9 por ciento del tercer trimestre de 2015 hasta ubicarse en el 10,1 por ciento actual.
 
Si se extrapolan los datos del relevamiento oficial en 31 ciudades a toda la población activa del país, el número de desempleados creció en 242.000 personas, hasta llegar a 2.133.000 desocupados. La crisis afectó el empleo en construcción, industria y comercio, los pilares de cualquier economía sana.
 
El ritmo acelerado de quiebras en el segmento de la pequeña y mediana empresa, principal empleador privado, al que se suma la situación de grandes compañías, desde Loma Negra a la trasnacional Puma, por mencionar ejemplos, se refleja en el menor número de puestos. "Los desocupados provenientes de la construcción y del comercio pasan, en cada caso, a representar el 20,3 y el 17,1 por ciento del total de desocupados del trimestre", explica el informe del Indec.
 
Las más castigadas fueron las mujeres y la juventud. De los desocupados el 52,4 % son mujeres de hasta 29 años. Más de la mitad de los desocupados (52,7 %) son menores de 29 años. Los peores indicadores se observan en el conurbano bonaerense con un 12,3%, una región que acapara más de la mitad de los desocupados del país (52,7%) y que podría decidir el resultado en Buenos Aires.
 
Pese a que el Gobierno de Macri insiste con el mensaje que lo peor ya pasó, las cifras oficiales dan cuenta que todavía no se conoce el efecto completo de las políticas implementadas por la alianza antiperonista Cambiemos. El ajuste de la mano del FMI significa un aumento de la desocupación y un derrumbe del poder adquisitivo de los salarios.
 
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19-06-2019 / 10:06
19-06-2019 / 08:06
Sergio Massa decidió terminar con el suspenso y confirmó que será el primer candidato a diputado en la provincia de Buenos Aires del Frente de Todos, con la intención de presidir la Cámara baja luego del 10 de diciembre. "Más allá de mi interés personal, nuestra responsabilidad mayor es darle a los argentinos la posibilidad de que construyamos esa mayoría para que tengamos un nuevo gobierno", explicó Massa al hacer el anuncio.
 
La candidatura potencia el peso de la boleta del Frente de Todos en la decisiva elección bonaerense, con la fórmula presidencial Alberto Fernández-Cristina Fernández, la provincial Axel Kicillof-Verónica Magario y ahora Massa al tope de la lista de diputados. Uno de los requisitos para la decisión del líder del Frente Renovador fue la potestad de designar a quién será candidato a intendente de Tigre, lugar para el que suena su esposa Malena Galmarini
 
Massa aclaró que "tuve, tengo y voy a tener siempre el deseo de ser presidente de la Argentina", pero que "es un tiempo en el que cada uno de nosotros tiene que tener una dosis de humildad y de reconocimiento de hasta dónde le da la capacidad a cada uno para pelear en el momento o en el lugar que le toque".
 
Según la consultora Federico González & Asociados, Massa le sumaría 8 de su 14 por ciento de intención de votos a la fórmula Fernández-Fernández. El resto se diluiría entre Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto, Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey y José Luis Espert. "En términos de potencia electoral, la conformación del 'Frente de Todos', se revela como una coalición exitosa, ya que amplifica la brecha electoral entre un peronismo unido y el oficialismo", indicó Federico González.
 
Consumado el acuerdo con Massa, Alberto Fernández lo elogió criticando a los ex socios del espacio que el tigrense abandonó: "La verdad es que estoy muy contento. Hemos logrado que todos los sectores relevantes del peronismo estén del mismo lado", comenzó. En ese sentido, agregó que "dentro de Alternativa Federal, el único que tiene votos es Sergio Massa; el resto son dirigentes nada más".
 
Massa representa un valor agregado para la coalición integrada entre el kirchnerismo y la mayor parte del peronismo federal de los gobernadores. Suma votos. Pero, sobre todo, suma desde lo simbólico. Además, le brinda mayor volumen territorial y político a la estructura opositora. "Todos aprendimos que, si vamos divididos, terminamos ayudando a que Macri sea presidente", afirmó Alberto Fernández.
 
Tanto Sergio Massa como Alberto Fernández son la contracara del cristinismo en términos de identidad. Más pragmáticos y menos ideologizados. Más abiertos al diálogo y más predispuestos a la negociación. En definitiva, representan una forma de hacer política diferente a la que llevó adelante el último gobierno de Cristina entre el 2011 y 2015.
 
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18-06-2019 / 08:06
Las elecciones provinciales realizadas hasta ahora arrojan una combinación de datos abrumadores: el peronismo arrasa en muchas provincias, o gana más cómodo que antes, o pierde por menos diferencia. Pero en todos lados crece, y mucho. Al contrario, Cambiemos se achica significativamente. Si se proyectara, la suerte de Mauricio Macri estaría echada. Tal vez sea así.
 
El domingo, Omar Perotti recuperó la provincia de Santa Fe para el peronismo luego de 12 años de gobierno socialista. En Formosa, el peronista Gildo Insfrán logró el 70% de los votos y comenzará el 10 de diciembre su séptimo gobierno consecutivo.
 
En San Luis, el peronista Alberto Rodríguez Saá seguirá en el poder. Obtuvo 42% de los votos. Si le suman los que obtuvo su hermano, el peronista Adolfo Rodríguez Saá, representan dos tercios de la provincia puntana. En Tierra del Fuego, el candidato K Gustavo Melella, superó el 50% de los votos. La gobernadora peronista Roxana Bertone consiguió el 38%. Casi un 90% en total.
 
En todas las provincias hay muchos más votos para el Peronismo y muchos menos votos para Cambiemos. Si se miran objetivamente, los números describen una poderosa ola peronista en las provincias. En este panorama, la fórmula Fernández -Fernández es la gran favorita. 

Adelante en la carrera está hoy la oposición encarnada en la fórmula Alberto-Cristina, con una distancia entre cinco y diez puntos porcentuales (según la encuestadora) por sobre el oficialismo de Macri-Pichetto por lo que no hay que descartar que la diferencia siga estirándose y la elección se resuelva en primera ronda.
 
El efecto mayoría se produjo por el apoyo a la fórmula del PJ por parte de casi todos los gobernadores peronistas exitosos encadenado con la incorporación de una figura de peso nacional como Sergio Massa a la coalición opositora.
 
Esta unidad del peronismo tiene su origen en la necesidad de derrotar a Macri. La realidad política que el poder son los votos. Al sumarse Massa se integra además una superestructura con significación electoral. Ese plus que le agrega la presencia de Massa puede definir la elección en la primera vuelta.
 
La unidad del peronismo es un objetivo anhelado por la mayor parte del electorado argentino que se define como opositor y que está convencido que el peronismo debía unirse con el principal objetivo de derrotar a Cambiemos y poner en marcha un gobierno con un modelo económico y social diferente.
 
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