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                  19:41  |  Jueves 18 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
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Nacionales - 25-10-2018 / 09:10
EMPIEZAN A LLEGAR SEÑALES PREOCUPANTES

El Gobierno de Macri espera del campo más dólares e inversión, pero es una apuesta riesgosa

El Gobierno de Macri espera del campo más dólares e inversión, pero es una apuesta riesgosa
El campo es la gran carta del Gobierno para motorizar la salida de la recesión. Para el macrismo esta campaña todavía puede ser la gran "revancha". Sin embargo, algunos reportes alertan que el camino no será tan fácil. Por las dudas, Macri y los funcionarios miran al cielo para pedir por el clima. Y también a Estados Unidos, para que no pinche más los precios.
En medio del plan de austeridad fiscal, la obra pública viene sacando el pie del acelerador. Sectores industriales, especialmente aquellos orientados al mercado interno, tampoco atraviesan su mejor momento. Incluso ramas de actividad que dependen de la exportación muestran sus altibajos, como ocurre con el sector automotor.
 
Así, en momentos en que organismos multilaterales como el FMI prevén una caída del PBI del 2,6% para este año y de 1,6% para 2019, el macrismo apuesta a pleno por el agro para que vuelva a asumir el rol de "locomotora" de la economía.
 
Cuando al campo le va bien, su efecto derrame sobre las economías regionales y entramados industriales es notable. De hecho, un relevamiento de la Bolsa de Rosario preveía tiempo atrás que el campo iba a invertir la friolera u$s10.000 millones en la campaña agrícola 2018-2019.
 
Maquinaria agrícola, servicios logísticos, silobolsas, agroinsumos y hasta pick-ups son algunos de los rubros que siempre se ven impulsados cuando la cosecha es buena y los altos precios acompañan.
 
Claro que la esperanza de un nuevo boom sojero por parte del macrismo no está relacionada únicamente con la necesidad de darle empuje a una economía ahogada por la inflación, los bajos niveles de inversión y un pobre comportamiento del consumo; el interés también está basado en el importante flujo de dólares.
 
En general, la proyección para la campaña 2018-2019 luce alentadora, pero hay una serie de variables sensibles que empiezan a preocupar y que están siendo monitoreadas día a día:
 
-Clima: la falta de lluvias en áreas estratégicas de la zona núcleo, que aporta los mayores rindes, sumado a algunos frentes fríos en momentos clave de la siembra, están afectando a algunos cultivos.
 
-Producción: como consecuencia de esto, se vienen recortando las hectáreas plantadas con trigo y ya se está registrando un retraso de la campaña maicera. Si bien no se pone en tela de juicio que será una campaña con un buen volumen, analistas anticipan que la cifra sería ser menor a la prevista.
 
-Costos y rentabilidad: productores alertan que los costos se dispararon, no sólo por la devaluación, sino porque también los fertilizantes sufrieron un incremento de precios medido en divisas.
 
-Precios de los granos: con altibajos, el valor de la soja se movieron en un rally descendente desde marzo: tras llegar a cotizar a u$s392 la tonelada, actualmente se ubica en los u$s315, casi 20% menos.
 
-Incertidumbre: fondos agrícolas vienen alertando que, debido a que se inicia la carrera electoral, los inversores están más reacios a anclar su capital en una actividad a la que le podrían cambiar las reglas de juego si sobreviene una derrota del oficialismo.
 
En definitiva, para el macrismo esta campaña todavía puede ser la gran "revancha". Pero por las dudas, los funcionarios miran al cielo para pedir por el clima. Y también a Estados Unidos, para que no pinche más los precios.

 
En el Banco Central miran con buenos ojos el nivel de ajuste de las cuentas externas, propiciado por la suba del dólar. Y si bien el año próximo está pactado el ingreso de más de u$s25.000 millones en concepto de préstamos del FMI y otros organismos, el Gobierno va por más: el flujo de divisas "cosecha 2019" que provenga de la liquidación del agro tendrá un papel decisivo en la recta hacia los comicios.
 
A esto se suma el aporte a nivel retenciones, tras el brusco cambio de dirección por parte del macrismo, que decidió "repartir" un poco con el sector rural el esfuerzo para cerrar el déficit fiscal.
 
 
¿Estará el campo "a la altura"?
 
Más allá del malestar que hubo entre las cúpulas de las organizaciones rurales por la amenaza de una mayor presión impositiva, tranqueras adentro, productores y responsables de pooles de siembra se enfrentan a una situación ambigua.
 
 
Preocupación en la zona núcleo
 
El trigo, sin dudas, luce como el cultivo más amenazado por la situación climática. El combo conformado por escasez de lluvias, heladas y granizo, derivó en que la Bolsa de Rosario haya recortado en 2 millones de toneladas la producción prevista, lo que equivale a un 10% menos que lo que se proyectaba hace apenas dos meses.
 
"Han quedado atrás las posibilidades de alcanzar las 21 millones de toneladas trigueras que se preveían", a raíz de la sequía que domina en gran parte del oeste y centro de la región pampeana, advirtió la entidad.
 
"Las pérdidas por los lotes que empiezan a dejarse de lado por la falta de agua y el efecto de las bajas temperaturas ya suman 190.000 hectáras", marcaron.
 
En tanto, el consultor Salvador Di Stéfano, especializado en agronegocios, planteó un escenario más pesimista: "La cosecha de trigo sufrió muchos recortes y sumatoria de problemas. Hay que ponerse contentos si llegamos a las 18 millones de toneladas".
 
En paralelo, desde la BCR señalaron que la campaña de maíz, que está en pleno desarrollo, "se sigue atrasando y aumenta la incertidumbre".
 
La intención de siembra contempla cubrir unas 6,6 millones de hectáreas. Sin embargo, "la falta de agua pone en duda la concreción final de esa cifra", alertaron.
 
Así las cosas, "el área de siembra maicera, que prometía ser la más importante de todos los tiempos, ahora se tambalea en la cuerda floja", advirtieron desde la entidad rosarina.
 
Di Stéfano coincidió en señalar que "el maíz de primera no se está sembrando en muchas zonas. No va a haber una súper cosecha de este cultivo, justo cuando los stocks están cayendo en el mundo".
 
Y, por si faltara un condimento extra, agregó que "la retención le quita una gran rentabilidad a este producto".
 
 
Soja: incertidumbre por el precio
  
La expectativa está entonces en la soja: se prevé una producción de 53 millones de toneladas, un número positivo, de no mediar inconvenientes climáticos. Además, la proyección viene en franco aumento de la mano de ruralistas que están abandonando el maíz, debido a los mayores costos.
 
"La soja podría incrementar el área a sembrarse, por los problemas con el maíz. La gran dificultad es que Estados Unidos viene con una cosecha récord", estimó Di Stéfano, quien agregó que si esto ocurre y en Brasil la campaña marcha bien, habrá un sobrestock que presionará a la baja sobre los precios.
 
Por lo pronto, la tonelada de porotos hoy cotiza a unos u$s312, un 20% por debajo del último pico, registrado a comienzos de marzo, al tiempo que resulta casi 30% menor que el nivel de mediados de 2016.
 
Pero no es el único cultivo que está sufriendo magras cotizaciones. Por el contrario, este flagelo afecta a todo el complejo agrícola.
 
Para Gustavo López, director de la consultora AgriTrend, "no podemos decir que los precios son muy buenos o excelentes. Si promediamos el valor de todos los granos y subproductos, como harina y aceite, obtenemos un promedio de u$s305 por tonelada, es una cifra bastante baja respecto de los últimos diez años, principalmente por una soja que hoy está sufriendo la incertidumbre por el conflicto entre China y los Estados Unidos". En la última década, el valor promedio de exportación fue de u$s385 por tonelada. Es decir que hoy se ubica u$s80 por debajo.
 
Cabe destacar que el último récord de precios -que benefició al gobierno de Cristina Kirchner- se dio en el período 2011-2012: en ese entonces, el precio por tonelada de granos, harina y aceites puesta en barcos equivalía a u$s464, nada menos que un 52% por encima de la cifra actual.
 
 
Costos y rentabilidad, en la mira
  
Otro gran foco de incertidumbre está vinculado con las débiles espaldas que, en general, tienen los productores tras los problemas que dejó la sequía y que ahora deben enfrentar tasas de interés por las nubes.
 
"El que tiene que salir a buscar financiamiento bancario o de proveedores está muy, muy complicado. Este nivel de interés terminará comiéndose una buena parte de la rentabilidad. Por eso, el que alquila campo en una zona promedio y necesita efectivo para arrancar, está corriendo el riesgo de terminar cambiando la plata cuando finalice la campaña", planteó Guillermo Villagra, director de la consultora OpenAgro.
 
El problema en años así, en los que hay poca espalda financiera y el costo del dinero es elevado, es que termina recortándose el nivel de inversión: "Es típico que los productores, al no poder fondearse, apliquen un paquete tecnológico menor. Entonces fertilizan menos o no usan semillas de última generación. Esto va a pegar en los rindes y puede sentirse mucho en el resultado final del maíz, que es el cultivo más sensible", afirmó el experto.
 
La razón, en parte, según Villagra, "es que hubo insumos clave se encarecieron mucho en dólares: por ejemplo, la urea granulada, fundamental para el maíz, hoy vale u$s500 la tonelada, cuando el año pasado costaba unos u$370. Esto es un 35% más en divisas".
 
Lo mismo pasó con el fósforo, otro fertilizante que se aplica apenas arranca la siembra: "De los u$s450 que costaba la tonelada hoy se están pidiendo u$s600, un 27% más. A lo que hay que sumar, lógicamente, el impacto de la devaluación", explicó el experto.
 
¿Y cómo queda la rentabilidad? Según Villagra, en una zona núcleo con muy buenos rendimientos; con una baja necesidad de financiamiento, menor al 30% sobre los gastos totales para cubrir toda la siembra; y de no mediar grandes sorpresas climáticas, entonces un productor en un planteo de mediana escala podrá aspirar a sacar un retorno del 20% en pesos, descontada la inflación y post pago de impuestos.
 
La cifra resulta interesante, considerando que un plazo fijo hoy está rindiendo un 47%, a lo que hay que restarle la evolución del índice de precios, estimado hoy en un rango cercano al 45% anual.
 
El problema, advirtió Villagra, es que este año la apuesta luce arriesgada: los precios de los granos en dólares no dan señales de firmeza y el factor climático hoy muestra algunas señales de incertidumbre. De modo que cualquier alteración sobre algunas de estas variables terminará achicando esa cifra.
 
 
¿Habrá cosecha récord?
  
Tras las últimas complicaciones climáticas, las visiones se van dividiendo. Por lo pronto, analistas como Di Stéfano plantean que el verano no vendrá tan cargado de billetes verdes como se preveía, de modo que adelanta un verano menos holgado a nivel divisas que el que esperaba el macrismo.
 
"No habrá cosecha récord, y el oxígeno de dólares que el Gobierno espera en enero por el trigo será muy escaso. Hay vendida en los mercados de futuros 7 millones de toneladas, y muchos de los que cosechen van a tratar de retener para comercializar recién en marzo, o más adelante", advirtió el experto.
 
López, en tanto, es de los que ve el vaso medio lleno: "Es verdad que se fue recortando un poco el área, pero vamos a estar mejor que el último ciclo, cuando por la sequía se perdieron 20 millones de toneladas. Es más, se prevé que la campaña terminará con 30 millones de toneladas por encima de la anterior".
 
En septiembre, durante el Tercer Congreso de Perspectivas Agrícolas, organizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), se planteó que el incremento del Producto Bruto Agrícola equivaldría a u$s7.600 millones. Es una buena cifra. Sin embargo, esto fue antes del importante recorte que sufrió la proyección para el trigo.
 
Por Juan Diego Wasilevsky
 
Fuente: iProfesional
 

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18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

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