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“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
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Nacionales - 25-10-2018 / 09:10
ADENTRO DEL RECINTO COLOCARON UNA BANDERA DE EE.UU.

Con represión, Diputados dio media sanción al presupuesto del ajuste macrista y del FMI

Con represión, Diputados dio media sanción al presupuesto del ajuste macrista y del FMI
Increíblemente, en la concepción de Cambiemos, que el Congreso sesione rodeado de represión y manifestaciones en contra de lo que se vota, es “garantizar el funcionamiento de la democracia”. Este miércoles la sesión pasó a un cuarto intermedio en el momento que se desató la represión, pero fue retomada después mientras las organizaciones sociales y políticas denunciaban detenciones y desconocían el paradero de algunos detenidos. Diputados que intentaron interceder entre las fuerzas policiales y las columnas que llegaron hasta la plaza, también recibieron golpes y gases de la Policía Federal, que les impidió acercarse al lugar donde se estaban produciendo los hechos. No parece muy democrático todo esto, pero más grave es que los efectivos seguían órdenes precisas del poder político.
El gobierno de la alianza proyanqui Cambiemos logró luego de una extensa sesión, que incluyó una vez más la represión callejera, los votos necesarios para sancionar el Presupuesto 2019 orientado a pagar la deuda externa. Fueron 138 los diputados que acompañaron la iniciativa, en tanto que 103 los que se opusieron, 8 abstenciones y 7 ausencias.
 
Una vez que se aprobó en general, el titular de la Cámara baja, Emilio Monzó, hizo aprobar en una sola votación todo el articulado a pesar del airado reclamo de la oposición. En el recinto, varios diputados opositores colocaron una bandera yanqui en rechazo a la sumisión al FMI.
 
Ahora le tocará al Senado debatir y votar el proyecto que garantiza el brutal ajuste que para Mauricio Macri es el único camino para enfrentar el proceso de estanflación (recesión más inflación) que vive el país fruto del modelo económico neoliberal que implementa el Presidente desde que asumió en 2015.
 
De esta manera, los representantes políticos, o sea diputados y senadores de la Nación, se están alejando de las necesidades de la sociedad. El Gobierno de los Ricos ha repetido en las últimas horas que los meses por venir serán venturosos, que traducido sería algo así como dejar de caer por la pendiente, nunca remontar la cuesta.
 
En su monitoreo permanente de las planillas de Excel han perdido la mira sobre las demandas básicas de la población: estabilidad laboral, recuperación del poder adquisitivo, servicios de educación y salud de calidad; lo que en economía se conceptualiza como Estado de bienestar.
 
La sociedad se siente más desprotegida por las instituciones y recibe a cambio mayor presencia de fuerzas represivas. Mucho de eso estuvo presente en la tarde de ayer en el Congreso y sus alrededores. ¿Qué clase de democracia es esta, que solo puede funcionar vallada y a palazo limpio?
 
Manifestarse libremente es un derecho democrático elemental, garantizado por la Constitución. El Gobierno de los CEOs intenta permanentemente impedir el ejercicio de este derecho. Las represiones ante cada manifestación importante, intentan desalentar la protesta y la movilización. Quieren meter miedo a quienes muestran disposición a salir a las calles.
 
El Presupuesto no es el problema, porque es solo un dibujo que se cambia al otro día. Lo que hay que cambiar es la política económica neoliberal de Macri que presiona al trabajador, a la clase media, apuesta a la bicicleta financiera y beneficia solo a los ricos.
 
Si los recursos de Presupuesto fueran puestos en la productividad, en las pymes generadoras de puestos de trabajo, en la obra pública, madre de la fuente laboral, cuando hace faltan caminos, colegios, agua potable, hogares dignos para cualquier argentino... Pero eso no está en discusión, y no creemos que no lo sepan los representantes que ayer levantaron la mano en el Congreso.
 
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 Con represión, Diputados dio media sanción al presupuesto del ajuste macrista y del FMI

LOS DIPUTADOS DEL OFICIALISMO LOGRARON IMPONER EL PROYECTO DE PRESUPUESTO 2019
 
Media sanción a favor del ajuste
 
La sesión, que se extendió por más de 17 horas, comenzó con nervios porque el oficialismo consiguió apenas el quórum que exige el reglamento.
 
Lo hizo con 129 diputados, el número justo que se alcanzó gracias a la presencia de 13 diputados de Argentina Federal; el bloque Evolución Radical de Martín Lousteau; tres monobloques; y Unidad Justicialista, el espacio que corresponde a los representantes peronistas de San Luis.
 
El gobernador de esa provincia, Alberto Rodríguez Saá, dijo estar "decepcionado" con estos diputados aunque no aclaró que responden a las órdenes de su hermano Adolfo con quien mantiene un enfrentamiento por su acercamiento al kirchnerismo.
 
A ese primer momento de nervios le sobrevino otro peor cuando el debate recién iniciado se interrumpió cuando llegó la noticia de que los efectivos de la Policía Federal y la Metropolitana distribuían sin discriminación balas de goma, palos y gases a todos los que participaron de la movilización que llegó hasta las inmediaciones del Congreso para repudiar el proyecto de déficit cero que impulsa el oficialismo.
 
El reclamo de los legisladores de la oposición, sobre todo del kirchnerismo y del flamante interbloque Red por Argentina, exigiendo que Cambiemos detenga la represión y termine con las más de 20 detenciones que hasta ese momento se habían producido, no encontró eco entre el oficialismo.
 
Ante esa falta de respuesta se desató una fuerte discusión que casi termina en algo más que un fuerte intercambio de palabras. Sin embargo, no pasó a mayores cuando el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, hizo traer hasta el recinto al secretario de Seguridad porteño, Marcelo D'Alessandro, quien les aseguró a los opositores que "hemos tomado la decisión de finalizar con esta situación". En rigor, cuando dijo "situación" en realidad estaba hablando de represión.
 
Superado este momento los discursos se sucedieron sin solución de continuidad pero con una particularidad y fue que ningún representante de oficialismo habló.
 
Esta fue una decisión adoptada por la conducción de Cambiemos por considerar que no era conveniente que se produzcan conflictos con la oposición para mantener los acuerdos que habían alcanzado con algunos peronistas que forman parte del interbloque Argentina Federal. Estos legisladores se sumaron a esa estrategia y durante las 17 horas de debate no abrieron la boca.
 
En este sentido por Cambiemos solo habló Luciano Laspina en su rol de presidente de la comisión de Presupuesto. El discurso del diputado santafesino tuvo la particularidad de no hacer referencia a ninguno de los datos duros que incluye esta ley como el valor del dólar, la inflación prevista o los porcentajes y cifras de las inversiones que el gobierno presupuestó para el próximo ejercicio.
 
Nada de eso se escuchó de boca de Laspina quien se limitó a señalar al gobierno de Cristina Kirchner como la responsable de la crisis que hoy padece la Argentina. Es más, señaló la raíz de los problemas económicos del Estado debe encontrárselo en el "descontrol fiscal" que provocaron los gobiernos kirchneristas y por eso aseguró que es imprescindible "equilibrar" las cuentas públicas. Eso sí, aseguró que se va a destinar el dinero necesario para contener los problemas sociales que puedan producirse.
 
El titular de la comisión de Presupuesto no dijo, por ejemplo, que el proyecto prevé para 2019 una inflación interanual del 23 por ciento; un dólar promedio a 40,10 pesos; una caída del 0,5% del PBI y un crecimiento de las exportaciones del 21% interanual. Laspina no dijo nada de eso por aquello de que el año pasado y a poco de aprobar el presupuesto, el Gobierno cambió todas las metas prevista dejando a la ley obsoleta.
 
Entre el discurso de Laspina y la siguiente exposición de un oficialista transcurrieron algo más de 14 horas cuando en el momento de los cierres por bloque habló el cordobés Mario Negri (Córdoba). La estrategia del oficialismo fue no hacer olas, evitar cualquier otro inconveniente para cuidar los votos de diputados opositores que se habían comprometido, vía orden de sus gobernadores, respaldar la iniciativa.
 
A su turno, Negri reconoció que la decisión de aprobar cuanto antes el proyecto y acortar su discusión en la comisión fue "porque estamos en una crisis. Ojalá podamos salir bien, en política hay que optar". Es más, indicó que había una  necesidad de dar señales que permitan obtener más estabilidad. "No tenerlo (el Presupuesto) hubiese sido una derrota, que es lo que querían algunos esta noche, no cabe ninguna duda, y no lo pudieron lograr", chicaneó por primera vez.
 
El diputado radical reconoció las existencias de negociaciones para obtener los votos necesarios y para eso señaló que "se tuvieron que incorporar impuestos que no queríamos, para conseguir más recursos". Para Negri eso representó la conformación de "un nuevo federalismo fiscal".
 
Luego recurrió a la estrategia macrista de sostener que se hizo mucho pero también se cometieron errores en la política monetaria y fiscal. Más tarde agregó que a pesar de reconocer cierta debilidad del gobierno han decidido "no subirnos arriba de una tribuna estudiantil a hacer discursos facilistas... ¡Se fumaron el país y vienen a darnos recomendaciones ahora!", chicaneó por segunda vez.
 
Negri también admitió que "no nos ha ido bien con los programas anti-inflacionarios" pero de inmediato buscó socios en la desgracia al sostener que el kirchnerismo también había tenido problemas con la inflación.
 
Por último aseguró que "debemos salir de otro cepo que nos paraliza: la mediocridad de los que piensan que es posible volver al país que dice que hicieron feliz, pero que lo pudieron hacer porque llegaron al 2015 en base a lo que hubo en 2003, y no hay más 2003 para gastarse en adelante el futuro, porque las condiciones del mundo no dan. Muchachos, piensen otro camino", chicaneó por tercera y última vez.
 
El diputado radical fue el último antes de la votación pero antes habló, entre otras, Graciela Camaño como presidenta del bloque del Frente Renovador.
 
La legisladora no tuvo piedad al considerar que el discurso de Laspina fue "por lo menos flaco" para luego asegurar que Cambiemos "gobernó durante dos años con un esquema que no podía funcionar y ahora estamos enfrentados a la peor de las realidades".
 
Camaño anticipó que la crisis actual representa "el fin del relato, la fantasía y el marketing de los consultores políticos caros. Nunca hubo lluvia de inversiones, el gradualismo pasó sin pena ni gloria, la convergencia de variables nunca convergieron. El relato del gobierno de Macri que intenta centrar el origen de todos los males del presente en el gobierno anterior. El único problema que teníamos era el gobierno K y cuando ellos asumieran se iba a resolver todo. la población y el mundo iban a confiar. Iban a sobrar dólares y comenzarían las inversiones pero todo fue una invención".
 
Agustín Rossi inició su discurso recurriendo a la ironía: "Tantas veces me dijeron que éramos una escribanía del Gobierno y ahora resulta que ustedes son también una escribanía pero del Fondo Monetario Internacional. Ahora somos el país que más le debemos al Fondo. Ese es el puesto número uno que ocupamos", dijo y deslizó una sonrisa frente a un silencio sepulcral del oficialismo.
 
El jefe del bloque del FpV-PJ recordó que en 2001, previo a la crisis de ese fin de año, el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo sostenía que era preciso "reconocer la realidad, que no hay financiamiento, se acabó el crédito y tenemos que ir al déficit cero. Es claramente lo que está sucediendo ahora".
 
Luego recitó una antigua declaración de respaldo a ese proyecto de déficit cero cuya autora resultó ser Elisa Carrió. Rossi aseguró que "todos sabemos cómo terminó esa etapa de déficit cero y también cada uno de los programas de ajuste que se aplicaron. Todos terminaron con crisis", dijo y le preguntó por qué creen que en esta oportunidad va a salir bien: "Si le fue mal a (Alvaro) Alsogaray, (Adalbert) Kireger Vasena, (José Alfredo) Martínez de Hoz, Cavallo y (José Luis) Machinea, por qué creen que a ustedes les irá bien?", dijo sin esperar una respuesta.
 
La ley de Presupuesto suele ser clave para un gobierno y la cantidad de votos que obtiene es también una muestra del poderío que mantiene. El ajustado número que alcanzó en esta oportunidad da cuenta de una caída en la capacidad de injerencia que tiene el Gobierno sobre bloques opositores.
 
Por caso, cuando Cambiemos llevó al recinto su primer presupuesto a fines de 2016, estuvieron presentes 239 diputados y obtuvo 177 votos a favor, 58 en contra y 4 abstenciones. Un año más tarde, cuando aprobó en Diputados el presupuesto del actual ejercicio en las bancas se sentaron 230 diputados y el oficialismo conquistó 165 voluntades, unos 64 diputados lo rechazaron y solo un legislador se abstuvo.
 
Ahora será el turno del Senado. El oficialismo confía en poder sancionar la estratégica norma fruto de la muy buena relación que mantienen con el bloque que conduce Miguel Angel Pichetto.
 
Fuente: Página 12
 

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18-11-2018 / 09:11
La semana del peronismo terminó muy diferente a como había arrancado. De la fractura en el Senado por la votación del Presupuesto, cerró con la muestra de unidad exhibida para darle un golpe a la alianza Cambiemos y evitar que se quedara con los dos tercios de los miembros del Consejo de la Magistratura.
 
Es un nuevo error de cálculo político por parte de Mauricio Macri, Marcos Peña y de los operadores macristas en el Congreso que le causaron a Cambiemos una enorme derrota política en el Congreso de la Magistratura.
 
¿Qué ocurrió? Lo que los "PRO Puros" dijeron que no podía ocurrir: Todas los sectores peronistas olvidaron sus diferencias para ganar dos sillas en el poderoso Consejo de la Magistratura. La Casa Rosada creía que eso era imposible y que tenían aseguradas las poltronas de Pablo Tonelli y Mario Negri, con lo cual, tendrían aseguradas 8 de las 13 bancas necesarias para controlar el organismo judicial que selecciona y destituye jueces, y manipular así la justicia.
 
Lo ocurrido confirma que el entorno de Macri ha exagerado al minimizar la posibilidad de unidad de todos los peronistas para las elecciones del año que viene, lo que obliga a replantear toda la estrategia electoral que se elaboró y aplicó hasta ahora. En caso contrario, hay un riesgo cierto de derrota en las urnas en 10 meses.
 
Otra señal de unidad: el peronismo en su conjunto se reunió en Buenos Aires y lanzó un llamado a un gran frente opositor. "Se acabó definitivamente la mentira, el jolgorio y la fiesta amarilla en la Argentina", sentenció el presidente del Partido Justicialista nacional, José Luis Gioja, en el cierre del acto por el Día del Militante Peronista que conmemoró el regreso del ex presidente Juan Perón al país tras 17 años en el exilio.
 
El encuentro, organizado por el presidente del PJ bonaerense e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, reunió en el Club Deportivo de esa localidad a Gioja, Magario, Scioli, Moyano, Yasky, entre otros dirigentes políticos y gremiales, de todo el arco peronista y dejó una foto histórica de unidad de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.
 
Igual, pese al paso adelante, prevaleció la cautela acerca de si lo que sucedió es un indicativo acerca de que la oposición marcha hacia un proceso de unidad en 2019. "Es un paso importante, pero no sacaría conclusiones apresuradas. Todavía falta recorrer mucho para saber si va a haber unidad", definió el jefe del bloque de diputado del FpV-PJ, Agustín Rossi, uno de los anotados en la carrera presidencial.
 
De hecho, hasta ahora resultaron negativas las gestiones realizadas desde el PJ Nacional que encabeza Gioja para sumar a los referentes del sector Alternativa Argentina a la Mesa de Acción Política. El camino hacia la unidad no está libre de escollos, pero hay indicios favorables.
 
La Opinión Popular

17-11-2018 / 10:11
El Presupuesto 2019 en rojo que aprobó el Senado, en vez de asignar partidas, las retira. Es un presupuesto al revés. Se trata de una lista que enumera cuánto se saca de cada rubro, un anti presupuesto.
 
El país está en rojo pero no por comunista sino por quebrado. El gobierno de Cambiemos aprobó un presupuesto que es la expresión más clara de su dramático fracaso. Dramático para la gente de a pie, a la que los mismos que han hecho este desastre le reclaman sacrificios.
 
Muchos de ellos lo votaron, engañados, seducidos por promesas que nunca se cumplieron o por razones en las que cada uno habrá creído, pero ya no se trata de creer, las consecuencias están a la vista, duelen en el alma, en la panza y en el bolsillo: casi 50 por ciento de inflación en 2018 y cien por ciento de devaluación, con un 20 por ciento de pérdida de capacidad adquisitiva del salario y el cierre de miles de empresas y comercios.
 
Eso fue 2018, pero el Presupuesto que se aprobó el miércoles anuncia un 2019 aun peor. Ni siquiera lo pueden ocultar los medios y los periodistas del oficialismo.
 
La quiebra del país es indefendible, 2019 será un año difícil para la clase media y los sectores más humildes. La caída de la industria, más del 11 por ciento, es un dato que arrastra a miles de familias a la miseria. En todo el planeta hubo un sólo país con peor resultado en ese andarivel y fue Burundi.
 
No se está pagando ninguna fiesta. El gobierno de radicales y macristas asumió con muy poca deuda. Si hubo una fiesta, ya estaba pagada cuando asumió Mauricio Macri.
 
En cambio el país que recibirán los que ganen las próximas elecciones arrastrará la deuda inmensa que se tomó en estos años y que solamente sirvió para enriquecer a unos pocos.
 
Una deuda que el Fondo Monetario no tendría que haber concedido en condiciones claramente impagables. En el nuevo presupuesto bajan las partidas para salud y educación y la única que aumenta es para el pago de deuda externa.
 
Los medios, incluso los oficialistas, cuentan las monedas que habrá para ciencia y técnica, imaginan lo que faltará en los hospitales o los precios a los que volará el transporte y los demás servicios dolarizados y sin subsidios. Ha sido el avispón que molestó al gobierno. Empieza el año electoral y cada vez es más evidente que el eje de los opositores será la demolición de la gestión de Cambiemos

16-11-2018 / 10:11
Un estudio privado estimó que el promedio de los trabajadores perdió este año $57.500 por la suba de los precios no trasladada a los salarios. Con $57.500 una familia tipo cubre dos meses y medio el costo de la Canasta Básica Total que calculó el Indec para setiembre pasado.
 
Como alternativa, con esos $57.500 esa familia también podría pasar por una tienda de electrodomésticos y comprar por $19.000 una heladera de 280 litros y un televisor de 32 pulgadas a un precio de 11.000 pesos.
 
El resto les alcanzaría para aprovechar este fin de semana largo y hacerse una escapada a Mar del Plata a un Apart de 4 estrellas les cobraría $11.877 por 3 noches con desayuno incluido en habitaciones separadas para padres e hijos, y en el Bus de larga distancia pagarían algo menos de $7.000 por los viajes ida y vuelta en coche cama.
 
Haciendo las cuentas les sobraría suficiente dinero para las comidas y alguna comprita.
 
Cualquiera de las dos alternativas ilustra el poder de compra que en promedio perderá un trabajador asalariado en 2018, según un estudio realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).
 
El cálculo es muy sencillo: sumaron la diferencia entre el salario promedio que efectivamente cobraron los trabajadores registrados del sector privado en cada uno de los meses y lo que hubieran cobrado si el salario se hubiera ajustado mensualmente de acuerdo a la inflación.
 
Ese cálculo arrojó $57.500, el equivalente a dos canastas y media o a ese paquete de electrodomésticos y fin de semana de miniturismo.
 
Para cuando termine el año la pérdida puede llegar a ser incluso algo mayor a $57.500, porque el estudio estimó que la inflación de octubre sería del 4,5%  pero resultó del 5,4%, según difundió el Indec. Para noviembre y diciembre estimaron 3% y 3,5%, respectivamente.
 
Con el mismo método, el trabajo coordinado por Ana Rameri y Claudio Lozano también calculó la merma del poder adquisitivo acumulada desde que asumió Mauricio Macri. La reducción en esos tres años asciende a 117.581 pesos.
 
En comparación con esas pérdidas, el bono de $5.000 tiene el efecto de una aspirina para un enfermo grave. Compensa menos del 10% del perjuicio de 2018 y equivale a menos del 5% de lo que se les esfumó desde diciembre de 2015.

16-11-2018 / 09:11
Ayer quedó en claro, una vez más, el fracaso de la política económica neoliberal de Mauricio Macri. El índice de precios al consumidor del Indec registró en octubre un alza del 5,4% a nivel nacional, empujado por alimentos y bebidas, las tarifas del gas, el transporte y las prepagas. En la comparación anual, la inflación de octubre se ubica en el 45,9%.
 
En diez meses, la inflación asciende al 39,5% y puntualmente los rubros esenciales de la canasta básica muestran en promedio un incremento del 43,7%, cuya contracara es el grave deterioro del poder adquisitivo de los sectores trabajadores y jubilados.
 
El año cerraría con una inflación del orden del 48%, la más alta desde 1991, y se calcula que el año que viene, si las variables financieras no se vuelven a disparar, la inflación no bajaría de del 30%. Los números de inflación se dan en el marco de una dura caída de la producción, inversión y empleo, tasas de interés siderales y aumento record de la deuda externa, de la pobreza y la indigencia.
 
Los precios en el promedio de toda la economía se multiplicaron por 2,5 en apenas tres años de gestión Cambiemos, lo cual está bastante alejado del slogan de campaña de Macri acerca de que "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema". Una mentira más para engañar a los votantes y llegar al poder.
 
El Gobierno preparó los ingredientes para el caldo ideal de inflación: brutal devaluación, violenta suba de tarifas y tasas de interés siderales. Así, en octubre los precios de alimentos y bebidas avanzaron un 5,9% a nivel nacional, acumulan un 43,7 en diez meses y el 46,4% en la comparación interanual. El traslado de la suba del dólar de fines de agosto y septiembre a bienes de consumo masivo, como por ejemplo la harina y panificados, aceites, carnes y lácteos, fue letal.
 
Según los datos del Indec, en el último año el kilo de pan francés subió un 84% y los fideos guiseros lo hicieron en un 80%, ambos empujados por la harina, que avanzó un 173%. El arroz subió un 66% y el aceite de girasol lo hizo en un 79%. Entre los lácteos, la leche en sachet subió un 40% y el queso cremoso, un 31%. La sal fina creció un 60%.
 
Los incrementos de precios de alimentos y bebidas, el colectivo, tren y subte, naftas y los servicios esenciales para el funcionamiento del hogar fue muy fuerte en el último año, lo cual, conjugado con un escenario de caída del empleo, paritarias a la baja, recorte de horas extra, suspensiones, caída del poder adquisitivo de jubilaciones y asignaciones familiares, configura un delicado escenario social.
 
Los creadores de "pobreza cero", "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema", "el segundo semestre", "no vamos a ajustar", " se viene la lluvia de inversiones"... ahora dicen que "después de la próxima cosecha todo va a cambiar"  y "en noviembre la inflación se va a reducir a menos del 3 % mensual". Para diciembre frutean con un guarismo similar. Se trata del nivel más elevado desde 2002.
 
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15-11-2018 / 10:11
La declaración reciente del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne: "Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno", es una forma de sincericidio del que no se tiene memoria en las últimas décadas en el país.
 
Hay una excepción: la del radical Juan Carlos Pugliese, quien tomó las riendas del ministerio en el último tiempo del gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín. Se dirigió entonces al mundo de las finanzas, pidiendo respaldo y comprensión: "Yo les hablo con el corazón -dijo- pero ustedes me responden con el bolsillo".
 
Dujovne pudo decir lo que dijo hace horas porque los militares argentinos no son una amenaza, por suerte. Fueron los golpes de Estado en la segunda mitad del siglo XX los que ayudaron a perturbar la economía. No dejaban hacer, nadie podía tomar previsiones ni asumir políticas de largo plazo.
 
Sólo Arturo Frondizi fue víctima de 32 planteos militares. Uno de sus ministros de Economía, Álvaro Alsogaray, pudo remontar la instancia crítica sólo porque estaba respaldado por los militares (entre ellos el general Julio Alsogaray, su hermano).
 
José Alfredo Martínez de Hoz, ministro con el siniestro Golpe Militar de 1976, pudo concretar su modelo de apertura de la economía, más las privatizaciones, más el amparo de la timba financiera, más su lucha contra la industria nacional, el tiempo de "la plata dulce", porque lo apoyaba la mayoría de los militares.
 
Los ministros de Economía acompañaron el paso de los años con engaños, con mentiras y ocultamientos. La sorpresa de Dujovne es que está diciendo la verdad. En otro momento, habida cuenta de la actual realidad económica, la aflicción de la clase media, la imposición de un programa que sólo genera víctimas, el crecimiento de la pobreza, ya habrían bastado para acorralar a cualquier gobierno de cualquier signo político.
 
Así, el ministro puede decir lo que dice porque en la vereda política de la oposición no hay unidad, ni candidato, ni organización de ninguna naturaleza. El peronismo está dividido. Y no hay otra cosa.
 
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