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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 25-10-2018 / 09:10
ADENTRO DEL RECINTO COLOCARON UNA BANDERA DE EE.UU.

Con represión, Diputados dio media sanción al presupuesto del ajuste macrista y del FMI

Con represión, Diputados dio media sanción al presupuesto del ajuste macrista y del FMI
Increíblemente, en la concepción de Cambiemos, que el Congreso sesione rodeado de represión y manifestaciones en contra de lo que se vota, es “garantizar el funcionamiento de la democracia”. Este miércoles la sesión pasó a un cuarto intermedio en el momento que se desató la represión, pero fue retomada después mientras las organizaciones sociales y políticas denunciaban detenciones y desconocían el paradero de algunos detenidos. Diputados que intentaron interceder entre las fuerzas policiales y las columnas que llegaron hasta la plaza, también recibieron golpes y gases de la Policía Federal, que les impidió acercarse al lugar donde se estaban produciendo los hechos. No parece muy democrático todo esto, pero más grave es que los efectivos seguían órdenes precisas del poder político.
El gobierno de la alianza proyanqui Cambiemos logró luego de una extensa sesión, que incluyó una vez más la represión callejera, los votos necesarios para sancionar el Presupuesto 2019 orientado a pagar la deuda externa. Fueron 138 los diputados que acompañaron la iniciativa, en tanto que 103 los que se opusieron, 8 abstenciones y 7 ausencias.
 
Una vez que se aprobó en general, el titular de la Cámara baja, Emilio Monzó, hizo aprobar en una sola votación todo el articulado a pesar del airado reclamo de la oposición. En el recinto, varios diputados opositores colocaron una bandera yanqui en rechazo a la sumisión al FMI.
 
Ahora le tocará al Senado debatir y votar el proyecto que garantiza el brutal ajuste que para Mauricio Macri es el único camino para enfrentar el proceso de estanflación (recesión más inflación) que vive el país fruto del modelo económico neoliberal que implementa el Presidente desde que asumió en 2015.
 
De esta manera, los representantes políticos, o sea diputados y senadores de la Nación, se están alejando de las necesidades de la sociedad. El Gobierno de los Ricos ha repetido en las últimas horas que los meses por venir serán venturosos, que traducido sería algo así como dejar de caer por la pendiente, nunca remontar la cuesta.
 
En su monitoreo permanente de las planillas de Excel han perdido la mira sobre las demandas básicas de la población: estabilidad laboral, recuperación del poder adquisitivo, servicios de educación y salud de calidad; lo que en economía se conceptualiza como Estado de bienestar.
 
La sociedad se siente más desprotegida por las instituciones y recibe a cambio mayor presencia de fuerzas represivas. Mucho de eso estuvo presente en la tarde de ayer en el Congreso y sus alrededores. ¿Qué clase de democracia es esta, que solo puede funcionar vallada y a palazo limpio?
 
Manifestarse libremente es un derecho democrático elemental, garantizado por la Constitución. El Gobierno de los CEOs intenta permanentemente impedir el ejercicio de este derecho. Las represiones ante cada manifestación importante, intentan desalentar la protesta y la movilización. Quieren meter miedo a quienes muestran disposición a salir a las calles.
 
El Presupuesto no es el problema, porque es solo un dibujo que se cambia al otro día. Lo que hay que cambiar es la política económica neoliberal de Macri que presiona al trabajador, a la clase media, apuesta a la bicicleta financiera y beneficia solo a los ricos.
 
Si los recursos de Presupuesto fueran puestos en la productividad, en las pymes generadoras de puestos de trabajo, en la obra pública, madre de la fuente laboral, cuando hace faltan caminos, colegios, agua potable, hogares dignos para cualquier argentino... Pero eso no está en discusión, y no creemos que no lo sepan los representantes que ayer levantaron la mano en el Congreso.
 
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 Con represión, Diputados dio media sanción al presupuesto del ajuste macrista y del FMI

LOS DIPUTADOS DEL OFICIALISMO LOGRARON IMPONER EL PROYECTO DE PRESUPUESTO 2019
 
Media sanción a favor del ajuste
 
La sesión, que se extendió por más de 17 horas, comenzó con nervios porque el oficialismo consiguió apenas el quórum que exige el reglamento.
 
Lo hizo con 129 diputados, el número justo que se alcanzó gracias a la presencia de 13 diputados de Argentina Federal; el bloque Evolución Radical de Martín Lousteau; tres monobloques; y Unidad Justicialista, el espacio que corresponde a los representantes peronistas de San Luis.
 
El gobernador de esa provincia, Alberto Rodríguez Saá, dijo estar "decepcionado" con estos diputados aunque no aclaró que responden a las órdenes de su hermano Adolfo con quien mantiene un enfrentamiento por su acercamiento al kirchnerismo.
 
A ese primer momento de nervios le sobrevino otro peor cuando el debate recién iniciado se interrumpió cuando llegó la noticia de que los efectivos de la Policía Federal y la Metropolitana distribuían sin discriminación balas de goma, palos y gases a todos los que participaron de la movilización que llegó hasta las inmediaciones del Congreso para repudiar el proyecto de déficit cero que impulsa el oficialismo.
 
El reclamo de los legisladores de la oposición, sobre todo del kirchnerismo y del flamante interbloque Red por Argentina, exigiendo que Cambiemos detenga la represión y termine con las más de 20 detenciones que hasta ese momento se habían producido, no encontró eco entre el oficialismo.
 
Ante esa falta de respuesta se desató una fuerte discusión que casi termina en algo más que un fuerte intercambio de palabras. Sin embargo, no pasó a mayores cuando el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, hizo traer hasta el recinto al secretario de Seguridad porteño, Marcelo D'Alessandro, quien les aseguró a los opositores que "hemos tomado la decisión de finalizar con esta situación". En rigor, cuando dijo "situación" en realidad estaba hablando de represión.
 
Superado este momento los discursos se sucedieron sin solución de continuidad pero con una particularidad y fue que ningún representante de oficialismo habló.
 
Esta fue una decisión adoptada por la conducción de Cambiemos por considerar que no era conveniente que se produzcan conflictos con la oposición para mantener los acuerdos que habían alcanzado con algunos peronistas que forman parte del interbloque Argentina Federal. Estos legisladores se sumaron a esa estrategia y durante las 17 horas de debate no abrieron la boca.
 
En este sentido por Cambiemos solo habló Luciano Laspina en su rol de presidente de la comisión de Presupuesto. El discurso del diputado santafesino tuvo la particularidad de no hacer referencia a ninguno de los datos duros que incluye esta ley como el valor del dólar, la inflación prevista o los porcentajes y cifras de las inversiones que el gobierno presupuestó para el próximo ejercicio.
 
Nada de eso se escuchó de boca de Laspina quien se limitó a señalar al gobierno de Cristina Kirchner como la responsable de la crisis que hoy padece la Argentina. Es más, señaló la raíz de los problemas económicos del Estado debe encontrárselo en el "descontrol fiscal" que provocaron los gobiernos kirchneristas y por eso aseguró que es imprescindible "equilibrar" las cuentas públicas. Eso sí, aseguró que se va a destinar el dinero necesario para contener los problemas sociales que puedan producirse.
 
El titular de la comisión de Presupuesto no dijo, por ejemplo, que el proyecto prevé para 2019 una inflación interanual del 23 por ciento; un dólar promedio a 40,10 pesos; una caída del 0,5% del PBI y un crecimiento de las exportaciones del 21% interanual. Laspina no dijo nada de eso por aquello de que el año pasado y a poco de aprobar el presupuesto, el Gobierno cambió todas las metas prevista dejando a la ley obsoleta.
 
Entre el discurso de Laspina y la siguiente exposición de un oficialista transcurrieron algo más de 14 horas cuando en el momento de los cierres por bloque habló el cordobés Mario Negri (Córdoba). La estrategia del oficialismo fue no hacer olas, evitar cualquier otro inconveniente para cuidar los votos de diputados opositores que se habían comprometido, vía orden de sus gobernadores, respaldar la iniciativa.
 
A su turno, Negri reconoció que la decisión de aprobar cuanto antes el proyecto y acortar su discusión en la comisión fue "porque estamos en una crisis. Ojalá podamos salir bien, en política hay que optar". Es más, indicó que había una  necesidad de dar señales que permitan obtener más estabilidad. "No tenerlo (el Presupuesto) hubiese sido una derrota, que es lo que querían algunos esta noche, no cabe ninguna duda, y no lo pudieron lograr", chicaneó por primera vez.
 
El diputado radical reconoció las existencias de negociaciones para obtener los votos necesarios y para eso señaló que "se tuvieron que incorporar impuestos que no queríamos, para conseguir más recursos". Para Negri eso representó la conformación de "un nuevo federalismo fiscal".
 
Luego recurrió a la estrategia macrista de sostener que se hizo mucho pero también se cometieron errores en la política monetaria y fiscal. Más tarde agregó que a pesar de reconocer cierta debilidad del gobierno han decidido "no subirnos arriba de una tribuna estudiantil a hacer discursos facilistas... ¡Se fumaron el país y vienen a darnos recomendaciones ahora!", chicaneó por segunda vez.
 
Negri también admitió que "no nos ha ido bien con los programas anti-inflacionarios" pero de inmediato buscó socios en la desgracia al sostener que el kirchnerismo también había tenido problemas con la inflación.
 
Por último aseguró que "debemos salir de otro cepo que nos paraliza: la mediocridad de los que piensan que es posible volver al país que dice que hicieron feliz, pero que lo pudieron hacer porque llegaron al 2015 en base a lo que hubo en 2003, y no hay más 2003 para gastarse en adelante el futuro, porque las condiciones del mundo no dan. Muchachos, piensen otro camino", chicaneó por tercera y última vez.
 
El diputado radical fue el último antes de la votación pero antes habló, entre otras, Graciela Camaño como presidenta del bloque del Frente Renovador.
 
La legisladora no tuvo piedad al considerar que el discurso de Laspina fue "por lo menos flaco" para luego asegurar que Cambiemos "gobernó durante dos años con un esquema que no podía funcionar y ahora estamos enfrentados a la peor de las realidades".
 
Camaño anticipó que la crisis actual representa "el fin del relato, la fantasía y el marketing de los consultores políticos caros. Nunca hubo lluvia de inversiones, el gradualismo pasó sin pena ni gloria, la convergencia de variables nunca convergieron. El relato del gobierno de Macri que intenta centrar el origen de todos los males del presente en el gobierno anterior. El único problema que teníamos era el gobierno K y cuando ellos asumieran se iba a resolver todo. la población y el mundo iban a confiar. Iban a sobrar dólares y comenzarían las inversiones pero todo fue una invención".
 
Agustín Rossi inició su discurso recurriendo a la ironía: "Tantas veces me dijeron que éramos una escribanía del Gobierno y ahora resulta que ustedes son también una escribanía pero del Fondo Monetario Internacional. Ahora somos el país que más le debemos al Fondo. Ese es el puesto número uno que ocupamos", dijo y deslizó una sonrisa frente a un silencio sepulcral del oficialismo.
 
El jefe del bloque del FpV-PJ recordó que en 2001, previo a la crisis de ese fin de año, el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo sostenía que era preciso "reconocer la realidad, que no hay financiamiento, se acabó el crédito y tenemos que ir al déficit cero. Es claramente lo que está sucediendo ahora".
 
Luego recitó una antigua declaración de respaldo a ese proyecto de déficit cero cuya autora resultó ser Elisa Carrió. Rossi aseguró que "todos sabemos cómo terminó esa etapa de déficit cero y también cada uno de los programas de ajuste que se aplicaron. Todos terminaron con crisis", dijo y le preguntó por qué creen que en esta oportunidad va a salir bien: "Si le fue mal a (Alvaro) Alsogaray, (Adalbert) Kireger Vasena, (José Alfredo) Martínez de Hoz, Cavallo y (José Luis) Machinea, por qué creen que a ustedes les irá bien?", dijo sin esperar una respuesta.
 
La ley de Presupuesto suele ser clave para un gobierno y la cantidad de votos que obtiene es también una muestra del poderío que mantiene. El ajustado número que alcanzó en esta oportunidad da cuenta de una caída en la capacidad de injerencia que tiene el Gobierno sobre bloques opositores.
 
Por caso, cuando Cambiemos llevó al recinto su primer presupuesto a fines de 2016, estuvieron presentes 239 diputados y obtuvo 177 votos a favor, 58 en contra y 4 abstenciones. Un año más tarde, cuando aprobó en Diputados el presupuesto del actual ejercicio en las bancas se sentaron 230 diputados y el oficialismo conquistó 165 voluntades, unos 64 diputados lo rechazaron y solo un legislador se abstuvo.
 
Ahora será el turno del Senado. El oficialismo confía en poder sancionar la estratégica norma fruto de la muy buena relación que mantienen con el bloque que conduce Miguel Angel Pichetto.
 
Fuente: Página 12
 

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21-01-2019 / 09:01
"Voy a ser candidato a presidente y quiero ser el presidente de la Argentina del crecimiento para salir de este fracaso", señaló Sergio Massa, líder del Frente Renovador y ahora precandidato de Alternativa Federal, ante las voces que impulsan la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato de un armado peronista sin el cristinismo.
 
"De ninguna manera voy a ser candidato a gobernador", afirmó el ex intendente de Tigre y así descartó bajar su precandidatura que por ahora disputaría con el senador del PJ Miguel Ángel Pichetto y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
 
Con el año electoral ya corriendo a los candidatos y al propio gobierno, Massa apuntó que "el próximo presidente, y sin dudas yo lo tengo claro e impregnado en la piel, después de recorrer parte del país con el auto y tomar contacto con la gente, va a tener que llamar a un gran acuerdo por la unidad".
 
Alternativa Federal nació una vez que el camino de unidad encarado por el peronismo comenzó a concretarse y los dirigentes de Alternativa Federal tomaron la vía de diferenciarse confrontando con el cristinismo.
 
Integrado por gobernadores justicialistas, descartan a la ex presidenta Cristina Fernández como candidata, se declaman como un agrupamiento "superador" de la disyuntiva macrismo- cristinismo. Los dirigentes promueven que las candidaturas se resuelvan a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
 
"Cuando vos mirás las serie histórica de la Argentina y... ¿viste que se habla mucho de los últimos 50 años? Roberto (Lavagna), Martín Redrado, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Pignanelli, y yo mismo en ese momento desde la seguridad social, pusimos una serie histórica, que cruzó dos gobiernos, el de (Eduardo) Duhalde y el de la primera etapa del de (Néstor) Kirchner", señaló Massa sobre algunos de los funcionarios que pasaron o forman parte del Frente Renovador (FR).
 
"Con Lavagna vamos a ser parte de la solución a los problemas de la Argentina", agregó, buscando mostrar cercanía con el economista. El líder del FR insistió en mostrar su buena relación con Lavagna, con quien dijo reunirse cada quince días, y de quien dijo que es "el faro más importante que tienen aquellos que creen en la Argentina del desarrollo y el crecimiento".
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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