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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 22-10-2018 / 10:10

La única tormenta es Macri y su plan económico neoliberal

La única tormenta es Macri y su plan económico neoliberal
La tormenta es Macri y es la oposición la que debe dar el debate en tanto representante de un pueblo agredido por las viejas políticas neoliberales. Más cuando el Presidente se empecina con su miopía en un Presupuesto 2019 que es igual o peor de ilusorio que el anterior, aquel que prometía una inflación de 10% y que hoy se encamina hacia el 50%.
Como el anterior, el nuevo Presupuesto de Mauricio Macri tiene mucho de realismo mágico, con más fantasía que realidad. Un Presupuesto que va camino a convertirse en papel muerto, como la meta inicial del 10% de inflación prevista para este año. Un texto que no contempla un modelo de país basado en el desarrollo y el crecimiento para cambiar el rumbo económico.
 
Hasta las estadísticas oficiales confirman un presente crítico y un futuro de sombras, con mayor recesión, fortísima caída de la actividad, congelamiento del consumo, extinción del mercado interno, tarifazos, inflación galopante del 40% en un año, con la proyección del 50% para fin de año, devaluación y tasas de interés que son las más altas del mundo, pymes obligadas a bajar sus persianas, a bajar salarios o a despedir masivamente.
 
Quienes conservan el trabajo sobreviven como pueden, dando brazadas para no hundirse en el fango de la pobreza; quienes lo perdieron, se resignan a integrar ese cuarto de la población que vive en la marginalidad, caídos del sistema, con la angustia de saberse derrotados, sin esperanzas ni futuro.
 
Es la oposición la que debe dar el debate en tanto representante de un pueblo agredido por las viejas políticas neoliberales. Más cuando el Presidente se empecina con su miopía en un Presupuesto 2019 que es igual o peor de ilusorio que el anterior, aquel que prometía una inflación de 10% y que hoy se encamina hacia el 50%.
 
Ahora, la meta que el FMI impone en esta ley de leyes es el déficit cero. Y el Gobierno debe cumplirla a como dé lugar, para no caer en el default al que nos fueron acercando sus propias decisiones: la bicicleta financiera, la deuda perpetua, la fuga del país de más US$108.352 millones favoreciendo a socios y amigos, los mismos que en la crisis seguirán teniendo su oportunidad con las tasas de interés del 79% y los saltos devaluatorios.
 
Con el nuevo presupuesto, médicos que salvan vidas en hospitales que declinan, sin insumos ni condiciones básicas de higiene ni salarios dignos, contarán con menos recursos para medicamentos, para programas como el de la lucha contra el sida, control de enfermedades endémicas, investigaciones y capacitación profesional.
 
La poda pasará también por la Educación, lo que hoy se refleja en maestros mal pagos que pelean para ganarle a la pobreza; alumnos que egresan sin la mínima comprensión de textos; y escuelas inseguras que son una bomba de tiempo: las muertes de Moreno debieran justificar la indispensable inversión.
 
Hay que construir una alternativa opositora que incluya a todo el peronismo y que sea capaz de enfrentar los problemas generados por Cambiemos. Queremos tener un país independiente, una Patria que alimente como corresponde a todos, que exporte al mundo, que no invite al exilio a los suyos, sino que dé la dignidad de un trabajo bien pago, salud, estudio, una vejez reposada. Un país que sea noticia por su industria, su ciencia, su prosperidad, y no por su pobreza, inseguridad, corrupción.
 
La Opinión Popular

 
NUEVO DOCUMENTO DE LOS CIENTISTAS SOCIALES DEL GRUPO FRAGATA
 
"Macri deja un campo minado"
 
"La tormenta es Macri." Así se titula el último documento del Grupo Fragata, integrado por intelectuales, docentes universitarios e investigadores, que en clave crítica y propositiva reflexionan sobre el plan económico del gobierno de Cambiemos y sus efectos sobre los sistemas de salud y educativo y el entramado de políticas sociales.
 
De cara al 2019, el texto además exhorta a la dirigencia política a poner fin a la experiencia del macrismo en el gobierno mediante la construcción de un frente opositor amplio que no repita recetas del pasado y que, sin desatender las políticas macroeconómicas, ponga en juego herramientas novedosas y pragmáticas.
 
"Tenemos en común la oposición clara a las políticas de este gobierno y la necesidad de pensar algún tipo de alternativa para ir hacia una construcción política opositora competitiva que brinde una alternativa a este modelo que está generando un nivel de daño social, económico y cultural importantísimo", dice en diálogo con PáginaI12 la socióloga e investigadora Ana Castellani, integrante de Fragata.
 
El gran desafío, sostiene, es "articular un frente grande de oposición que incluya a todos los peronismos posibles". "Claramente esa articulación se tiene que hacer con puntos comunes y algunas condiciones claras. Jamás se podría incluir a un sector que cree que hay que excluir a otro", explica, al tiempo que remarca la necesidad de borrar la distinción entre peronismo kirchnerista y no kirchnerista.
 
"El kirchnerismo es una parte insoslayable del peronismo. De hecho, es un sector que tiene un gran nivel de adhesión electoral. Sin embargo, creemos que no alcanza solamente con esa facción, y que tiene que poder armarse algo para que la gran mayoría del peronismo, kirchnerista y no kirchnerista, vaya unido y presente una candidatura competitiva", completa.
 
El Grupo Fragata funciona como una usina de divulgación política con el objetivo de intervenir en el espacio público. No plantean candidaturas, ni intentan gestionar apoyos a determinados dirigentes.
 
La idea, asegura Castellani, "es pensar políticas alternativas con un rol del Estado distinto en la producción y en las políticas de innovación científica y tecnológica, pero también atender otro conjunto de cuestiones de la agenda que se ha apropiado la derecha, como la seguridad, la calidad institucional y la corrupción".
 
Entre los integrantes del grupo se cuentan Marcelo Leiras, Abelardo Vitale, Nicolás Tereschuk, Mariano Fraschini, Sol Prieto, Paula Canelo, María Esperanza Casullo y otros.
 
Con su nuevo documento -el tercero que hacen público-, los miembros de Fragata, en un intento por comunicar ideas-fuerza con potencia, hilvanan análisis incisivos para arribar a una conclusión lapidaria: "Aunque el gobierno busque poner la culpa en 'tormentas' externas, la única tormenta es Macri y su plan económico".
 
En ese sentido, el texto advierte que, de cara a la próxima gestión de gobierno, "Macri deja por delante un campo minado".
 
Según el politólogo y también miembro del espacio Sebastián Etchemendy, "el desastre al que nos llevó este gobierno tiene razones técnicas y de mal diagnóstico, sobre todo la desregulación total del sistema cambiario, especialmente en el acceso a la moneda extranjera y a la movilidad de capitales, y también hay razones que tienen que ver con cierta inocencia ideológica de creer que vendrían las inversiones por el simple hecho de presentar grandes políticas promercado".
 
"Esta idea de endeudamiento-fuga es una política que ya se ha aplicado con toda claridad en los 90 y en la segunda mitad de los 70 y, para nosotros, eso es gravísimo", comenta Castellani, al tiempo que insiste en una lectura clave: si el gobierno que llegue en 2019 pertenece al campo popular, no va a poder replicar viejas recetas.
 
"No hay una vuelta mágica al 2003 o 2004 que permita recrear políticas distributivas solamente desde la inyección por abajo en la demanda interna. Es otro el contexto internacional y también hay que atender un conjunto de problemas nuevos que deja la gestión de Cambiemos, entre ellos, el nivel de endeudamiento externo increíble, que ya está cerca de ser el 90 por ciento del producto", observa.
 
En ese sentido, Etchemendy destaca la necesidad de "estar abiertos a una estrategia de herramientas más pragmáticas, que siempre tengan un orden en la reparación social tras los daños que va a dejar Macri y en la consistencia macroeconómica, especialmente trabajando en el frente externo y la generación de dólares genuinos".
 
"Que estamos en una crisis y que el rey está desnudo es evidente, y no es necesario que el gobierno lo aclare. Lo que no dicen es cómo se originó esta crisis que tiene que ver con sus políticas desacertadas", asevera Etchemendy.
 
Al respecto, Castellani insiste: "Antes de pensar en candidatos, hay un paso anterior que es la vocación de construir un frente opositor que pueda sentarse a dialogar, que pueda armar una agenda común y que pueda definir un mecanismo de resolución de las candidaturas lo más civilizadamente posible y que sea competitivo, es decir, que pueda ganar la elección y después gobernar la salida sustentable a esta crisis".
 
Informe: Sibila Gálvez Sánchez.
 
Fuentes: Página 12 y Hoy en la Noticia
 

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20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
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