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Sociedad e Interés General - 18-10-2018 / 19:10
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

Julio A. Roca es una de las figuras de la historia nacional que exige una revisión seria

Julio A. Roca es una de las figuras de la historia nacional que exige una revisión seria
Este 19 de octubre se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Julio Argentino Roca, una figura molesta para algunos que lo ven como un genocida porque derrotó militarmente a los indios que ocupaban parte del territorio nacional. Pero, con Roca, la Argentina consolidó su dominio territorial y construyó el Estado nacional. Un solo Estado en una sola Nación.
Este 19 de octubre se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Julio Argentino Roca, una figura molesta para algunos que lo ven como un genocida porque derrotó militarmente a los indios que ocupaban parte del territorio nacional. Fue antes de su presidencia, cuando Roca era ministro, encabezó la llamada Conquista del Desierto, en base a una ley aprobada por el Congreso.
 
La pelea contra los indios venía ya desde la época de la Independencia; el objetivo de la ley del Congreso fue ocupar esas tierras para atraer a los millones de inmigrantes que el país necesitaba. Que no iban a venir si persistían los malones indígenas.
 
Roca derrotó a los mapuches e incorporó al Estado nacional el sur y sudoeste de Buenos Aires, el sur de Córdoba, San Luis y Mendoza, y las actuales provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Sin esos territorios, no habría, además, Antártida argentina ni Malvinas argentinas.
 
Es básico tener en cuenta que los mapuches no eran pueblos originarios en la zona sino que habían derrotado militarmente a otras tribus. Ellos  habían venido de Chile y tenían contacto permanente con sus hermanos que vivían del otro lado de los Andes.
 
Es decir que, con Roca, la Argentina consolidó su dominio territorial y construyó el Estado nacional. Un solo Estado en una sola Nación porque los millones de inmigrantes pobres se convirtieron en argentinos gracias al ley 1.420, sancionada por Roca, que introdujo la enseñanza primaria obligatoria, universal, gratuita y laica. Para ello, debió derrotar políticamente a la Iglesia Católica, que controlaba la educación.
 
La infraestructura, especialmente los ferrocarriles, recibió un impulso decisivo. En lo social, el inicio del sistema de seguridad social y de jubilación estatales. Leyes laicas como la de registro y matrimonio civil lo enfrentaron nuevamente con la Iglesia. Por la vastedad del proyecto de Roca, hubo una ruptura diplomática con la Santa Sede, que se solucionó recién en su segundo mandato.
 
A nivel internacional, los límites con Chile, la presencia en la Antártida y la Doctrina Drago, que impide el cobro de deudas mediante fuerza militar. Roca no estuvo solo sino que formó parte de una clase dirigente notable. Y fue esa Generación del 80 la que transformó un país pobre, vulnerable y despoblado en una de las economías más pujantes de su época. 
 
La Opinión Popular

 
Roca representa a otra Argentina, de paz, administración y progreso
 
Roca es una figura molesta. Por un lado, sectores lo ven como un genocida porque derrotó militarmente a los indios que ocupaban parte del territorio nacional. Eso ocurrió antes de su presidencia, cuando Roca era ministro y encabezó la llamada Conquista del Desierto, en base a una ley aprobada por el Congreso.
 
La pelea contra los indios venía ya desde la Independencia; el objetivo de la ley del Congreso fue ocupar esas tierras para atraer a los millones de inmigrantes que el país necesitaba. No iban a venir si persistían los malones indígenas.
 
Roca derrotó a los mapuches e incorporó al Estado a millones de hectáreas: el sur y sudoeste de Buenos Aires, el sur de Córdoba, San Luis y Mendoza, y las actuales provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Sin esos territorios, no habría, además, Antártida argentina ni Malvinas argentinas.
 
Es bueno tener en cuenta que los mapuches no eran pueblos originarios en la zona sino que habían derrotado militarmente a otras tribus. Ellos  habían venido de Chile y tenían contacto permanente con sus hermanos que vivían del otro lado de los Andes.
 
La palabra genocidio es muy atractiva para la propaganda política pero no sirve de mucho para la historia; es un concepto reciente y los hechos tienen que ser analizados en su contexto. Obviamente, nadie le puede impedir a un grupo político que acuse, por ejemplo, a Cristóbal Colón de genocida, pero eso es política, lucha por el poder presente; no tiene mucho que ver con la historia ni con la búsqueda de la verdad histórica.
 
Si usáramos la palabra genocidio, también tendríamos que calificar como tal a Juan Manuel de Rosas, que cuatro décadas antes que Roca mató casi el triple de indios durante su Campaña al Desierto. Y eso sería un problema para el proyecto nacional y popular, que abreva en Rosas.
 
Roca tuvo la habilidad de concretar la conquista mientras Chile estaba concentrado en la Guerra del Pacífico. Tanto es así que apenas lograda su victoria en el norte, Chile extendió su dominio hacia el sur derrotando a los indios que ocupaban esa región.
 
Es decir que, con Roca, la Argentina consolidó su dominio territorial y, gracias a una vasta obra de gobierno realizada en dos mandatos, doce años en total, construyó el Estado nacional.
 
Un solo Estado en una sola Nación porque los millones de inmigrantes pobres se convirtieron en argentinos gracias al ley 1.420, sancionada durante la primera presidencia de Roca, que introdujo la enseñanza primaria obligatoria, universal, gratuita y laica.
 
Para eso, derrotó políticamente a la Iglesia Católica, que controlaba la educación. Vean la vastedad del proyecto de Roca: hubo una ruptura diplomática con la Santa Sede, que se solucionó recién en su segundo mandato.
 
Roca no estuvo solo sino que formó parte de una clase dirigente notable, con figuras como Mitre, Avellaneda, Pellegrini y Roque Sáenz Peña, entre otros. Y fue esa Generación la que transformó un país pobre, vulnerable y despoblado en una de las economías más pujantes de su época.
 
Claro que ese cambio vertiginoso se hizo con muchas tensiones sociales y políticas, pero la virtud de Roca y de sus contemporáneos fue ir incorporando al progreso a la mayoría de los argentinos.
 
Un poco por la lucha cívica de un sector de la élite y de la Unión Cívica Radical y otro poco por la consolidación de una clase media que aspiraba a más fue sancionada la ley que estableció el voto universal, obligatorio y secreto, que llevó a los radicales al gobierno.
 
Fuente: Perfil 
 

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17-04-2019 / 21:04
17-04-2019 / 20:04
El 18 de abril de 1995 fallece el ex presidente de origen radical Arturo Frondizi. Fue abogado, periodista y político, elegido como presidente de Argentina y gobernó entre el 1 de mayo de 1958 y el 29 de marzo de 1962, cuando fue derrocado por un golpe de estado militar.

Militante estudiantil reformista, afiliado a la Unión Cívica Radical en la década de 1930,Frondizi fue uno de los líderes que renovaron esa fuerza política en la década de 1940, dando origen a la corriente intransigente. En 1946 fue diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires y en 1951 integró la fórmula presidencial de la UCR como candidato a vicepresidente, junto a Ricardo Balbín.

Político e intelectual brillante y autor de varios libros, generó simpatías en amplios sectores de clase media. En 1958, Frondizi buscó el apoyo de Juan Perón para evitar el continuismo gorila que expresaba el radical Balbín, consigue el apoyo y lo derrota en las elecciones.

Frondizi se compromete poner fin a la política económica y social antipopular instalada desde el 16 de septiembre de 1955, a rehabilitar los sindicatos y la CGT, y derogar aquellos decretos que prohibían que el peronismo se presentase en elecciones, pero incumplió el pacto.

Sometido a sucesivas crisis y planteos militares, por las constantes huelgas de la CGT, con que la clase trabajadora respondía al cercenamiento de sus derechos y contra la creciente represión al movimiento peronista, el gobierno moviliza militarmente, a punta de fúsil, a los trabajadores que estaban de paro y la aplicación del represivo Plan Conintes, llenó de presos peronistas las cárceles.

No obstante, la cúpula militar de entonces, de un furibundo antiperonismo, lo destituye con un golpe de Estado por no impedir el triunfo del justicialismo proscripto en las elecciones del 18 de marzo de 1962, cuando ganó la gobernación de diez de las catorce provincias en juego, incluida Buenos Aires, donde triunfó el combativo dirigente sindical Andrés Framini.


Propaganda macrista: De Goebbels a Durán Barba
Escribe: Blas García

16-04-2019 / 18:04
15-04-2019 / 20:04
14-04-2019 / 19:04
 
El antiperonismo fue terrorista, antidemocrático y golpista desde su mismo origen. Un hecho muy poco conocido es el atentado terrorista indiscriminado, contra víctimas inocentes, realizado el 15 de abril de 1953 por el antiperonismo, que consistió en la detonación de bombas mientras se realizaba un acto sindical organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en la Plaza de Mayo de Buenos Aires.
 
Como trágico resultado murieron 7 trabajadores peronistas y más de 90 quedaron heridos, entre ellos 19 mutilados. El atentado se realizó en la histórica Plaza y en la línea A de subterráneos que corre por debajo de la misma, mientras el entonces presidente Juan Perón se dirigía a los trabajadores argentinos desde la Casa Rosada.
 
El 16 de junio de 1955 diversos grupos de militares y civiles antiperonistas ejecutaron el brutal bombardeo en la Plaza de Mayo, asesinando más de 300 personas y dejando heridas a otras 800.
 
Después del golpe del 16 de septiembre de 1955 (Revolución Libertadora), el antiperonismo inició una política para "desperonizar" el país, que incluyó la represión sistemática contra peronistas, con fusilamientos, detenciones arbitrarias, cesantías laborales, discriminación política y proscripciones electorales, que continuó hasta 1973.
 
En especial, cabe mencionar los fusilamientos de 1956 en contra del general Juan José Valle y otros militares y civiles peronistas que se habían levantado contra la dictadura gorila, y que culminó con los fusilamientos clandestinos de peronistas en los basurales de José León Suárez.
 
Escribe: Blas García
 

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