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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 18-10-2018 / 11:10
LO PEOR ESTÁ POR VENIR

Macri lo hizo: La inflación de septiembre fue mayor a la que tuvieron 145 países en todo el año 2017

Macri lo hizo: La inflación de septiembre fue mayor a la que tuvieron 145 países en todo el año 2017
Estas eran las falsedades de Mauricio Macri en campaña para ganar las elecciones como sea. La demagogia era fácil en esos tiempos, todo parecía sencillo, nada podía ser peor, prometía entonces el actual presidente. Ahora intentan bajar la inflación con una mayor recesión, un enfriamiento del consumo como causa de un poder adquisitivo dañado, tasas de interés imposibles, y un tendal de trabajadores en la calle. Así nos gobierna este “equipazo” de funcionarios millonarios e ineptos, que en medio de la crisis ganan gracias a la bicicleta financiera.
"La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar". "Si no baja, será mi responsabilidad". Pero "eliminarla será la cosa más simple que tenga que hacer si soy Presidente", fruteaba Mauricio Macri en campaña. La demagogia era fácil en esos tiempos, todo parecía sencillo, nada podía ser peor, prometía entonces el actual presidente.
 
Pero, a punto de cumplir tres años de mandato, ayer el Indec anunció una inflación del 6,5%, la mayor del año, más alta que en diciembre de 2015 e igual a su propio récord registrado en abril de 2016. Para encontrar una inflación más alta hay que remontarse a abril de 2002, cuando la suba fue del 10,4%.
 
Hoy, el índice de septiembre representa el 65% de la inflación prevista en el Presupuesto 2018, para cuando el Gobierno esperaba un 10%. Y, aunque parezca mentira, más alta que la inflación que tuvieron 145 países a lo largo de todo el año 2017.
 
Realismo mágico lejano al calor de una coyuntura en la que la devaluación del peso supera el 100% y la inflación se encamina hacia el 45%, ganándole por varias cabezas a los salarios, hundiendo el poder adquisitivo de las familias de trabajadores y jubilados.
 
En el año, la suba en los precios acumula el 32,4% y trepa al 40,5% si se toman los últimos doce meses. Encabezan el incremento los rubros de transporte, vestimenta y calzado y alimentos. Desde la mega devaluación de abril, productos básicos como la harina duplicaron su precio, el aceite subió un 60%, la manteca un 30%, los fideos un 74,6%, los precios de los principales cortes de carne treparon entre 35 y 45% sobre valores que ya eran relativamente altos respecto de alimentos más baratos.
 
De ahí que cada vez más familias se hayan visto obligadas a recortar gastos y a prescindir de alimentos antes infaltables en la mesa de los argentinos: en el último tiempo, el 54% disminuyó el consumo de carnes; el 34% bajó la compra de lácteos; el 44% de gaseosas, jugos y soda, 69% de salidas y esparcimiento y 39% de combustibles, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
 
Septiembre fue malo y octubre también lo será, admitió ayer el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el hombre del FMI en el Gobierno de los Ricos, en referencia a la inflación que seguirá su rumbo, empujada por los tarifazos en el gas y la luz, la suba en el transporte y los combustibles que terminan impactando en las góndolas.
 
El ministro sostuvo que "septiembre y octubre van a ser el pico del año" en materia de suba de precios. "La inflación va a bajar, sin duda, pero tenemos que esperar", dijo, sin aclarar que la vía para ese descenso será una mayor recesión, un enfriamiento del consumo como causa de un poder adquisitivo dañado, tasas de interés imposibles, y un tendal de trabajadores en la calle. Así gobierna este "equipazo" de funcionarios millonarios e incapaces.
 
La Opinión Popular

ACUMULADO DE 2018 LLEGÓ AL 32,4%, SEGÚN EL INDEC
 
Inflación de septiembre se aceleró al 6,5% y en 12 meses ya supera el 40%
 
Los rubros que más subieron fueron Transporte (10,4%), Prendas de vestir y zapatos (9,8%) y Equipamiento y mantenimiento del hogar (9,7%).
 
Los precios minoristas se aceleraron al 6,5% en septiembre, el nivel más alto desde abril de 2016 y acumulan en los últimos 12 meses una suba de 40,5%, informó INDEC. Además, en lo que va del año, el costo de vida subió a 32,54% adelantando que el año cerrará con niveles cercanos al 45% que se estima oficialmente.
 
La inflación más alta se había registrado en abril del 2016, con 6,7%, pero según la denominada "inflación Congreso", ya que hasta ese mes los precios no eran medidos por el INDEC, por la declaración de la "emergencia estadística" ocurrida cuando asumió Mauricio Macri en diciembre de 2015.
 
La nueva medición de precios oficial comenzó en mayo de ese año, cuando se pudo reorganizar el organismo, que venía siendo objeto de denuncias por manipulación de las estadísticas. Números superiores al 40% en inflaciones anuales pueden encontrarse en 1992 cuando marcó 40.9% y en 2002 tras la devaluación cuando registró 41%.
 
En el noveno mes del año, el rubro alimentos y bebidas experimentó una suba del 7%, acumulando en el año un incremento del 35,8%, pero la suba más fuerte fue en el rubro transporte, con 10,4%, seguido de prendas de vestir y calzado, 9,8%, y equipamiento y mantenimiento del hogar, 9,7%.
 
Previo al dato oficial, las consultoras privadas indagadas por ámbito.com calculan que el IPC de septiembre será de hasta 7,7% y que la inflación de todo 2018 tendrá un techo de 48%.
 
El director de la consultora Eco Go, Federico Furiase, sostuvo que el cálculo de inflación para septiembre fue de 5,5% y para todo el año alcanzó el 45%. "Aumentos en naftas y el efecto de la suba del dólar impulsaron la suba de precios. Alimentos registró un incremento de 6,5% y la núcleo de 5,6%", remarcó.
 
Asimismo, Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, estimó que la inflación para el noveno mes del año será de 6% y la acumulada para todo el año del 45%. En tanto, para Agustín Etchebarne, economista de la Fundación Libertad y Progreso (LyP), la suba de precios de septiembre se ubicará en torno al 7%, con un total para este año de 46%.
 
Según un informe de Ecolatina, el dato mensual es el más alto en muchos años (hay que remontarse a abril de 2002). Explicó que este resultado se da pese a la reciente apreciación del peso y que "el impacto del fenomenal salto cambiario de agosto seguirá impulsando -en menor medida- la inflación en el último trimestre del año".
 
"En la medida que los precios ajusten al nuevo conjunto de precios relativos, que no sólo incluye un mayor tipo de cambio sino que también contiene una importante suba del costo de los combustibles y de los Servicios Públicos que genera impacto inflacionario de segunda ronda por suba de costos", afirma.
 
Desde C&T Asesores, calcularon la proyección más baja para septiembre y para todo el 2018: 4% y 43% respectivamente. Mientras que desde el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) las cifras fueron mucho más elevadas: 7,7% y 45%.
 
Fuentes: Ámbito Financiero y Diario Hoy
 

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20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
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