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Sociedad e Interés General - 13-10-2018 / 17:10
EFEMÉRIDES POPULARES: MADURA EL 17 DE OCTUBRE DE 1945 (Nota VI)

La situación del coronel Perón se torna incierta

La situación del coronel Perón se torna incierta
El domingo 14 de octubre de 1945, la situación del coronel Juan Perón es incierta. Se encuentra detenido en la prisión de la isla de Martín García, traicionado por sus camaradas de armas, los militares nacionalistas, y cuando aún no se ha producido la reacción obrera y popular en su defensa.
El domingo 14 de octubre de 1945, la situación del coronel Juan Perón es incierta. Se encuentra detenido en la prisión de la isla de Martín García, traicionado por sus camaradas de armas, los militares nacionalistas,  y cuando aún no se ha producido la reacción obrera y popular en su defensa.
 
El diario "La Epoca" informa que el planteo de la dirigencia política "democratica" de entregar el gobierno a la Corte Suprema significaría la asunción, como presidente, de Roberto Repetto, gran amigo del oligarca Robustiano Patrón Costas y de otros fuertes empresarios azucareros del Norte.
 
Ese mismo día 14, el general Eduardo Jorge Ávalos visita al dirigente comunista Victorio Codovilla en el Departamento de Policía. Pocas horas antes de que el jerarca stalinista recuperase la libertad, Avalos mantuvo una larga plática con él, de la cual sólo trascendió esta información: El dirigente comunista habría dicho: "Hemos cometido un error en no haber apoyado antes a este gobierno. Temo que ya sea tarde".
 
El historiador Rodolfo Puiggros se refiere a esta entrevista y comenta que, por supuesto,"al decir este gobierno, Codovilla se refería al que representaba Avalos, es decir, que para el secretario general del Partido Comunista los militares dejaban de ser nazifascistas por el mero hecho de haber detenido a Perón". 
 
Mientras, en Martín García, Perón escribe dos cartas. La primera, al general Avalos, donde afirma que "soy todavía un oficial superior del Ejército en actividad y desconozco el delito de que se me acusa".  La segunda es una nueva carta a Eva, caracterizada por las expresiones cariñosas hacia su compañera, donde le habla de su proyecto de alejarse de la acción pública. Lo que constituiría, según algunos ensayistas peronistas, un nuevo intento de despistar a quienes revisasen la correspondencia.
 
Escribe Blas García

Las jornadas de Octubre: Hasta el 18 de octubre, relataremos, día por día, los acontecimientos y eventos más importantes acaecidos en octubre de 1945, y que culminarán en el histórico 17.


Blas Garcia
 
El diario "La Epoca" transcribe una declaración del Comité Centro y Constitución del Partido Comunista: "Por la entrega del poder a la Suprema Corte y un ministerio de conciliación nacional. Pueblo de la Capital: las bandas nazifascistas juntamente con su policía gestapista y con la complicidad del Gral. Avalos, han ametrallado a mansalva al pueblo de Buenos Aires congregado en la Plaza San Martín, en el día de ayer. Numerosos muertos y heridos constituyen el saldo de esta vandálica represión -sin precedentes en la historia argentina- contra toda la ciudadanía que exige la entrega del Gobierno a la Suprema Corte y la constitución de un ministerio de Unidad Nacional, donde estén representados todos los partidos políticos antifascistas, el movimiento obrero independiente, el estudiantado y todos los sectores económicos y sociales, civiles y militares de la Nación que aspiran al retorno inmediato de la normalidad constitucional. No hay solución política actual a espaldas del pueblo. Pueblo argentino: No intimidarse. Salid a la calle y aplastad a los nazis y pistoleros peronianos".
 
A su vez, otro dirigente del mismo partido da fe de su vocación "democrática" visitando al otro gran enemigo de Perón, el jefe de la Armada: "Con un grupo de personas- recuerda Rodolfo Ghioldi- fuimos a ver al almirante Vernengo Lima al ministerio y me permití decirle: - Pero, ustedes van a ser derrocados pasado mañana; la policía está en las mismas manos, la policía no deja que los sindicatos hagan asambleas, persigue gente que quiere luchar y salir a la calle, les está metiendo palos y llevándola a los calabozos... Me dijo que estaba equivocado y como yo insistiese, se comprometió a comunicárselo al Gral. Avalos".
 
Mientras, en Martín García, Perón escribe dos cartas. La primera, al Gral. Avalos, donde afirma que "soy todavía un oficial superior del Ejército en actividad y desconozco el delito de que se me acusa... por lo cual solicito quiera servirse ordenar se realicen las diligencias del caso para esclarecer los hechos y de acuerdo a la ley, disponer en consecuencia mi procesamiento o proceder a resolver mi retorno a jurisdicción y libertad, si corresponde".
 
La segunda es una nueva carta a Eva, caracterizada por las expresiones cariñosas hacia su compañera. En lo que atañe al aspecto político, afirma: "... Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro, en cuanto salgo nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos... ¿Qué me decís de Farrell y de Avalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida...Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos al Chubut los dos....Trataré de ir a Buenos Aires por cualquier medio, de modo que puedes esperar tranquila y cuidarte mucho la salud. Si sale el retiro, nos casamos al día siguiente y si no sale, yo arreglaré las cosas de otro modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora...Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia y se que el tiempo me dará la razón. Empezaré a escribir un libro sobre esto y lo publicaré cuanto antes, veremos entonces quien tiene razón...".
 
Este proyecto de alejarse de la acción pública- aunque, al mismo tiempo, anuncia su decisión de escribir un libro para continuar la lucha- constituiría, según algunos ensayistas peronistas, un nuevo intento de despistar a quienes revisasen la correspondencia.
 
Sin embargo, parece más razonable entenderlo como una actitud propia de quien se encuentra detenido, traicionado por sus camaradas de armas y cuando aún no se ha producido la reacción popular en su defensa.
 
A media tarde de ese día 14, llega a Martín García el capitán-médico Miguel Ángel Mazza, quien desde hace años atiende la salud de Perón. Mazza le trae la siguiente información, que le envía el coronel Franklin Lucero: "Según Lucero, había que contar con tres generales: Sosa Molina, Solari y Urdapilleta. El Ejército del interior no podía estar con Campo de Mayo... La famosa Escuela de Guerra, termómetro de la reacción en el Ejército, estaba ahora dividida y se balanceaba a favor de Perón".
 
Acerca de los obreros, Mazza le informa que "el mayor Estrada estaba en contacto con Alcides Montiel y que se trabajaba secretamente". Mazza y Perón conversan extensamente y convienen en plantear -tomando por base unas radiografías de años atrás- que el clima húmedo de la isla daña seriamente su salud, reclamándole a Farrell que disponga su traslado a la Capital.
 
Fuente: Norberto Galasso. Perón - Formación, ascenso, caída (1893 - 1955) editorial Colihue.

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La situación del coronel Perón se torna incierta
Prisión de Martín García. Se hizo famosa por ser el lugar de confinamiento de presidentes derrocados. Luego del golpe de estado de 1930 que derrocó a Hipólito Yrigoyen, éste fue trasladado a la cárcel de la isla. En 1945, el poder militar encarceló a Juan Perón, pero fue liberado cuando el 17 de octubre una multitud se reunió en Plaza de Mayo para pedir su regreso. El 29 de marzo de 1962 los militares se llevaron preso a Arturo Frondizi, y este fue el presidente que más tiempo estuvo en la isla, un año y medio.
09-12-2019 / 21:12
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09-12-2019 / 06:12
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La batalla de Don Gonzalo, librada al noreste de Paraná, en la provincia de Entre Ríos, el 09 de diciembre de 1873, fue un combate durante la guerra civil entre porteños y federales, y significó la derrota del caudillo federal Ricardo López Jordán frente a las fuerzas nacionales, de unitarios y liberales, al mando del general Martín de Gainza.
 
El 1 de mayo de 1873, López Jordán regresó y sublevó a la provincia de Entre Ríos, reuniendo en poco tiempo más de 18.000 hombres, mal armados y sin experiencia en combate. La inmensa mayoría de la población se puso de su lado, mientras el presidente Sarmiento ponía precio a la cabeza del caudillo y ordenaba la movilización de la mayoría del ejército nacional contra Entre Ríos.
 
Las fuerzas nacionales contaban con modernos fusiles Remington, revólveres Colt, cañones Krupp y ametralladoras Gatling, que hicieron estragos entre los jordanistas. Fue una "carnicería" la primera batalla en la historia argentina en que se usaron ametralladoras contra las lanzas federales. Se dijo que también se usaron balas explosivas, algo que casi todos deploraron como violación del derecho de guerra, y más tarde fueron prohibidas en los países occidentales.
 
Las sucesivas cargas de la caballería entrerriana lograron evitar el desastre entre los federales, pero éstos dejaron cientos de muertos en el campo de batalla. La lucha se detuvo al caer la noche. En la retirada que siguió, López Jordán perdió casi todas sus armas, incluso toda la artillería. A la mañana siguiente, muchos soldados de sus escuadrones regresaron a sus pueblos, ocultando sus armas y tratando de pasar desapercibidos como pacíficos pobladores. Al día siguiente el triunfante coronel Ayala, siguiendo la costumbre liberal "civilizada" y la suya propia, pasa por las armas sin juicio previo, entre muchos, al teniente José Camejo.
 
Esta fue la última batalla del último caudillo federal en armas. Todavía habrá guerras civiles durante el resto de la década de 1870, pero éstas serán enfrentamientos internos entre facciones del partido liberal, descendiente legítimo del partido unitario. La batalla de Don Gonzalo fue la última librada en la Argentina por caudillos federales del interior del país contra fuerzas unitarias porteñas.
 
En las guerras civiles del siglo XIX se definió la identidad de nuestra Patria y su lugar en el mundo con el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie". Las masas populares que pelearan por la Independencia, en Ituzaingó contra el Imperio esclavista de Brasil, y en la Vuelta de Obligado contra ingleses y franceses, fueron declaradas raza inferior condenada a la extinción.
 
Las expediciones punitivas porteñas ahogaron a sangre y fuego las protestas de los pueblos del interior. La oligarquía forjó así un país semicolonial y dependiente, oprimido por el imperialismo británico, que perjudicaba a las producciones provinciales, que no podían competir con la industria inglesa.

 Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Por Blas García 


07-12-2019 / 18:12
La madrugada del 1 de diciembre de 1828, el general unitario Juan Lavalle tomó el Fuerte de Buenos Aires; derrocó al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Dorrego; y reunió a miembros del partido unitario en la iglesia de San Francisco -como representación del pueblo- siendo elegido gobernador.
 
Juan Manuel de Rosas levantó la campaña contra los sublevados y reunió un pequeño ejército de milicianos y partidas federales, mientras Dorrego se retiraba al interior de la provincia para buscar su protección. Lavalle, con sus experimentadas tropas se dirigió a la campaña para enfrentar a las fuerzas federales de Rosas y Dorrego, a quienes atacó sorpresivamente en la batalla de Navarro, derrotándolos.
 
Debido a la disparidad existente entre las aguerridas y veteranas fuerzas sublevadas, que participaron en la guerra contra Brasil, bajo el mando de Lavalle, el federal Dorrego fue hecho prisionero. Lavalle, influido por el deseo de venganza de los ideólogos unitarios, ordenó su fusilamiento. De ese modo se generalizó la guerra civil en todo el país.
 
Lavalle envió ejércitos en todas direcciones, pero varios caudillos aliados de Rosasorganizaron la resistencia. Los jefes unitarios recurrieron a toda clase de crímenes para aplastarla, un hecho poco difundido por la historiografía de las guerras civiles argentinas.
 
Al frente del grueso de su ejército, Lavalle avanzó hasta ocupar Rosario. Pero, poco después, Estanislao López dejó sin caballos a Lavalle, que se vio obligado a retroceder. López y Rosas persiguieron a Lavalle derrotándolo en la batalla de Puente de Márquez, el 26 de abril de 1829.
 
El 24 de junio, Lavalle y Rosas firmaron el Pacto de Cañuelas, que estipulaba que se llamaría a elecciones, en las que sólo se presentaría una lista de unidad de federales y unitarios, y que el candidato a gobernador sería Félix de Álzaga. Pero los unitarios presentaron la candidatura de Carlos María de Alvear, y al precio de treinta muertos ganaron las elecciones.
 
Las relaciones quedaron rotas nuevamente, obligando a Lavalle a un nuevo tratado, el pacto de Barracas, del 24 de agosto. Pero, ahora más que antes, la fuerza estaba del lado de Rosas. A través de este pacto se nombró gobernador a Juan José Viamonte. Éste llamó a la legislatura derrocada por Lavalle, allanándole a Rosas el camino al poder.
 
La Legislatura de Buenos Aires proclamó a Rosas como 13º Gobernador de Buenos Aires el 6 de diciembre de 1829, honrándolo además con el título de "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires". El 08 de diciembre de 1829, comienza el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas.
 
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