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Nacionales - 08-10-2018 / 09:10
AUN CON LAS SEÑALES DE ESTABILIZACIÓN CAMBIARIA Y DE SUBA DE TASAS DE INTERÉS, LOS FABRICANTES MANTIENEN LA FUERTE REMARCACIÓN DE PRECIOS

En el gobierno de Macri, las grandes empresas alimenticias hacen lo que quieren: suben fuerte los precios y desajustan el plan emisión cero

En el gobierno de Macri, las grandes empresas alimenticias hacen lo que quieren: suben fuerte los precios y desajustan el plan emisión cero
El plan de “emisión cero” tiene por objetivo clausurar la volatilidad del tipo de cambio. Fue lo que sucedió durante la primera semana de vigencia. La fuerte suba de las tasas de interés, a su vez, desembocará en una profundización de la recesión, cuya duración estará directamente ligada al tiempo que lleve hasta que se pueda relajar esa política monetaria. Aun con las señales de estabilización cambiaria y de suba de tasas de interés, los fabricantes mantienen la fuerte remarcación de precios. Desde que asumió Macri, los alimentos aumentan y seguirán aumentando.
El mail con la nueva lista de precios llegó el viernes a las 18:03, con el firme propósito de que ya no pueda hacerse ningún pedido con los valores "viejos". El mensaje lo estipulaba bien clarito: a partir de hoy, todos los productos de Molinos se encarecen 9,5% en promedio. Los aceites, un 10%. Otras fábricas de alimentos la imitaron, con alzas similares.
 
La novedad resulta clave por dos cosas: La primera: Molinos es la principal fabricante de alimentos del país. Desde sus plantas salen las principales marcas de harinas, fideos, pastas rellenas, pan rallado, arroces y aceites. Todos productos de primera necesidad e integrantes de la canasta básica.
 
La segunda: la ola de aumentos se produce a pesar de que el Gobierno lograra una estabilidad cambiaria. Y de que pusiera en práctica un durísimo plan monetario, que prevé hundir a la economía en la recesión, justamente, como medida disciplinadora contra la inflación.
 
Sin mayor posibilidad de cubrirse frente a esta realidad, los sectores populares destinan buena parte de sus ingresos a la adquisición de productos alimenticios y derivados, y el último informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda, demostró que los productos de la canasta de alimentos aumentaron hasta un 123,7% en un año.
 
En los últimos doce meses entre los productos que más aumentaron están la harina (123,7%), los fideos (64,9%), el arroz (54,6%), los huevos (53,4%), el aceite (48,9%) y el pan francés (46,6%).
 
"Los productos alimenticios verifican aumentos superiores al promedio de los demás bienes y servicios de la economía. Este es uno de los resultados más evidentes del proceso de transferencia de recursos que implica toda devaluación", remarcan. 
 
Los números surgen del relevamiento de una "canasta de alimentación esencial" de elaboración propia, confeccionada bajo parámetros kilocalóricos básicos para mantener una alimentación saludable, y consolidan un valor de $1.028 para la canasta "económica", de $1.282 para la canasta media y de $1.936 en la canasta premium.
 
Estos datos arrojan que la canasta de alimentación esencial sufrió aumentos de hasta 42,5% en el año 2018, con un notorio agravante en las marcas del segmento "económico", que fueron las que mayores aumentos verificaron.
 
La Opinión Popular

 
Desde Molinos afirman que este nuevo incremento en los precios no se relaciona con el tipo de cambio sino con el imparable alza del trigo, que acumula la friolera del 284% en el año. Y que la industria todavía no había trasladado a los productos.
 
También influyó el reacomodamiento de los precios de los combustibles. Desde que arrancó el año, el litro de gasoil se encareció nada menos que 65%. En YPF pasó de $20 a $33.
 
En línea con Molinos, otras alimenticias también aumentarán sus artículos a partir de esta semana. La láctea La Paulina es una de ellas, con subas de 12% en los quesos y de 7% promedio el resto de los productos. Sigue, en este caso, lo que ya habían informado las compañías líderes de ese sector.
 
También habrá, a partir de hoy, un alza generalizada en el mercado de las galletitas, también provocado por la disparada de la harina.
 
En la semana, otras fábricas de primera línea ya habían ajustado sus listas entre 10% y 15%. Tal como reveló iProfesional, ese movimiento fue liderado por las alimenticias de gran relevancia en el mercado local: Arcor, Mondelez, Mastellone, SanCor, entre otras.
 
En el plano inflacionario, el inicio de octubre luce bien distinto al imaginado por el ministro Nicolás Dujovne. Puertas adentro del Palacio de Hacienda, el equipo económico preveía un mes más tranquilo para el caso de una estabilidad del tipo de cambio.
 
La señal de un brusco apretón monetario -con la idea lanzada de la "emisión cero"- debería disciplinar a los precios internos. Más aún cuando acaban de reponerse las retenciones a las exportaciones, inclusive para el trigo.
 
Hasta ahora, el equipo económico y las principales consultoras de la City vienen manejando un escenario con una inflación de entre 4% y 4,5% para este mes, influenciado básicamente por el arrastre estadístico de un septiembre muy caliente, la suba programada de las tarifas del transporte, el aumento de las prepagas y el alza del gas.
 
De acuerdo con las estimaciones oficiales, el último bimestre del año debía mostrar un índice inflacionario en torno al 3%, e inclusive algunas décimas más abajo.
 
La ola de aumentos en los alimentos y el fuerte incremento de los combustibles -de hasta 10% la semana pasada- amenazan esa hoja de ruta. Como viene sucediendo, la dinámica de la crisis viene alterando los planes oficiales.
 
Por ahora, el REM del Banco Central pronostica una inflación para este año del 44,8%. Sin embargo, algunas consultoras -como la de Orlando Ferreres- ya actualizó ese dato para el 47%. Como sea, el hecho de que los alimentos y los combustibles sigan ajustando sus valores, aun con el dólar estabilizado, se hace muy complicado aventurar hasta dónde llegará la escalada inflacionaria.
 
 
Alimentos, sin ancla
 
El hecho de que la crisis determinara una sensible caída del consumo no termina de anclar los precios de los alimentos. Ni de los productos "secos" -que en épocas de malaria suelen ser los más buscado en reemplazo de los "frescos"- ni de éstos.
 
El pollo y la carne vacuna también vienen para arriba, a su vez, por el impacto de la devaluación y de los costos de la logística. Se calcula que el 70% del kilo de pollo, por ejemplo, está atado a la evolución del dólar y de las tarifas.
 
El plan de "emisión cero" tiene por objetivo clausurar la volatilidad del tipo de cambio. Fue lo que sucedió durante la primera semana de vigencia.
 
La fuerte suba de las tasas de interés, a su vez, desembocará en una profundización de la recesión, cuya duración estará directamente ligada al tiempo que lleve hasta que se pueda relajar esa política monetaria.
 
La dinámica tiene, a su vez, una ineludible lectura política. Salvo el caso de Carlos Menem en 1995, ningún gobierno pudo ganar las elecciones en medio de una recesión en la historia argentina reciente.
 
 
¿Excusas o razones?
 
A diferencia de lo ocurrido en otras oportunidades, el ajuste de los precios esta vez fue inmediato, para el próximo envío, los que empiecen a entregarse hoy lunes, y no se les respetará el precio "viejo" ni siquiera una vez más, una práctica habitual en el sector.
 
Esta decisión muestra la tensión que existe entre fabricantes y comerciantes en medio de la aceleración inflacionaria. Y revela, además, la pelea intra empresarial sobre quiénes terminan por absorber los mayores costos: si los fabricantes -como formadores de precios- o la rama comercial. Y cuánto de estos incrementos se trasladarán al consumidor.
 
La puja es trascendental: en el caso de los aumentos de hoy hay que tener en cuenta que Molinos comercializa las marcas más reconocidas del mercado de los fideos "secos" (Matarazzo, Luchetti, Terrabussi, Canale, Don Vicente, Favorita y DelVerde).
 
En arroces, Molinos también lidera con sus marcas Gallo y Luchetti. Es decir, tiene una presencia impactante en ese rubro y atiende a los distintos segmentos de consumidores.
 
La evolución de la inflación mayorista es un buen termómetro de las tensiones. Hasta agosto acumularon un alza del 43,1%. Contra 24,3% de los minoristas.
 
El Gobierno apuesta a que el traslado del mayorista a las góndolas sea el mínimo posible. Pero el hecho de que la diferencia sea de casi 20 puntos le quita una buena dosis de optimismo a esa posibilidad.
 
Los sucesivos ajustes de septiembre y de octubre en alimentos le pone más presión a ese traslado.
 
¿Estará dispuesto el Gobierno a tomar alguna medida fuera de agenda, pero que intente suavizar la dinámica inflacionaria en el rubro alimentos?
 
El ministro Rogelio Frigerio, uno de los que habitualmente se muestra más flexible en el gabinete nacional, negó cualquier intervención. "Los controles de precios son nocivos y ya demostraron su ineficiencia", dice.
 
El Gobierno descarta tomar medidas incluso de corto plazo, a pesar de la emergencia y la impactante pérdida del poder de compra sobre todo en el caso de los alimentos. Los funcionarios, está claro, no creen en las regulaciones.
 
Por ahora, la única respuesta fue la ampliación del programa "Precios Cuidados" -a 550 productos- que, según observan las asociaciones de defensa de los Consumidores, incluso algunas cercanas al oficialismo, tienen graves faltantes en las góndolas de los supermercados.
 
El último informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda, rastreó que los productos de la canasta básica de alimentos aumentaron hasta un 123,7% en el último año.
 
La película es muy parecida a lo que se observa en la foto de hoy: que los últimos doce meses entre los productos que más aumentaron están la harina (123,7%), los fideos (64,9%), el arroz (54,6%), los huevos (53,4%), el aceite (48,9%) y el pan francés (46,6%).
 
El miércoles 17, cuando el Indec difunda la inflación de septiembre, volverá a quedar en claro que los alimentos son unos de los rubros que más aumenta.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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