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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 07-10-2018 / 10:10

Corrupción K e impericia M, ¿qué es peor?

Corrupción K e impericia M, ¿qué es peor?
El cristinismo niega la corrupción evidente que muestran los famosos cuadernos con la misma pasión que Mauricio Macri niega su fracaso. Votamos a Macri para salir de Cristina, y ahora es tan malo el gobierno que hay peligro de un ataque de nostalgia.
El cristinismo niega la corrupción evidente que muestran los famosos cuadernos con la misma pasión que Mauricio Macri niega su fracaso. Votamos a Macri para salir de Cristina, y ahora es tan malo el gobierno que hay peligro de un ataque de nostalgia.
 
La condena al pasado intenta suplantar la miseria y los errores del presente. Los Kirchner utilizaron la expresión revolucionaria de los odios para encubrir la corrupción, Macri heredó el gobierno de ese pecado, pecado que ahora intentan eternizar para encubrir su extravío.
 
Los errores del Gobierno son indiscutibles, atroces en relación a sus promesas, triste cuando apostamos a una esperanza y llegó esto, un egoísmo de ricos despreciando el esfuerzo y las necesidades de un pueblo.
 
La línea dura, fanatizada por mantener el odio al peronismo y la culpa de Cristina, pareciera que ahí se les agota el talento.
 
Es cierto que el pasado tuvo corrupción, tan cierto como que la política actual se cansó de sumarle los errores propios. Y tan duros los atroces dislates actuales que le devuelven alguna vigencia a un ayer que sembraba conflictos tanto como los de hoy expanden desesperanza.
 
Los gobiernos al equivocarse generan disidentes, el de Macri esta tan escaso de propuestas que solo discuten sobre sí Cristina tiene que ir presa o no, en ellos el rencor se impone al proyecto.
 
Tampoco el peronismo abunda en ideas, los Kirchner no solo son el ayer, es el fanatismo del que no logramos salir, el odio sin sentido ni razón de ser, la caricatura del peronismo y de la revolución, el uso de los sueños para ocultar los desfalcos.
 
La dirigencia política elige sustitutos para disimular su extravío sin rumbo ni destino. Una jubilada me detuvo en la calle para decirme, "me gustaba más como me robaban los anteriores".
 
Si algún peronista acuerda con Cristina y ella es candidata, de nada le va a servir, porque como siempre, ni siquiera lo va a escuchar; si acuerda y ella no es candidata, mucho menos, ya que nadie podrá heredar ese amontonamiento de votos sin propuesta.
 
La inflación, el endeudamiento y la caída de la producción y el consumo, toda esa carga brutal sobre nuestra sociedad carecen de explicación y frente a ella, el gobierno nos ofrece debatir si la prisión preventiva es necesaria, imprescindible o exagerada.
 
Decadencia a toda orquesta, en un mundo que cerró hace años la globalización financiera y está hoy clausurando la productiva, en ese mundo nosotros caminamos de rodillas como si al prestarnos dinero nos prestaran un destino.
 
Por Julio Bárbaro

 
Endeudamos y hambreamos a la vez, como si achicando el consumo de los necesitados se pudiera terminar de cerrar el círculo de enriquecimiento infinito de los que nada producen y se quedaron con todo.
 
Hablemos de la distribución de la riqueza aun cuando en muchos lugares esto sea mal visto por los vencedores, ahora que por suerte muchos de ellos, de los intocables, están pidiendo pista en el barrio privado de la justicia.
 
La ley de medios era grotesca, la libertad es aquella que forjamos al pensar distinto del permitido, de los dos grandes fanatismos y fracasos que insisten en convertirse en nuestra única opción. A veces se disfraza de impericia algunas variantes de la corrupción.
 
Necesitamos un esfuerzo entre todos, en especial de los que tienen mucho para ayudar a los que menos tienen, al revés de lo que intenta el gobierno, de este injusto camino de ajustar los salarios para mejorar las empresas.
 
Primero privatizaron los servicios públicos, luego dieron vía libre a sus tarifas, y ahora solo sueñan con imponerlas sobre los salarios. Estamos gestando una sociedad que se degrada día a día, ni siquiera somos responsables de nuestros actos.
 
Amor a la Patria, voluntad y decisión de unidad nacional, recuperar un proyecto, una idea clara de que vamos a producir y como integrar a los caídos, políticas de estado, confrontación y acuerdo entre adversarios.
 
Si tenemos ideas habrá "inversores", si salimos del enfrentamiento ingresaremos a la recuperación.
 
Hay que apoyar la democracia y asegurarnos que los que parasitan nuestros conflictos agoten su ciclo histórico, estamos a pocos meses de poder imponer un gran acuerdo nacional, de poder asumir la herencia de aquel abrazo entre Perón y Balbín que todavía no terminamos de entender. Falta poco para la próxima elección.
 
Por Julio Bárbaro
Politólogo y Escritor. Fue diputado nacional, secretario de Cultura e interventor del Comfer.
 
Fuente: Infobae
 

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20-05-2019 / 09:05
Sergio Ziliotto ratificó el invicto del peronismo pampeano en elecciones para gobernador desde 1983 con cómoda diferencia sobre el radical Daniel Kroneberger. Ziliotto expresa al sector del gobernador Carlos Verna, uno de los "hombres fuertes" de la provincia, como antes fueron Rubén Marín u Oscar Jorge. Verna se había excluido de la competencia por razones de salud.
 
La capital, Santa Rosa, sabe ser fiel al peronismo pero en 2015 venció el radical Leandro Altolaguirre con Cambiemos. Ayer, la intendencia fue recobrada por el peronismo, representado por el joven K Luciano Di Nápoli, quien será el primer dirigente de La Cámpora que gobierne una capital de provincia. No se concretó el temor a una eventual fuga de votos de quienes perdieron la interna.
 
Los radicales se habían dado el gusto de superar con amplitud al macrista Carlos Mac Allister en la interna. En campaña, habrán agradecido la ausencia de dirigentes nacionales de Cambiemos. Llevaron el nombre en las boletas pero usaron el slogan "Venceremos".
 
Prescindieron, asimismo, del color amarillo para disimular. No les bastó, por lo visto. Ayer se le fue de las manos a los correligionarios la intendencia de una capital de provincia, la segunda en dos semanas. La primera, de mucho mayor población y peso económico, fue Córdoba.
 
Si vencen oficialismos territoriales de distintos colores, en comarcas bien diferentes las claves son locales pero los resultados impactan en el escenario nacional. Más allá de las peculiaridades se reitera la tendencia: van cuatro gobernadores que revalidan, con score holgado. Van cuatro territorios con desastroso desempeño de Cambiemos.
 
Hace dos años, pareció que el oficialismo nacional coparía muchos distritos, como un Pacman jugando al TEG. Los radicales se restregaban las manos. Pasaron cosas, las provincias conservan sus ejecutivos y la espuma de Cambiemos bajó, mucho.
 
Tras los comicios, Verna vinculó el resultado con el escenario nacional. Aludió al enfrentamiento entre dos modelos: el peronista y el neoliberal del Gobierno nacional. Lo "bajó a tierra" con datos duros: en tiempos K se construían en La Pampa mil viviendas por año, cifra que bajó a cero durante el mandato del presidente Mauricio Macri.
 
Ensalzó cómo se conformaron las listas en su distrito. Un Frente provincial (FREJUPA) liderado por el peronismo y sumando al Frente Renovador, Nuevo Encuentro y el Partido Comunista entre otros. "La sabiduría" de todos los sectores al confluir en lista única.
 
Todas las votaciones que vienen serán con resultados desoladores para las huestes de Macri y sus aliados radicales. Habrá que esperar, de todas maneras: los partidos solo terminan con la pitada final.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 13:05
El Peronismo aguarda por un nuevo festejo. Esta vez en La Pampa, la provincia donde comenzó el año electoral. El gobernador Carlos Verna se bajó de la reelección tras ser diagnosticado de cáncer, y eligió para la sucesión al diputado nacional Sergio Ziliotto.
 
El panorama viene más complicado para el radical Daniel Kroneberger, también diputado nacional, que derrotó por amplio margen en la interna de Cambiemos al ex futbolista de Boca y ex secretario de Deportes de Macri, el macrista Carlos Mac Alllister.
 
Aquella victoria en febrero infló el pecho de los correligionarios que se animaron a plantarse en otras provincias y sacudir la disputa nacional de la alianza gobernante.
 
En La Pampa ya no existe la alianza antiperonista Cambiemos, ahora se presenta como Avancemos y con el amarillo desterrado de la campaña. Macri tiene una imagen negativa que ninguna encuesta ubica por debajo del 60 por ciento.
 
La incógnita está en cuántos puntos habrá de diferencia y si el peronismo logra recuperar la ciudad de Santa Rosa con un cristinista puro, Luciano Di Nápoli, que venció en la disputa interna a un peronista tradicional, y que dedicó el triunfo especialmente a Cristina. Tendría que producirse un corte de boleta descomunal e histórico para que la UCR no pierda otra capital provincial en su aventura macrista.
 
Otro dato que el peronismo podrá celebrar es la afinada unidad interna, y que seguramente será elevada como un ejemplo de construcción para el ansiado Frente Patriótico que se persigue a nivel nacional.
 
En La Pampa aprendieron de los errores y el tiempo sanó algunas heridas. El PJ pampeano olfateó el riesgo de la división en 2017, cuando ganó la legislativa nacional por 76 votos y zafó de ser arrasado por la ola amarilla que inundaba el centro del país.
 
Verna fue uno de los primeros gobernadores que se le plantó al Presidente y comenzó a impulsar la idea de unir al peronismo para derrotar al macrismo. Asegura que Macri fracasó y que "delega todo en el mercado y el FMI".
 
Para esta elección se conformó el Frente Justicialista Pampeano (FREJUPA), que reúne a todas las líneas internas y que sumó al Frente Renovador, Patria Grande, Nuevo Encuentro, Humanismo y Comunismo. Todos adentro.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 09:05
Hasta hace unas horas, la Argentina se encaminaba, casi inevitablemente, hacia una nueva versión del enfrentamiento, la polarización, el fanatismo y la grieta. Ahora, esa situación cambió. Al menos una de las dos opciones no se va a producir. Cristina no va a ser presidenta en el próximo período porque decidió no postularse a ese cargo. ¿Cambió de verdad? ¿No será una trampa? ¿Cambió solo un poco?
 
La mera existencia de esas preguntas representa una gran novedad. Si Cristina era candidata, y era una candidata tan fuerte como lo reflejaban las últimas encuestas, esas preguntas no hubieran existido. Macri o Cristina iban a ser las dos opciones más fuertes: nada habría cambiado.
 
La primera noticia, entonces, es que uno de los símbolos de la polarización, de la grieta, no ocupará la presidencia de la Nación. O, más fuerte aún: que Cristina no será la próxima presidenta. La segunda es que la persona elegida (por ella) para reemplazarla tiene rasgos propios, que varían según quién los describa, pero que son diferentes.
 
Alberto Fernández, por ejemplo, almuerza frecuentemente con periodistas, un detalle que ha generado duras críticas y descalificaciones desde la militancia más sectaria del kirchnerismo. Que él haya sido elegido por Cristina, con ese antecedente, es un dato simbólico muy fuerte: ¿Una picardía? ¿La admisión de un serio error? ¿Una capitulación?
 
Es, además, un hombre que mantiene una relación muy razonable con la embajada norteamericana y con múltiples personalidades, empresarios, intelectuales con los que Cristina y el kirchnerismo duro cortaron lazos desde hace años. "Eso lo hace más peligroso porque es un cínico", dirán quienes lo odian. "Eso permite pensar un gobierno más sereno y racional de lo que hubiera sido uno presidido por Cristina", dirán los que se esperancen.
 
Los dos Fernández son parecidos y diferentes. Es cierto, por ejemplo, que Alberto se alejó cuando el gobierno de Cristina se radicalizó después del conflicto con el sector agropecuario.
 
En los últimos tiempos, su llamativo acercamiento a Cristina permitía preguntarse quién influiría más sobre quién. La manera en que ella volvió a acercarse al peronismo parecía una estrategia influenciada por él. La forma que en que él, por ejemplo, difundió la lista de los jueces que "algún día deberán dar explicaciones por las barbaridades que escribieron", permitía entender hasta dónde ella lo estaba radicalizando.

18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
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