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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 06-10-2018 / 10:10
PANORAMA POLÍTICO

¿Quiénes son los verdaderos enterradores?

¿Quiénes son los verdaderos enterradores?
Varios ministros del gabinete macrista tienen cuentas offshore, algunos funcionarios, como el saliente Luis Caputo, eran consultores que ofrecían servicios para abrir estas cuentas tan mal vistas en todo el planeta. El 40 por ciento de los porteños enfurecido contra la corrupción está dispuesto a votar por un presidente cuya corporación tiene más de 50 cuentas y empresas offshore, en la mayoría de las cuales figura como titular o miembro del directorio.
Siete por ciento de inflación en septiembre, la industria cayó el 5,6 por ciento y es el cuarto mes consecutivo de caída. El salario y las jubilaciones perdieron el 14 por ciento o más en la gestión macrista.
 
Corolario: ni las empresas ni los trabajadores soportan una segunda temporada de esta serie de terror, pero el 40 por ciento de los porteños volvería a votar a Macri.
 
En la misma semana se conocieron esas cifras igual que la decisión presidencial de apartarse de las negociaciones por la deuda multimillonaria que las empresas de su familia tienen con el Estado argentino por el Correo.
 
O sea que el 40 por ciento de los porteños votará otra vez a Mauricio Macri, pese a que su situación económica empeoró junto con la del país en general.
 
El 40 por ciento de los porteños votó a una persona que tenía una deuda millonaria con el Estado y volvería a votarlo pese a que una de sus primeras acciones fue tratar de auto condonarse esa deuda que en un momento era de 70 mil millones de pesos y ahora por la devaluación debería ser el doble.
 
El fenómeno de ese 40 por ciento de porteños que registró la encuesta de Aragón será motivo de análisis de biólogos y sociólogos del futuro como la leyenda del suicidio masivo de los lemmings que se lanzan al vacío.
 
El odio alimentado por los medios oficialistas que se sintieron en peligro por la ley de medios anti monopólica del gobierno anterior, parece más fuerte que la realidad objetiva de un país cayendo por el precipicio.
 
Todo el mundo sabe que el corazón de la corrupción ha estado en los principales contratistas del Estado. Todo el mundo sabe que están cartelizados desde siempre. Y la cartelización no es para pagar coimas, sino para apretar al que está del otro lado de la mesa, que es el Estado.
 
Las grandes fortunas de este país, incluyendo las oligarquías como los Anchorena, se amasaron como contratistas del Estado que eran retribuidos con extensiones de tierra.
 
El 40 por ciento de los porteños o más votó y votará a uno de los dos principales contratistas de obra pública, junto con Techint. La vilipendiada constructora de Lázaro Báez es una hormiguita al lado del grupo de empresas de la familia Macri.
 
Y la deuda del Correo es apenas uno de los negocios en los que esas empresas se favorecieron a costa del Estado. Otro negocio reciente: el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento en sociedad con la coimera internacional reconocida de Odebrecht.

Es increíble, al punto de la exasperación, que personas adultas puedan creer el mito de los tres PBI que se habría robado el kirchnerismo. El monto es tan  absurdo que pone en duda todo lo demás que se ha dicho.
 
No existen ni tres PBI, ni uno, ni ninguna fortuna que se entierre como en el cuento de la isla del Tesoro. Eso hacían los piratas de las novelas. Los piratas de la vida real lavan su dinero con la ayuda de los grandes banqueros o lo esconden en cuentas y empresas offshore.
 
No hay narco, contrabandista o corrupto que entierre su tesoro y lo paralice. No existe. Es un mito para los que no tienen idea de cómo se mueven las grandes fortunas en el planeta.
 
El entierro de los PBI y los movimientos que mostraban los noticieros oficialistas de esta semana en el mausoleo de Néstor Kirchner, donde aseguran que había parte de los PBI, son el cuento de Disney que arman para ese 40 por ciento que está dispuesto a enterrar al país para votar en contra de los que supuestamente enterraron tres PBI.
 
El primer enterramiento es una metáfora, el segundo es una mentira para desprevenidos que serán los responsables del verdadero entierro.
 
En cualquier lugar del planeta las cuentas y empresas offshore son sospechadas como vías de lavado de la corrupción, de la evasión y del narco.
 
Desde que estalló el escándalo de los Panama Papers en los que estaba involucrado el presidente Mauricio Macri, renunció el ministro de Industria de España, José Manuel Soria, cuando descubrieron que tenía cuentas offshore y  el primer ministro de Islandia, Sigmundur Gunnlaugsson, dejó su cargo luego de conocerse que tuvo con su mujer una sociedad offshore.
 
El escándalo también afectó al poderoso primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron. Cuando renunció el español Soria, el gobierno de Mariano Rajoy -con numerosas causas por corrupción- dio a conocer que "nadie puede estar en el gobierno que haya operado desde paraísos fiscales".
 
Varios ministros del gabinete macrista tienen cuentas offshore, algunos funcionarios, como el saliente Luis Caputo, eran consultores que ofrecían servicios para abrir estas cuentas tan mal vistas en todo el planeta.
 
El 40 por ciento de los porteños enfurecido contra la corrupción está dispuesto a votar por un presidente cuya corporación tiene más de 50 cuentas y empresas offshore, en la mayoría de las cuales figura como titular o miembro del directorio.
 
El 40 por ciento de los porteños votaría por una persona que no podría ocupar un cargo público en otro país. En un país serio ni siquiera podría ser candidato uno de los principales contratistas del Estado -por el conflicto manifiesto de intereses- ni nadie que tenga cuentas en paraísos fiscales.
 
Esos son datos objetivos. Lo demás, es "el olor a dólares" que supuestamente habrían sentido los perros que allanaron la vivienda de la ex presidenta Cristina Kirchner, y las extrañas formaciones de tierra que habrían encontrado mientras excavaban en la Patagonia, "con forma de cajas de seguridad", como dijo, sin que se le cayera la cara de vergüenza, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
 
En vez de pensar que el modelo de país que plantea Cambiemos destruyó su economía doméstica y la nacional, la preocupación central de este 40 por ciento de porteños, inoculada por las corporaciones oficialistas de medios, es el debate que se abrió en el oficialismo entre Elisa Carrió y el ministro Garavano sobre la aplicación de las prisiones preventivas a los opositores.
 
Es una discusión que no puede ignorar la experiencia de Brasil donde el ex presidente Lula fue condenado a nueve años de prisión sin que pudieran encontrar una sola prueba en su contra más allá de las "delaciones premiadas".
 
Lula fue condenado porque el juez Sergio Moro declaró que tenía la "íntima convicción" de que era culpable. Un argumento que se presta a la arbitrariedad o a la persecución política.
 
Si lo aplica, el juez debe demostrar que su juicio no se basó en su ideología política. Pero si ese mismo juez, en la última semana de la campaña electoral filtra a los medios declaraciones del ex ministro Antonio Palloci que comprometen a Lula, no está poniendo en evidencia al ex presidente, sino que está poniendo en evidencia su absoluta parcialidad.
 
Un juez que interviene de esa forma en la campaña no puede condenar "por íntima convicción" a alguien que piensa diferente. Lo que demostró el juez Moro es que condenó a Lula por "íntimo prejuicio" o por "íntimo ensañamiento".
 
Las formas legales que se están utilizando en Argentina contra funcionarios del gobierno kirchnerista son similares a las del juez Moro contra Lula y el PT.
 
La doctrina Irurzún sobre la aplicación de la prisión preventiva solamente por el hecho de haber sido funcionarios del gobierno anterior, sin que esté siquiera avanzada la investigación, es similar a la "íntima convicción" prejuiciosa y persecutoria del juez Moro.
 
El uso irregular de una mala ley del arrepentido tiene ese mismo sentido. Condenar sin pruebas, apoyándose solamente en el escándalo mediático; atentar contra la libertad de las personas a través de la aplicación abusiva de la prisión preventiva, y usar como pruebas afirmaciones que fueron obtenidas de manera coercitiva y que ni siquiera pudieron ser probadas, son todas formas legales que los funcionarios judiciales de la región han ido forzando como herramientas de persecución política.
 
Estados Unidos ha decidido terminar de raíz con los movimientos populares de la primera década del milenio y viene realizando desde hace años seminarios y congresos con la participación de funcionarios judiciales de la región donde se aconseja forzar estas herramientas judiciales que sólo son para aplicar en casos extremos.
 
El debate sobre la prisión preventiva de Cristina Kirchner se da con Lula preso en Brasil y Rafael Correa perseguido en Ecuador. Estados Unidos y la OEA amenazan con una invasión a la Venezuela de Nicolás Maduro y en las redes sociales y los medios opositores acusan de corrupción a un Evo Morales de un ascetismo franciscano.
 
Lo que pasa en los tribunales argentinos con relación a Cristina Kirchner y las causas que involucran al kirchnerismo están insertas en esa realidad regional. No es un debate entre Carrió y Garavano sino entre el modelo elitista y autoritario que representan ambos, frente a otro que tienda a profundizar la democracia.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12

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20-05-2019 / 09:05
Sergio Ziliotto ratificó el invicto del peronismo pampeano en elecciones para gobernador desde 1983 con cómoda diferencia sobre el radical Daniel Kroneberger. Ziliotto expresa al sector del gobernador Carlos Verna, uno de los "hombres fuertes" de la provincia, como antes fueron Rubén Marín u Oscar Jorge. Verna se había excluido de la competencia por razones de salud.
 
La capital, Santa Rosa, sabe ser fiel al peronismo pero en 2015 venció el radical Leandro Altolaguirre con Cambiemos. Ayer, la intendencia fue recobrada por el peronismo, representado por el joven K Luciano Di Nápoli, quien será el primer dirigente de La Cámpora que gobierne una capital de provincia. No se concretó el temor a una eventual fuga de votos de quienes perdieron la interna.
 
Los radicales se habían dado el gusto de superar con amplitud al macrista Carlos Mac Allister en la interna. En campaña, habrán agradecido la ausencia de dirigentes nacionales de Cambiemos. Llevaron el nombre de esa coalición en las boletas pero usaron el slogan "Venceremos".
 
Prescindieron, asimismo, del color amarillo para disimular. No les bastó, por lo visto. Ayer se le fue de las manos a los correligionarios la intendencia de una capital de provincia, la segunda en dos semanas. La primera, de mucho mayor población y peso económico, fue Córdoba.
 
Si vencen oficialismos territoriales de distintos colores, en comarcas bien diferentes las claves son locales pero los resultados rebotan e impactan en el escenario nacional. Más allá de las peculiaridades se reitera la tendencia: van cuatro gobernadores que revalidan, con score holgado. Van cuatro territorios con desastroso desempeño de Cambiemos.
 
Hace dos años, pareció que el oficialismo nacional coparía muchos distritos, como un Pacman jugando al TEG. Los radicales se restregaban las manos. Pasaron cosas, las provincias conservan sus ejecutivos y la espuma de Cambiemos bajó, mucho.
 
Tras los comicios, Verna vinculó el resultado con el escenario nacional. Aludió al enfrentamiento entre dos modelos: el peronista y el neoliberal del Gobierno nacional. Lo "bajó a tierra" con datos duros: en tiempos K se construían en La Pampa mil viviendas por año, cifra que bajó a cero durante el mandato del presidente Mauricio Macri.
 
Ensalzó cómo se conformaron las listas en su distrito. Un Frente provincial (FREJUPA) liderado por el peronismo y sumando al Frente Renovador, Nuevo Encuentro y el Partido Comunista entre otros. "La sabiduría" de todos los sectores al confluir en lista única para la gobernación.
 
Todas las votaciones que vienen serán con resultados desoladores para las huestes de Macri y sus aliados radicales. Habrá que esperar, de todas maneras: los partidos solo terminan con la pitada final.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 13:05
El Peronismo aguarda por un nuevo festejo. Esta vez en La Pampa, la provincia donde comenzó el año electoral. El gobernador Carlos Verna se bajó de la reelección tras ser diagnosticado de cáncer, y eligió para la sucesión al diputado nacional Sergio Ziliotto.
 
El panorama viene más complicado para el radical Daniel Kroneberger, también diputado nacional, que derrotó por amplio margen en la interna de Cambiemos al ex futbolista de Boca y ex secretario de Deportes de Macri, el macrista Carlos Mac Alllister.
 
Aquella victoria en febrero infló el pecho de los correligionarios que se animaron a plantarse en otras provincias y sacudir la disputa nacional de la alianza gobernante.
 
En La Pampa ya no existe la alianza antiperonista Cambiemos, ahora se presenta como Avancemos y con el amarillo desterrado de la campaña. Macri tiene una imagen negativa que ninguna encuesta ubica por debajo del 60 por ciento.
 
La incógnita está en cuántos puntos habrá de diferencia y si el peronismo logra recuperar la ciudad de Santa Rosa con un cristinista puro, Luciano Di Nápoli, que venció en la disputa interna a un peronista tradicional, y que dedicó el triunfo especialmente a Cristina. Tendría que producirse un corte de boleta descomunal e histórico para que la UCR no pierda otra capital provincial en su aventura macrista.
 
Otro dato que el peronismo podrá celebrar es la afinada unidad interna, y que seguramente será elevada como un ejemplo de construcción para el ansiado Frente Patriótico que se persigue a nivel nacional.
 
En La Pampa aprendieron de los errores y el tiempo sanó algunas heridas. El PJ pampeano olfateó el riesgo de la división en 2017, cuando ganó la legislativa nacional por 76 votos y zafó de ser arrasado por la ola amarilla que inundaba el centro del país.
 
Verna fue uno de los primeros gobernadores que se le plantó al Presidente y comenzó a impulsar la idea de unir al peronismo para derrotar al macrismo. Asegura que Macri fracasó y que "delega todo en el mercado y el FMI".
 
Para esta elección se conformó el Frente Justicialista Pampeano (FREJUPA), que reúne a todas las líneas internas y que sumó al Frente Renovador, Patria Grande, Nuevo Encuentro, Humanismo y Comunismo. Todos adentro.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 09:05
Hasta hace unas horas, la Argentina se encaminaba, casi inevitablemente, hacia una nueva versión del enfrentamiento, la polarización, el fanatismo y la grieta. Ahora, esa situación cambió. Al menos una de las dos opciones no se va a producir. Cristina no va a ser presidenta en el próximo período porque decidió no postularse a ese cargo. ¿Cambió de verdad? ¿No será una trampa? ¿Cambió solo un poco?
 
La mera existencia de esas preguntas representa una gran novedad. Si Cristina era candidata, y era una candidata tan fuerte como lo reflejaban las últimas encuestas, esas preguntas no hubieran existido. Macri o Cristina iban a ser las dos opciones más fuertes: nada habría cambiado.
 
La primera noticia, entonces, es que uno de los símbolos de la polarización, de la grieta, no ocupará la presidencia de la Nación. O, más fuerte aún: que Cristina no será la próxima presidenta. La segunda es que la persona elegida (por ella) para reemplazarla tiene rasgos propios, que varían según quién los describa, pero que son diferentes.
 
Alberto Fernández, por ejemplo, almuerza frecuentemente con periodistas, un detalle que ha generado duras críticas y descalificaciones desde la militancia más sectaria del kirchnerismo. Que él haya sido elegido por Cristina, con ese antecedente, es un dato simbólico muy fuerte: ¿Una picardía? ¿La admisión de un serio error? ¿Una capitulación?
 
Es, además, un hombre que mantiene una relación muy razonable con la embajada norteamericana y con múltiples personalidades, empresarios, intelectuales con los que Cristina y el kirchnerismo duro cortaron lazos desde hace años. "Eso lo hace más peligroso porque es un cínico", dirán quienes lo odian. "Eso permite pensar un gobierno más sereno y racional de lo que hubiera sido uno presidido por Cristina", dirán los que se esperancen.
 
Los dos Fernández son parecidos y diferentes. Es cierto, por ejemplo, que Alberto se alejó cuando el gobierno de Cristina se radicalizó después del conflicto con el sector agropecuario.
 
En los últimos tiempos, su llamativo acercamiento a Cristina permitía preguntarse quién influiría más sobre quién. La manera en que ella volvió a acercarse al peronismo parecía una estrategia influenciada por él. La forma que en que él, por ejemplo, difundió la lista de los jueces que "algún día deberán dar explicaciones por las barbaridades que escribieron", permitía entender hasta dónde ella lo estaba radicalizando.

18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
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