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Nacionales - 02-10-2018 / 09:10
EL PRESUPUESTO DEL AJUSTE FUE LA CONDICIÓN “SINE QUA NON” QUE LE PUSO LAGARDE A MACRI EN NUEVA YORK

Sergio Massa: “El presupuesto 2019 es espantoso, horrible, invotable”

Sergio Massa: “El presupuesto 2019 es espantoso, horrible, invotable”
El líder del Frente Renovador; Sergio Massa, y su equipo económico sostienen que las ideas de Cambiemos servirán para "meter la mano en el bolsillo de los jubilados" y "sacar la comida de la boca a los que menos tienen". El ex diputado dijo que el nuevo acuerdo con el FMI cambia los términos del proyecto, aunque aclaró que “es malo dejar a un Gobierno sin presupuesto”.
Días después del anuncio del espacio Alternativa Argentina, que lanzó junto a Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti y Miguel Ángel Pichetto, el ex diputado Sergio Massa se expresó en términos muy duros contra el proyecto macrista del presupuesto 2019 al punto de calificarlo como "espantoso" y "horrible".
 
Massa sostuvo que el proyecto, así como está, "es invotable", al decir que el nuevo acuerdo con el FMI cambia los términos de lo presentado, aunque dijo que "es malo dejar al Gobierno sin presupuesto".
 
"Todo Gobierno tiene que tener su presupuesto y es malo dejar a un Gobierno sin presupuesto, pero también es malo creer que la necesidad de no aparecer destruyendo (al Gobierno) lleve al Gobierno a querer imponer cosas que son invotables", agregó.​
 
El diputado criticó en ese sentido el acuerdo con el FMI, al sostener que fue "un error grave", que el país "tiene una cultura de exportar ahorro e importador deuda" y que un arreglo con el Fondo "no se mide solo por la tasa de interés". Y planteo: "Le diría a Macri que cambie el rumbo económico".
 
"Macri generó una enorme desilusión; la desilusión de sentir que el cambio no fue o que fue para muy poquitos: para los que ganan con la especulación financiera, para las empresas que venden servicios de luz y gas", cuestionó.
 
La Opinión Popular

 
LA LEY DE LEYES
 
Presupuesto 2019: las alternativas de Massa frente al proyecto de Macri
 
Establecer un sueldo adicional a fin de año para jubilados y pensionados, no reducir asignaciones familiares, congelar el precio de los productos de la canasta básica y suspender por 180 días los embargos de la AFIP a pymes y comercios.
 
Estas son algunas de la propuestas alternativas del Frente Renovador, el bloque peronista liderado por Sergio Massa, frente al proyecto del gobierno para el acuciante asunto del Presupuesto 2019.
 
El exintendente de Tigre y su equipo económico sostienen que las ideas de Cambiemos servirán para "meter la mano en el bolsillo de los jubilados", "sacar la comida de la boca a los que menos tienen" y un aumento de la pobreza, la desocupación y la desigualdad, según revelaron fuentes del Frente Renovador.
 
Las propuestas del FR están plasmadas en un documento que analiza las propuestas del gobierno de Mauricio Macri y ofrece alternativas propias.
 
El mismo proyecto rechaza que personas que reciban la PUAN (Pensión Universal al Adulto Mayor) no puedan trabajar, en relación de dependencia o como monotributistas, según consta en el proyecto oficial: "afecta a adultos mayores que no pudieron jubilarse y no tienen otros recursos".
 
Con respecto a la venta de acciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FSG), que según Cambiemos serviría para pagar jubilaciones, pensiones y reparación histórica, el proyecto massista asegura que esto significaría el desfinanciamiento de la ANSES y la pérdida de garantías para las jubilaciones futuras.
 
A la par, rechaza la reducción en un 50% de las asignaciones sociales en zona austral y desfavorable porque "afecta la calidad de vida de miles de niños, hijos de trabajadores de la Patagonia y del Norte argentino".
 
El FR asegura que el Presupuesto 2019 "refuerza el asistencialismo, traslada la crisis a Provincias y Municipios e impone el ajuste en Educación, Salud y programas sociales".
 
Frente a esto, el equipo económico de Massa, con la colaboración del equipo de Diego Bossio, exdirector de la ANSES, proponen un sistema de crédito no bancario de $12.500 millones para llegar a 500.000 personas con créditos para máquinas y herramientas (a tasas de hasta el 5% anual), una actualización automática de las partidas de niñez en función de la inflación, el congelamiento del precio de los 11 productos esenciales de la canasta básica por 6 meses y la creación de un Fondo de Fortalecimiento de la Sociedad Civil, destinado a encarar programas de contención social.
 
Días atrás, el líder del Frente Renovador reafirmó que la propuesta de su partido no tiene motivaciones desestabilizadoras: "No se trata de ser desestabilizador, ni de apoyar el acuerdo con el Fondo, esto es más profundo, porque el Presupuesto impacta directamente en la vida cotidiana de los argentinos, es lo que determina cuánto se va a destinar a vacunas, jubilados, educación pública, asistencia social".
 
Uno de sus aliados, el diputado Marco Lavagna dijo que la voluntad del FR "es discutir el Presupuesto, sentarnos, que nos escuchen y negociar buscando que el Gobierno tenga Presupuesto, pero hay que mejorarlo, y pelearlo hasta último momento, porque no puede implicar ajustes impiadosos".  
 
Fuente: www.perfil.com 
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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