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Nacionales - 01-10-2018 / 10:10
“EL QUE APUESTA AL DÓLAR PIERDE”

Guido Sandleris, presidente del Banco Central dijo que ni loco compraría dólares en este momento

Guido Sandleris, presidente del Banco Central dijo que ni loco compraría dólares en este momento
Hoy debuta la estrategia recesiva del Banco Central para intentar frenar la devaluación y bajar la inflación. Tal como se anticipó, la misma implicará una zona de no intervención en los mercados cuando el dólar esté entre $34 y $44 pesos, en paralelo a la decisión de no emitir más pesos e intentar “secar” al mercado de moneda local. Guido Sandleris, insistió en que “habrá menos pesos en la calle para ir al dólar” y “así veremos que la inflación caerá”. Los costos de no emitir más pesos -una medida inédita en 20 años- serán un mayor enfriamiento del consumo, achicamiento del mercado interno y, en consecuencia, más despidos.
El Banco Central debuta formalmente a partir de hoy con su nuevo plan de política monetaria restrictiva destinado a absorber la liquidez del mercado.
 
La intención del gobierno de Mauricio Macri es que la emisión monetaria sea del cero por ciento hasta junio, con algunas flexibilizaciones estacionales puntuales y dejar flotar el dólar sin intervención en una banda que arranca entre 34 y 44 pesos y se irá ajustando diariamente al 3 por ciento mensual.
 
Si el precio supera el techo en el mercado mayorista, el Central venderá hasta 150 millones por día para tratar de controlarlo.
 
El nuevo acuerdo con el Fondo Monetario se firmó el jueves y desde entonces el dólar trepó otro 6,2 por ciento. Además, la autoridad monetaria subió el viernes las tasas de Leliq (letras de corto plazo para los bancos) del 60 al 65 por ciento para absorber pesos.
 
Sin embargo, Guido Sandleris dijo ayer que las últimas 48 horas formaron parte de una transición. "Estos dos días quedaron como una "transición". No se puede juzgar el nuevo esquema, que tiene por corazón una política monetaria muy restrictiva y que apunta a asegurar que la economía volverá a anclar sus variables nominales [inflación, tipo de cambio], por estos dos días. Recién el lunes arrancan las licitaciones de letras de liquidez (Leliq), que nos van a permitir regular el retiro de pesos", aseguró.
 
El debut de la banda de flotación para el dólar llega rodeado de malas noticias. En el último día de operaciones, la divisa minorista quedó cerca de los 42 pesos, en zona de alerta sobre el límite superior de la banda que estableció el Gobierno de los CEOs para cumplir el acuerdo con el FMI.
 
Además, desde el viernes, los bancos vienen anunciando un incremento de las tasas en el contexto de suba sostenida del costo de los préstamos, que enfriarán aún más cualquier opción de recuperar actividad.
 
Con más subas de precios regulados, las consultoras especializadas están proyectando que la inflación de septiembre rondaría el 6% y sería así la segunda más alta de la gestión de Cambiemos después de la de abril de 2016.
 
Mientras tanto, el macrismo apuesta todo a aprobar el Presupuesto de déficit cero que está empezando a mostrar dificultades políticas para su sanción por la dureza del ajuste. El miércoles irá el jefe de Gabinete, Marcos Peña, al Congreso en busca de evitar que la banda debut no se convierta en un tributo a un nuevo fracaso.
 
La Opinión Popular

 
DIJO QUE CADA VEZ "VA HABER MENOS PESOS" PARA ADQUIRIR LA MONEDA ESTADOUNIDENSE, LO QUE FRENARÍA LA INFLACIÓN
 
Guido Sandleris, presidente del Banco Central: "ni loco compraría dólares en este momento"
 
El nuevo presidente del Banco Central, Guido Sandleris, aseguró que "la inflación caerá", aunque reconoció que "la política monetaria será muy dura hasta tanto se reestablezca la confianza y quede claro que la volatilidad del dólar no está más".
 
En una entrevista con La Nación, fue categórico: "Ni loco compraría dólares en este momento. Me parece que lo que vamos a ver es este Banco Central cumpliendo todo lo que anunció y eso hará que el peso preserve su valor. Me parece que hay instrumentos mucho más atractivos".
 
El flamante funcionario sostuvo -esta vez en conversación con Clarín- que cada vez "va haber menos pesos" para adquirir la moneda estadounidense, lo que generaría una desaceleración en el aumento de los precios.
 
"Entre jueves y viernes el tipo de cambio se movió más de lo que veremos en adelante. Los movimientos del dólar generan ansiedades, más con lo que pasó en estos meses y la historia argentina. Lo entendemos y no es que no nos demos cuenta. Sí creemos que para la economía argentina hay beneficios importantes de que el tipo de cambio flote", resaltó.
 
Sandleris señaló que no cree en una cotización fija y defendió el nuevo esquema de "definir una zona amplia de no intervención", acordada por el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional.
 
"El anterior (modelo), fijar metas de inflación, convivía con factores que el Banco Central no controlaba a la hora de bajar la inflación. Ello le impedía llegar a un objetivo muy ambicioso. Ahora establecimos un objetivo que es exigente, pero que si nos esforzamos llegaremos a bajar la inflación. ¿Cuál es esa meta? Que la base monetaria no crezca", explicó.
 
 
La tasa
 
Sandleris señaló que el BCRA ya comenzó con "las operaciones de colocar estos títulos que se llaman Leliq y absorber pesos", mientras que "el mercado definirá cuánto tiene que ser la tasa de interés dispuesto a cobrar" para darle al organismo monetario los pesos que tienen "que retirar" de circulación.
 
"Pusimos en marcha una zona de no intervención pero aún no arrancó la parte del ancla que será el no crecimiento de la base monetaria", agregó durante una entrevista con el diario Clarín.
 
Según el funcionario, "si uno restringe mucho la cantidad de la base monetaria, en alguna proporción transmitirá lo mismo con el resto de los agregados monetarios".
 
"Por ejemplo en estos últimos días ya vimos sucursales de bancos que compran dólares. No será inmediato pero va haber menos pesos para ir al dólar. Así veremos que la inflación caerá", precisó.
 
Finalmente, el presidente del Banco Central consideró que "la economía caería más" si el organismo seguía "con la volatilidad tan extrema".
 
"Fueron tan duros los meses anteriores que el dólar sigue generando angustias estos días. Me parece que esa etapa tiene que terminar. Los primeros meses apuntarán a eso y más adelante vendrá la etapa de hacer sintonía fina como, por ejemplo, administrar la parte baja de la banda. La base podría crecer en la medida que compremos reservas. Pero la política monetaria será muy dura hasta tanto se reestablezca la confianza y quede claro que la volatilidad del dólar no está más", cerró.
 
Fuente: La Gaceta
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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