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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 28-09-2018 / 10:09

¿La “presidenta” Lagarde se hizo cargo de la Argentina?

¿La “presidenta” Lagarde se hizo cargo de la Argentina?
La presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, con total desparpajo y convencimiento, delante del pabellón nacional, habla ya como una compatriota más: “Vamos”, afirmó en plural. Las exigencias concretas del FMI son draconianas. Mirado desde el punto de vista de la Nación, este acuerdo significa un nuevo paso en la subordinación económica a los intereses del gran capital imperialista. Un aumento en los montos de la deuda pública que el FMI y los grandes especuladores pedirán se pague a costa del nivel de vida del pueblo trabajador.
Los Estados Unidos han vuelto a plantar bandera sobre la Argentina, a punto tal que la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, con total desparpajo y convencimiento, habla ya como una compatriota más: "Vamos", ha dicho en las últimas horas, junto al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, al anunciar las duras medidas que deberá cumplir el Gobierno de los Ricos para hacerse con el total de su préstamo.
 
Esa primera persona del plural, inclusiva, delata lo que no se atrevería nadie: creerse una reina en Patria ajena. Con un anfitrión cipayo como nuestro Presidente, Lagarde no podría sentirse menos. El Gobierno, que dilapidó las reservas y luego los US$15.000 millones del primer desembolso del Fondo, ahora debe rifar el país para que no entremos en default.
 
El Estado debe endeudarse para pagar la gran deuda que no construyó escuelas, ni hospitales, ni viviendas, ni avanzó hacia la utopía de la pobreza cero. Sino que todo fue para alentar la bicicleta financiera que fuga capitales y llena los bolsillos de los especuladores amigos del poder.
 
La fiesta, de la que participaron unos pocos en estos tres años, terminó. Quedó la resaca, el fantasma del default que hay que alejar. Con ese objetivo, el nuevo acuerdo con el Fondo comprende un total de US$57.100 millones y el adelantamiento de US$36.200 millones hasta 2019. Desembolsados ya US$15.000 millones, quedarían apenas unos US$6.000 millones disponibles y una deuda sideral para quien gobierne en 2020.
 
A cambio, el FMI pone su condición sine qua non: el déficit cero al que el Presidente se compromete y nos compromete. Y la baja de la inflación, con medidas drásticamente recesivas: congelando por primera vez en 20 años la emisión de dinero para evitar nuevos aumentos de precios y un esquema de dólar libre hasta un techo de $44, que podría subir más. Pues, con el default acechando, el Gobierno no se puede dar el lujo de gastar los dólares del Fondo interviniendo en el mercado.
 
Pero déficit cero implicará, sobre todo, despidos masivos en el Estado, expulsando del sistema a trabajadores que tampoco encontrarán refugio en el sector privado. El pacto de coloniaje, celebrado con bombos y platillos por el gobierno solo traerá más ajuste para el conjunto del pueblo.
 
Las consecuencias son previsibles: sin empleo, sin poder adquisitivo, la pobreza -que ya arroja números terribles - aumenta, el mercado interno se achica más, el consumo se enfría, la recesión se profundiza y los despidos se expanden como parte de un cerrado círculo vicioso.
 
Recién entonces, con tantas víctimas y caídos del mapa, cuando nadie tenga ni para pagar por una luz que lo alumbre, quizá entonces la suba de precios se detenga. En ese cementerio de PyMes e industrias, de bolsillos flacos y desempleo, puede que no haya inflación. Tampoco habrá Patria, sino colonia.
 
La Opinión Popular

 
PANORAMA SEMANAL
 
Macri y Lagarde: un amor no correspondido
 
Si amar es dar lo que no se tiene, como definió Jacques Lacan en su célebre seminario sobre la transferencia, el deseo que expresó Mauricio Macri al ser premiado por la flor y nata de Wall Street no pudo haberse ajustado con mayor exactitud al futuro inmediato de los argentinos.
 
Termine o no por enamorarse el país entero de Christine Lagarde, el Gobierno acaba de comprometerse ante el FMI a que la economía entregará mucho más de lo que puede para cumplir con los acreedores de la deuda en el próximo año.
 
Aunque muy pocos se psicoanalizan, los operadores bursátiles no tardaron en traducirlo a números: ayer el peso fue la moneda que más se devaluó en todo el planeta y las acciones argentinas volvieron a caer, pero los bonos se recuperaron y el riesgo país bajó.
 
La modestia del nuevo acuerdo con el FMI que anunciaron en simultáneo Lagarde con Nicolás Dujovne desde Nueva York y el ascendido Guido Sandleris desde el Banco Central expresa el creciente malestar con Argentina que impera en el directorio del Fondo desde hace al menos un mes.
 
Luego de que el propio Gobierno hiciera trascender durante todo el fin de semana que el monto original del stand by se ampliaría en 20.000 millones de dólares, la extensión fue de apenas un tercio de ese monto.
 
El adelantamiento del cronograma de desembolsos y la conversión de los fondos de "precautorios" en "libremente disponibles", por su parte, alivia las necesidades financieras para lo que resta del mandato de Macri pero las complica sensiblemente para el próximo.
 
La combinación de ese magro apoyo al Tesoro con las estrictas condiciones que le fijó el Fondo al Banco Central comprometen seriamente las posibilidades de Macri de llegar a las elecciones del año que viene con la economía creciendo.
 
Y tal como él mismo lo admitió ayer, prometen deprimir en lo que resta de 2018 la actividad y el empleo de manera mucho más abrupta que la esperada hasta la semana pasada, cuando en el oficialismo se había encendido una luz de esperanza a partir de la reactivación de la bicicleta financiera y los primeros 10 días seguidos de calma cambiaria desde el inicio de la corrida en abril.
 
Si con el defenestrado "Toto" Caputo el dólar promedio de $40,10 para todo 2019 que figura en el proyecto de Presupuesto era una quimera, con Sandleris es directamente una burla.
 
El quite de colaboración de varias de las potencias del G-7 que deben refrendar cada decisión de Lagarde responde a múltiples causas. Ninguno recibió bien que Mauricio Macri anunciara unilateralmente el adelantamiento de los pagos cuando aún no se había discutido en el board ni había cumplido el "tiempo mínimo de circulación", tal como se informó semanas atrás en esta columna.
 
Pero además, los representantes de algunos de los mayores accionistas del Fondo aprovecharon para pasarle factura a Macri por haber intentado arreglar todo con el principal, Donald Trump. Si bien su delegado Mauricio Claver-Carone ostenta el 16,5% del poder de voto, con él no alcanza.
 
En la reticencia que expresaron los delegados de Alemania (5,3%), Holanda (5,4%) y Francia (4%) también se colaron sus lobbies nacionales.
 
Los bancos holandeses compraron más bonos de la deuda argentina de lo que les habría convenido desde que asumió Macri por consejo de su reina Máxima Zorreguieta, economista y simpatizante de Cambiemos.
 
Pero además, dos de sus gigantescas contratistas de obras hídricas -Van Oord y Jan de Nul- acaban de quedarse afuera de las obras de saneamiento y dragado del río Salado, un negocio de 1.000 millones de dólares.
 
La primera iba asociada a SACDE (la ex IECSA del grupo Macri, ahora administrada por Marcelo Mindlin) y la segunda a José Cartellone. No perdieron por el escándalo de los cuadernos, porque las dos contratistas que se preadjudicaron los primeros tramos también están complicadas en él: Roggio y Helport (Eurnekian).
 
Con Alemania, el problema fue atómico: Siemens esperaba que Macri abandonara paulatinamente el acercamiento con las empresas estatales chinas del rubro nuclear y le devolviera a su previa preponderancia. Pero la decisión del ahora secretario Javier Iguacel fue otra: enterrar directamente el plan nuclear.
 
A Francia también la incomodó un asunto de negocios. Eurocopter, parienta de la Airbus, buscaba quedarse con la estatal FAdeA (Fábrica Argentina de Aviones). Pero Macri firmó en julio con un grupo sudafricano un convenio para reactivar allí la fabricación de los aviones Pampa.
 
Lagarde se encontró súbitamente entre dos fuegos. El año que viene, antes que termine su segundo mandato en el Fondo, pretende pegar el salto a la presidencia del Banco Central Europeo (BCE). Y ahí Estados Unidos no vota.
 
Un colapso argentino con cesación de pagos no sería un buen antecedente, aunque el BCE con sus salvatajes haya empujado a Grecia a algo mucho peor: una depresión económica de una década ininterrumpida. Pero tampoco puede sostener a Macri a costa de los contribuyentes europeos. Es lo que los alemanes se negaron a hacer con los griegos.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuentes: BAE Negocios y Hoy en la Noticia
 

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20-05-2019 / 09:05
Sergio Ziliotto ratificó el invicto del peronismo pampeano en elecciones para gobernador desde 1983 con cómoda diferencia sobre el radical Daniel Kroneberger. Ziliotto expresa al sector del gobernador Carlos Verna, uno de los "hombres fuertes" de la provincia, como antes fueron Rubén Marín u Oscar Jorge. Verna se había excluido de la competencia por razones de salud.
 
La capital, Santa Rosa, sabe ser fiel al peronismo pero en 2015 venció el radical Leandro Altolaguirre con Cambiemos. Ayer, la intendencia fue recobrada por el peronismo, representado por el joven K Luciano Di Nápoli, quien será el primer dirigente de La Cámpora que gobierne una capital de provincia. No se concretó el temor a una eventual fuga de votos de quienes perdieron la interna.
 
Los radicales se habían dado el gusto de superar con amplitud al macrista Carlos Mac Allister en la interna. En campaña, habrán agradecido la ausencia de dirigentes nacionales de Cambiemos. Llevaron el nombre de esa coalición en las boletas pero usaron el slogan "Venceremos".
 
Prescindieron, asimismo, del color amarillo para disimular. No les bastó, por lo visto. Ayer se le fue de las manos a los correligionarios la intendencia de una capital de provincia, la segunda en dos semanas. La primera, de mucho mayor población y peso económico, fue Córdoba.
 
Si vencen oficialismos territoriales de distintos colores, en comarcas bien diferentes las claves son locales pero los resultados rebotan e impactan en el escenario nacional. Más allá de las peculiaridades se reitera la tendencia: van cuatro gobernadores que revalidan, con score holgado. Van cuatro territorios con desastroso desempeño de Cambiemos.
 
Hace dos años, pareció que el oficialismo nacional coparía muchos distritos, como un Pacman jugando al TEG. Los radicales se restregaban las manos. Pasaron cosas, las provincias conservan sus ejecutivos y la espuma de Cambiemos bajó, mucho.
 
Tras los comicios, Verna vinculó el resultado con el escenario nacional. Aludió al enfrentamiento entre dos modelos: el peronista y el neoliberal del Gobierno nacional. Lo "bajó a tierra" con datos duros: en tiempos K se construían en La Pampa mil viviendas por año, cifra que bajó a cero durante el mandato del presidente Mauricio Macri.
 
Ensalzó cómo se conformaron las listas en su distrito. Un Frente provincial (FREJUPA) liderado por el peronismo y sumando al Frente Renovador, Nuevo Encuentro y el Partido Comunista entre otros. "La sabiduría" de todos los sectores al confluir en lista única para la gobernación.
 
Todas las votaciones que vienen serán con resultados desoladores para las huestes de Macri y sus aliados radicales. Habrá que esperar, de todas maneras: los partidos solo terminan con la pitada final.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 13:05
El Peronismo aguarda por un nuevo festejo. Esta vez en La Pampa, la provincia donde comenzó el año electoral. El gobernador Carlos Verna se bajó de la reelección tras ser diagnosticado de cáncer, y eligió para la sucesión al diputado nacional Sergio Ziliotto.
 
El panorama viene más complicado para el radical Daniel Kroneberger, también diputado nacional, que derrotó por amplio margen en la interna de Cambiemos al ex futbolista de Boca y ex secretario de Deportes de Macri, el macrista Carlos Mac Alllister.
 
Aquella victoria en febrero infló el pecho de los correligionarios que se animaron a plantarse en otras provincias y sacudir la disputa nacional de la alianza gobernante.
 
En La Pampa ya no existe la alianza antiperonista Cambiemos, ahora se presenta como Avancemos y con el amarillo desterrado de la campaña. Macri tiene una imagen negativa que ninguna encuesta ubica por debajo del 60 por ciento.
 
La incógnita está en cuántos puntos habrá de diferencia y si el peronismo logra recuperar la ciudad de Santa Rosa con un cristinista puro, Luciano Di Nápoli, que venció en la disputa interna a un peronista tradicional, y que dedicó el triunfo especialmente a Cristina. Tendría que producirse un corte de boleta descomunal e histórico para que la UCR no pierda otra capital provincial en su aventura macrista.
 
Otro dato que el peronismo podrá celebrar es la afinada unidad interna, y que seguramente será elevada como un ejemplo de construcción para el ansiado Frente Patriótico que se persigue a nivel nacional.
 
En La Pampa aprendieron de los errores y el tiempo sanó algunas heridas. El PJ pampeano olfateó el riesgo de la división en 2017, cuando ganó la legislativa nacional por 76 votos y zafó de ser arrasado por la ola amarilla que inundaba el centro del país.
 
Verna fue uno de los primeros gobernadores que se le plantó al Presidente y comenzó a impulsar la idea de unir al peronismo para derrotar al macrismo. Asegura que Macri fracasó y que "delega todo en el mercado y el FMI".
 
Para esta elección se conformó el Frente Justicialista Pampeano (FREJUPA), que reúne a todas las líneas internas y que sumó al Frente Renovador, Patria Grande, Nuevo Encuentro, Humanismo y Comunismo. Todos adentro.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 09:05
Hasta hace unas horas, la Argentina se encaminaba, casi inevitablemente, hacia una nueva versión del enfrentamiento, la polarización, el fanatismo y la grieta. Ahora, esa situación cambió. Al menos una de las dos opciones no se va a producir. Cristina no va a ser presidenta en el próximo período porque decidió no postularse a ese cargo. ¿Cambió de verdad? ¿No será una trampa? ¿Cambió solo un poco?
 
La mera existencia de esas preguntas representa una gran novedad. Si Cristina era candidata, y era una candidata tan fuerte como lo reflejaban las últimas encuestas, esas preguntas no hubieran existido. Macri o Cristina iban a ser las dos opciones más fuertes: nada habría cambiado.
 
La primera noticia, entonces, es que uno de los símbolos de la polarización, de la grieta, no ocupará la presidencia de la Nación. O, más fuerte aún: que Cristina no será la próxima presidenta. La segunda es que la persona elegida (por ella) para reemplazarla tiene rasgos propios, que varían según quién los describa, pero que son diferentes.
 
Alberto Fernández, por ejemplo, almuerza frecuentemente con periodistas, un detalle que ha generado duras críticas y descalificaciones desde la militancia más sectaria del kirchnerismo. Que él haya sido elegido por Cristina, con ese antecedente, es un dato simbólico muy fuerte: ¿Una picardía? ¿La admisión de un serio error? ¿Una capitulación?
 
Es, además, un hombre que mantiene una relación muy razonable con la embajada norteamericana y con múltiples personalidades, empresarios, intelectuales con los que Cristina y el kirchnerismo duro cortaron lazos desde hace años. "Eso lo hace más peligroso porque es un cínico", dirán quienes lo odian. "Eso permite pensar un gobierno más sereno y racional de lo que hubiera sido uno presidido por Cristina", dirán los que se esperancen.
 
Los dos Fernández son parecidos y diferentes. Es cierto, por ejemplo, que Alberto se alejó cuando el gobierno de Cristina se radicalizó después del conflicto con el sector agropecuario.
 
En los últimos tiempos, su llamativo acercamiento a Cristina permitía preguntarse quién influiría más sobre quién. La manera en que ella volvió a acercarse al peronismo parecía una estrategia influenciada por él. La forma que en que él, por ejemplo, difundió la lista de los jueces que "algún día deberán dar explicaciones por las barbaridades que escribieron", permitía entender hasta dónde ella lo estaba radicalizando.

18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
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