Ya como juez suma a su prontuario un fallo que fue repudiado por las movilizaciones que se desarrollaron en todo el país. Fue promotor de la sentencia que estableció el beneficio del 2x1 para los genocidas que intentó poner en jaque el modelo de "memoria, verdad y justicia", y nunca fue revertido  por la Corte pese a la condena social. El otro cortesano propuesto por Macri, Horacio Rosatti, junto a Elena Highton de Nolasco, votaron a favor de este fallo.
 
Los mismos tres jueces que votaron el 2x1 para los genocidas en mayo del año pasado, son los que llegaron al acuerdo de la Corte de ayer con la decisión de desbancar a Lorenzetti: además de Rosenkrantz, la jueza Highton de Nolasco -quien le debe al Gobierno su continuidad en el tribunal después de la edad jubilatoria de 75 años- y Rosatti, el otro juez nombrado por Macri, en su caso a instancias de Elisa Carrió. La dirigente de la alianza gobernante fue una de las que más celebró la decisión de ayer.
 
En Tribunales reina la impresión de que la cabeza del Poder Judicial va camino a retrotraerse a una modalidad hermética, con un nuevo titular de buenos vínculos con el establishment, además de afinidad con Clarín y la Casa Rosada. 
 
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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 12-09-2018 / 09:09
REEMPLAZARÁ A LORENZETTI COMO PRESIDENTE DE LA CORTE

Rosenkrantz: el abogado de Clarín y Macri que fue artífice del 2x1

Rosenkrantz: el abogado de Clarín y Macri que fue artífice del 2x1
El gobierno de Mauricio Macri consiguió colocar a su hombre al frente de la Corte Suprema. Después de once años, Ricardo Lorenzetti será reemplazado en la presidencia del cuerpo por Carlos Rosenkrantz, el juez impulsado por Macri y todas las grandes corporaciones para las que trabajó, famoso por el frustrado fallo del 2x1.
El gobierno de Mauricio Macri consiguió colocar a su hombre al frente de la Corte Suprema. Después de once años, Ricardo Lorenzetti será reemplazado en la presidencia del cuerpo por Carlos Rosenkrantz, el juez impulsado por Macri y todas las grandes corporaciones para las que trabajó, famoso por el frustrado fallo del 2x1.
 
El nombre del sucesor elegido, Rosenkrantz, permite entender que desde el punto de vista político lo ocurrido representa un fuerte triunfo del Gobierno, que encontraba en Lorenzetti una amenaza constante, no sólo a través de fallos pendientes sino por sus muestras de aspiración personal.
 
Rosenkrantz, uno de los dos jueces que Macri intentó nombrar por decreto (aunque finalmente debió intervenir el Senado), tiene como sello personal el de haber sido abogado de un amplio abanico de grandes empresas y llegó al máximo tribunal postulado por un hombre ligado a esas corporaciones y clave en la mesa chica de asuntos judiciales del Presidente, Fabián "Pepín" Rodríguez Simón
 
Rosenkrantz, antes de asumir su cargo en la Corte fue socio del estudio Bouzat, Rosenkrantz & Asociados. En su bufete atendía importantes clientes corporativos como el Grupo Clarín, YPF, Musimundo, América TV, Cablevisión, La Nación, La Rural Predio Ferial de Palermo, Carbap, McDonald's, Quilmes e IRSAE, entre otros.
 
Ya como juez suma a su prontuario un fallo que fue repudiado por las movilizaciones que se desarrollaron en todo el país. Fue promotor de la sentencia que estableció el beneficio del 2x1 para los genocidas que intentó poner en jaque el modelo de "memoria, verdad y justicia", y nunca fue revertido  por la Corte pese a la condena social. El otro cortesano propuesto por Macri, Horacio Rosatti, junto a Elena Highton de Nolasco, votaron a favor de este fallo.
 
Los mismos tres jueces que votaron el 2x1 para los genocidas en mayo del año pasado, son los que llegaron al acuerdo de la Corte de ayer con la decisión de desbancar a Lorenzetti: además de Rosenkrantz, la jueza Highton de Nolasco -quien le debe al Gobierno su continuidad en el tribunal después de la edad jubilatoria de 75 años- y Rosatti, el otro juez nombrado por Macri, en su caso a instancias de Elisa Carrió. La dirigente de la alianza gobernante fue una de las que más celebró la decisión de ayer.
 
En Tribunales reina la impresión de que la cabeza del Poder Judicial va camino a retrotraerse a una modalidad hermética, con un nuevo titular de buenos vínculos con el establishment, además de afinidad con Clarín y la Casa Rosada. 
 
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ROSENKRANTZ REEMPLAZARÁ A LORENZETTI COMO PRESIDENTE DE LA CORTE
 
Juez y parte
 
Desde varias semanas antes, el propio presidente saliente planteaba a sus colegas que se debía hacer la elección de autoridades para "dar muestras de fortaleza".
 
Ese era un concepto recurrente de Lorenzetti, que entre sus consejos habituales a los jueces de Comodoro Py -los reyes de las causas con efecto sobre la vida política- les planteaba que su gran fuente de poder era el de generar miedo.
 
Cuidaba celosamente, de todos modos, su relación con el mundo empresario y se juntaba a comer con los principales referentes.
 
Sin embargo, algo se quebró, y en el Palacio de Justicia, en varios despachos las deducciones señalaban que el respaldo público a la causa de las fotocopias de los cuadernos, que empiezan a apuntar a la familia Macri, así como la difusión de un anuncio de procesamientos aún no dispuestos, influyó en su suerte.
 
El establishment se volcó a jugar su partido con el Gobierno, confiado en esencia en que se carguen las tintas contra Cristina Kirchner.
 
La insistencia en precipitar la elección de autoridades finalmente puede haberse vuelto en contra de Lorenzetti. En el acuerdo de ayer dijo que quería seguir en la presidencia, pero sus colegas le exhibieron una larga lista de reclamos y reproches.
 
La reunión duró casi cuatro horas, algo inusual. En el plano institucional, plantearon la mala imagen del Poder Judicial -que las encuestas sitúan en un rechazo del 70 por ciento-, la gestión personalista y su amague con convertirse en una alternativa política en un escenario de debilidad del Gobierno.
 
También el cajoneo de causas por largos períodos como herramienta de presión, la falta de avances en supuestos compromisos de reforma -algunos pactados con el Gobierno- como la renuncia a privilegios (como el pago de impuesto a las ganancias, que rige a medias) y la extensión del horario de tribunales, incluso el cambio del régimen de feria, y los esfuerzos puestos en estructuras como la de las escuchas telefónicas (para la que pidió cuatro veces más de presupuesto).
 
El hecho de que la mayoría suprema de la era Macri pida pluralismo en el manejo de las decisiones internas, no implica una apertura hacia la sociedad ni a sus necesidades.
 
De hecho, todo se encamina en sentido inverso, como con los juicios laborales, con mayoría de fallos contrarios a los trabajadores. Rosenkrantz trata de mostrar bajo perfil y no es afecto a comunicar. El día de su jura impidió el ingreso de periodistas a la sala donde se realizaba la ceremonia. Un abismo respecto de Lorenzetti.
 
Highton, que en otro tiempo fue una aliada de Lorenzetti a quien acompañó como vicepresidenta, puso sobre la mesa ayer la candidatura de Rosenkrantz. Este la propuso a ella como su vice. Se votaron mutuamente, luego apoyó Rosatti, y también Lorenzetti, quien optó por la diplomacia para quedar menos expuesto. Juan Carlos Maqueda, en cambio, propuso un nuevo mandato para Lorenzetti.
 
La acordada no explicita las razones por las que se resolvió cortar antes el mandato. Solo dice que aunque el mandato vencería el 31 de diciembre "es aconsejable, mediante la presente acordada, excepcionar en este caso lo dispuesto por el reglamento de tal modo que las nuevas autoridades comiencen su mandato de 3 años a partir del 1 de octubre".  
 
El Gobierno dejó expuesta su intención de empujar la caída de Lorenzetti en junio pasado, cuando hizo circular versiones de que dejaría la presidencia después de un almuerzo con Macri en la Casa Rosada.
 
En ese entonces, rápidamente llegó una desmentida, pero la tensión se percibía. Eran días en que crecía la preocupación oficial por los juicios de jubilados que reclaman actualizaciones: ya hay unas 150.000 demandas pendientes y los supremos demoran la decisión.
 
Los antecedentes supremos no ayudan al Gobierno, ya que la Corte supo respaldar el índice ISBIC (el de salario de la industria y la construcción) que Anses no quiere aplicar, ya que el RIPTE, que arroja haberes inferiores. Fue un tema clave -aún pendiente- en la pulseada, pero no el único.
 
Desde fines de 2015 la Corte jugó en línea con el Ejecutivo en temas como los juicios laborales (donde Rosenkrantz siempre vota a favor de las empresas o no vota), pero no ha sido lineal en asuntos como el de los tarifazos.
 
Por otro lado, todo se encamina hacia el crecimiento de reclamos vinculados con derechos sociales (salud, vivienda, educación, entre otros). El manejo de la agenda pasará ahora a manos de Rosenkrantz y Highton. El temario también incluirá la discusión sobre las prisiones sin juicio, el Correo Gate, el caso para que Farmacity opere en provincia de Buenos Aires y llegarán los cuadernos. 
 
El ocaso de Lorenzetti empezó ya en el último año del gobierno de CFK, pese a que estaba enfrentado a ella. Por eso convocó a una elección de autoridades anticipadísima: se hizo en abril, cuando además la salida de Carlos Fayt era un hecho pero necesitaba su voto. Ahí se lo eligió para el mandato que debería terminar a fin de este año.
 
La llegada de Rosenkrantz y Rosatti, que encarnó la primera medida importante del gobierno de Macri, empezó a jaquear el poderío que construyó durante más de una década. Las denuncias de Carrió fueron de las peores pesadillas para el supremo.
 
El fallo que mandó la causa de Alberto Nisman al fuero federal, fue sello inaugural de la nueva Corte. Pero lo que marcó su impronta renovada y un nuevo mapa de poder interno que demostró las ambiciones de Rosenkrantz, fue el del 2x1.
 
Lorenzetti fue parte de una Corte ejemplar, inaugurada por Néstor Kirchner, que construyó una jurisprudencia caracterizada por ampliar derechos cuya desconfiguración empieza a perfeccionarse.
 
Por Irina Hauser
 
Fuente: Página 12
 

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21-01-2019 / 09:01
"Voy a ser candidato a presidente y quiero ser el presidente de la Argentina del crecimiento para salir de este fracaso", señaló Sergio Massa, líder del Frente Renovador y ahora precandidato de Alternativa Federal, ante las voces que impulsan la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato de un armado peronista sin el cristinismo.
 
"De ninguna manera voy a ser candidato a gobernador", afirmó el ex intendente de Tigre y así descartó bajar su precandidatura que por ahora disputaría con el senador del PJ Miguel Ángel Pichetto y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
 
Con el año electoral ya corriendo a los candidatos y al propio gobierno, Massa apuntó que "el próximo presidente, y sin dudas yo lo tengo claro e impregnado en la piel, después de recorrer parte del país con el auto y tomar contacto con la gente, va a tener que llamar a un gran acuerdo por la unidad".
 
Alternativa Federal nació una vez que el camino de unidad encarado por el peronismo comenzó a concretarse y los dirigentes de Alternativa Federal tomaron la vía de diferenciarse confrontando con el cristinismo.
 
Integrado por gobernadores justicialistas, descartan a la ex presidenta Cristina Fernández como candidata, se declaman como un agrupamiento "superador" de la disyuntiva macrismo- cristinismo. Los dirigentes promueven que las candidaturas se resuelvan a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
 
"Cuando vos mirás las serie histórica de la Argentina y... ¿viste que se habla mucho de los últimos 50 años? Roberto (Lavagna), Martín Redrado, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Pignanelli, y yo mismo en ese momento desde la seguridad social, pusimos una serie histórica, que cruzó dos gobiernos, el de (Eduardo) Duhalde y el de la primera etapa del de (Néstor) Kirchner", señaló Massa sobre algunos de los funcionarios que pasaron o forman parte del Frente Renovador (FR).
 
"Con Lavagna vamos a ser parte de la solución a los problemas de la Argentina", agregó, buscando mostrar cercanía con el economista. El líder del FR insistió en mostrar su buena relación con Lavagna, con quien dijo reunirse cada quince días, y de quien dijo que es "el faro más importante que tienen aquellos que creen en la Argentina del desarrollo y el crecimiento".
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
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18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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