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Sociedad e Interés General - 10-09-2018 / 20:09
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS. REVOLUCIÓN DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1852

En 1852, Buenos Aires se separa de la Argentina

En 1852, Buenos Aires se separa de la Argentina
La Revolución del 11 de septiembre de 1852 fue el triunfo de una elite de la sociedad, unitaria y centralista, porteña subida al odio y menosprecio hacia todo lo que representaba el interior federal. Por 10 años Buenos Aires y la Argentina pasarían sus días separados en dos Estados independientes. En ese período aciago, la sangre de los argentinos inundaría los campos linderos al Arroyo del Medio en las batallas de Cepeda y Pavón. Plaza Once (foto histórica) es el actual y absurdo homenaje porteño al más rancio centralismo y el recuerdo amargo de una etapa funesta.
Tras el derrocamiento de Juan Manuel de Rosas, el general Justo José de Urquiza concretó la organización del país por medio de una constitución para la Confederación Argentina. Entre las imposiciones que se realizaban a Buenos Aires estaba nacionalizar los ingresos aduaneros de su puerto y federalizar su ciudad capital, Buenos Aires, que pasaría a ser capital de la Confederación.
 
Esto no fue de agrado de los centralistas porteños, que experimentaban una prosperidad muy superior al resto de las provincias gracias a los ingresos de la Aduana. Así, algunos grupos de políticos unitarios porteños apoyaron la exclusión de Buenos Aires de la Confederación, recién creada.
 
El 11 de septiembre de 1852 los unitarios toman el poder, excluyendo a los partidarios y representantes del general Urquiza; éste se negó a aplastar la rebelión, por considerar que gozaba de apoyo popular. Sólo después de que perdiera la posibilidad de derrotarlos, Urquiza supo que el Estado de Buenos Aires declaraba no reconocer ninguna autoridad nacional exterior a sí misma.
 
Después de años de enfrentamientos, el 23 de octubre de 1859 se libró la Batalla de Cepeda, con el triunfo de la Confederación, y se suscribió el Pacto de San José de Flores por el cual Buenos Aires se reincorporó y se produjo la reforma constitucional de 1860.
 
Finalmente, el 17 de septiembre de 1861, se dio la Batalla de Pavón, con un triunfo de Bartolomé Mitre, comandante de las fuerzas porteñas. De esta manera, se acordó el regreso de Buenos Aires a la Confederación, pero bajo los términos que la provincia impusiese.
 
Los porteños se comprometieron a compartir un porcentaje de sus ingresos aduaneros durante cinco años. De esta manera, el gobernador Mitre disolvió el Estado de Buenos Aires, reincorporándose como provincia a la República Argentina.
 
La Opinión Popular 

Fuente: Wikipedia
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En 1852, Buenos Aires se separa de la Argentina
Una caricatura, dibujada por Henry Meyer, tiene como protagonistas a Bartolomé Mitre y Justo José de Urquiza. Se comentaba por esos tiempos que el presidente Mitre solía "abrir el paraguas" y mostrarse indiferente ante la lluvia de problemas que caía sobre su gobierno (La Guerra contra Paraguay, el bloqueo del puerto de Montevideo, etc. –palabras de las que se cubre con su paraguas), y Urquiza se adaptaba a las decisiones de quien lo había vencido.
22-09-2018 / 18:09
22-09-2018 / 18:09
22-09-2018 / 18:09
Perteneciente a la generación revolucionaria independentista de José de San Martín y Simón Bolívar, el caudillo montonero oriental José Gervasio Artigas es el fundador del federalismo en la Argentina.
 
El gobierno porteño abandonó el destino de la provincia oriental a las tropas portuguesas que luchaban contra Artigas, quien, al frente del gauchaje de las campañas había combatido la dominación española, y se enfrentaba simultáneamente, a dos fuerzas: el centralismo bonaerense que lo obligó a levantar la bandera del federalismo para defender su patria grande y las tropas lusitanas que pretendían anexar la Banda Oriental al Brasil para controlar el Río de la Plata y el Paraná.
 
Organizó las Fuerzas Libertadoras en la Banda Oriental y la "Liga de los pueblos libres" contra el centralismo unitario porteño, que subordinaba el naciente país a la política de Buenos Aires y Gran Bretaña. La singularidad de Artigas reside en que fue el único americano que libró en el Río de la Plata una lucha incesante y simultanea contra el Imperio británico, contra el Imperio español, contra el Imperio portugués y contra la oligarquía de Buenos Aires.
 
Artigas se erigió en caudillo de la defensa nacional en el Río de la Plata y al mismo tiempo en arquitecto de la unidad federal de las provincias del Sur. Defendió la frontera exterior, mientras luchaba para impedir la creación de fronteras interiores. Fue, en tal carácter, uno de los primeros caudillos latinoamericano y, sin duda, el más grande caudillo argentino.

Los argentinos hemos pagado tributo a la falsificación de la historia y a la falsía de nuestro origen; y hemos amputado al gran caudillo latinoamericano Artigas, para confinarlo a la Banda Oriental. Y desde hace un siglo, su estatua evoca a un prócer del Uruguay.

Por eso, hoy queremos rescatar su figura y una línea histórica que se inicia en el Federalismo que él fundó, continua con el Irigoyenismo y culmina en el Peronismo, que integra a los mejores hombres e ideas del viejo movimiento en el nuevo y que trasmite las tradiciones nacionalistas, populares y democráticas, originadas en las antiguas raíces de la Patria.
 
Escribe: Blas García

21-09-2018 / 16:09
El 22 de septiembre de 1866, en Paraguay -en el marco de la invasión de este país por parte de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay)- se libra la batalla de Curupaytí donde, en una verdadera masacre,  mueren alrededor de 9.000 argentinos y menos de 100 paraguayos.
 
La batalla tuvo inicio con el bombardeo de la flota brasileña a las fortificaciones paraguayas, seguido del avance terrestre del ejército aliado. Pero las pésimas condiciones del terreno dificultaron el ataque aliado, lo que resultó más fácil a los paraguayos defender sus posiciones. El desenlace de este enfrentamiento fue favorable al ejército paraguayo, y fue su mayor victoria en esa guerra.
 
Cuando los soldados aliados estuvieron a tiro, se ordenó disparar a la artillería paraguaya que estaba casi intacta y que causó enormes bajas a las tropas enemigas que avanzaban en formaciones muy densas y con mucho esfuerzo y lentitud debido a la zona lodosa.
 
Estas fuerzas, al superar la zona batida por la artillería debían pasar por zanjas cubiertas con espinas y estacas para llegar al campo de tiro de la infantería paraguaya atrincherada en sus posiciones. Los soldados aliados no pudieron acercarse a las trincheras enemigas, y los pocos que lograron hacerlo fueron literalmente fusilados.
 
El desastre de Curupaytí, que constituye un cabal ejemplo del fracaso de un ataque frontal sin reconocimiento previo contra una posición prácticamente inexpugnable, paralizó las operaciones de los aliados durante diez meses, terminó de hundir el ya mermado prestigio del entonces presidente argentino Bartolomé Mitre como generalísimo y reavivó especialmente en Argentina el rechazo popular a la guerra, lo cual devino en una serie de levantamientos en las provincias que hicieron forzoso retirar tropas del frente.
 
La Opinión Popular

21-09-2018 / 16:09
A principios de los setenta se acentuó el reclamo popular por el regreso a la Patria de Juan Domingo Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en 1966, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973.
 
El 22 de septiembre de 1972, en una maniobra fraudulenta, el destituido presidente Perón es excluido, por tercera vez desde 1955, de las elecciones presidenciales. Perón, desde el exilio en España, tomó la decisión de nombrar un candidato a presidente por el peronismo cuya misión sería eliminar la proscripción por la que él no podía presentarse, para que Perón pudiera retornar al país y -tras la necesaria renuncia del presidente peronista que se descontaba que sería elegido- se llamara a elecciones y triunfara Perón.
 
Perón se decidió por Héctor J. Cámpora y el 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales. Cámpora, con el apoyo de Perón en el exilio, gana las elecciones con el 49,5% de los votos; el líder radical, Ricardo Balbín, había salido segundo con un 21,3%, y, como el FreJuLi no había obtenido más del 50% de los votos tenía que realizarse un ballotage entre la primera y segunda fuerza.
 
Sin embargo, Balbín reconoció la victoria de Cámpora y renunció al ballotage. El delegado de Perón asumió el 25 de mayo de 1973, dándose así por finalizado el período dictatorial de la autoproclamada Revolución Argentina.
 
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