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“Macri sigue emitiendo deuda y se olvida de la Salud, la Educación, el Medioambiente y la Cultura. Le recorta los ingresos a los jubilados pero perdona al Grupo Macri su deuda con el Correo Argentino”. Pino Solanas
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Entre Ríos - 10-09-2018 / 11:09
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Lo que ocurra con Bordet en 2019 tendrá que ver con cómo le vaya hoy a Macri

Lo que ocurra con Bordet en 2019 tendrá que ver con cómo le vaya hoy a Macri
El gobernador Gustavo Bordet sigue con atención la difícil realidad que venía asomando hace algunos meses pero que ahora se deja ver con mayor nitidez. Ese monitoreo cercano sobre la situación social llega también a los intendentes peronistas que están frente a un creciente reclamo de asistencia por parte de la población más vulnerable, producto de la crisis. "Lo peor está llegando", blanquean en Casa Gris al describir un parate económico que está haciendo sentir su rigor.
El gobernador Gustavo Bordet sigue con atención la difícil realidad que venía asomando hace algunos meses pero que ahora se deja ver con mayor nitidez. Ese monitoreo cercano sobre la situación social llega también a los intendentes peronistas que están frente a un creciente reclamo de asistencia por parte de la población más vulnerable, producto de la crisis. "Lo peor está llegando", blanquean en Casa Gris al describir un parate económico que está haciendo sentir su rigor.
 
Si las previsiones se cumplen, este martes se sabrá el volumen del déficit nacional que deberá absorber la administración Bordet en el marco del acuerdo Macri-FMI. Se habla de unos 4 mil millones de pesos, de los cuales casi la mitad corresponden a los subsidios que la Nación paga al transporte y que ahora debería atender la administración provincial.
 
Por otra parte, la disparada del dólar y la consecuente devaluación no sólo hacen estragos en los precios: también está impactando sobre la marcha del plan de obras públicas del Gobernador. Las necesidades cambiaron lo estratégico por lo urgente.
 
El mandatario todavía aspira a que su paso por la Provincia sea recordado, entre otras cosas, por el nivel de ejecución de obras, pero esos trabajos están sufriendo los efectos de una crisis en el que resulta muy difícil realizar previsiones.
 
La situación es por demás compleja. Desde hace tiempo, el gobierno entrerriano está girando los fondos que puede a los municipios para realizar obras. Las comunas licitaron y adjudicaron, pero ahora se encuentran frente a una encrucijada que las pone de cara ante la opción menos deseada: tener que frenar esos trabajos. Es otro de los efectos de la crisis que aún le resta por consumir largos y sufridos semestres.
 
La febril negociación que llevan adelante la Nación con las provincias por el costo del ajuste que contendrá el Presupuesto 2019, impuesto por el FMI,  definirá la gobernabilidad de Macri y determinará el escenario político del año próximo en la provincia.
 
Cuando termine ese tira y afloje, Entre Ríos sabrá cuál es el lugar que ocupa Bordet en el sostenimiento del gobierno nacional de la alianza Cambiemos. Y también cuánto está dispuesto a hacer el macrismo por arrebatar una provincia que aportó para sostenerlo en el poder.
 
El Gobierno nacional depende como nunca antes del rol de moderador silencioso que el gobernador entrerriano desempeña -junto al cordobés Juan Schiaretti, al salteño Juan Manuel Urtubey y el sanjuanino Sergio Uñac- ante la oposición dura del cristinismo.
 
Si el martes los gobernadores salen de la Casa Rosada habiendo logrado postergar la baja de Ingresos Brutos -hasta ahora, la Nación se niega- la administración de Bordet terminaría "ganando plata" con el ajuste nacional. Pero esa discusión aún no está terminada.
 
La Opinión Popular

 Lo que ocurra con Bordet en 2019 tendrá que ver con cómo le vaya hoy a Macri

No es una tormenta, es una crisis
 
Afirmar que la crisis argentina 2018 es consecuencia de cambios que han ocurrido en el mundo resulta tan ridículo como quienes sostienen que es resultado de la herencia K. Han sido enormes errores de gestión y de concepto de Mauricio Macri los que provocaron y profundizaron la grave coyuntura del tercer año de su mandato. Dígase de una buena vez: la política económica neoliberal de Cambiemos fue y es muy mala.
 
La apertura de la economía, 
la condonación de gravámenes al "campo" y las mineras, los tarifazos que beneficiaron a las empresas privadas de servicios, el pago a los fondos buitres, el blanqueo de capitales que premió a los fugadores y evasores, las modificaciones en la ley de ART que beneficia a las empresas a costa de la salud de los trabajadores y el recorte de las jubilaciones son algunas de las medidas equivocadas. Lo más grave es que esto no está terminado sino que, en horas recientes, apenas ocurrió una tregua.

 
Toda la expectativa por el advenimiento de Macri en el poder quedó hecha trizas con una suma de errores difíciles de entender para el auto promocionado "mejor equipo de los últimos 50 años". La desazón por la crisis permanente pega en el sector que votó a Macri cargado de expectativas, al punto de que la mayoría dice que, económicamente, se está peor que con el gobierno de Cristina.

 
 
Además de sabiduría económica, al macrismo le falta política

Hace diez días, el "núcleo duro" de la gestión Macri se entregó a una guerra de rumores para que, luego de hacer circular el nombre de media docena de candidatos a sumarse al gabinete de ministros, todo terminaran con negarse esas incorporaciones; y, en paralelo, se anunció una reducción de ministerios, sin ahorro fiscal, por lo que queda como una medida de marketing para hacer "pasable" la traición al "campo" y el mazazo hacia la industria, con el regreso de las retenciones.
 
 Lo que ocurra con Bordet en 2019 tendrá que ver con cómo le vaya hoy a Macri

Apenas una tregua, lo que no es poco
 
Para Macri, gobernar hoy es mantener la estabilidad del dólar y atenuar la estampida de precios-que no se vuelvan a disparar, y en el caso del dólar que tampoco caiga en tobogán-, entonces el presidente terminó la semana gobernando, al menos en lo que al dólar respecta. En medio de una situación de crisis en la economía y en el propio gobierno, eso no es poco.
 
Para terminar la semana así, el Presidente tuvo que adoptar medidas que no hubiera tomado en otro momento. Por un lado, terminó aceptando una imposición de retenciones a toda la actividad exportadora, después de haberlas resistido durante todo su mandato; también concedió cambios en el Gabinete, aunque por la forma en que se hicieron, se notó mucho que no estaba de acuerdo.
 
De hecho, todas las modificaciones -las que se hicieron y las que no por falta de consenso en la interna de Cambiemos- estuvieron enfocadas con un solo objetivo: la permanencia del custionado Marcos Peña en la mesa chica gubernamental. Macri se enojó con quienes le pidieron la cabeza del jefe de Gabinete. Detrás de esa bronca, quedó flotando la idea de que Peña es el alma antiperonista del macrismo.
 
La salida del jefe de Gabinete, forzada por la crisis del dólar, hubiera sido para el Presidente tan grave como si él mismo tuviera que renunciar. No obstante, Peña perdió mucho poder, no sólo porque le quitaron sus dos vicejefes de Gabinete contra su voluntad; sino también porque sumaron a Andrés Ibarra como único vicejefe de Gabinete, a cargo de controlar a Peña; en tanto que Peña ya no controlará todas las carteras ministeriales, dado que todos los nuevos ministros tendrán acceso directo a Macri.
 
La continuidad del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne pendió de un hilo el fin de semana ante pasado. En rigor, su permanencia se debió más al hecho de que Macri no quiso entregar a Peña, a que realmente esté convencido de que sea la persona indicada para apagar el incendio económico. Es que Carlos Melconian pidió tener acceso directo al Presidente, sin pasar por el filtro de Peña, para ingresar al Gabinete.
 
 
Incapacidad de Macri
 
Así quedó demostrada la incapacidad de Macri para tomar decisiones indiscutibles, se sometió a un desgaste innecesario por el enfrentamiento de bandos en la mesa chica del PRO y, al final, terminó por resolver sólo parte de esa interna, debilitó la ya raquítica alianza Cambiemos y anunció una reducción cosmética de Gabinete.
 
Políticamente, el balance del fin de semana es muy negativo para Macri, para su Gobierno y para la alianza Cambiemos; y con esa debilidad, el Presidente y los ministros salen a negociar con el FMI, piden a los inversores internacionales y locales que recuperen la confianza y tratan de explicar que la crisis será menos dura de lo que ya es.
 
Macri no pareció exagerado cuando dijo, en un discurso grabado, que los últimos cinco meses los pasó tan mal como cuando estuvo secuestrado. En los hechos, la confesión del Presidente reflejó niveles de angustia y de incertidumbre que lo desacomodaron. Y les dejó picando la pelota a sus rivales. Hugo Moyano afirmó que el Presidente "se quiere rajar".
 
 Lo que ocurra con Bordet en 2019 tendrá que ver con cómo le vaya hoy a Macri

Echando sal en las heridas
 
Por su parte, el peronismo busca que Cambiemos pague el costo de la crisis que provocó. Para eso, echarán sal en dos heridas que ven abiertas: la promesa de Macri de no apelar a las retenciones para cubrir el bache fiscal, que fue clave en la alianza entre Cambiemos y el "campo"; y señalar como una responsable directa del ajuste a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, cuya imagen es fundamental para el macrismo.
 
Entre las entidades que nuclean al "campo" argentino todavía impera la decisión de "bancar" al Gobierno por encima de la bronca por las retenciones. La lógica que domina a este sector es simple: es preferible perder ingresos a que regrese el cristinismo al poder.
 
El grado de improvisación de la Casa Rosada es tal que se volvió a intentar reponer Derechos de Exportación sin pasar por el Congreso, pese a que es inconstitucional. Ante la amenaza de miles de juicios, se impuso la opinión de Miguel Ángel Pichetto de incluir todos los ajustes fiscales dentro del texto del Presupuesto 2019; lo que confirma la incapacidad que tiene la Casa Rosada para una negociación ganadora, ni siquiera ante el peronismo más "dialoguista".
 
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Relación Nación - Provincias
 
En medio de la enorme crisis económica y política, la preocupación de Macri pasa por cerrar este martes el acuerdo con los gobernadores del PJ para pasarles una parte de la crisis a provincias y municipios. El plan de "déficit cero" apuesta en primer término a alcanzar un criterio común con los mandatarios provinciales, repartir los "costos" del ajuste y enviar una señal de gobernabilidad a los "mercados".
 
Las retenciones al "campo" harían que buena parte de los gobernadores del PJ firmen el martes un acuerdo para darle sustentabilidad política al Presupuesto 2019. También que Dujovne haya suspendido el traspaso de la tarifa social de la energía eléctrica a las Provincias, que suponía una descentralización de 15.000 millones de pesos, como un gesto a los gobernadores para que lleguen más mansos a la reunión con Macri.
 
Son signos de debilidad del Presidente cómo fue cediendo posiciones cuanto más creía el ajuste a realizar. No se trata de meras concesiones políticas. En juego hay miles de millones de pesos que, en última instancia, pueden incidir en el clima social y electoral de las Provincias. Y por ende, del país.
 
La extrema fragilidad en la que se encuentra el macrismo abre la posibilidad de introducir modificaciones en el Consenso Fiscal, uno de los pedidos de los gobernadores peronistas como condición para acompañar el proyecto.
 
La estrategia del PJ de los gobernadores (y de sus representantes en el Congreso nacional) se centra en negociar en la mesa chica cuanto sufrirán las finanzas de sus distritos para seguir asegurando la gobernabilidad de Cambiemos, mientras al mismo tiempo examinan los fondos necesarios pensando en la renovación de sus mandatos en las elecciones del año que viene.
 
 
La bravuconada macrista no funcionó
 
Cuando se conoció el acuerdo con el FMI, desde la Jefatura de Gabinete se dijo que iban a obligar a los gobernadores a financiar la mitad de la obra pública comprometida por la Nación, que iban a tener que cumplir con el Pacto Fiscal, que no iban a reponer las retenciones, que el esfuerzo iba a ser 50% y 50%.
 
Luego comenzó la arremetida de los gobernadores peronistas: las obras públicas se mantiene y las financia la Nación, le impusieron a la Casa Rosada la finalización del aporte del Estado Nacional al transporte público bonaerense, y que la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires se hagan cargo de Edenor y Edesur y de la Justicia Nacional en territorio porteño.
 
Se hicieron múltiples reuniones donde, al fin de cada una, se decía que se avanzaba en el acuerdo para el ajuste del FMI; pero al mismo tiempo el Estado nacional cedía cada vez más, mientras que los Gobernadores peronistas imponían sus condiciones.
 
El jueves 06/09 se volvió a anunciar un pacto que se vería plasmado en el Presupuesto 2019. Sin embargo, los diarios del interior decían que las diferencias eran muchas, que no hubo ningún tipo de acuerdo y que no se asegura el apoyo de los Diputados o Senadores de esas provincias al proyecto oficial.
 
Por fin, la decisión que se tomó es que el peronismo de las provincias no pagará su parte del ajuste. Así, bajo el nuevo esquema del recorte de $500.000 millones, los privados van a aportar, vía impuestos, casi 55% de los fondos; las provincias van a asumir un recorte de $100.000 millones; y el Gobierno Nacional y las provincias con gestión macrista, cargaran con el 25% del recorte total.
 
A decir verdad, es la demostración permanente de debilidad política del gobierno de Macri lo que hace que todos le impongan sus necesidades. Los gobernadores no quieren renunciar a la financiación de las obras públicas. Los intendentes no quieren que les saquen el Fondo Sojero. Los sindicalistas no quieren que se toquen los derechos laborales. El "campo" no quiere pagar retenciones. ¿Cómo superará Macri la crisis?
 
Lo que pasa es que hoy todos creen, con gran razón, que la culpa de esta crisis es generada por el macrismo y poco tiene que ver con la "herencia recibida", por ese motivo, cuando se pide sacrificio, nadie quiere hacerlo.
 
 Lo que ocurra con Bordet en 2019 tendrá que ver con cómo le vaya hoy a Macri

El fin de los subsidios golpeará al bolsillo popular
 
A fin de año, el gobierno de Macri dejará de subsidiar el gasoil que usan los colectivos que transportan a miles de personas en las principales ciudades de la provincia, además de los micros interurbanos e interprovinciales. También decidió recortar el 100% de las subvenciones al consumo de electricidad de los hogares más pobres del país, aunque el viernes, Dujovne dejó esa medida en suspenso.
 
El gobierno de Macri intenta mostrar esta política como una transferencia de los subsidios a las provincias, pero esa decisión significará un traslado directo a los precios. El valor de los boletos de colectivos subirá en todas las provincias, con el agravante de que los costos ya estaban en alza con la suba del gasoil.
 
En el presupuesto 2018 se previeron 140.000 millones de pesos para subvencionar los colectivos y los trenes. La porción que recibe Entre Ríos es mínima, pero de todos modos es determinante: el boleto sin subsidio se calcula en 35 o en 40 pesos. Un trabajador con horario partido y sábado inglés debería gastar al menos 3.000 pesos por mes sólo para ir a su empleo.
 
Gracias a que la tarjeta SUBE lo permite, en la provincia están pensando en cubrir una parte del boleto a jubilados, empleadas domésticas y desempleados.
 
En el caso de la electricidad es mucho más complejo, pero hay un punto en común: la provincia no se haría cargo de la Tarifa Social (si Nación se desentiende) sino que trasladaría ese costo a las boletas que llegan a los hogares, comercios e industrias de la provincia.
 
Algo parecido a lo que hizo con el Pacto Fiscal: redujo las alícuotas de los sectores económicos que en el plan nacional estaban por encima de las metas pero subió la del comercio porque el nuevo umbral se lo permitía, con lo que en gran medida quedó desvirtuado el espíritu de descompresión fiscal.
 
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Gobernabilidad y escenario político
 
El gobernador Bordet mide cada palabra y cada gesto con una única regla: diferenciarse por el momento del cristinismo, y también de su promotor histórico, Sergio Urribarri. No obstante, el silencio que mantiene sobre la negociación con la Nación por el reparto de los costos del ajuste es proporcional a su injerencia en el rumbo que van tomando esas discusiones.
 
Casi todo se está dando como pretendía la Casa Gris: los costos políticos serían para la Nación, los costos reales serían para los privados, el ajuste pegaría más en los municipios que en las provincias, y será durísimo para Ciudad y Provincia de Buenos Aires.
 
 
Problemas para Cambiemos en Entre Ríos
 
Este panorama provoca un tsunami de enormes dimensiones en el radicalismo entrerriano, que sólo de a ratos recuerda que su principal fortaleza es gobernar la principal ciudad de la provincia y que esa ciudad vive asediada por montañas de basura, baches que crecen y las denuncias de narcotráfico que dominan la agenda política del Municipio.
 
El asedio que el ajuste nacional y las decisiones de la Provincia representan para las finanzas municipales corre en paralelo: la administración que encabeza Sergio Varisco no podrá enfrentar una quita subsidios al transporte, que se suman a la pérdida del Fondo Sojero y la quita de transferencias nacionales para obras.
 
¿Qué hará Varisco si es el principal golpeado por este ajuste, que además sufre de una considerable marginación por parte del gobierno nacional? Nadie lo sabe con certeza.
 
 
Pulp Fiction
 
Se aguarda una primavera de alta temperatura política. Acompañada por posibles vientos intensos que empujen protestas y torbellinos callejeros. El pronóstico bien podría asimilarse a lo que en forma recurrente ofrece diciembre, encargado de mostrar un menú de turbulencias y tensiones. La diferencia, es que ese escenario parece haberse adelantado, como si diciembre ya estuviera entre nosotros.
 
El intendente Enrique Cresto ya anticipó que la crisis elevará los números de pobreza al 50%, en un diagnostico realista para el arco político. Por su parte, ha transcendido en los medios que el intendente de Concepción del Uruguay, Eduardo Lauritto, ha afirmado (no públicamente pero si ya de difusión masiva) que en la tercera semana de octubre "explota todo". El vicegobernador Adán Bahl también se diferencia del macrismo y hace responsable al gobierno nacional de la crisis.
 
El almanaque ha sufrido un súbito apresuramiento. El motivo, la crisis económica que se despliega en forma de recesión, inflación, caída del poder de compra de los salarios y pérdida de puestos de trabajo. Las protestas y los reclamos van en aumento y emergen los peores fantasmas en torno de supermercados y centros comerciales.
 
Son tiempos muy difíciles, cruzados por rumores, noticias de dudosa veracidad, redes sociales que hierven de indignación, focos dispersados en un torbellino que impide fijar la atención.
 
En el medio de tanto ruido el entrerriano apechuga, por momentos no puede creer lo que le está pasando, busca respuestas, quiere ser optimista pero nadie lo ayuda, vive con el bolsillo hecho un colgajo y, finalmente, choca de frente con una realidad que parece la locomotora de un tren bala.
 
La Opinión Popular
 

 

 

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