La Opinión Popular
                  00:19  |  Domingo 23 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Macri sigue emitiendo deuda y se olvida de la Salud, la Educación, el Medioambiente y la Cultura. Le recorta los ingresos a los jubilados pero perdona al Grupo Macri su deuda con el Correo Argentino”. Pino Solanas
Recomendar Imprimir
Nacionales - 09-09-2018 / 11:09

El fracaso de Macri ya es innegable. ¿Qué viene ahora?

El fracaso de Macri ya es innegable. ¿Qué viene ahora?
Los que hoy gobiernan no saben qué es el patriotismo, al dinero propio lo guardan afuera. Es notorio que cultos no son y es evidente que no saben qué significa ser liberal aquí y ahora. Con Cristina se acabaron para siempre los setentistas y con Mauricio Macri se agotan los del otro bando, los enamorados del parasitismo bancario.
El error es de amplio espectro, abarca ideas y actividades de las personas. Los equivocados no tienen limitaciones, ni morales ni de principios.
 
El mundo conoce infinitas versiones del fracaso y nosotros las vamos probando todas, ahora encarnamos en el Gobierno un liberalismo de barrio cerrado, una visión del mundo según la gente elegante que se cree superior.
 
Veníamos del estatismo provinciano con acompañamiento universitario, ya que tenían sus aportes intelectuales; estos también los tienen, entonces vamos de "Carta Abierta" a "Barrio Cerrado". Los anteriores tenían mayor formación filosófica y sociológica, estos de ahora son más economicistas, con algún literato enojado y no mucho más.
 
Los anteriores eran más pragmáticos, unos soñaban mientras otros manoteaban lo que podían; los actuales pecan de una inocencia un poco perversa, imaginan que la concentración de la riqueza va a producir un derrame.
 
Aclaro que lo del derrame es aristocrático, se la reparten los ricos, toda, y luego, si no se les cae nada, es un error de cálculo, pero ya se quedaron con todo.
 
El Presidente dice "setenta años", todos ellos repiten ese mantra, quiere decir que desde que los pobres comen mucho el país se hunde.
 
Pero hace cuarenta años la pobreza era del 5%, la deuda de seis mil millones y no había inseguridad, ni rejas, ni barrios cerrados. Ni tomábamos el café en vasos de cartón, ni los ricos y los bancos se quedaban con todo el comercio minorista.
 
Venimos cayendo hace 40 años, desde la Dictadura para aquí, si quieren lo iniciamos con Celestino Rodrigo, la culpa peronista, luego Martínez de Hoz, culpa liberal y luego Menem-Cavallo, culpa compartida.
 
Ahora viene este "liberalismo de enamorados de Miami", gente que imagina gobernar para eliminar las regulaciones que les impiden quedarse con todo.
 
Mauricio Macri piensa así, no cree en la pequeña empresa ni en la defensa del trabajo nacional y se propone apoyar la concentración. Los otros robaban, estos tienen las empresas y los bancos, se pueden quedar con todo por la vía legal.
 
Para el ciudadano es peor, estos lo someten a una mayor miseria, algo de culpa tuvieron los anteriores, pero robaban y no nos endeudaban; estos dicen que no roban pero nos endeudan para varias generaciones.

 
Tenían un dólar para importar mucho y destruir el sistema productivo, el mercado lo puso en su lugar, ellos aprovecharon para endeudarnos tratando de impedirlo.
 
El estatismo de los Kirchner era tramposo, apoyaron la privatización de YPF, duplicaron el juego en manos privadas, se enfrentaban con los medios de comunicación solo porque odiaban que los criticaran, se asociaban a los grandes grupos mientras los participaban en los negocios.
 
El estatismo y la izquierda eran un disfraz, aun cuando para muchos ocupaba el lugar de la esperanza. Terminaron heredando la demencia de marxistas y violentos atacados por la esclerosis.
 
Ahora también hay convencidos fanatizados, cada vez menos, tienen más deserciones que los Kirchner y esto es grave -muy-; los dejan mientras gobiernan, más democrático, pero más patético.
 
Los Kirchner mantuvieron el poder hasta perder las elecciones, solo ahí surgieron los desertores y los arrepentidos; estos son más incompetentes, ni estando en el Gobierno logran mantener sus seguidores.
 
El Fondo nos puede financiar la demencia, pero nunca sirvió para recuperar la cordura.
 
Las ideologías son como los deportes o las artes, se pueden recorrer con talento o sufrir en manos de aficionados. Hubo liberales brillantes, los de ahora son una camada fallida.
 
El problema no es la ideología, ya Menem destruyó el peronismo y el libre mercado a la vez; estos son más especializados, solo dejan mal parado para siempre a los mercados.
 
Creían que la riqueza fluía de solo quitar las regulaciones a los ricos y que luego les tocaba a los pobres. Hijos de padres esforzados suelen salir así, un poco desubicados, sin encontrar su "lugar en el mundo".
 
Nos sobran ejemplos de liberales talentosos: Federico Pinedo puso en marcha la regulación del Estado para enfrentar una crisis, Raúl Prébisch sentó las bases teóricas del desarrollo por la industrialización y Adalbert Krieger Vasena usó las retenciones pro industria y la política de ingresos para estabilizar y reactivar la economía.
 
Los tres fueron firmes creyentes en las bondades del mercado y se confesaban liberales pero, como Carlos Pellegrini, sabían que "sin industria no hay nación". Liberales argentinos y cultos.
 
Los que hoy gobiernan no saben qué es el patriotismo, al dinero propio lo guardan afuera. Es notorio que cultos no son y es evidente que no saben qué significa ser liberal aquí y ahora.
 
Con Cristina se acabaron para siempre los setentistas y con Mauricio Macri se agotan los del otro bando, los enamorados del parasitismo bancario.
 
Quedamos como después de una guerra, cruenta, obligados a asumir el camino de la cordura. Lo que no encarnamos por lucidez termina imponiéndose por obligación. No hay otra salida. Ya volverá la política.
 
Por Julio Bárbaro. Politólogo y Escritor. Fue diputado nacional, secretario de Cultura e interventor del Comfer.
 
Fuente: Infobae
 

Agreganos como amigo a Facebook
22-09-2018 / 08:09
La reforma jubilatoria se encontraba durmiendo en los cajones, junto a otra cantidad de cambios neoliberales con los que en su momento se había entusiasmado el macrismo.
 
Pero la crisis financiera hizo que el Gobierno de Mauricio Macri tomara la decisión de adelantar algunas medidas que parecían condenadas al largo plazo: ahora se impulsarán con "bajo perfil" y camufladas dentro de leyes como la del Presupuesto 2019.
 
Entre ellas se encuentran la iniciativa de restringir el acceso al cobro de la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que se abona a aquellas personas que llegan a los 65 años pero que no tienen la cantidad de años de aportes necesarios para acceder al beneficio.
 
Esta idea se estaba trabajando en el anteproyecto de reforma previsional a cargo de un grupo multidisciplinario, pero la necesidad de recortar fondos fiscales para lograr el denominado "déficit cero" hizo que ahora se plasme en el texto que empezará a debatir el Congreso para definir el Presupuesto.
 
Otro de los temas que se quiere impulsar en el corto plazo es el "principio de sustitutividad" de la jubilación; es decir, el porcentaje que representa el haber si se lo compara con el salario que recibía el beneficiario en su último año como trabajador. La idea del Gobierno es que ese porcentaje tenga un "techo" de aproximadamente el 60 por ciento.
 
El factor que le imprime urgencia al tratamiento de este tema es un reciente fallo de la Cámara de Apelaciones de la Seguridad Social, que ubicó ese porcentaje en el 70% del salario. La sentencia será cuestionada por la Anses ante la Corte Suprema, pero desde el Gobierno no quieren correr riesgos de que, con ese antecedente, pueda generarse un efecto multiplicador.
 
Es que si se confirma ese fallo, se abre la puerta para que miles de jubilados realicen millonarios juicios al Estado por actualización del haber y cobro de retroactivos. El monto que puede resultar de ello es incalculable.
 
En el macrismo destacan que mantener el sistema vigente es "inviable" y que deben tomarse medidas urgentes para evitar que el déficit siga escalando hasta niveles insostenibles.

22-09-2018 / 08:09
El gobierno de Mauricio Macri mandó un Presupuesto de hambre al Congreso pero la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, acusó al kirchnerismo de preparar una especie de "guerrilla de saqueos".
 
El gobierno sabe que el ajuste brutal que está enunciado en el proyecto de ley gatillará la conflictividad social, porque ése es el verdadero saqueo, pero acusa de esa conflictividad a la única fuerza que, junto con la izquierda, se ha manifestado abiertamente en contra del presupuesto que encenderá y hará explotar la protesta.
 
O sea, el kirchnerismo, acusado de conflictivo, sería la fuerza que está tratando de pacificar y el gobierno, que dice que quiere pacificar, está echando kerosene al fuego. Lo mismo pasa con los movimientos sociales.
 
El macrismo adiestró a sus seguidores en el odio a cualquier mecanismo solidario que surja del Estado o la sociedad. Las personas que desfilan con los movimientos sociales son tratadas como vagos que no quieren trabajar  pero si no fuera por esos movimientos, el país ya se hubiera convertido en un gran incendio.
 
La acusación de Bullrich buscó colocar al kirchnerismo como el principal interlocutor de la oposición. Piensa que de esa forma le resulta más fácil controlar la posible fuga de simpatías hacia su vereda de enfrente.
 
Pero eso fue durante los dos primeros años del macrismo. La crisis trastocó ese cálculo: ahora el que aparezca como oposición más clara, sea el que sea, ganará las simpatías de la mayoría. Con la caída de su imagen, el gobierno cambió de lugar y produjo un reacomodo en el tablero.
 
La mayoría de los analistas sigue pensando con la lógica de los dos primeros años, pero basta con hacer la cola del colectivo o tomar el Sarmiento en hora pico para darse cuenta de que ya nadie puede defender a este gobierno en voz alta porque inmediatamente le tapan la boca.
 
El imaginario hegemónico invencible, construido con cuadernos de corrupción e imágenes de pobres dándose la gran vida a costa del trabajo de los otros, ya no resiste la catástrofe de los precios altos y los salarios en caída, más la devaluación, más inflación, más desempleo, más caída del consumo, más destrucción de la salud y la educación pública y hasta el fetiche derechista de la inseguridad se les ha dado vuelta.
 
Es un escenario nuevo del que probablemente todavía no den cuenta las encuestas, pero que habla de un cambio de tendencia en la conciencia de las mayorías. La persistencia de las corporaciones mediáticas del oficialismo en dar por descontado el impacto de las fotocopias profundiza esa confusión. Titulares y más titulares darían la impresión falsa de que la sociedad está pendiente de lo que sucede con esa causa.
 
Es probable que una porción de la sociedad siga aferrada a ese relato, pero es un tema que ya suena como algo viejo porque ni siquiera genera la ilusión de resolver ninguno de los problemas actuales.

21-09-2018 / 10:09
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, volvió ayer al Congreso para defender el proyecto de Presupuesto 2019, ya arreglado con la directora del FMI, Christine Lagarde. De hecho ayer, como salido de un manual, el organismo respaldó la iniciativa que prevé un ajuste mayor al actual.
 
El objetivo es el déficit cero a como dé lugar, por ejemplo, subiendo el impuesto a las Ganancias, para que sean los trabajadores los que más paguen.
 
Dujovne negó algunos rumores de las últimas jornadas: como un megacanje para reestructurar la deuda o un plan de convertibilidad para volver al 1 a 1, que implicaría más miseria, más destrucción de empleos y salarios más bajos.
 
Desde la oposición, las críticas se centraron en las modificaciones en la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y en las futuras jubilaciones que se pagarán en zonas desfavorables; el costo del dólar y la inflación presupuestados; los fondos para las universidades; el financiamiento de la PPP y el peso de la deuda pública, entre otras cuestiones.
 
El ministro confirmó que la "salida" de la crisis que emprenderá el Gobierno de los Ricos irá por la vía más recortes, y que gobernadores y legisladores acompañarían un Presupuesto que contiene un ajuste durísimo contra el pueblo trabajador.
 
Sin reconocer errores propios, Dujovne justificó la compleja coyuntura en la "serie de shocks" que sufrió el país como explicación del derrumbe actual. Lejos de la autocrítica, aseguró que uno de esos "shocks" fue la causa de los "cuadernos de las coimas", a la que definió como una "orgía de corrupción" que atenta contra la confianza de los inversores.
 
No dijo Dujovne que de esa "corrupción" de la Patria contratista, a la que se deben muchos de los dramas actuales, hubo una familia que en tiempos del kirchnerismo y desde mucho antes, desde la última dictadura militar, se llevó la mayor tajada: los Macri.
 
La Opinión Popular

21-09-2018 / 08:09
Un nuevo récord negativo para el gobierno de Mauricio Macri. La caída del consumo y de la actividad económica, los más de 13 millones de pobres que viven despojados de todo, se explican por otro dato negativo: el aumento del desempleo, que en el segundo trimestre del año afectaba a casi dos millones de argentinos.
 
La crisis económica generada por la incapacidad de Macri hizo estragos en el mercado laboral: En porcentajes, la suba de la desocupación asciende al 9,6% de la población económicamente activa, un salto que no se vio en doce años, desde 2006. El empleo registrado viene en caída y se deriva en parte al empleo no registrado (es decir la relación de dependencia en condiciones de informalidad), y el cuentapropismo.
 
El panorama se agrava al contemplar la cantidad de desocupados, subocupados, ocupantes demandantes (quienes tienen que salir a buscar otro empleo porque no sobreviven con el que tienen) y entonces, los argentinos con problemas de empleo trepan a más de 7,5 millones.
 
Es el las mujeres donde se registra un mayor aumento del desempleo, aunque también del empleo, ya que son sobre todo mujeres jóvenes las que salen a buscar trabajo y no lo encuentran. La tasa de desempleo para las mujeres pasó de 9,5 % a 10,8 %, mientras que para los varones pasó de 8,2 % a 8,7 %.
 
La debacle de la economía neoliberal macrista y el presupuesto de ajuste del FMI para enviar señales a los acreedores, empuja de forma acelerada a la desocupación hacia los dos dígitos. Ya el panorama no es sólo pérdida de poder adquisitivo por la inflación y los tarifazos, sino del empleo.
 
El deterioro del empleo que refleja el Indec, es apenas una foto de los primeros impactos de los comienzos de la crisis. Lo peor, de todas formas, es que la mayoría de los especialistas prevé un alza mayor en los próximos trimestres donde anticipan que superará holgadamente los dos dígitos.
 
Es que durante el período entre abril y junio, la mayor parte de la caída económica se dio en el sector agropecuario, el cual no se caracteriza por ser mano de obra intensivo. En cambio, el freno en la actividad del comercio y la construcción -los más demandantes en términos de empleo- comenzará a reflejarse a partir de la próxima medición.
 
La Opinión Popular

20-09-2018 / 09:09
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar