La Opinión Popular
                  12:22  |  Jueves 18 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
Recomendar Imprimir
Nacionales - 09-09-2018 / 11:09

El fracaso de Macri ya es innegable. ¿Qué viene ahora?

El fracaso de Macri ya es innegable. ¿Qué viene ahora?
Los que hoy gobiernan no saben qué es el patriotismo, al dinero propio lo guardan afuera. Es notorio que cultos no son y es evidente que no saben qué significa ser liberal aquí y ahora. Con Cristina se acabaron para siempre los setentistas y con Mauricio Macri se agotan los del otro bando, los enamorados del parasitismo bancario.
El error es de amplio espectro, abarca ideas y actividades de las personas. Los equivocados no tienen limitaciones, ni morales ni de principios.
 
El mundo conoce infinitas versiones del fracaso y nosotros las vamos probando todas, ahora encarnamos en el Gobierno un liberalismo de barrio cerrado, una visión del mundo según la gente elegante que se cree superior.
 
Veníamos del estatismo provinciano con acompañamiento universitario, ya que tenían sus aportes intelectuales; estos también los tienen, entonces vamos de "Carta Abierta" a "Barrio Cerrado". Los anteriores tenían mayor formación filosófica y sociológica, estos de ahora son más economicistas, con algún literato enojado y no mucho más.
 
Los anteriores eran más pragmáticos, unos soñaban mientras otros manoteaban lo que podían; los actuales pecan de una inocencia un poco perversa, imaginan que la concentración de la riqueza va a producir un derrame.
 
Aclaro que lo del derrame es aristocrático, se la reparten los ricos, toda, y luego, si no se les cae nada, es un error de cálculo, pero ya se quedaron con todo.
 
El Presidente dice "setenta años", todos ellos repiten ese mantra, quiere decir que desde que los pobres comen mucho el país se hunde.
 
Pero hace cuarenta años la pobreza era del 5%, la deuda de seis mil millones y no había inseguridad, ni rejas, ni barrios cerrados. Ni tomábamos el café en vasos de cartón, ni los ricos y los bancos se quedaban con todo el comercio minorista.
 
Venimos cayendo hace 40 años, desde la Dictadura para aquí, si quieren lo iniciamos con Celestino Rodrigo, la culpa peronista, luego Martínez de Hoz, culpa liberal y luego Menem-Cavallo, culpa compartida.
 
Ahora viene este "liberalismo de enamorados de Miami", gente que imagina gobernar para eliminar las regulaciones que les impiden quedarse con todo.
 
Mauricio Macri piensa así, no cree en la pequeña empresa ni en la defensa del trabajo nacional y se propone apoyar la concentración. Los otros robaban, estos tienen las empresas y los bancos, se pueden quedar con todo por la vía legal.
 
Para el ciudadano es peor, estos lo someten a una mayor miseria, algo de culpa tuvieron los anteriores, pero robaban y no nos endeudaban; estos dicen que no roban pero nos endeudan para varias generaciones.

 
Tenían un dólar para importar mucho y destruir el sistema productivo, el mercado lo puso en su lugar, ellos aprovecharon para endeudarnos tratando de impedirlo.
 
El estatismo de los Kirchner era tramposo, apoyaron la privatización de YPF, duplicaron el juego en manos privadas, se enfrentaban con los medios de comunicación solo porque odiaban que los criticaran, se asociaban a los grandes grupos mientras los participaban en los negocios.
 
El estatismo y la izquierda eran un disfraz, aun cuando para muchos ocupaba el lugar de la esperanza. Terminaron heredando la demencia de marxistas y violentos atacados por la esclerosis.
 
Ahora también hay convencidos fanatizados, cada vez menos, tienen más deserciones que los Kirchner y esto es grave -muy-; los dejan mientras gobiernan, más democrático, pero más patético.
 
Los Kirchner mantuvieron el poder hasta perder las elecciones, solo ahí surgieron los desertores y los arrepentidos; estos son más incompetentes, ni estando en el Gobierno logran mantener sus seguidores.
 
El Fondo nos puede financiar la demencia, pero nunca sirvió para recuperar la cordura.
 
Las ideologías son como los deportes o las artes, se pueden recorrer con talento o sufrir en manos de aficionados. Hubo liberales brillantes, los de ahora son una camada fallida.
 
El problema no es la ideología, ya Menem destruyó el peronismo y el libre mercado a la vez; estos son más especializados, solo dejan mal parado para siempre a los mercados.
 
Creían que la riqueza fluía de solo quitar las regulaciones a los ricos y que luego les tocaba a los pobres. Hijos de padres esforzados suelen salir así, un poco desubicados, sin encontrar su "lugar en el mundo".
 
Nos sobran ejemplos de liberales talentosos: Federico Pinedo puso en marcha la regulación del Estado para enfrentar una crisis, Raúl Prébisch sentó las bases teóricas del desarrollo por la industrialización y Adalbert Krieger Vasena usó las retenciones pro industria y la política de ingresos para estabilizar y reactivar la economía.
 
Los tres fueron firmes creyentes en las bondades del mercado y se confesaban liberales pero, como Carlos Pellegrini, sabían que "sin industria no hay nación". Liberales argentinos y cultos.
 
Los que hoy gobiernan no saben qué es el patriotismo, al dinero propio lo guardan afuera. Es notorio que cultos no son y es evidente que no saben qué significa ser liberal aquí y ahora.
 
Con Cristina se acabaron para siempre los setentistas y con Mauricio Macri se agotan los del otro bando, los enamorados del parasitismo bancario.
 
Quedamos como después de una guerra, cruenta, obligados a asumir el camino de la cordura. Lo que no encarnamos por lucidez termina imponiéndose por obligación. No hay otra salida. Ya volverá la política.
 
Por Julio Bárbaro. Politólogo y Escritor. Fue diputado nacional, secretario de Cultura e interventor del Comfer.
 
Fuente: Infobae
 

Agreganos como amigo a Facebook
18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar