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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 08-09-2018 / 10:09
EL SOCIALISTA ACUSÓ AL PRESIDENTE DE FINANCIAR LA FUGA DE CAPITALES CON RECURSOS DE LAS PROVINCIAS

Lifschitz se baja de la foto con Macri: No quiere ser socio del ajuste del FMI

Lifschitz se baja de la foto con Macri: No quiere ser socio del ajuste del FMI
El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, salió a profundizar las diferencias con el gobierno neoliberal de Mauricio Macri y avisó que no será parte de la foto con el Presidente para sellar el acuerdo por el Presupuesto 2019. "Santa Fe no va a ser socia del ajuste", avisó.
El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, salió a profundizar las diferencias con el gobierno neoliberal de Mauricio Macri y avisó que no será parte de la foto con el Presidente para sellar el acuerdo por el Presupuesto 2019. "Santa Fe no va a ser socia del ajuste", avisó.
 
"Yo no quiero ser un socio del ajuste, porque además no compartimos esa mirada de la política económica. Entendemos que hay que garantizar la gobernabilidad, pero al mismo tiempo queremos defender los recursos que le corresponden a Santa Fe y no hacer el ajuste hacia los sectores sociales más vulnerables", afirmó el socialista, que no irá el martes a la reunión con el Presidente en la Casa Rosada por un oportuno viaje a Estados Unidos.
 
La bronca en la provincia tiene que ver con el traspaso de los subsidios. En Santa Fe hay 210 mil usuarios de energía eléctrica con tarifa social, subvencionada por Nación y, según lo anunciado por Nicolás Dujovne, dejarían de percibir el beneficio en busca del equilibrio fiscal.
 
Algo parecido pasará con los subsidios al transporte. Solamente en la ciudad de Rosario, la quita de las partidas nacionales representarían, a valores de hoy, 80 millones de pesos por mes impactando directamente en el precio del boleto que lo dispararía a 27 pesos. De hecho, la ciudad pospondría la implementación del nuevo sistema de transporte por la incertidumbre que generaron los anuncios.

 
En la reunión que mantuvo Frigerio con los ministros de economía de las provincias hubo un punto que no quedó del todo claro respecto a la quita de subsidios al transporte. Según fuentes al tanto del encuentro afirmaron a este portal que el ministro de Interior habría adelantado verbalmente que las subvenciones al transporte interjurisdiccional se iba a mantener mientras que el resto del sistema público tanto urbano como intraprovincial se iba a recortar.
 
De ser así, los grandes beneficiados serían CABA y el Gran Buenos Aires, los gobernadores pondrían el grito en el cielo y en riesgo la aprobación exprés del presupuesto.
 
Esta situación puso en alerta al gobierno socialista y el propio Miguel Lifschitz le recriminó al presidente de utilizar los fondos de provincias para financiar la fuga de capitales: "No aceptamos que nos quiten recursos, fondos que les corresponden a los santafesinos, para financiar la fuga de dólares y cerrar un déficit que no produjimos las provincias" disparó el gobernador en Twitter.
 
En diálogo con LPO, la concejala Verónica Irizar, quien acompañó a Lifschitz como secretaria de Hacienda durante las dos gestiones al frente de la Municipalidad de Rosario sostuvo que "las medidas que está tomando el gobierno nacional están paralizando la economía y generando una incertidumbre enorme".
 
"No están mirando lo que pasa en la economía real y mucho menos en el interior del país. Con estas medidas se están llevando puesto el federalismo fiscal para cumplir con el Fondo. Le sacan la plata a las provincias y municipios para pagar la crisis que ellos generaron".
 
Es que la provincia de Santa Fe con el aumento de derechos de exportación estiman que generará unos 45 mil millones de pesos para el fisco "y ni siquiera volverán los 2.500 millones que eliminaron del fondo sojero" consideró Irizar.
 
Además, la concejala socialista recordó que por cada litro de nafta que se despacha en la provincia, Nación se queda 7.14 pesos mientras que en gasoil 4,62: "es paradigmático el caso de los combustibles porque se ve claramente que se quedan con los mayores recursos, no te devuelven nada y además recortan los subsidios".
 
Macri apuesta a los legisladores de Santiago del Estero y Misiones para destrabar el presupuesto
 
Quien le puso pimienta a la polémica fue el diputado del PRO, Luciano Laspina, quien justamente preside la Comisión de Presupuesto y trabaja a contrarreloj para tratar de aprobar la ley en septiembre como le pidió Macri.
 
En declaraciones a medios rosarinos, Laspina defendió la quita de subsidios y afirmó que mientras las provincias arrojan superávit, Nación está "empobrecida" y que por lo tanto tienen que hacerse cargo de las subvenciones.
 
Desde el Frente Progresista salieron al cruce de la particular mirada del diputado de Cambiemos e interpretan que la quita de subsidios es, en definitiva, un castigo a las provincias con equilibrio fiscal.
 
Por su parte, el gobernador Miguel Lifschitz fue más directo sobre los dichos de Laspina y se despachó por las redes: "Mirá como nos defienden nuestros diputados nacionales".
 
Fuente: La Política Online
 

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21-01-2019 / 09:01
"Voy a ser candidato a presidente y quiero ser el presidente de la Argentina del crecimiento para salir de este fracaso", señaló Sergio Massa, líder del Frente Renovador y ahora precandidato de Alternativa Federal, ante las voces que impulsan la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato de un armado peronista sin el cristinismo.
 
"De ninguna manera voy a ser candidato a gobernador", afirmó el ex intendente de Tigre y así descartó bajar su precandidatura que por ahora disputaría con el senador del PJ Miguel Ángel Pichetto y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
 
Con el año electoral ya corriendo a los candidatos y al propio gobierno, Massa apuntó que "el próximo presidente, y sin dudas yo lo tengo claro e impregnado en la piel, después de recorrer parte del país con el auto y tomar contacto con la gente, va a tener que llamar a un gran acuerdo por la unidad".
 
Alternativa Federal nació una vez que el camino de unidad encarado por el peronismo comenzó a concretarse y los dirigentes de Alternativa Federal tomaron la vía de diferenciarse confrontando con el cristinismo.
 
Integrado por gobernadores justicialistas, descartan a la ex presidenta Cristina Fernández como candidata, se declaman como un agrupamiento "superador" de la disyuntiva macrismo- cristinismo. Los dirigentes promueven que las candidaturas se resuelvan a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
 
"Cuando vos mirás las serie histórica de la Argentina y... ¿viste que se habla mucho de los últimos 50 años? Roberto (Lavagna), Martín Redrado, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Pignanelli, y yo mismo en ese momento desde la seguridad social, pusimos una serie histórica, que cruzó dos gobiernos, el de (Eduardo) Duhalde y el de la primera etapa del de (Néstor) Kirchner", señaló Massa sobre algunos de los funcionarios que pasaron o forman parte del Frente Renovador (FR).
 
"Con Lavagna vamos a ser parte de la solución a los problemas de la Argentina", agregó, buscando mostrar cercanía con el economista. El líder del FR insistió en mostrar su buena relación con Lavagna, con quien dijo reunirse cada quince días, y de quien dijo que es "el faro más importante que tienen aquellos que creen en la Argentina del desarrollo y el crecimiento".
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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