Gabriel Torres, gerente de la agencia en Nueva York, pronosticó que la recesión económica de la Argentina podría extenderse incluso hasta 2020.
 
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                  13:12  |  Lunes 21 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 08-09-2018 / 09:09
EL PRESIDENTE VOLVIÓ A REFERIRSE A LA CRISIS COMO UN PROBLEMA CLIMÁTICO

Un nuevo parte meteorológico de Macri

Un nuevo parte meteorológico de Macri
“Seis tormentas consecutivas”, fue lo que atravesamos en el último tiempo los argentinos, según aseguró el presidente Mauricio Macri durante una conferencia de prensa desde Mendoza. Tras las críticas de Elisa Carrió a los radicales, el líder de Cambiemos también dio una señal de respaldo a la UCR, cuyo titular Alfredo Cornejo lo acompañó en la conferencia, igual que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, revitalizado a partir de los cambios en el Gabinete.
Es la tormenta, estúpido. Mauricio Macri no lo pronunció así pero el mensaje fue el mismo: la crisis argentina no tiene origen en la acción del hombre, tampoco de las medidas del gobierno de Cambiemos, sino en fenómenos climatológicos externos.
 
Al encabezar una conferencia de prensa en Mendoza, el Presidente intentó una vez más llevar tranquilidad y dar un mensaje ingenuo y optimista para intentar tapar el derrumbe económico neoliberal y sobrellevar lo que le queda de mandato.
 
Sostuvo que en los últimos nueve meses el país atravesó "seis tormentas consecutivas" y recitó, una vez más, su mantra discursivo: "hay que sostener el rumbo y dar previsibilidad".
 
Al cabo de una devaluación que, aunque el Presidente no mencionó, ya se comió más del 50% de los salarios en lo que va del año, Macri auguró que el acuerdo con el FMI traerá "tranquilidad".
 
La semana terminó con tres días de calma cambiaria. El caos económico generado por la política de Cambiemos traerá estabilizaciones parciales, como ocurrió en julio, y nuevas corridas. "Ojalá perdure, porque no sabemos si va a venir una séptima tormenta del mundo", pronosticó el jefe de Estado, que como los meteorólogos la mayor parte de las veces le erra.
 
La tensa calma cambiaria fue ensombrecida el viernes por la calificadora Moody's, una suerte de oráculo de la mala onda. Gabriel Torres, gerente de la agencia en Nueva York, pronosticó que la recesión económica de la Argentina podría extenderse incluso hasta 2020.
 
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Macri en el país de las "seis tormentas"
 
Tras una semana que comenzó agitada y que terminó con una relativa estabilidad, Macri aprovechó el escenario que le dejó la reunión de ministros del G20 para volver a mandar señales a los principales actores políticos y económicos.
 
"Caputo es alguien que sabe, entonces cuando dice algo está convencido que va a suceder", evaluó Macri, quien agregó que el presidente de la autoridad monetaria "no ha dicho nada que no estén viviendo los argentinos". Se refería a las declaraciones del ex ministro de Finanzas, quien señaló que salir de la recesión será "lento y doloroso".
 
Respecto de la renegociación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional -que el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, encabezó el martes-, Macri dijo que junto con la aprobación del presupuesto 2019, eso "va a traer tranquilidad".
 
El ministro Frigerio ya había anunciado que el viernes que viene presentarán la previsión de ingresos y gastos para el año próximo y se espera recibir a los gobernadores para ultimar los detalles conversados con los ministros de economía esta semana.
 
"Hay que tener cuidado con lo que estamos viviendo. Tres días consecutivos de tranquilidad no significa que las cosas se hayan resuelto. Lo que hay que hacer es actuar en consecuencia con lo que decimos. Hoy estamos avanzando como argentinos para no vivir más de prestado porque gastamos más de lo que tenemos y así no podemos desarrollarnos", señaló Macri, que no se privó de referirse a "los problemas heredados".
 
Además, volvió a decir que el gasto es lo que "genera inflación", pese a que durante su gobierno la inflación aumentó y el déficit primario se fue reduciendo con el ajuste en distintas áreas del Estado. "Ahora estamos decididos a resolver los problemas para que sea la última crisis", aseguró.
 
Sobre el tipo de cambio, que en las últimas semanas trepó hasta los 42 pesos por dólar y ahora está por encima de 37 dijo que actualmente "es competitivo". "Creemos que el tipo de cambio que tenemos es competitivo, nadie ha fijado el rango, no nos fijemos en los números", insistió y prometió para el año próximo una inflación de un dígito.
 
Consultado por el derecho de exportación que anunció Dujovne el lunes, lo calificó como "malísimo". "Es un impuesto pésimo, malísimo en términos de lo que queremos, que es fomentar las exportaciones", indicó Macri, que reiteró que se trata de "una necesidad de emergencia".
 
Igual que Elisa Carrió, de la Coalición Cívica, aseguró que "se va a ir licuando en el tiempo", ya que se trata de una suma fija de cuatro pesos por cada dólar correspondiente a las exportaciones lo que con la inflación y la suba de la divisa representará una proporción cada vez menor.
 
El inicio de la conferencia de prensa, Macri fue consultado por la pelea entre Carrió y los radicales. Entre otras cosas, la líder de la Coalición Cívica había asegurado que Raúl Alfonsín había participado de un "golpe civil" para voltear al gobierno de De la Rúa y había criticado las reuniones en la quinta de Olivos de las que la conducción de la UCR sí formó parte.
 
Sin criticar a la chaqueña, el Presidente optó por agradecerle a los correligionarios. "Cuando empezamos, los pronósticos eran que no durábamos más que la elección, y seguimos trabajando en conjunto", dijo y agregó: "yo quiero agradecerle al gobernador, que también es el presidente de la UCR, por cómo hemos trabajado desde el primer día y por el aporte de todas las visiones distintas que nos han ayudado a mejorar. Se combinan historias distintas que nos han servido para complementarnos y atravesar seis tormentas consecutivas en 9 meses. A la luz en las tormentas. Cambiemos se ha consolidado".
 
Sobre la chance de que el mandatario mendocino se convierta su candidato a vicepresidente dijo que "a futuro están todas las posibilidades sobre la mesa". Luego procuró aclarar que "para las elecciones falta mucho".
 
A su turno, Cornejo evitó la confrontación directa con Carrió: "Las declaraciones altisonantes del algún miembro de Cambiemos las tomamos como eso. Estamos convencidos de que es un momento de ponerle el hombro a este programa que es el de construir un país", señaló el mendocino.
 
Macri también le dedicó un párrafo a los saqueos. Allí desmintió a su propia ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien había vinculado los episodios de la última semana con "referentes del kirchnerismo". "No estamos en condiciones de decir que esto está orquestado desde los altos niveles de la política", sostuvo Macri, que de todas maneras llamó a "estar alertas y atentos" sobre la posibilidad de que se multipliquen los casos de robos masivos.
 
Fuente: Página 12
 

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21-01-2019 / 09:01
"Voy a ser candidato a presidente y quiero ser el presidente de la Argentina del crecimiento para salir de este fracaso", señaló Sergio Massa, líder del Frente Renovador y ahora precandidato de Alternativa Federal, ante las voces que impulsan la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato de un armado peronista sin el cristinismo.
 
"De ninguna manera voy a ser candidato a gobernador", afirmó el ex intendente de Tigre y así descartó bajar su precandidatura que por ahora disputaría con el senador del PJ Miguel Ángel Pichetto y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
 
Con el año electoral ya corriendo a los candidatos y al propio gobierno, Massa apuntó que "el próximo presidente, y sin dudas yo lo tengo claro e impregnado en la piel, después de recorrer parte del país con el auto y tomar contacto con la gente, va a tener que llamar a un gran acuerdo por la unidad".
 
Alternativa Federal nació una vez que el camino de unidad encarado por el peronismo comenzó a concretarse y los dirigentes de Alternativa Federal tomaron la vía de diferenciarse confrontando con el cristinismo.
 
Integrado por gobernadores justicialistas, descartan a la ex presidenta Cristina Fernández como candidata, se declaman como un agrupamiento "superador" de la disyuntiva macrismo- cristinismo. Los dirigentes promueven que las candidaturas se resuelvan a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
 
"Cuando vos mirás las serie histórica de la Argentina y... ¿viste que se habla mucho de los últimos 50 años? Roberto (Lavagna), Martín Redrado, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Pignanelli, y yo mismo en ese momento desde la seguridad social, pusimos una serie histórica, que cruzó dos gobiernos, el de (Eduardo) Duhalde y el de la primera etapa del de (Néstor) Kirchner", señaló Massa sobre algunos de los funcionarios que pasaron o forman parte del Frente Renovador (FR).
 
"Con Lavagna vamos a ser parte de la solución a los problemas de la Argentina", agregó, buscando mostrar cercanía con el economista. El líder del FR insistió en mostrar su buena relación con Lavagna, con quien dijo reunirse cada quince días, y de quien dijo que es "el faro más importante que tienen aquellos que creen en la Argentina del desarrollo y el crecimiento".
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
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18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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