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Sociedad e Interés General - 02-09-2018 / 22:09
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 03 DE SEPTIEMBRE DE 1946, SE ADQUIEREN LOS BIENES DE LA UNIÓN TELEFÓNICA

Perón nacionaliza The United River Telephone Company Ltd, de capitales yanquis, subsidiaria del Trust ITT

Perón nacionaliza The United River Telephone Company Ltd, de capitales yanquis, subsidiaria del Trust ITT
La nacionalización de la Unión Telefónica que perteneciera a la ITT (International Telephone and Telegraph) fue un logro nacional y popular del gobierno de Juan Perón.
Un logro nacional y popular, la nacionalización de la Unión Telefónica que antes perteneciera a la ITT (International Telephone and Telegraph).
 
A pocos meses de haber asumido Juan Perón la presidencia de la Nación, parte de las divisas acumuladas -ya sabemos las razones: nuestro excedente, producto de una balanza comercial positiva debido a la Segunda Guerra Mundial, estaba bloqueado en Londres- fueron destinadas a la recuperación de la Unión Telefónica; compañía cuya transferencia al Estado se firmó el 03 de septiembre de 1946 y cuyo canje de documentos se realizó un mes después.
 
Escrito por Daniel Chiarenza

Esta adquisición, incluyendo el rescate de sus debentures, costó ciento diez millones de dólares.
 
Los teléfonos estatales verificaron un desarrollo notable. Se multiplicaron los servicios telefónicos, poniéndolos al alcance de cualquier ciudadano.
 
El manejo que se hará de los teléfonos después de 1955 no es el objeto de trato de esta entrada, correspondiendo a otro contexto histórico donde lo estatal pasó a ser mala palabra.
 
Fuente: Nac & Pop

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15-02-2019 / 11:02
14-02-2019 / 17:02
Camilo Torres Restrepo fue un sacerdote católico colombiano, pionero de la Teología de la Liberación, cofundador de la primera Facultad de Sociología de Colombia y miembro del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN).
 
Durante su corta vida, promovió el diálogo entre el marxismo y el catolicismo. Su trabajo en los Llanos Orientales con campesinos, y su participación en la junta del Instituto Colombiano de Reforma Agraria, entre 1962 y 1964, terminaron por convencerlo de la necesidad de un cambio social radical en Colombia.
 
Entre mayo y octubre de 1965 realizó actividad de agitación popular: recorrió el país, participó en manifestaciones y encuentros, dirigió el periódico Frente Unido y aglutinó un grupo de simpatizantes y aliados que incluían al partido comunista, a los grupos urbanos del ELN, a marxistas e izquierdistas independientes y a dirigentes sindicales.
 
A pesar de las prohibiciones del estado de sitio, grandes manifestaciones lo recibían, en las que su figura carismática y su lenguaje sencillo ganaron el compromiso popular para su propuesta política.
 
El éxito de sus primeros actos se conjugó con una visión romántica y optimista del papel de la guerrilla para convencerlo de que el país estaba al borde de una revolución, en la que triunfarían las guerrillas del ELN.
 
Por ello, en vez de tratar de construir un movimiento político alternativo con una perspectiva de largo plazo, entendió su acción como una preparación de la opinión para su gesto de adhesión a la guerrilla.
 
Esta se produjo en octubre de 1965, cuando anunció públicamente su compromiso con la guerrilla. El 15 de febrero de 1966, tropas de la Quinta Brigada, dieron muerte al cura guerrillero, cuando trataba de apoderarse del fusil de un soldado.
 
Su impacto sobre la Iglesia latinoamericana fue amplio y prolongado. Influyó en la opción guerrillera de muchos sacerdotes y religiosos durante los años siguientes, y sus ideas marcaron la mentalidad de los teólogos de la Liberación y de grupos guerrilleros.
 
Su rechazo de los mecanismos electorales desvió de la acción democrática a los nuevos movimientos de izquierda. Su honestidad y carisma, reforzados por su muerte como martirio, sirvieron para consolidar y dar un aura heroica y de generosidad a esa alternativa que ha sido tan costosa: la insurrección armada y la violencia como formas de lucha política. 
 
Por Carlos Morales

14-02-2019 / 09:02
14-02-2019 / 09:02
El golpe de estado militar del 29 de marzo de 1962, liderado por el teniente general Raúl Poggi, el almirante Agustín Penas y el brigadier general Cayo Alsina, tuvo elementos tragicómicos que determinaron que no fuera un militar, sino un civil, José María Guido, quien accediera al gobierno luego de derrocar al presidente Arturo Frondizi.
 
Los militares golpistas convocaron a Guido en la Casa Rosada para comunicarle que sería reconocido como presidente, en tanto y en cuanto se comprometiera por escrito a ejecutar las medidas políticas indicadas por las Fuerzas Armadas, siendo la primera de ellas anular las elecciones en las que había ganado el peronismo.
 
Guido aceptó las imposiciones militares, firmó un acta dejando constancia de ello y fue entonces habilitado por los militares gorilas para instalarse con el título de presidente, pero clausurando el Congreso Nacional e interviniendo todas las provincias.
 
El peronismo había sido proscripto por la dictadura militar de 1955, pero Frondizi volvió a habilitarlo electoralmente, aunque manteniendo la prohibición a Juan Perón de presentarse como candidato y volver al país.
 
Pero, el 14 de febrero  de 1963, la dictadura del civil Guido da fuerza de ley al Decreto 7165/62, que restablece la plena vigencia del tristemente célebre Decreto 4161 de la dictadura del general Aramburu: vuelve a quedar prohibido pronunciar el nombre del "tirano prófugo" (Juan Perón, exiliado en España).
 
Poco después, el 24 de julio de 1963, Guido dictó un Estatuto de los Partidos Políticos que sirvió de instrumento para mantener al peronismo  en la proscripción y la ilegalidad.
 
Por Blas García para La Opinión Popular

14-02-2019 / 09:02
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