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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 01-09-2018 / 19:09

Los movimientos sociales lanzaron un plan de lucha contra el ajuste de Macri

Los movimientos sociales lanzaron un plan de lucha contra el ajuste de Macri
Las organizaciones populares se declararon en "alerta y movilización" tras la devaluación de esta semana y realizarán distintas acciones antes del paro general del 25 de septiembre convocado por todas las entidades gremiales. Reclaman una actualización urgente de la AUH, las jubilaciones y pensiones mínimas y los programas de empleo.
Los movimientos sociales se declararon en "alerta y movilización" tras la devaluación de los últimos días y lanzaron un plan de lucha para "frenar el saqueo al Pueblo que está llevando a cabo el Gobierno" de Macri, que comenzará el jueves próximo y se extenderá hasta el paro general del 25 de septiembre convocado por todas las entidades gremiales.
 
"Los comedores tienen que tener garantizados los alimentos" y "debe actualizarse la Asignación Universal por Hijo, que es la gran diferencia con la crisis del 2001", apuntó el dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) Juan Grabois.
 
Frente al recrudecimiento de la crisis económica que anticipó la devaluación de los últimos dos días, Grabois advirtió que, en lo inmediato, el Gobierno debe "llenar de fideos los comedores, merenderos y escuelas", al denunciar que, tras la corrida del dólar, los alimentos no perecederos están siendo quitados de las góndolas y las distintas áreas del Estado no cuentan con un stock para abastecer a esos espacios.
 
En segundo lugar, el dirigente social exigió que se actualice el monto de la Asignación Universal por Hijo, programa que identificó como "la gran diferencia con la crisis de 2001" gracias a "medidas tomadas en gobiernos anteriores".     
 
El plan de lucha de la CTEP, la CCC, Barrios de Pie y el Frente Popular Darío Santillán, entre otros movimientos sociales, comenzará el jueves próximo con una marcha a las sedes del Anses para reclamar una actualización urgente de la AUH y de las jubilaciones y pensiones mínimas y los programas de empleo.
 
Continuará el 12 de septiembre con una olla popular en 9 de Julio y Avenida de Mayo para insistir en la aprobación del proyecto de Emergencia Alimentarias, así como las iniciativas legislativas sobre infraestructura social, agricultura familiar, integración urbana y emergencia en adicciones.
 
El plan de lucha de los movimientos seguirá el 19 de septiembre con una movilización al Ministerio de Energía para exigir que las empresas de servicios retrotraigan las tarifas y amplíen la tarifa social. Mientras que la última acción anticipada será el paro general convocado por la CGT, pero con "participación activa en todas las rutas del país".  
 
"Ni pobres, ni trabajadores ni jubilados ni pequeñas y medianas empresas tienen que pagar esta crisis. Hay un problema con la idea del libre mercado, con la ideología neoliberal, que hace que el Gobierno esté obstinado con no poner retenciones a las exportaciones y no controlar los mercados financieros. Se están ahogando en un vaso de agua porque no tienen la creatividad suficiente para proponer medidas ni tampoco tienen ganas de escuchar", criticó Grabois.
 
La Opinión Popular
 
"NO QUEREMOS QUE LA CRISIS SE RESUELVA COMO EN EL 2001", SEÑALA JUAN GRABOIS.
 
La CTEP comienza un mes de lucha
 
La Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) arranca un mes cargado de lucha. Será protagonista de varias actividades y acompañará otras, con el paro de la CGT, en rechazo a las políticas de la administración de Mauricio Macri.
 
"Es una situación catastrófica, terrible. Hay una sensación generalizada de la injusta distribución de las cargas que propone la política económica desastrosa del Gobierno", sostuvo Juan Grabois, referente de la CTEP, quien reclamó: "No queremos que la crisis se resuelva como en el 2001. Queremos que se solucione la crisis con el menor sufrimiento posible pero con cambios".
 
 
Agenda
  
El miércoles 5 de septiembre, a las 14, se realizará una Asamblea Nacional de Delegados en la sede central de la CTEP para definir el plan de acción de cara a la crisis que atraviesa el país y que afecta a la Economía Popular gravemente. El 6, protagonizarán una movilización a la ANSES Central y sus representaciones en todas las provincias a fin de pedir aumento de emergencia para la AUH, las jubilaciones y pensiones mínimas y los programas de empleo. También se pide que no se suspendan más dichos programas de empleo.
 
El miércoles 12 de septiembre realizarán una "Gran Olla Popular" en 9 de Julio y Avenida de Mayo, con trabajadoras y trabajadores de la Economía Popular, para insistir con el tratamiento urgente de las cinco leyes que impulsa el sector: Emergencia Alimentaria, Infraestructura Social, Agricultura Familiar, Integración Urbana y Emergencia en Adicciones.
 
El 19 de septiembre realizarán una movilización al Ministerio de Energía y a las empresas de servicios para solicitar retrotraer las tarifas a diciembre de 2015 y también para pedir la ampliación de la tarifa social. El 25 acompañarán, con "participación activa en todas las rutas del país", el paro de la CGT.
 
Fuente: Info Región 
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21-01-2019 / 09:01
"Voy a ser candidato a presidente y quiero ser el presidente de la Argentina del crecimiento para salir de este fracaso", señaló Sergio Massa, líder del Frente Renovador y ahora precandidato de Alternativa Federal, ante las voces que impulsan la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato de un armado peronista sin el cristinismo.
 
"De ninguna manera voy a ser candidato a gobernador", afirmó el ex intendente de Tigre y así descartó bajar su precandidatura que por ahora disputaría con el senador del PJ Miguel Ángel Pichetto y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
 
Con el año electoral ya corriendo a los candidatos y al propio gobierno, Massa apuntó que "el próximo presidente, y sin dudas yo lo tengo claro e impregnado en la piel, después de recorrer parte del país con el auto y tomar contacto con la gente, va a tener que llamar a un gran acuerdo por la unidad".
 
Alternativa Federal nació una vez que el camino de unidad encarado por el peronismo comenzó a concretarse y los dirigentes de Alternativa Federal tomaron la vía de diferenciarse confrontando con el cristinismo.
 
Integrado por gobernadores justicialistas, descartan a la ex presidenta Cristina Fernández como candidata, se declaman como un agrupamiento "superador" de la disyuntiva macrismo- cristinismo. Los dirigentes promueven que las candidaturas se resuelvan a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
 
"Cuando vos mirás las serie histórica de la Argentina y... ¿viste que se habla mucho de los últimos 50 años? Roberto (Lavagna), Martín Redrado, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Pignanelli, y yo mismo en ese momento desde la seguridad social, pusimos una serie histórica, que cruzó dos gobiernos, el de (Eduardo) Duhalde y el de la primera etapa del de (Néstor) Kirchner", señaló Massa sobre algunos de los funcionarios que pasaron o forman parte del Frente Renovador (FR).
 
"Con Lavagna vamos a ser parte de la solución a los problemas de la Argentina", agregó, buscando mostrar cercanía con el economista. El líder del FR insistió en mostrar su buena relación con Lavagna, con quien dijo reunirse cada quince días, y de quien dijo que es "el faro más importante que tienen aquellos que creen en la Argentina del desarrollo y el crecimiento".
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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